Fernando Ortuño Sobrado

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FERNANDO ORTUÑO SOBRADO

(1927-2004)

 

Nació el 26 de marzo del año 1927en El Carmen, San José Centro y murió el día 14 de mayo del año 2004. Estudió pre-leyes y Letras en Canada y La Universidad de Costa Rica y se graduó como abogado. Tuvo participación en la guerra del 48 y en el gobierno de La Junta, presidida por don José Figueres Ferrer. Recibió el grado de Mayor en La Junta. Ha ocupado diferentes cargos fuera del país y sobre todo en la organización comercial del café y RECOPE. Fue Director de la Cámara de Industrias.

 

Fue agregado comercial de la embajada de Costa Rica en Washington y representante ante la Junta Interamericana de Defensa.

 

Fue Diputado en la Asamblea Legislativa en 1962 y luego embajador de Costa Rica en EUA. Y ocupó otros puestos diplomáticos y comerciales, así como en Instituciones del estado costarricense.

 

Fue empresario y se dedicó al cultivo de café, caña de azucar, piña y marañón. Sus empresas mantienen varios proyectos de reforestación en la zona del Pacífico Seco y en la Meseta Central. Además de escritor y comentarista de varios periódicos locales,  presidió un complejo de compañías financieras.

 

Publicó algunas obras sobre diversos temas, tales como, El Monopolio Estatal de la Banca en Costa Rica: 1963, Opiniones y Comentarios: 1971, Los últimos noventa días: 1981, El armario de Caoba y El Proyecto Fénix: 1989.

 

LO QUE ESCRIBIÓ ESCRITO FERNANDO ORTUÑO SOBRADO

 

 

NOVELA

 

1. Conspiración en el Caribe: 1986.

2. El gallo pinto: 1990

 

TEATRO

 

1. Eulalia: 1996

 

La primera novela que llamó Conspiración en el Caribe que publicó en 19861 le inició en las letras nacionales como narrador.

 

Es una novela de corte tradicional que utiliza parte de la historia reciente de Costa Rica para abrir una especie de utopía social, más como previsión que como modelo apetecido. Podría decirse que incursiona en el campo de la historia inventada, desde luego nunca realizable y menos esperable, más producto del temor que de un análisis propio de la ciencia ficción. La novela permanece bajo el verosímil del realismo de la crónica histórica tradicional a pesar de que configure una sociedad comunista en Costa Rica y una distribución geopolítica diferente a la establecida. Es más una maraña de acontecimientos en que se ve envuelto el personaje burócrata, Roberto Jiménez y dos compañeras de aventuras Marielos y Raquel. El narrador protagonista se complace en describir estrategias bélicas, la burocracia de poder de un régimen comunista piramidal, sus secretos, ardides, estrategias, formas de mando, armas sofisticadas, más propias de una película de James Bond, que otra cosa. Presenta lo narrado en forma de diario que intercambia con un presente que luego transforma en el presente del pasado retocado.

 

La sociedad sin clases sociales, con una revolución histórica, museos, medicina avanzada, hospitales ejemplares, todo bajo un sistema perfecto Automatizado, utilizando a México como modelo y los sistemas totalitarios muestran un narrador que conoce al detalle su constitución formal, jerarquías de poder y sobre todo la robotización del ser humano bajo ideales colectivos que minimizan el individuo, a pesar del culto a la personalidad y la fachada humanista. Pero él fue el escogido para destruir ese sistema inhumano y sin proponérselo, poco a poco se va convirtiendo en El Trovador, el único y todopoderoso, que defenderá nuestro país de todas esas fuerzas extrañas que se habían apoderado en la Revolución de octubre y que sucumbirá con la llamada guerra de las Malvinas y la conspiración del Caribe que invade Costa Rica y le da Libertad y restablece la democracia.

 

Por la novela pasan todos los hechos de la historia reciente, de los años sesentas y ochentas, a partir de la revolución del 48 y el anquilosamiento burocrático en que había caído nuestro país. Por ello la Revolución de Octubre impone un nuevo, para nosotros, régimen político y es Roberto Jiménez el escogido del movimiento clandestino (¿extraterrestre?), para devolver la paz a Costa Rica. No hay duda que la novela está llena de reuniones políticas con conocimientos pormenorizados de la política latinoamericana, centroamericana y fuera de ellos. Por ella circulan políticos históricos e inventados o de nombres ficticios, hechos reales mezclados con otros imaginados, fantasiosos. Lo cierto es que la novela encierra un mundo político enmarañado bajo una telaraña de intrigas que solo alguien que haya estado metido en ella, podría presentar. Al final se vuelve al estado original y la ruptura no aparece, la crítica es solo superficial y nunca estructural. La sociedad sigue bajo la misma lupa ocultadora de los mitos costarricenses, de somos diferentes,  los más democráticos del área, somos blancos, no hay indios y abominamos de ellos, somos los más inteligentes, cuando la verdad sigue siendo todo lo contrario, tenemos más maestros que soldados, cuando añoramos y deseamos la guerra y jugamos a los soldaditos. La censura es para afuera y superficial, nunca hacia adentro y profunda, pero por sobre todas las cosas seguimos buscando una identidad que nunca hemos tenido porque siempre nos hemos refugiado en lo superficial foráneo. Vivimos más del parecer que del ser.

 

La tercera novela la tituló El gallo pinto y la publicó en 19901.

 

Esta fábula, así llamada por el autor, en realidad es un relato maravilloso, con situación inicial de necesidad, salida a recorrer mundo como proceso de iniciación que lleva al personaje, un gallo pinto al conocimiento de la vida, de sus leyes y la situación final de muerte del personaje pero estabilidad del código.

 

El relato es interesante y plantea una serie de inquietudes importantes sobre la vida, la sociedad, el hombre, el estar y el ser, la evolución, la libertad, el condicionamiento, la rebeldía, la búsqueda de la perfección, los límites y el contrato social o código moral.

 

Desde pequeño el gallo pinto es inquieto y diferente a la mayoría, suele preguntase por las cosas, los fenómenos cotidianos y buscar sus propias respuestas y soluciones. En otras palabras se inicia como un rebelde, un ser que viola sus límites permitidos, se sale del código establecido, por lo tanto se hace merecedor del castigo. Para ello se somete a un proceso de prueba donde tiene que realizar sus acciones de acuerdo a sus propias experiencias que va viviendo. Lo primero que debe enfrentar es perfeccionar el vuelo y rebasar los límites de los de su especie que no vuelan. Logra perfeccionar las técnicas, vence sus propias limitaciones impuestas por el uso y las costumbres y nunca por su naturaleza. El parecido con la novela Juan Salvador Gaviota es evidente y el autor no lo niega, lo acepta y lo da como ejemplo de lo que es indebido. Luego el gallo es sometido a las pruebas de la lucha, que en los cuentos maravillosos se da como L-V, (lucha -victoria). El hombre y no la propia naturaleza le prepara para una función que no cae bajo su condición. El animal lucha por comida, por sobrevivir o por defender sus crías pero nunca por diversión, dinero o crueldad. El gallo es llevado a pelear y aprende a defender su vida, su estar, como se indica en el relato. Sobresale en ellas y vence a sus rivales con sus propias técnicas de vuelo. Cansado de esas prácticas incorrectas del hombre huye en busca de respuestas y se dirige al bosque donde su madre le recomendó encontrarse con la lechuza Jerónima para recibir consejo. Este personaje de nombre indígena, y símbolo de la sabiduría, se convierte en la búsqueda del Gallo Pinto. Así recorre grandes trechos de llanuras y montañas. En ellas recibe el consejo de otros personajes y vence al gavilán que una vez sacó un ojo a su madre cuando lo defendía. Luchó con él y lo venció, le sacó un ojo y creyó que había hecho justicia. Después recibió cierto desprecio por sus amigos aliados y uno de ellos lo llevó ante la lechuza. Este encuentro lo hace comprender los errores, según la lechuza, que había cometido, en sus experiencias anteriores. Todos ellos tuvieron que ver con el rebasar los límites permitidos por su grupo. El autor, a través de la lechuza,  trae a colación la doctrina de la ley del talión y sus causas nefastas pero justifica que el gavilán le sacara el ojo a la gallina pero no él al gavilán, por ser más grave, según él las consecuencias en el gavilán que muere y con ello induce a morir de hambre a sus hijos. Lo cierto es que el gavilán mata para comer, mientras que  el gallo lo hizo por venganza y esta característica es de los hombres y no de los animales. Antes, el gallo rebasó las limitaciones propias de su género sin hacer daño a nadie y cuando mató lo hizo por conservar su vida, en su defensa. Por lo tanto la infracción que se le cobra no correspondía a él sino al hombre. Así los ejemplos de barrer para adentro y sumar, no son achacables al gallo sino al hombre.

 

Otro aspecto importante que tampoco es achacable a los animales y menos a los gallináceos, es la estratificación de poder. No funciona como símbolo de jerarquía las tres varillas donde duermen, sencillamente porque nunca lo hacen unas debajo de otras. Y esto es una característica de todas las aves. Ninguna de ellas recibe en su cuerpo el excremento de la otra porque siempre duermen al mismo nivel o en lugares separados. Las ramas de un árbol donde suelen colocarse las gallinas siempre se mantienen limpias, son las de niveles más bajos las que aparecen sucias. Esto mismo lo puede observar cualquiera con los llamados zanates y las golondrinas que suelen dormir en los cables del tendido eléctrico. Siempre están separados unos centímetros uno del otro y en el mismo cable. El espectáculo es muy bello para quien se detiene a mirarlo. Las jerarquías de poder y la lucha por ascender puestos y categorías económicas (sumar) es del hombre. Y el Gallo Pinto nunca se rebeló contra esa imposición humana.

 

El gallo después de recibir los consejos de Jerónima regresa a su gallinero y se encuentra con Calixto, el gallo viejo que terminaría por educarlo, sujetarlo al código. Ahí recibió consejos de él y prometió vivir como todos, no salirse del rebaño, perdón del gallinero. Entendió las razones de las tres ramas del poder, sin hacer referencia a lo económico o las clases sociales, las razones de la guerra y el equilibrio de los sistemas ecológicos.

 

Aquí debe señalarse que la naturaleza tiene sus propias leyes y cambios. Si no fuera así la evolución de las especies no tendría sentido. Todo nace, se desarrolla, se transforma y muere para dar nueva vida. El hombre, por el momento es el último eslabón de la evolución pero no puede afirmarse que sea el final. Las diferencias entre la vida vegetal y animal con respecto al hombre son muchas y no pocos desearían regresar a las leyes vegetales o animales por encontrarlas más justas que las de los hombres pero ello ya no es posible sin dejar de pertenecer a la naturaleza humana. Pensar que el hombre debe estar, durar, y no ser, cambiar, ser libre, ser diferente, rebelarse de todo aquello que lo sujete a la masa, al ser igual y no diferente, es equivocado. El hombre debe luchar por encontrar proyectos vitales superiores a los actuales, buscar nuevos horizontes que viole todos los límites impuestos por los códigos morales injustos. Si algo ha hecho el poder de los ricos y que han determinado las normas sociales es imponer sistemas injustos desiguales, encastados, llenos de privilegios y limitantes para unos y no para todos. El principio de la ley como principio de igualdad no es más que un postulado teórico, porque en la realidad no hay tal. Es fácil hacer leyes cuando éstas atacan solo conductas indeseables (¿para quiénes?) o principios de convivencia que solo beneficia a unos y no a todos.

 

Otro de los aspectos que se reflejan entre líneas es la frontera, el pecado de ser mejor que Dios que ejemplarizó Luzbel cuando se rebeló contra Él. Pareciera que en el fondo esa doctrina está presente. Nadie puede rebasar ciertos límites pues será castigado. Los sistemas sociales tienen sus fronteras y el sujeto de ellas debe permanecer contento dentro de sus límites. Si se sale de esas barreras (¿naturales?, creo que impuestas por conveniencia de los poderosos).

 

No deben confundirse los sistemas ecológicos naturales y sus leyes naturales con los sistemas sociales y sus imposiciones. Es el hombre que con sus despropósitos y aquí sí es valida la teoría del barrer para adentro (egoísmo) y el sumar (riquezas) el que ha cambiado las leyes naturales y no los miembros de esos sistemas. Ello no implica que rebasen los límites de sus propias limitaciones pues son capaces de adaptarse, de cambiar, de transformarse y desarrollarse. La teoría solo es aplicable al hombre egoísta y deshumanizado pero nunca al género pues los límites si estorban a la libertad, la justicia, el conocimiento, la sabiduría, las metas superiores, deben desaparecer y el hombre debe luchar por borrar las fronteras que se lo impiden. Esto no significa que las normas sociales, las leyes que permitan la convivencia pacífica, la igualdad en derechos y deberes deban eliminarse. Todo lo contrario. No podemos volver al origen sino a través de la memoria y este solo sirve para comprender el presente, explicarlo y proyectar el futuro. Negar esto es afincarse en una teoría involutiva, cuando cada vez más se comprende la teoría evolutiva, genética, social y hasta psicológica.

 

El único pecado que cometió el gallo fue querer parecerse al hombre y nunca luchar por ser mejor gallo y superar los límites impuestos dentro de su propio entorno de gallos. El volar no ha sido una necesidad del gallo y posiblemente cuando se convierta en una necesidad de su especie, lo hará sin incurrir en los errores humanos del egoísmo y el poder desmedido por la riqueza.

 

Por último el Gallo Pinto no inventó las peleas de gallo, ni las navajillas y las falsas espuelas. Esas técnicas asesinas las creó el hombre para ganar las peleas y  con ello las apuestas en dinero. A pesar de que el gallo es un animal doméstico, es decir amaestrado, castrado, alienado, enajenado, convertido a los designios del hombre, nunca obra contra la naturaleza de sus semejantes sino en defensa de su "estar", como dice el narrador del relato. Todos los animales domésticos han mostrado un alto grado de adaptabilidad, de estabilidad, que asombra. No por su bien sino por las necesidades del hombre sean éstas válidas o no.

 

El relato muy cercano a lo maravilloso en su estructura tiene la virtud de mover al lector a pensar, a reflexionar sobre los proyectos de vida, las normas sociales que el hombre a hecho para mantener el sistema (justo o no) y la tendencia de él, por destruir la naturaleza, los ecosistemas que tanto bien traen a la humanidad, solo por beneficios pasajeros y materiales de unos pocos.

 

Es un relato que debería leerse y comentarse más, en la educación de los jóvenes.

 



1 Ortuño, Fernando. Conspiración en el Caribe. Editorial Costa Rica, San José, 1986.

 

1 Ortuño Sobrado, Fernando. El gallo pinto. Ed. Albertazzi's M.S.A, San José, 1990.

 

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