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Mayo 2013 Archives

El cinturón de Orión. Una novela diferente. Alicia Miranda Hevia

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El cinturón de Orión. Una novela diferente.

La nueva narrativa literaria costarricense cobra vigencia con esta novela de la escritora Alicia Miranda. El lector asiste a una creación innovadora no solo en el uso del lenguaje sino en la manera directa, natural, casi familiar con que una voz que se nos ocurre llamarla Conciencia, interpela al personaje principal Alan-Alano, de principio a fin y le evoca su vida al momento de cumplir los cincuenta años. Y abre el álbum de fotos familiar y se desgranan esas pequeñas historias que dan forma a la vida de un ser humano corriente, "normal", que pertenece a la familia de los Esquivel, hija de "la dinastía de los conquistadores" como irónicamente la evoca esa voz narrativa.
No hay linealidad en la novela, ni causalidad, ni grandes historias, trágicas o portentosas, sino pequeñas historias como las llama Eduardo Galeano que son la esencia misma de la vida de los hombres, y un gran proyecto de vida, sí, Alan-Alano anhela, se propone, ser poeta. Es su gran proyecto y tras esa luminaria, simbolizada por Alnitak, esa estrella más brillante de la constelación El cinturón de Orión, inicia su proceso de creador.
Y las hojas del álbum de fotos familiar dejan ver muchas historias, desde niño, en la finca cafetalera de Tres Ríos, la escuela y el colegio, su vida cotidiana en Barrio Escalante, hasta la permanencia en la Universidad de Costa Rica. Una vida corriente, normal, con un padre de apellido anglosajón, una madre hija de cafetaleros y una hermana distinguida. Las escenas van desnudando la intimidad de esa familia en particular y sus parientes pero todas las escenas se dirigen al personaje Alan- Alano y su proyecto vital: ser poeta. Y es aquí donde aparece la síntesis de esa vida. Alan-Alano no escribió, ni publicó un solo libro, por más que lo intentó. Su vida fue un fracaso y así lo constata al llegar a los cincuenta años. Y tanto, su familia como él terminan degradados en una sociedad que también se presenta como degradante.
Pero el la autora no solo desnuda esa juventud fracasada de los años sesentas hasta finalizar el siglo veinte, también y muy sutilmente abre el álbum familiar de una clase social que poco conocemos y la expone tal y como era. Así Alan-Alano se convierte en la estrella sin brillo de un grupo social importante de nuestro país. Descubre lo que está detrás de ese parecer y muestra sin colorear al lector que es sorprendido gratamente con ese collar de perlas, llamadas "pequeñas historias" de un grupo del costarricense que ha sido tan importante en nuestra historia.
Si deseáramos clasificar esta novela en las nominaciones frecuentes, tendríamos serios problemas. ¿Es una novela realista?, sí, pero con diferente voz y niveles, así como visiones. Algunos dirán que se podría ubicar como novela de formación, de personajes y más concretamente, una novela psicológica. No lo creo, si bien es cierto la novela inicia con la llegada a los 50 años de Alana-Alan o Alan-Alana, la verdad es que la penetración psicológica en el personaje no merece en ella una gran inclinación del yo enunciativo, a pesar de que se convierte en una especie de conciencia que lo señala y le recuerda escenas de la niñez, escuela, colegio, juventud, universitaria y sobre todo su gran pasión y proyecto vital: ser poeta. Me atrevo a definirla como una novela, sinfónica humanista.
Y paso a comentar esa decisión.
Al penetrar el yo, sujeto de la enunciación en el yo del personaje, Alana-Alan, no solo se convierte es su yo acusador, delator, juez sino que permite al lector conocer a través de él los contextos de su viaje a la niñez, el paso por la escuela, el colegio, la universidad y los viajes a otros países y sus experiencias. Abre entonces una doble visión en ese yo protagónico: el parecer y el ser, Quijote y Sancho, sin vislumbrar una síntesis sino como esperanza lejana. Alana-Alan funda su proyecto vital en ser escritor y más concretamente, ser poeta, y no como Borges o Vargas Llosa, sino como Neruda. Es solo una aspiración que guiará su vida pero en ese viaje solo fracasos obtiene, y su conciencia le repite constantemente Alana- Alan, sos un pendejo, un cobarde, un bueno para nada. Nunca tiene éxito, no escribe un solo poema y si lo hace no se conocen y menos se publican.
Pero el otro camino, el viaje por algo más concreto, una profesión como economista, administración de negocios, una carrera liberal que le garantice el sustento y riqueza necesarios, tampoco lo atrapa. Y es que desde el inicio de la vida universitaria se plantea la clásica pregunta que siempre se hace y yo hacía a mis estudiantes al inicio de lecciones.
¿Para qué quieres estudiar?, ¿Qué deseas ser? Y él respondió poeta para sorpresa de todos. Y es que los alumnos siempre nos respondían. Yo quiero estudiar para llegar a ser algo. Y yo les respondía, -es que ahora no sos nada. Era obvio que ellos se referían a obtener una profesión para ganar bastante dinero y ser prestigioso. Alana- Alan fue más sincero, realmente quería ser poeta. Y es que se podía dar ese lujo, era un hijo de la dinastía de los conquistadores, los Esquivel,; otros como los amiguitos de la niñez en la casa de la finca en Tres Ríos no tenían que escoger, serían trabajadores de la tierra, paleros y las mujeres se casarían con el vecino y pasarían a ser amas de casa, hasta la muerte y procrear muchos hijos, los que Dios quisiera o el cura ordenara.
El fracaso de Alana- Alan fue doble. No obtuvo ningún éxito en esas aspiraciones. Tuvo que conformarse con unos estudios en lenguas modernas de la U. C. R. en literatura inglesa que apenas si le sirvió para trabajar como guía turístico.
Así este personaje fracasado sirve a la autora para crear un paralelismo con el grupo social cafetalero, los hijos de la dinastía de los conquistadores que poco a poco llegaron a menos. Fueron perdiendo sus riquezas y al final se contentaron con ocultar quizás sus deshonras económicas. Murió el padre gringo-ecuatoriano, sus tíos vendieron la fina de su madre y siguieron viviendo en la casa de Barrio Escalante, más en un mundo aparente que ocultaba el real.
La síntesis aspirada en la novela no llega fácilmente: el Quijote-Sancho como vector de ambas direcciones no se da. Y es que la historia es muy elocuente. Difícilmente encontramos un gran escritor en los grupos poderosos de la economía. Buenos médicos, ingenieros, agrónomos, abogados pero que uno de ellos lo sea como escritor, al menos yo no lo conozco. Ni siquiera al nivel costarricense. Quizás solo José León Sánchez puede afirmarse que llegó a tener riquezas ejerciendo como escritor pero no pertenece a ese grupo.
Si el lector se detiene a reflexionar en esas consideraciones expuestas y descubre la armonía en esos niveles, en ese paralelismo, las direcciones de los diferentes viajes sociales y personales en Alana- Alan, se llegarán conmigo a la conclusión que El cinturón de Orión, es una novela muy bien lograda, realista expresada, narrada en una completa sinfonía humana. Él éxito vital humanístico en ella queda planteado, apenas avizorado pero solo como aspiración posible. Habrá que luchar, me refiero a la humanidad, mucho para alcanzarlo.

Las nubes. Adrián Moya Fernández

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Las Nubes

 De Nubes y Niños

Erase alguna vez un horizonte lejano al cual las nubes acudían con la esperanza de acabar el día de la más feliz manera pues es harto conocido que las nubes además de producir lluvia son las responsables de crear muy bellos cuadros pictóricos en movimiento, los cuales la gente contempla con solaz desde que los humanos existimos y aun se puede decir sin faltar a la verdad que otros seres se extasían de igual manera .¿Quién podría decir que un mono no se relaja desde la rama de su árbol ante un espectáculo tan impresionante como lo es un atardecer de verano , o acaso un gato a través de un ventanuco pobre no se entrega a una larga contemplación ?.Y cuando éramos niños quien no paso gran rato tendido bajo un cielo azul tratando de encontrarle forma a las nubes o contemplando un bello celaje.

Pues aconteció que había una pequeña nube que siempre acudía al horizonte cada tarde. Era una nube pequeña y juguetona... ¡era una nube bebé! Por eso es que era traviesa y le encantaba asumir formas de animales...de gatos, de perros, de peces y a veces hasta de lagartijas. Pues sucedía que un día Nubecín se sintió triste porque no tenía nadie que la contemplara aquella bella tarde de verano, pero sucedió que felizmente ella vio en la distancia a una bella niña que jugaba en una pradera y pensó"¿Qué hago para llamar la atención de aquella bella niña" Entonces le dijo a su amigo el viento que le llevara un mensaje a aquella niña de la cual no se podían apartar sus pensamientos .Y el viento llegó se juguetón donde la niña estaba y rodeándola con remolinos de hojas y alborotándole el pelito creyó que ella iba a entender e iba a mirar hacia el horizonte en el cual la nube esperaba ser contemplada ; pero la niña jugaba con las hojas que el viento hacía girar y atrapando una salió corriendo hacia su casa y le dijo a su mama :" Mamá, mira lo que el viento me regaló...una hojita en forma de barquito". Luego salió apresurada y se metió en su cuarto para colocar la hoja que el viento le había traído sobre su mesita de noche. Papá era un marino que se encontraba en una larga travesía en los terribles mares del sur y ella pensó..."Cuando regrese papá le regalaré la hojita que el señor viento me dio" Y recordó el momento en que papá le contó que el viento es amigo de los árboles y las nubes y que si sabemos cómo hablarle al viento él lleva un mensaje a quien queremos aunque se encuentre muy, muy distante " Pero cómo hago para hablarle al viento, se preguntaba la bella niñita, si supiera hablarle le pediría que le dijera a mi papá que regrese pronto ...que tengo que regalarle una hojita en forma de barco .Esa tarde Nubecín se alejo triste y le dijo al viento que ¿por qué la niña no había vuelto a ver hacia el horizonte donde ella se encontraba y el viento le respondió que los niños son impredecibles y que no es posible captar su atención fácilmente que lo intentaran de nuevo a la tarde siguiente, pero no olvidó el viento de contarle a la nube que la niña extrañaba a su papá que era un viejo lobo de mar embarcado en una peligrosa aventura en los mares del sur, todo esto lo había escuchado el viento de labios de la niña y de su mamá, era normal que el viento supiera estos secretos puesto que él viaja por toda la comarca y conoce a todos sus habitantes. La nube bebé que era de natural bastante amable y sensible se preocupó por el papá de la niña porque recordó que su tío Don Nubarrón era el dueño y señor de aquella zona de los mares, y que era un señor de muy pocos amigos y de pésimo carácter. Pero como recordaremos Nubecín era una nube bebé y para ella viajar a aquellos terribles mares era imposible. Se resignó a dejar de preocuparse y acudió al lado de sus padres el Señor y la Señora Nubón para descansar Cuando ya el velo de la noche había caído sobre aquel horizonte, tuvo el feliz plan de que a la tarde siguiente trataría de llamar la atención de la niñita de otra manera, se despidió de el señor viento, su amigo, y se quedó flotando junto a sus padres , soñando con que la niña y ella jugaban en aquella pradera donde la niña vivía y que ella (Nubecín) también era una pequeña niña ....... Aquella noche la niña soñaba que ella era una nube bebé.....y cuando se despertó se sintió maravillada y confusa por aquel hermoso sueño en que sus manos y pies eran blancos y vaporosos, deseó profundamente que aquel sueño se repitiera. Se preguntarán por qué la niña soñó ser una nube y por qué la nube soñó ser una niña , que por qué se dio una tan bella coincidencia esa noche , pues la única respuesta es que a veces no hay respuestas y que debemos flotar libres como nubes y reír inocentemente como los niños.

De Nubes, Niños y Lobos de Mar

De acuerdo a los entendidos en materia de nubes y niños ambos son de naturalezas volátiles. Se dice que los horizontes permanecen mientras que las nubes cambian y también se dice que las nubes hacen que el horizonte cambie y que el horizonte hace que las nubes permanezcan pero no vamos a complicar la historia con las teorías de los expertos en nubes u horizontes porque esta historia real no es un tratado teórico acerca de la vida de las nubes o de los niños, es un vistazo directo a las aventuras de una niña y una nube juguetona...que deliberen los entendidos y se enreden ellos, tal vez de tanto enredarse se hastíen y lleguen a darse cuenta de que es mejor mirar las nubes y a los niños jugar que meter las narices en amarillentas hojas llenas de símbolos.

Aquel día había sido especialmente atareado para la niña y su mamá puesto que habían tenido que ir al pueblo a comprar víveres para hacer una cena especial, aquel día se celebraba el Festival de la Panza llena y el Corazón contento así que ellas dos junto a sus vecinos iban a hacer una gran comilona en la que se veían más las frutas y las verduras que carnes porque era un día de agradecimiento y no era bueno usar la carne de los animalitos sino los frutos de la Tierra. La niña empezó a ayudar a su mamá a preparar aquella gran cena en la que ellas se iban a esmerar en preparar pasteles de distintos sabores ... pasteles de manzana, de mango, de calabaza y refresco de sandía que era bueno tomarlo, día tras día, como se lo había dicho su papá en broma a la niñita. Obviamente que debe variarse el refresco que se toma o mezclarse con otro tipo de frutas."Mamá, yo quiero que el viento le lleve a papá un mensaje", dijo la niña algo tímidamente a su madre, "¿Y qué quieres que el viento le diga a papá? Y la niña se quedó pensativa viendo tras la ventana...". ¡Que encuentre esos tesoros que busca rápido y regrese para comer pasteles y tomar refresco de sandía!" " No te preocupes porque tu papá es un viejo lobo de mar y pronto logrará hallar el tesoro que busca y regresará a jugar contigo, por el momento puedes descansar que ya me has ayudado suficiente así que, ve afuera y mira la puesta de sol que los que ven al sol ocultarse con paz y alegría luego tienen lindos sueños ..." Y la niñita salió en silencio mientras su madre suspiraba y recordaba la fe y la alegría que su marido tenía el día que zarparon en busca de tesoros y aventuras. La niña vio que en el horizonte había pocas nubes y que aquella noche de verano se perfilaba llena de estrellas como diamantes engarzados en un manto de oscuro terciopelo. En la distancia Nubecín advirtió que la pequeña estaba en el prado sentada contemplando el horizonte nuevamente, así que decidió llamar su atención de nuevo, esta vez la niña estaba más contemplativa no tan juguetona como el día anterior así que pensó que era más fácil lograr su cometido. La niña miraba con grandes ojos el horizonte marino que el sol teñía de sublimes rojos y anaranjados tonos, mientras cantaba una canción acerca de los mares y los marineros que su papá le había enseñado:

Mar del sur

Azul y profundo

EN LA REGIÓN DEL OLVIDO por Marvin Mora. CUENTO

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EN LA REGIÓN DEL OLVIDO.

Cuento

MARVIN MORA.

 

En aquel lejano país no existían los recuerdos. El cotidiano vivir se resumía al perentorio día a día. La noción del ayer no existía, y el futuro, ¿qué era el futuro...?, al diablo con el porvenir, ¡era la nada! El andariego BURTON, ilustre explorador inglés, tuvo la oportunidad de conocer tan peculiar país, llevado más por el azar que por el conocimiento. Y pensar que tan fortuito hallazgo se debió al extravío de un camello de su propiedad y cargado hasta las ancas de ciertas reliquias muy apreciadas por su dueño. Pero esa es otra historia...

En aquel país, extraño como remoto, refiere el inglés, se presentaban a la oportuna observación del sorprendido viajero, las situaciones más extravagantes e impensables en otras latitudes. De tal suerte, y a modo de ilustración, la mujer que compartía nuestro lecho,     al siguiente día era la mucama que hacía la cama, preparaba la merienda y mezclaba los granos de aromático café, para luego irse con el primer hombre que encontrara allende a la puerta. Así, el feliz mortal, se ligaba libremente a la mozuela que le atrajera allende a la puerta también. A esta conveniencia, el círculo íntimo se repetía invariablemente a la comodidad del entorno amoroso. Claro, esto si era de nuestro agrado; tan igual uno podía desentenderse del dichoso círculo y acogerse a una conveniente soltería, que lo mismo podía entenderse como un respiro a las fatigas del embrujo amoroso.

Agreguemos otra feliz circunstancia que no escapó al ojo observador de BURTON: no existían las deudas por dinero. Este factor, tenía, en sí mismo, su génesis propia, merced a que la gente olvidaba al término de algunas horas, la molesta y siempre complicada relación deudor-acreedor, detalle éste, que hacía innecesarias las entidades bancarias. El dinero, a este azar, circulaba a la libre y a la inmediata disposición de quien lo necesitara y estuviera en la capacidad de erogarlo en un término cercano a las veinticuatro horas, a la mayor brevedad en suma, antes de verlo convertido en reliquia que, en las manos curiosas de los niños, encontraba un uso lúdico en entretenidos ingenios como un juego que a BURTON le pareció similar a las damas pero con alguna complicación que ya lo acercaba al ajedrez. Tal vez por tal práctica de fragilidad económica, o por otra razón que BURTON no llegó a conocer, la gente de aquel país feliz solo cargaba el esencial estipendio para las cortas necesidades pecuniarias de sus vidas simples. BURTON, incluso, fue testigo de un debate en el ágora, donde se discutía la conveniencia de liberarse de las ataduras que imponía la circulación monetaria. A esta sazón, el inglés terciaba en la vacuidad de tal debate, motivado por la de por sí poca utilización que del dinero hacían aquellas gentes, y a que éste ya ni se reponía ni fabricaba. El trueque y la libre posesión de insumos, se imponían en la economía diaria, a tales extremos que el sentido intrínseco del dinero estaba condenado a desaparecer. Las afrentas morales no eran practicadas en aquella región. Libres de querellas y del sentimiento de posesión, los tribunales eran al igual innecesarios. Ser abogado o parecerlo, era más abominable que la peste para aquellas gentes probas y honorables. El juez único y supremo que se reconocía, era su dios, que les dotaba del día y de la noche; del agua de su río sagrado y del vino que alegraba la vida.

Toda su literatura era oral y se resumía a la más espontanea poesía. Al uso, sencilla y natural, además de contemplativa hacia el contorno y al plan cósmico. Curiosamente, los poetas no gastaban energía en cantarle a la mujer; eso entrañaba posesión, y la posesión como tal, aún en un sentido afectivo, no era procedente a lo ojos de sus aedas. La poesía se renovaba a cada tanto, y tan espontánea como venía, así se olvidaba.

La dinámica, resumía BURTON, era el estigma vital de aquella sociedad. Una vida consagrada al culto del placebo personal y hacia la sobriedad de costumbres, amén a la practicidad del plan apacible de su particular cosmogonía...

Tres días, empero, pasaron en la conciencia occidental de BURTON entre tales gentes. Cálidas al trato, no obstante sintió para su ser interior, que le principiaban a mirar con cierta indiferencia. A este punto recordó aquella conseja de que..."muerto y arrimado a los tres días...", lo cierto del caso es que transcurridos los tres días referidos, el camello con su estimada carga le estaba esperando a las puertas mismas de la ciudad. En un generoso hatillo le hartaron de fiambres y albaricoques regados con almíbar, y en un ánfora con tapadera dilataba la sangría de un vino tan rojo como la sangre de los bueyes destinados a los sacrificios. BURTON emprendió el regreso por el primer camino que se encontró con la certidumbre de que aquella gente lo empezaba a olvidar. De repente, nadie hablaría más de aquel extraño que un día pasó por sus tierras. Miró su sombra por encima de la sombra de su camello. Un incipiente sentimiento de desolación le provocaba un acelerado ahogo. Recordó que transitaba por tierras áridas, sedientas a perpetuidad. Fue entonces que divisó aquel hilo de agua, el río que reverberaba el prolongado estío .Recordó que era el manantial del que se servían los pobladores de aquella comarca de ensueños. Comprendió que tenía ante su buena inteligencia al mismo LETEO. Sus aguas que hacían olvidar, eran un tirón a los deleites.

Improvisó un cazo con sus manos, las llenó de sus aguas de olvidos, y miró hacia el camino andado. Sonrió ante la tentación, y dejó que sus aguas escaparán de sus manos para siempre. Total, siempre gustó más del vino que de las aguas sagradas; aguas por donde sólo reman los olvidos...

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