Lo maravilloso en la literatura escrita costarricense.

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LO MARAVILLOSO EN LA LITERATURA ESCRITA COSTARRICENSE

 

 

Los escritores costarricenses han preferido la modalidad realista a la maravillosa o, de lo extraño o la fantástica. Por ello es fácil constatar lo poco que han escrito en unas pocas páginas.

 

En 1917 Joaquín García Monge escribió un librito de cuentos que llamó La mala sombra y otros sucesos. Entre ellos sobresale uno por lo inusual del relato. Aparece una especie de fantasma en el cuento Una extraña visita. Ya su título da un indicio del elemento ligado a las LS pero al final se explica que ello sucedió cuando estaba dormido. No era más que un sueño. Esa explicación limita la posibilidad de lo fantástico, pues lo maravilloso se descartó desde el principio del relato que se configuró con un verosímil literario realista. La imagen del mundo creada por García Monge es real en dos niveles que no introducen sino por el sueño una extraña visita: mujer ideal que le hiciera el aseo, la limpieza de su cuarto- oficina. ¿Machismo?

 

Moisés Vincenzi publicó en 1940 una novela que llamó Atlante.

 

Se puede afirmar que es una novela de aventuras maravillosas, al mejor estilo greco-latino. Los enfrentamientos entre los buenos y los malos guían las aventuras más increíbles de los personajes. Fuerzas del mal que viven en las tinieblas, debajo de la tierra se enfrentan a  los seres alados, casi angelicales que representan al bien. Se ubica en 1351 y tiene por escenario la ciudad de Metrópolis en la isla Atlante y a Ángelo Cavalcanti, un náufrago, (ángel) como su personaje principal. Ya de por sí la época, así como los apellidos de los personajes nos ingresa en Italia en la Edad Media. Pero no se crea que conoceremos críticamente este período de la historia, la sociedad, sus costumbres y necesidades. Nada de eso. Es el escenario para resolver el clásico triángulo amoroso. Todas las aventuras inimaginables conducen al triunfo del bien sobre el mal. Ángelo (es un ángel y con alas al final), logra su propósito de unirse en matrimonio con Vitinia no sin antes vencer a las fuerzas del mal representadas por  "los hijos de las cavernas". A pesar de que al final de la novela se presenta un triunfo de los malos, la pareja vencedora es Ángelo y Vitinia, pues huyen de Atlante para fundar una nueva raza de hombres más virtuosos.

 

Es la clásica novela sentimental en un marco maravilloso, en este caso de triángulo amoroso y  de aventuras. Su único interés es mostrar el éxito de un sentimiento o un valor absoluto, llámese como en este caso el amor y el bien, sin mayor interés que eso. El narrador se mantiene desde una órbita superior, omnisciente, moralista, conductor y los personajes son simples monigotes que siguen sus caprichos. Priva el comentario, la reflexión, la descripción sobre lo narrativo y de ahí su carácter ensayístico.

 

A través de su lectura se desprende una concepción idealista, platónica del arte. El bien se homologa con la belleza y ésta con la esencia armónica, inicial de la creación. Se privilegia la forma, la armonía y por ello se motiva la lucha entre bien y mal, belleza y fealdad. A la primera categoría pertenece Ángelo, Vitinia, las doce doncellas (apóstoles), Publio, las fuentes, los jardines, la playa, el mar y los atributos son el color blanco, lo rubio, la armonía, los sonidos musicales, la danza, el castillo, la superficie de la tierra. Por el contrario las cavernas, las profundidades de la tierra, la oscuridad, las serpientes, los cuernos, las alimañas, los negros (racismo), los vicios, hasta los obreros y un periodista ocupan la legión de los malos. Como Dante en la Divina Comedia, cita algunos de esa ciudad del mal:

 

"traidores, déspotas, ingratos, perezosos, políticos, intelectuales, comerciantes, obreros, alcahuetes, espías, esbirros, maldicientes, hijos renegados, vagabundos, periodistas (tuvo una traición de un amigo periodista que no quiso prologar un libro suyo)".

"Y entonces el espíritu que se arrastraba rugió con cólera espantosa y les dijo al rey y a los príncipes y los magos negros". 1

 

Esta visión religiosa y moral de la raza humana, representada por el mal en lucha constante con el bien: Dios-Luzbel, tinieblas - luz, belleza, en el sentido greco-romano, y oscuridad, tinieblas, cielo-infierno, inmersa en un modernismo parnasiano con evocación de lugares exóticos y seres míticos, unos con alas negras o grises y otros blancas, se da en un mundo maravilloso, que no fantástico, donde las leyes naturales conviven con las sobrenaturales de una manera convencional, normal. Su estructura narrativa sigue lo básico de las narraciones maravillosas con todos los ingredientes: situación inicial negativa, naufragio de Ángelo que ha salido a recorrer el mundo en busca de mejor ventura, héroe símbolo del bien y de la belleza, atributos del código positivo es rescatado por doce bellas mujeres y llevado a la corte del rey. Ahí se da la prueba principal de la cual sale airoso por sus virtudes físicas y morales y se hace merecedor de un aliado (hada madrina) que le permite obtener los elementos mágicos capaces de hacerle vencedor en la batalla final, representada en la novela por tres tareas: heroicidad, trabajo, caridad que realiza con honor y se hace merecedor a la mano de la hija del rey Vitina en la prueba fundamental (tarea-cumplimiento). Siendo ya uno más de los alados habitantes de Atlante huye con su amada de la ciudad destruida, incendiada y victorioso se dirige a fundar la nueva raza (cultura).2 Es la situación final positiva de los relatos maravillosos. El desequilibrio social puesto en duda, en crisis por las fuerzas del mal recobra su estado normal, su lugar, su equilibrio.

 

Llama la atención los medios mágicos con que el héroe vence al enemigo y los del enemigo. Estos utilizan las armas bacteriólogas que tanto daño harían a la humanidad en Vietnam (profético).

 

Otro de los defectos del relato es la intromisión del narrador como parte de él a pesar de su omnisciencia y no ser personaje de la novela:

 

"No hemos dicho una palabra del carácter de esta deidad".

 

También al igual que Homero invoca a las musas para narra que no cantar las aventuras de Ángelo:

¡Dios mío! ¿Qué haré para relatar lo ocurrido a Ángelo Cavalcanti en su viaje con el médium, por los espacios? Desgrana Padre Eterno, tus rosales sobre mis sienes y sobre la página en que escribo".

 

También abundan las preguntas retóricas propias del narrador metiche, manipulador que trata de impresionar y dirigir al lector. Es una manera de considerarlo incapaz de comprender el relato e ir siguiendo por sí solo las peripecias del mismo.

 

Es, al fin una novela tradicional, lineal, logocéntrica, monofónica de estructura maravillosa y visión modernista e idealista de la realidad.

 

En 1946 Alfredo Cardona Peña publica una novela que tituló El secreto de la reina Amaranta, en México.1

 

Es agradable descubrir un cuento tan significativo en la literatura infantil. El narrador protagonista nos introduce en el mundo mágico de las hadas, los enanos, los gnomos con gran maestría. El relato se inicia con la descripción de un bosque. La sola evocación nos llena de misterio, de encanto, de iniciación, de encuentros, de mundos mágicos, de habitantes distintos a los de la ciudad. El bosque evoca lo nuevo, lo prístino, lo limpio, la vida, la sencillez, lo primitivo, lo no mancillado. Es sinónimo de ensueño, de pureza, de hallazgo, de inicio, de imaginación, de libertad y de vida.

 

No más se desprende de sus amigos el protagonista del relato, un niño, e iniciando la penetración en el bosque sufre el encuentro con los elementos mágicos, en este caso representado por un enano, un hombrecito llamado Zapatilla. Se saludan, conversan poco. El hombrecito revela el motivo de su viaje, su misión y el niño se compromete a guardar el secreto. Logra el permiso para acompañarlo y se internan en el bosque a la magna asamblea con la Reina Amaranta, protectora y soberana de hadas, duendes y demás personajes de los cuentos de hadas. El viaje iniciación, conocimiento, encuentro, descubrimiento les lleva a la espesura del bosque y ahí el niño ve, al ser las diez y quince minutos de la noche, descubre, conoce todo un mundo mágico de seres tiernos, puros, buenos, protectores de los niños. El prado se engalana de alegría, "todo era risa y juego" y las virtudes cobraban vida en bellas muchachas. Hay tiempo hasta para Melusina que llega tarde siempre a las reuniones pues su función es cuidar a los niños enfermos. De pronto aparece el paje Margiolano y tras él se anuncia la llegada de la Reina Amaranta. Los seres benefactores se preparan para recibirla y forman coros diversos y aparecen los Coriganes, los Enanitos de Blanca Nieves, los Trolls, el potente Origán, el viejito de luengas barbas blancas y comienza el desfile precedido por los Heraldos, las Princesas del ensueño y los Nixos y comienza la reunión.

 

La reina confiesa su tristeza que le embarga a ella y la infelicidad que espera a los niños en la próxima navidad. El motivo: La Guerra. El hombre se está matando, las aldeas son abandonadas, los niños quedan huérfanos, las mujeres solas huyen hacia los bosques. Todo es desolación. Entonces brota al unísono las voces de todos los personajes, en armoniosa solidaridad contra la guerra y la búsqueda de la paz. Todos ofrecen sus dones mágicos para lograrlo y la lucha inmortal comienza. Y se escucha el Himno de la felicidad y la Reina, magnánima le concede a Zapatilla el don de la invisibilidad, antes prometido. De pronto se escuchan unos disparos y el mundo mágico, como por encanto desaparece. Los hombres entran al bosque. Tiempo después el niño despierta en un cuarto del hotel. Lo encontraron desmayado en pleno bosque, sin sentido y temieron por su vida. Él protesta pues desearía haber permanecido en el bosque con sus amiguitos. Otro día emprenden el regreso a la ciudad y descubren al pueblo lleno de alegría. Al indagar la causa, las gentes le contestan. ¿No te has dado cuenta de que se ha firmado la paz?  ¡Ya no hay guerra!

 

Al subir las gradas de la escalera que conduce al cuarto, el niño o joven escucha una voz que le dice:

 

-¡He tú...no me conoces?

Miré por todas partes. No había nadie. Pero aquella voz habló por segunda vez.

-¡Soy Zapatilla! Exclamó lleno de gozo. ¿Dónde estás? ¡Anda que te vea!

- No es posible. Solo he venido a decirte dos cosas: primero, que la Reina se dio cuenta de tu presencia en la Pradera de la Violetas; segundo, que ella misma me ha dicho que puedes contar a los niños lo que allí observaste.1

 
Y le confía el secreto de la Reina Amaranta: hacer felices a los niños es la única forma de acabar la guerra.

 

No hay estructura de consolación. Los niños son buenos por sí y no necesitan probar nada, por ello no se someten a prueba alguna, ni tareas, ni luchas victorias. La situación inicial negativa se transforma en situación final feliz sin violencia, con música, poesía, amor, alegría. La libertad, la paz si son fiemes y sólidas resisten los embates más brutales de la estupidez humana. Por lo menos así debería ser. Los hechos recientes en diferentes pueblos víctimas de la guerra, demuestran lo contrario. Los niños mueren y junto a los ancianos y mujeres, son las víctimas más corrientes de la irracionalidad bárbara del hombre en su afán de poder y gloria efímeras.

 

Otro escritor que incursionó en el mundo maravilloso fue Joaquín Gutiérrez Mangel con su relato Cocorí que  publicó en 1948.2

 

En verdad lo escribió en 1947 y fue premiado con el Premio Rapa-Nui en 1947. Se ha considerado como una novela corta. Nuestro criterio es que es un cuento maravilloso moderno.

 

El motivo que desarrolla este relato es "la fugacidad de la vida", tema que ha sido  incorporado en la literatura  desde los místicos españoles del siglo VII. Tanto Sor Juana Inés de la Cruz, como Quevedo habían escrito sendos sonetos  con este motivo y usado la rosa como elemento significativo o simbólico. Expresa Sor Juana Inés:

 

"Rosa divina que en gentil cultura

Eres con tu fragante sutileza

Magisterio purpúreo en la belleza,

Enseñanza nevada a la hermosura;

 

Amago de la humana arquitectura,

Ejemplo de la vana gentileza

En cuyo ser unió naturaleza

La cuna alegre y triste sepultura;

 

¡Cuán  altiva en tu pompa, presumida,

Soberbia, el riesgo de morir desdeñas!

Y luego, desmayada y encogida,

 

De tu caduco ser das mustias señas;

¡Consigo, con docta muerte y necia  vida,

Viviendo engañas y muriendo enseñas!"

 

Quevedo, en el soneto a  Velisa, utiliza el mismo motivo y el autor de Cocorí,  cita dos versos como epígrafe en su relato:

 

"A  breve vida nace destinada

Sus edades son horas en un día".

 

Como se observa existe una intención expresa por parte del autor de Cocorí de utilizar ese viejo motivo de la brevedad de la vida utilizando la rosa como símbolo.

La historia de Cocorí se puede sintetizar  así:

 

Cocorí, un niño negro vive con su madre en un puerto (¿Limón?). Un día  llega un barco y en él una niña rubia. Cocorí la conoce y le promete  un monito Tití, después de intercambiar unos caracoles por una rosa. Cuando Cocorí logra capturar el monito y regresa al barco para entregárselo a su amiguita, ésta ha desaparecido. Cocorí se entristece por ello y más aún cuando encuentra su rosa marchita y con los pétalos en el suelo. Decide salir a rodar tierras en busca de respuesta a la pregunta: ¿Por qué unos seres viven tantos años y otros tan poco?

 

Esto le permite abandonar su casa en busca de la respuesta. Así visita a los  hombres sin obtener resultado. Luego decide ir donde viven los animales más viejos: El Caimán y la Bocaracá. Después de varias aventuras en la selva, regresa a su casa y de camino se encuentra con  El Negro Cantor. Éste le explica con facilidad la importancia de vivir dando luz, generosidad y amor y no vegetando como algunos animales. Cocorí se siente satisfecho con la respuesta  y  regresa a su casa muy feliz, sobre todo  cuando descubre que su madre Mamá Drusila ha sembrado un rosal con la flor (la rama) que le había dado la niña.

 

El narrador es típicamente omnisciente y se coloca  desde fuera de la historia, aunque por momentos se evidencia en la primera persona de la enunciación (narrador-autor):

"La selva continúo abriéndose ante nuestros tres amigos."1

 

Incorpora también al destinatario social y dice:

 

"Y la tortuga explicó a sus asombrados amigos  que los pájaros, ante esa mirada hipnotizante, sienten que las alas se les paralizan y comienzan a acercarse como sonámbulos. La culebra no hace otra cosa que mirarlos, vibrando su lengua viperina entre las fauces. El pájaro salta de rama en rama, siempre acercándose sin poder  apartar la vista, hasta que se va de bruces  en la bocaza abierta.

_ Por eso, por si acaso -terminó sentenciosamente doña Modorra-, lo mejor es no mirarlas de  frente."2

 

El primer párrafo es presentado por la voz del narrador, sin embargo en el segundo afirma  que fue la voz de la tortuga Doña Modorra. Esto evidencia dos cosas:

 

1.   El narrador no logra  desprenderse de la historia, objetivarla. Se pone de manifiesto y toma partido.

 

2.   El narrador, sujeto de la enunciación, da la palabra a los personajes para que narren pero interfiere en sus relatos. No  cede la autonomía al sujeto del enunciado. Lo anterior  permite afirmar que el sujeto de la enunciación es  homólogo al sujeto del enunciado y al destinatario. Es decir se presenta una contradicción entre el modo de la narración y los puntos de vista de las voces narrativas. Esta ambigüedad permite establecer otros elementos del relato, tanto al nivel de la expresión como el conceptual, que explican la estructura del cuento y su sentido.

 

Cocorí se estructuró formalmente como un cuento maravilloso (de hadas) moderno.

 

Los cuentos de hadas o maravillosos se estructuran de la siguiente manera: Parten de una situación inicial negativa, donde el héroe se rebela contra lo establecido. Se presenta como necesitado, en crisis con la sociedad  o consigo mismo y rompe el contrato (lo preestablecido). Sale  a "correr mundo" en búsqueda  de respuestas; es  como un  proceso de iniciación para concluir restituyendo el contrato. La situación final es el triunfo  no del héroe sino de lo establecido. Para ello el héroe  es sometido a dos momentos estructurales importantes: una prueba particular y otra fundamental. En la primera  se pone a prueba  las virtudes morales del personaje y en la segunda su heroicidad maravillosa, luego que es asistido por un elemento mágico obtenido en la prueba particular. Por ello hablamos de una iniciación: el héroe se inicia en la vida. No conoce las leyes sociales y naturales y sale en busca de aventuras que le enseñen sobre lo desconocido. Al final comprende no sólo las leyes sociales y naturales sino que restablece  el orden social inicialmente puesto en duda.

Cocorí  así como el narrador  afirman constantemente:

 

"El mundo marcha de cabeza y yo soy un niño y no puedo comprenderlo".1

 

 

"A Cocorí se le cayó el alma  a los pies. ¡Cien años! ¿Cómo podría esperar cien años en un mundo patas arriba?"2

 

Una pregunta sale a rodar tierras es el título del capítulo IV. Expresamente el autor titula así el momento en que el héroe viaja a la selva por respuesta a su pregunta.

 

La prueba  particular la tuvo, el héroe, cuando ayudó a doña Modorra que estaba patas arriba. Este acto de bondad le permite hacerse merecedor  de un elemento mágico, en este caso una aliada: doña Modorra que le acompañará  en su viaje. Y al narrador, una voz para dar consejos y explicaciones acerca de la vida  y sus peligros. Otro aliado será el monito Tití quien le sirve de guía y le prevé, desde los árboles, de los peligros. Es elemento jocoso y si se quiere un contraste a la seriedad de la empresa de Cocorí.

 

La verosimilitud en el relato se mantiene dentro de lo maravilloso, salvo algunas intervenciones del narrador y algunas incongruencias disimuladas del relato, tales como: regreso de Cocorí, antes de conversar con la Bocaracá y el rosal plantado por mamá Drusila que no había prestado atención a las preguntas de su hijo y se mostraba despreocupada por sus inquisiciones. Cocorí visita primero los humanos y no obtiene  respuesta positiva de ellos. Luego acude a los animales más viejos, tampoco lo satisfacen. Es el cantor (la poesía) quien desde su primer encuentro, cuando regresaba con su monito, le adelanta parte de la respuesta a su enigma y al final le explica el sentido  correcto a su pregunta. El afán de Cocorí de indagar en seres viejos la esencia de la vida, cuando  se entrevé que no está en ellos, pone de relieve  la tesis del relato de que la vida no está en la duración.

 

No hay intención, por parte del narrador de mostrar un mundo, una estructura amplia social o política, ni siquiera familiar; tampoco los personajes cobran interés psicológico. Todo lo contrario, lo mostrado es un motivo: lo efímero de la vida, la diferencia entre el vivir y el durar. De ahí que  el regreso de Cocorí antes de conversar con Talamanca, la bocaracá, cobra sentido. Nada podría, de acuerdo a la verosimilitud, adelantar en su conocimiento. El relato corría el riesgo de hacerse moroso y el  desenlace estaba abriéndose paso.

La brevedad del relato obedece más a necesidades estructurales que a una característica de él. Es una consecuencia y no un a priori. El cuento tiene un sentido en la intensidad, en la atmósfera impactante, en el elemento unitario que acapara el interés narracional y que se resuelve definitivamente ante el destinatario para producir un efecto. Es una estructura cerrada, acabada, única.

 

Un motivo tradicional como es la simbolización de la rosa como corta vida pero intensa y  con sentido, permite a Joaquín Gutiérrez Mangel, elaborar un bellísimo cuento maravilloso moderno de gran originalidad. La intertextualidad empleada permite la evolución de las formas genéricas y abre las posibilidades expresivas.

Se convierte así don Joaquín en el primer escritor en insertarse en el realismo maravilloso.

 

En 1972 Alfredo Cardona Peña publicó un libreo de cuentos que tituló Fábula Contada y por subtítulo Narrativa Fantástica1.

 

Es una serie de cuentos escritos en las tres modalidades: Lo Maravilloso, lo extraño y lo fantástico. Este último cuanta con más representaciones. Para nuestro gusto es el libro de cuentos sobre esas modalidades, mejor escritos en Costa Rica, por quien no solo conoce la naturaleza de ellas sino de la obra literaria. Véase la idea que posee el narrador de la literatura:

 

"Entró en el apasionante mundo de la creación, completamente al margen de la realidad inmediata, envuelto en una fantasía que le dictaba sus símbolos y enajenaba su voluntad."2

 

Como muestra de esa colección comentaremos un cuento de cada una de las modalidades.

 

 

Algunas muestras de la Narrativa Fantástica

 

 

El primer cuento que inicia el libro se llama La otra muerte y representa la modalidad de lo extraño.

 

La Si tiene por escenario una sala médica. Los médicos dan por muerto a un hombre y lo envían a la morgue. Un narrador indica al lector los detalles de ese personaje y lo describe vivo, oye, siente y piensa, pero sin movimientos ni muestras de vida. Hasta ahí hay una Si negativa: muerte declarada de un agente, del que será protagonista de la historia. No. Todo regido por las LN. Oye al camillero y al doctor cuando lo envía a la morgue y las órdenes que da, así como la preocupación del encargado de ese departamento por los sucesos ocurridos recientemente. En ese lugar aparece un monstruo que se chupa los ojos de los  muertos. Primer elemento que pertenece a las LS. El muerto en apariencia se estremece al oír esa historia.


El hombre muerto-vivo es llevado a la morgue y ahí lo dejan entre doce más. El era el número trece(¿?), otro indicio de LS. Luego ve un hombre gordo y calvo erguirse, pero el narrador da una explicación del movimiento. Poco después escucha el limar de una cerradura y adivina el jadear de un hombre. El narrador se detiene a describir en detalle el encuentro del "bulto" y el muerto-vivo. La sombra comienza su macabro botín por el cadáver de una mujer gorda e insiste el narrador en detallar la tétrica escena y el hombre muerto-vivo ve acercarse al monstruo a su lápida. Tal es su pavor que de su boca sale un grito despavorido. Llegan los trabajadores del hospital y descubren los hechos y dan muerte al monstruo cuando huía de la morgue a balazos. El hombre muerto, se levantó de su lecho, despavorido y fue llevado ante los médicos. Aquí viene la explicación dada por el narrador. El hombre había tenido por la mañana una conmoción cerebral y sobrevino la muerte aparente con abolición temporal de las facultades fisiológicas. El monstruo era un loco del hospital psiquiátrico vecino que había trabajado cuando joven como pescador y era campeón en chupar ostras.

 

La Sf es positiva, el hombre recupera la salud y se casa y hasta tuvo un hijo que llamó Lázaro en recuerdo de esa ingrata pesadilla.

 

Las LS participan del inicio del proceso degradado del personaje hasta que éste grita y logra volver a las LN. La Sf, es positiva y de mejoramiento.

 

Es el típico cuento de la modalidad de lo extraño.

 

 

   

Se parte de una Si negativa. El agente sufre una conmoción cerebral. Sucede una conducta equivocada de los médicos Pp (error) y entonces declaran al hombre muerto. Lo envían a la morgue. Se funden los dos planos el de las LN (leyes naturales)y las LS (leyes sobrenaturales). Aquí aparece el elemento mágico   , el monstruo-loco. Gracias a él, el hombre- muerto recobra las facultades fisiológicas, Pf (recuperación)  y se da una explicación racional. Las LN vuelven a su estado de preponderancia  y se llega a la Sf+. Ahí termina el cuento.

 

La modalidad maravillosa

 

 

Trompetas y gallos

 

La Si de este cuento la ocupa un viejito campesino, fabuloso y cavilador que se impresionó al leer las predicciones de San Marcos del fin del mundo en su Capítulo XII. Velad porque no sabréis cuando vendrá el señor de la casa: a la tarde, a la medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer. Señaló "al canto del gallo". Consideró al gallo como un telegrafista que pasa la señal a otro galle y así sucesivamente por toda la tierra hasta llegar al Gran Gallo o Gallo Sagrado, el último en recibir el mensaje. Este es enorme, tiene un plumaje blanco y su cola mide varios kilómetros pues recibe una pluma por cada canto que entra en sus oídos. Guarda en una gran gruta todos los mensajes y el día del fin del mundo sonará una trompeta anunciando ese momento, como lo dijo San Mateo en el capítulo XIV.

 

Comenzó, el viejito a comprar gallos y los cuidaba como hijos. Cuando murió el Señor lo premió y lo llevó a un cirro antiquísimo que convirtió en catedral. En la nave central puso, en cañas de oro, miles de gallos bellísimos. Cantaban como ninguna otra ave, bellas melodías. El viejito de dedicó a cuidarlos y dirigir sus conciertos.

 

Un día los ángeles discutieron si al viejecito debía llamársele "Director de la Trompeta del Juicio Final" o simplemente "Encargado de los carillones Celestes". Uno de ellos le pareció que el viejito había interpretado las Sagradas escrituras con poco respeto, entonces Dios condenó a ese ángel malicioso a bajar a la Tierra, convertido en macho impotente de gallinero y a no cantar, que es lo peor que le puede pasar a un gallo.

 

 

                                                                                         

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1 Comment

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This page contains a single entry by Benedicto Víquez Guzmán published on 12 de Octubre 2009 6:26 AM.

Los cuentos viejos de María Leal de Noguera y otros ejemplos. was the previous entry in this blog.

Los cuentos de hadas y las leyendas, maravillosos ocultan una estructura de consolación. is the next entry in this blog.

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