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Carlos Manuel Fonseca Suárez

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CARLOS MANUEL FONSECA SUÁREZ

(1987)

 

Carlos Fonseca Alfaro nació en San José, Pavas el día 19/de febrero del año 1987. Es hijo de Fernando Fonseca Zamora y Ana María Suárez Rivera.

 

"Pasó parte de su infancia y  adolescencia en Puerto Rico y fue a la universidad en los Estados Unidos. Se doctoró en literatura latinoamericana (Princeton) y ahora vive en Londres. Tal vez por ese recorrido vital, tal vez no, Carlos Fonseca se atrevió a construir un personaje que quiere "escribir la historia universal en clave íntima". Tan genial como delirante, este personaje es un anciano que lleva algunos años desconectado del mundo, viviendo en algún punto de los Pirineos y emprendiendo una tarea monumental: narrar su vida en relación con los eventos históricos más determinantes del siglo XX (o viceversa): la Revolución de Octubre rusa, la Guerra Civil de España, Mayo del 68... Pero esa escritura no es convencional, es--como reza la contratapa--una narración que reduce la historia política mundial "a unas cuantas citas, a unas cuantas imágenes, a unos cuantos instantes". Lo que quiere el coronel, el protagonista, es "cifrar la historia". Esto último no sorprende cuando nos enteramos que dicho personaje, en su juventud, fue un notable matemático (en la novela, Fonseca hace una recreación libre de la vida del matemático francés Alexander Grothendieck).

Carlos Fonseca, quien también quiso ser matemático alguna vez (se interesó por la lógica matemática, luego por la filosofía y terminó siguiendo a la literatura), debuta así en las letras hispanoamericanas. Y lo hace a lo grande. Coronel Lágrimas (Anagrama) se ha publicado con una de las casas editoriales más importantes de nuestro idioma. Fonseca confiesa que esto significa un gran paso en el despegue de su carrera. También dice que se formó como lector siguiendo el catálogo de la editorial española. Bolaño, Vila-Matas, Piglia, son solo algunos de los nombres que menciona cuando le pregunto al respecto. Fue Ricardo Piglia, precisamente, con quien se topó en la Universidad de Princeton. Según cuenta Jorge Herralde, mítico editor de Anagrama, el escritor argentino, al conocer el trabajo de Carlos Fonseca consideró que se trataba de "su alumno más brillante". El alumno responde que al llegar a la universidad no se imaginaba lo que iba a aprender del maestro (así se refiere Fonseca a Piglia) y tampoco fue consciente de la influencia de éste cuando concebía Coronel Lágrimas. "Mientras escribía la novela sentía que estaba escribiendo algo muy distinto a lo que escribe Ricardo Piglia. Y, sin embargo, recientemente, cuando tuve que releer la novela para corregir erratas, me encontré con su huella muy presente, aunque cifrada y tal vez un poco secreta. Fue una experiencia muy bonita. Nunca sabemos cómo nos influencia el maestro. No hace falta decir que lo aprecio muchísimo. Profesores como él, muy pocos, por no decir, ninguno"1.

 

LO QUE HA ESCRITO CARLOS FONSECA ALFARO

 

 

NOVELA

 

1. Coronel Lágrimas: 2015

 

Coronel Lágrimas es la primera novela que publicó Carlos Fonseca Alfaro1 y lo hizo en el año 2015

 

"A la altura de los Pirineos un anciano ermitaño se ha dado a la tarea de escribir la historia universal en clave íntima. ¿Qué esconde? Guiada por la obsesiva pero juguetona mirada de su narrador, Coronel Lágrimas traza el esclarecimiento de este secreto vital. Comparte, de cierto modo, la caprichosa ambición de su protagonista: reducir el mundo a unas cuantas citas, a unas cuantas imágenes, a unos cuantos instantes. Cifrar la historia. Y así, la narración de una jornada arbitraria dentro de la vida de su enigmático protagonista da paso a una cartografía vital que acaba por elucidar, en clave tragicómica, la historia política del siglo pasado: de la Rusia de la Revolución de Octubre hasta el México de los veinte, de la España de la Guerra Civil hasta las lejanas islas caribeñas, esta novela-catálogo esboza, casi en instantáneas, la vida de un hombre que no estuvo a la altura de su tiempo. Su épica es aquella del hombre privado, su historia la de una sociedad condenada al capricho informático.

Fina, sutil, elegante, extravagante, rara, Coronel Lágrimas supone el brillantísimo debut narrativo del joven escritor costarricense-puertorriqueño Carlos Fonseca, considerado por Ricardo Piglia como su alumno más brillante de la Universidad de Princeton. Una novela sobre las formas en las que ciframos nuestras pasiones, sobre las maneras en que transformamos nuestros temores en escritura.

«La ópera prima de Fonseca tiene la forma de un caleidoscopio verbal intrigante e inolvidable» (Ricardo Piglia).

«Una de las características de la mejor literatura es su capacidad de regeneración creativa, mutando en fórmulas más modernas y sugerentes (...) En esta línea se publica Coronel Lágrimas, primera novela de Carlos Fonseca y ya una sólida aportación a este proceso de modernización narrativa. Hallamos aquí a un anciano coronel apátrida autorrecluido en una aislada casona del Pirineo; melancólico y decadente, matemático aristocratizante, obseso de los datos y gran bebedor de café. Lleva años dedicado a enmarcar su vida en unos hechos históricos de convulsa relevancia: él y sus ascendientes se pasean por la revolución bolchevique, la Guerra Civil española, la Segunda Guerra Mundial, Woodstock y Vietnam en un recorrido metafórico que simboliza la conciencia de un siglo XX marcado por la sinrazón. Destaca en este relato -inspirado en el matemático Grothendieck- la ambivalencia entre recordar y olvidar, la condicionante presencia del pasado y la configuración estética de la Historia. Lograda novela de imaginativas propuestas» (Jesús Ferrer, La Razón).

«La primera novela de un autor que escribe magníficamente bien. Y que, encima (para su suerte, y la nuestra) solo tiene 28 años» (J. S. Montfort, Hermano Cerdo).

«La novela posee un ritmo intenso que se nos impone cual salmo, con una musicalidad estudiada que ora estraga, ora se revela como el martilleo necesario para una obra perturbadora y absorbente»1



1 Fonseca Alfaro, Carlos. Coronel Lágrimas. Ed. Anagrama, España, 2015.

 

1 Jesús Nieto, El Cultural, El Mundo.

 



1 Por Jack Martínez Arias. Blog de la Revista Virtual de Literatura EL Hablador.

2 Fonseca Alfaro, Carlos. Coronel Lágrimas. Ed. Anagrama, España, 2015.

 

 

 

 

TRES EXTRAÑOS EN EL PARAÍSO

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                                                                     Foto de Benedicto Víquez Guzmán.

 

Tres extraños en el paraíso. 2012

 

Esta novela publicada en el año 2012 por la Ed. Perro Azul, de Mario Zaldívar Olivas, posee una estructura estratégica literaria muy original y de una enorme creatividad.

 

Está dividida en cuatro partes, la primera inicia la novela es apenas un esbozo de una reunión de un profesor   en la universidad de Stanford, California el 17 de abril del 2014.

 

Tres alumnos presentan su proyecto para un doctorado en Sicología Experimental sobre  realidad virtual.

 

Anne Wilson, una enfermera sobre los estados comatosos. El sacerdote Dylan Patterson estaba interesado por el robo y Karen Miller por el ejercicio de la maldad.

 

La sesión termina y esta primera parte cuando el profesor los invita a pasar al laboratorio de Realidad Virtual.

 

El lector al comenzar a leer la segunda parte se sorprende cuando ésta inicia en una cantina de San José La Malagueña, y luego le sigue otra historia en El Faro, la tercera en La Bohemia, la cuarta en El Cometa, y  la quinta en El Bar Buenos Aires.

 

Luego se repiten historias distintas con los mismos personajes y continuación de algunos hechos relacionados. Es como otra ronda de tragos en la misma cantina.

 

Ese mismo día 17de abril abre la segunda parte, con una muy breve segunda parte donde el profesor anota los resultados de sus pacientes estudiantes en su oficina. Pareciera que ese tiempo de la enunciación es un presente y todo ocurre en ese día.

 

Los personajes más importantes se van destacando.


En primer lugar una mujer muy misteriosa Aguas Santas, Marina, Isaías, Octavio y otros de menor rango como los hermanos Carozzo, El Gallego, La travesti Rosarturo,  el Gringo, unos abogados y oficiales y todos de alguna manera ligados al robo de una pintura muy valiosa de Monet,
Los nenúfares.

 

Y en ella se pueden ver los tres estados de los estudiantes en su experimento de Realidad Virtual. Estado comatoso de Marina, el robo  en Octavio y la maldad en Aguas Santas.

 

Debe mencionarse que el autor utiliza por dos veces respectivas notas para explicar muy sucintamente estados de los estudiantes en su Viaje de Realidad Virtual.

 

Sin duda esta novela utiliza de forma muy acertada la polifonía, pues son diferentes voces, unas masculinas y otras femeninas, las que narran sus experiencias y su punto de vista de los acontecimientos que experimentan. El narrador omnisciente desaparece y son enunciaciones dispersas intencionalmente las que van desarrollando la trama de la novela.

 

Es nuestro juicio que esta novela más que ser polifónica es sinfónica pues su armonía semeja una sinfonía y mantiene atrapado al lector avisado, inteligente, que analiza y reflexiona mientras va leyéndola.

 

Nos impresionó muy favorablemente.

 

Luis Chaves Campos

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LUIS CHAVES CAMPOS

(1969)

Luis Chaves Campos  nació en San José el día 28 de agosto del año 1969. Estudió Economía Agrícola en la Universidad de Costa Rica.

En prosa escribió,  Chan Marshall (Madrid: Visor, 2005; Buenos Aires: Vox, 2011; San José: Editorial El mundial 2010. Apuntes (San José: Editorial Germinal, 2010) y 300 páginas. Prosas (San José: Ediciones Lanzallamas, 2010)

 

LO QUE HA ESCRITO LUIS CHAVES CAMPOS

 

NOVELA

 

1. Salvapantallas: 2014

 

POESÍA

 

1. El anónimo: 1996 Premio Sor Juana Inés de la Cruz

2. Los animales que imaginamos: 1998

2. Historias Polaroid: 2001

3. Chan Marshall: 2005. Premio de Poesía Fray Luis de León

4. Asfalto. Un Road Poem: 2009

5. Monumentos ecuestres: 2011

6. La foto / Das Photo: 2012

7. La máquina de hacer Niebla (Antología poética): 2012 Premio de poesía Aquileo Echeverría, 2012

 

Salvapantallas es la primera novela escrita por Luis Chaves Campos1. La reeditará Seix Barral en el año 2015.

 

"El libro  Salvapantallas, de Luis Chaves, es también una declaración, una que comparte con Herbert el tejido invisible que vincula a las mujeres que "contienen" a sus autores. Chaves, encima de ese tejido, persiste en una costura notoria como de cirugía de urgencias, el tatuaje permanente de la figura de Mayra Campos, su madre.

 

La madre es ese resto de pragmatismo que sobrevive en quien decide ser escritor en lugar de economista agrícola. Le ofrece el plato lleno -como única forma concreta y probable del amor- mientras desarma todas las abstracciones. Un gesto que Chaves sólo puede entender unas décadas después ante el ciclo de la vida y que escribe, no para que sus hijas lo sepan, sino para que lo perdonen.

 

 

"Salvapantallas" es el último libro de Luis Chaves, editado por Lanzallamas. 

 

Sí, tal como dice la contraportada, estamos ante la pretensión de una "novela total" pero editada, somos cómplices de una mutilación brutal. Ese tipo de ediciones en las que se hace consciente que todo lo dicho es irreversible, pero que no puede evitarse como grito, catarsis, ¿despedida?

 

 Los ejercicios de memoria obligan más a la cirugía y a la ortopedia que al psicoanálisis o a alguna rama de la neurología. Están más ubicados en el dolor físico que en la enajenación del pensamiento.

 

En la primera página, Julia -la hija menor de Chaves- empieza a escribir un libro. Julia es sabia, sobre todo porque no la alcanza ese fantasma de la escolaridad.

 

Julia define las letras de su pasado inmediato, y -como el efecto de una ficha de dominó que cae de espaldas- sucede esta novela, de la cual su padre es sólo un instrumento de ejecución.

 

Julia borronea sobre un pasado que en unos años le será develado. Lo suyo es la mancha precoz y automática de una memoria que aún no es daño colateral. Julia es apenas una niña y ya tiene algo que contarnos.

 

 Salvapantallas es la unión de fragmentos -algunos de ellos ya publicados- que antojadizamente se convierten en autobiografía. Sin embargo, su título sugiere con frivolidad que se trata de esa primera piel de conocimiento -imágenes de alta resolución y siempre en movimiento que nos remiten a una engañosa idea de verdad-, pero este libro se adentra en la historia personal y en algunos de los más significativos relatos de vida de Luis Chaves.

 

Muchos de esos relatos se cuentan con la más absoluta visceralidad documental entre el San José nocturno, la épica futbolística de los años 90 y la búsqueda de su autor -y su generación- de un lugar en el mundo.

 

Suponemos que un título como este no es otra cosa que escudo, la última opción de Chaves de resguardar un poco de hígado -es decir, de verdad-. El libro anuncia lo fugaz de cada una de las historias con pequeños textos -salvapantallas- que las interconectan sin pretensión. Pensamientos aleatorios como las imágenes que devuelven y descolocan desde el ordenador.

 

César Aira se define como defensor de la novela y esgrime a su favor que esta le permite cambios de idea, arrepentimientos, asimetrías, y unos recorridos sinuosos más adaptables a su verdad o su imaginación. A Chaves quizá le pase lo mismo.

 

Argumentar que  Salvapantallas es una novela lo libera de cierta responsabilidad con los paradigmas de la literatura. Todos los formatos literarios se dan cita para darle carácter a este libro: todos menos la forma explícita de la poesía de un autor que es conocido fundamentalmente por este género. No obstante, la economía de palabras y unos cuantos adjetivos de menos, hacen visible al Chaves de  Historias Polaroid y  Chan Marshall.

 

Cuento, crónica y diario íntimo; este último aparece reforzando ese interés por la cotidianidad y la sobrevivencia como posibles resortes de lo trascendental, pero también para poner en entredicho al género o, en todo, caso para otorgar veracidad a lo que escribe.

 

En este diario íntimo, Chaves cuenta que Julia dice que está escribiendo un libro. Empieza con la palabra ARI (Ariana, la hija mayor de Chaves); unas décadas atrás pasa el Circo Miller. Es definitivamente en la infancia cuando empezamos a recordar"1.

 

 



1 Chaves Campos, Luis. Salvapantallas. Ed. Lanzallamas, San José, 2014.

1 Clara Astiasarán reseña el nuevo libro de Chaves, publicado por Editorial Lanzallamas, La Nación, 15 de diciembre del 2014.

Virgilio Mora Rodríguez

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Foto de Benedicto Víquez Guzmán.

LOS RECICLADOS DESDE ADÁN Y EVA

Esta novela  la publicó Virgilio Mora Rodríguez en el año 20131.

Su estructura es en forma de diario y se desarrolla desde el jueves 20 de setiembre del año 2001 hasta el  día domingo 31 de diciembre del mismo año y es apenas de escasas152 páginas.

El sujeto de la enunciación es un yo  biográfico y no oculta su versión del mundo como si fuera el autor que vive en New York, muy cerca de Las Torres Gemelas que el 11 de setiembre de ese año 2001 fueron destruidas por unos aviones. Es un médico psiquiatra divorciado y vuelto a casar con Golda, una judía y doctora como él y con una hija de 6 años, Polita.

Sorprende, desde el inicio del diario, la conducta de él sobre todo, ante esa tragedia que conmovió a toda la humanidad y que trajo muchas consecuencias colaterales y muerte de emigrantes, sobre todo, aunque también ciudadanos norteamericanos. Y lo más extraño es la actitud del personaje protagónico que intensifica su conducta de tomador, y visita cotidianamente los bares cercanos, se toma dos y hasta tres cervezas, a veces acompañadas con una botella de vino y algún licor exótico. A todas luces descuida su hogar, desde tiempos atrás en decadencia y quizás su única alegría se la brinda, los encantos y mimos de su hija. Porque con su esposa son las discusiones agrias, y hasta hirientes las más frecuentes.

En los bares se entretiene viendo televisión y noticias del acontecimiento reciente, oyendo conversaciones insípidas, y dirigiendo su mirada lasciva a las camareras jóvenes y pasando el tiempo, sin realmente hacer nada importante.

Su vida y la de su familia, transcurren en una rutina obstinada enajenante que poco a poco va deteriorando cada vez más los cimientos de  familia. Esa rutina no es tan diferente a la que tenía antes del acontecimiento, pero sí más intensa y lo más grave, es que el personaje toma, por instantes, conciencia de lo mal que su vida se torna cada día.

La abulia hasta le impide leer y escribir y llega tarde al trabajo en la clínica de su esposa y las conversaciones con las empleadas y los colegas, son baladíes y superficiales. De la casa al trabajo, del trabajo a los bares y luego a su casa, sin realmente hacer nada de provecho.

Una nueva rutina se apodera de él y los intentos de su esposa en un principio por comprar un apartamento más amplio y fuera de la ciudad no se concluyen nunca y siempre encuentra una excusa para salirse de esa rutina.

Todo se posterga, hasta la llamada de un amigo y nada se realiza. La única que se muestra alegre y feliz, a pesar de todo ello, es la niña.

"Me gustaría que algunas estaciones de radio y  de televisión nos dejaran de bombardear desmenuzando las secuelas de la tragedia, insinuando la próxima, hablando de guerras biológicas, venenos, máscaras, bombardeos,. También me gustaría que "los nuestros" no se tomaran la justicia en la mano. Algunos musulmanes, algunas mezquita han sido atacadas1

 

Y acude constantemente a otra enajenación: el beisbol, como pretexto para  estar en los bares. Esto le sirve como distractivo, como consolación. Lo mismo que los recuerdos de las idas a la patria chica, como él llama a Costa Rica:

"La última vez que estuve en la patria chica, mi cara amiga María Amoretti. Alias Magah, me invitó a Puntarenas. De regreso me dio el volante de su vehículo motorizado a pesar de que yo estaba pero que ella (borracho), no mucho. Eso fue este año".2

Y la rutina continúa, hasta en ella misma:

" Anoche, aunque había un partido de baseball que me interesaba mucho, me enganché en mi rutina diaria: a las cinco y media Pesce Pasta para las dos o tres cervezas de costumbre y la parla, por lo general insípida, que sostengo con Toni, Xavier el jefe de mesas y todo  el resto del personal, incluyendo al de cocina (todos hispanohablantes)".3

 

Una de las referencias a su patria chica es la de su hermano con quien había tenido en una ocasión una disputa acalorada. Varias veces la reitera y teme por la vida de él pues tiene cáncer y está mal de su salud. Se reprocha constantemente el no haberlo atendido adecuadamente, pero no pasa de ese remordimiento.

La novela termina con la misma angustia que como empezó. Nos recuerda de alguna manera al Kafka de Metamorfosis y El Proceso.

Al final uno llega a la conclusión que la rutina del ser humano es una enfermedad de dimensiones abrumadoras. Y que su cura no tiene medicina y de alguna manera es como la madre de todas las enfermedades contemporáneas, desde Adán y Eva y que el hombre ha sido constantemente reciclado pero conserva esa maldición en su misma esencia. ¿Tendrá acaso remedio?

Creo que la niña nos muestra un poco la solución aunque sea pasajera. La vida hay que tomarla en serio pero teñirla de musicalidad, de alegría, de ternura, de encanto. Y es la creación la única que puede evitar un tanto la rutina, por más pegajosa e inevitable que sea.



1 Mora Rodríguez, Virgilio. Reciclados desde Adán y Eva. EUNED, San José, Costa Rica, 2013.

1 Mora Rodríguez, Virgilio Ob. Cit. P. 11

2 Ídem, p. 58.

3 Ídem, p. 93

 

 

Carlos Morera Beita

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CARLOS MORERA BEITA

(1966)

 

Carlos Moreira Beita nació en La Cuesta de Golfito, Puntarenas el día 01 de mayo del año 1966.

 

 

LO QUE HA ESCRITO CARLOS MORERA BEITA.

 

NOVELA

 

1. Casa al sur: 2013

 

 

La primera novela la llamó Casa al sur y la escribió en el año 20131.

 

"El sur es ese lugar que nos obliga a bajar la mirada, como para recordar que alguna vez alguien que no entendía de geografía lo ubicó siempre "al otro lado"; pero el sur no es este lado. El sur es la casa separada de otra por un mismo muro; una casa de bien social pensada para una clase obrera que jamás saldría adelante, por lo que las cocheras se levantan a destiempo, como un lujo.

 

El sur es la casa desde la que oigo los pasos de mi vecina, su ritual de limpieza a deshoras de la noche (pues su esposo es taxista).

 

Desde esa pared delgada que une mi cuarto con su cocina, la oigo apurarse porque ya casi llega el marido, pero, en la mayoría de las veces, la oigo llorar queditito, como pidiendo perdón por cada lágrima.

 

Sin embargo, también hay otros "sures". Lo sabe Carlos  Morera Beita, autor de esta novela; y, a través de Santiago, su personaje viajero, nos demuestra que el sur es un escondite de la nostalgia, entre paisajes olvidados, gritos ancestrales de mujeres que se confunden con el ruido del Térraba e historias enterradas en el silencio.

 

En ese mundo olvidado, ajeno y lejano: la mujer;  la mujer porque es una historia común, una pena común que se arrastra por el recuerdo como un eco.

 

El sueño en esta historia no se abre paso como un estado de quietud e inconsciencia; todo lo contrario.

 

Santiago ha tomado la decisión de abandonar su vida rutinaria, en la cual los preceptos sociales han prevalecido para cerrarle el paso al encuentro ineludible que cada uno tiene consigo mismo, con ese "yo verdadero" que nos grita en la cara nuestra verdad ancestral; que nos susurra de dónde venimos y nos recuerda que, si hemos perdido el rumbo, ha sido también nuestra culpa.

 

Junto a Santiago, el lector inicia un viaje, una búsqueda. Su vida se ha disipado y se ha confundido entre las banalidades de la ciudad y las relaciones socialmente correctas.

 

Santiago está hecho de otro material, y esto se lo recuerda, como una bofetada, su profesión de médico. Sabe que la vida tiene otro valor, pero ese valor se le ha borrado entre los convencionalismos sociales. Entonces es cuando emprende aquel recorrido hacia el sur, hacia la búsqueda de su verdad.

 

Para dejar todo atrás se requiere valentía. Como todo viaje de un héroe, sabe que quizás se enfrentará con sus temores o sus fantasmas, pero Santiago está decidido. La lluvia lo acompañará como un elemento purificador de recuerdos para iniciar el reencuentro con su pasado, más cercano a él que su propio futuro.

 

Lentamente, empieza a sentirse parte de aquel fragmento de territorio, a reconocerse en las aguas del río que alguna vez "fue un dios para los habitantes primigenios de estas tierras" y que hoy es solo un triste riachuelo. Todo empieza a confabularse en una especie de ritual místico para que prosiga hacia su destino.

 

En  Casa al sur, Santiago se traza a sí mismo un rumbo (un norte, diríamos en cualquier otro caso) hacia "aquella casa": no la casa paterna (fortaleza de poder y dominio ancestral), sino hacia la casa materna, esa impregnada de recuerdos y penas, pero, sobre todo, de ternura y silencios forzados.

 

Parece irónico, pero, en  Casa al sur, el sueño que se apodera de Santiago al llegar a la casa de su nostalgia es generador de conciencia. Solo mediante este sueño apaciguado por las caricias de su abuela ausente, encontrará la verdad que tanto anda buscando.

 

La novela nos abre luego generosamente un gran paréntesis. La historia común de las mujeres parece ser siempre la menos importante, la versión de las "vencidas", pero, en  Casa al sur, el discurso de las mujeres se erige como una gran muralla de la que cuelgan silencios, dolores, pero, sobre todo, esperanzas.

 

 Casa al sur  nos deja claro que la historia de las mujeres es la misma; lo que cambia es la geografía donde se gesta la nostalgia, porque las vejaciones son comunes sin importar la clase social. El poderío del patriarcado atraviesa fronteras.

 

Santiago intenta entenderse a sí mismo como "producto de las mujeres de su vida". Las voces de su abuela, de su madre, de sus tías son las que le han trazado ese camino que él está dispuesto a recordar.

 

En esta historia, un hombre se ha dejado habitar por un lugar en el que convergen los sueños. ¿Será que a veces hay que viajar un poco para encontrarse?  Casa al sur nos insinúa que quizás la sencillez de una piel morena y de una hamaca sean un buen remedio para la nostalgia"1.



1 Morera Beita. Carlos. Casa del sur. Uruk, Editores, San José, Costa Rica, 2013.

1 Silvia Arce Villalobos. La Nación, Actualizado el 15 de diciembre de 2013.

Marco Adrián Castro

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MARCO ADRIÁN CASTRO

(¿1901?)

 

Marco Adrián Castro parece que es un seudónimo.

 

 

LO QUE ESCRIBIÓ MARCO ADRIÁN CASTRO

 

NOVELA

 

1. La vuelta de Jean D'Angers: 1945

 

 

La primera novela La vuelta de Jean D'Angers, la escribió bajo el seudónimo de Marco Adrián Castro11

 

Esta novela la publicó con el seudónimo de Marco Adrián Castro en el año 1945, un año después de haber terminado la Segunda Guerra Mundial que es su tema principal. Dice el autor que tuvo que resumirla por ser originalmente muy extensa y tenía problemas para que se la publicaran. De hecho es la primera vez que observo una edición con una gran cantidad de anuncios al final.

 

Es una novela histórica con un idilio amoroso entretejido en ciertas aventuras bélicas entre Jean D'Angers y Claudette.

 

Los hechos históricos tienen que ver con la Segunda Guerra Mundial que sucede entre los años 1929 hasta 1945. No existe una visión de los acontecimientos nueva, oculta, sino que se narran los hechos históricos oficiales, los conocidos, los públicos. Lo único privado es el amor de la joven pareja que se resuelve al final positivamente al igual que los acontecimientos históricos.

 

La novela comienza con la ocupación por los nazis de Francia y termina con la recuperación de ella, nuevamente.

 

Paul D'Angers, el viejo, casado con Francia (véase el nombre) María tienen dos hijos Jean y Pierre. Los dos hijos deciden partir a Inglaterra para unirse al ejército y luchar contra los alemanes y así recobrar su libertad. Poco después de su partida el viejo D'Angers es aprehendido por las fuerzas de ocupación y luego asesinado frente a su casa, ante su esposa que da la impresión, pierde la memoria. Este suceso al igual que la muerte de Pierre, sin salir de Francia y la llegada de Jean a su casa y el encuentro con su madre y su novia Claudette son los episodios más emotivos y mejor narrados por el autor.

 

La novela es tradicional, lineal, causal, monofónica. El narrador omnisciente prevalece sobre las escasas intervenciones de los personajes, que de todas maneras están expresamente controladas por él. Es gentil y suele hacer apelaciones de cortesía al lector.

Es una novela más, corriente que se fundamenta en esos espantosos hechos ocurridos en la Segunda Guerra Mundial. No se ofrece nada nuevo a no ser la aventura bélica y amorosa de Jean D'Angers.

 



1 Castro, Marco Adrián. La vuelta de Jean D'Angers. Imprenta Borrasé, San José, 1945.

Alonso Muñoz Solis

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ALONSO MUÑOZ SOLÍS

(1981)

 

Alonso Muñoz Solís nació en Montes de Oca, San José el día11 de enero del año 1981.

 

Pocos años después de graduarse de la Escuela de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Costa Rica, empieza a trabajar en la Universidad para la Paz, donde establece contacto con un sector social cuya realidad lo marcará de por vida. Lleno de inquietudes y movido por el deseo de aportar al mejoramiento sustancial del país, empieza a escribir el blog Como yo lo veo, un espacio en donde reflexiona, con pasión y profundidad, sobre temas ambientales y sociales que lo conmueven y preocupan. Sus artículos han aparecido en distintos medios impresos y digitales de difusión nacional.

 

Alonso Muñoz Solís es ingeniero de profesión pero muy en el fondo y luego de una experiencia personal, supo que lo suyo era ser escritor. Por ello y luego de que esa anécdota le tocara el alma se dio a la tarea de escribir una novela al respecto; después de varias investigaciones y entrevistas el autor terminó por escribir Al sur de los recuerdos una novela que narra una historia (como de muchas tantas) sobre la emigración de nicaragüenses a Costa Rica.

 

 

LO QUE ESCRIBIÓ ALONSO MUÑOZ SOLÍS

 

 

NOVELA

 

1. Al sur de los recuerdos: 2014

 

Al sur de los recuerdos es publicada en el año 2014 por Alonso Muñoz Solís.1

 

Según adelanta la sinopsis, el libro "a través de los ojos de una niña reconstruye el anhelo y la lucha de una familia que decide salir de Nicaragua y trasladarse a Costa Rica. La historia, situada unas pocas décadas atrás, recrea con profunda viveza los paisajes y sentimientos que marcarán la vida de su protagonista, dirigiendo al lector hacia profundas reflexiones que no le dejarán indiferente. Se teje así, una historia tan cotidiana como desconocida, una historia llena de humanidad y realidad".

 

"Al sur de los recuerdos, la primera novela de Alonso Muñoz, es la cuidadosa reelaboración de un motivo fundamental en la literatura: el viaje. Así, a través de la mirada de Ana, la protagonista, el texto nos recuerda que viajar implica siempre un traslado físico y emocional; que viajar, a fin de cuentas, es morir y renacer.

 

Ana, al verse obligada a migrar de Nicaragua a Costa Rica, asiste a la muerte simbólica de quien fue, y se enfrenta a un 'yo' que renace poco a poco, en cada paso que da hacia ese nuevo territorio, donde, a pesar del tiempo y los cambios, cargará siempre con un dolor primordial. Las cicatrices de una larga guerra están ahí, en los ojos y en la piel de una niña que camina hacia un futuro incierto de la mano de su madre, María, y en compañía de su hermana mayor, Luzmarina.

 

Ana tendrá que desprenderse de su vida, simbolizada por un árbol de chilamate inmenso que se balancea con el viento, y lanzarse al bosque, en dirección al sur. Atrás, muy atrás, quedará la casita de madera, ese espacio de felicidades pequeñas y luchas cotidianas. Hambre, miedo, violencia y humillación la esperan al otro lado de la frontera. La ruta de reconstruirse será larga, llena de silencios y preguntas.

 

Ir al encuentro de otro territorio no es fácil: implica ver morir una parte de uno mismo y enfrentarse, como Ana y su familia, a una realidad ambivalente que se presenta amenazadora y acogedora; un espacio ambiguo en donde los referentes se tambalean y transforman.

 

El viaje de Ana, ese periplo por la geografía extensa del dolor y la esperanza, es uno de los tantos viajes que diariamente se tejen a la sombra de los puestos migratorios. Se trata de un viaje que, a pesar de ser único, termina repitiéndose todos los días, con matices y variaciones, y que trae a nuestro territorio a cientos de personas que buscan vivir mejor, arriesgando muchas veces su vida y su dignidad.

 

Mientras tanto, mientras todas esas vidas atraviesan la frontera, la ciudad de San José sigue girando, enloquecida y abstraída. La novela, a través de la mirada de Ana,  nos invita a detenernos y a pensar; nos recuerda, con profunda franqueza y a través de una historia impecablemente narrada, que en uno y otro lado de la frontera estamos hechos de caminos que se hacen polvo y desaparecen; que somos animales, a veces valientes, a veces cobardes, con la capacidad de perderlo todo y seguir adelante, arriesgando la vida y las certezas que alguna vez tuvimos.

 

La historia de Ana y su familia es una más entre esas miles de historias de migrantes que han viajado a Costa Rica empujados por las circunstancias y las necesidades, y que al verse en este lado de la frontera se topan con Capataces y Discursos que les arrebatan sus nombres, sus identidades: narrativas que los homogenizan y los anulan. Los migrantes nicaragüenses, vaciados de su singularidad y de su humanidad, son percibidos como 'una ola que inunda e invade', que 'nos quita el trabajo'.

 

Alonso Muñoz ha hundido las manos en el fondo de una de tantas historias olvidadas. La ha tomado, con extremo cuidado, para llevarnos a nosotros, lectores, a escuchar la singularidad de una voz; una voz entre tantas voces anónimas y olvidadas.

 

El proceso de escritura de esta, su primera novela, implicó ir al encuentro de esas voces olvidadas, profundizando en sus propios recuerdos y en los recuerdos de otros. Alonso Muñoz, para ello, tuvo que hacer un viaje inverso al de Ana: arrancar su historia en este sur y viajar, lentamente, dirigiendo sus pasos y su corazón hasta ese norte; atravesar la frontera e ir en pos de ese árbol de chilamate, en donde, estoy segura, él también vio morir y renacer una parte de sí mismo.

 

Recordar, verbo cuya etimología es una de las más hermosas, es 'volver a pasar por el corazón', y Alonso nos regala, como lectores, la experiencia de pasar por el corazón una historia sencilla y maravillosa; una historia que, de no haber sido rescatada del silencio con tanto esmero, habría pasado a ser una más en el patrimonio anónimo de los migrantes que han llegado a nuestro país a morir todos los días, en esas narrativas discriminatorias y violentas de las que muchas veces participamos.

 

Al sur de los recuerdos es sin duda una novela imprescindible en el panorama literario costarricense; una novela que se construye a sí misma como un camino, uno polvoriento y lleno de esperanza".1

 

Alonso Muñoz Solís estructuró esta, su primera novela, en seis partes y diez y seis capítulos. Algunos muy  cortos pues la novela ocupa 146 páginas.

 

La novela se contextualiza en la revolución sandinista y es de historia reciente. La guerrilla contra la tiranía de los Somoza y la insurrección que acaba con 45 años de tiranía y la contrarrevolución que prolonga más esa guerra fratricida donde mueren los hombres y sufren todos, especialmente las mujeres y sus hijos.

 

Ese es el contexto histórico que enfrenta el poeta Pascual Aristaga como padre de dos hijas Luzmarina y Ana y su esposa María. Muere en manos de los militares defendiendo los mismos ideales de libertad que antes ellos habían defendido. Era el año 1979 y se avizoraba un futuro promisorio. Los militares en el poder, que antes allá por el año 1959, luchaban contra los asesinos de Sandino, hoy lo asesinaban y luego lo entregaban a su María en una caja vacía.

 

El lector que posiblemente conoció de cerca esos hechos históricos, hoy asiste a un mundo privado que lo sorprende. El sujeto de la enunciación, desenrolla el hilo de una familia campesina, pobre, que soñaba con una vida libre, feliz, justa, pero la tragedia de la guerra los despoja de todo. Y se privilegia más que la voz de Ana, la hija, la niña que esperaba a su padre siempre trepada en el viejo chilamate para sorprenderlo con sus mimos y ternura.

 

Una sociedad degradada que sumerge a sus hijos más pobres en la degradación más aberrante; tener que huir a otro país en busca de un futuro mejor. Pues el desamparo, el hambre y sus necesidades vitales dejaron de ser posibles.

 

Huyen con un poco de dinero a su vecino del sur, Costa Rica y enfrentan diversos contratiempos, injustas situaciones, dolores y sufrimientos que acaso jamás sospecharon.

 

No más a su llegada, fueron recibidos por otros compas que les asistieron solidariamente y buscaron un hogar precario para ellos y un trabajo en una finca cafetalera.

 

Su futuro parecía un amanecer prometedor, María se ganaba el sustento en el cafetal, Luzmarina inició un romance con un joven estudiante, llamado Manuel y Ana correteaba por las calles de café con alegría.

 

Los emigrantes del norte ocupaban y ocupan los oficios más duros en nuestro país. Trabajo en las fincas, la construcción, o de guardas de seguridad en los comercios. Y ellas no fueron la excepción.

 

Fue Luzmarina la primera que sufrió la vejación y el intento de violación por parte del capataz o mandador como solía llamarse antes, quien borracho y lujurioso la atacó en su camarote cuando María andaba en su trabajo y Ana dormía. Aunque no pudo llevar a cabo su alevosía, tampoco se le castigó y Ana terminó herida en el hospital y todos a la deriva en una acera frente a ese lugar.

 

Es en ese momento que comienza el sol a calentar y el proceso de degradación se atenúa.

 

La familia de un señor rico les da trabajo y en ese nuevo proceso, las dos familias inician un proceso de paz y solidaridad. Ana encuentra a su padre en el regazo y la comprensión del anciano y realiza sus sueños perdidos pues inicia su educación que ya el señor le había avivado en sus horas de diálogo constantes y Alberto, ese anciano padre que le mataron los militares la hace nacer de nuevo y él vive una vejez envidiable, recobra la sonrisa y hasta deja la andadera y  feliz como antes renace con la ternura de la niña.

 

Se abre así un realismo histórico en nuestras letras, realizado por jóvenes escritores como Daniel Quirós Ramírez, con su novela Vientos del norte y esta de Alonso Muñoz Solís, que sin grandes experimentos narracionales, aportan eso sí, un mundo narrado lleno  de ternura, profundamente humana, de penetración social en ese mundo privado de la historia y descubren, desnudan una sociedad degradada, egoísta, prejuiciada, sin altruismo alguno y más cercana a todo para mí y si sobra algo también para mí.



1 Muñoz Solís, Alonso. Al sur de los recuerdos. Ed. IINDEF, San José, 2014.

1 Laura Flores reseña así la novela en la revista Paquidermo.

Carlos Luis Sáenz Elizondo

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CARLOS LUIS SÁENZ ELIZONDO

(1899 - 1983)

 

 

Nació el 9 de junio de 1899 en la ciudad de Heredia, donde transcurrió su infancia y adolescencia. Realizó sus estudios universitarios en la Escuela Normal de Heredia, donde se graduó con el título de Maestro Normal a los 20 años de edad, en 1919. Como maestro, entre 1926 y 1930 trabajó en distintas escuelas rurales del país, hasta recalar finalmente en la Escuela Porfirio Brenes, luego en el Colegio Superior de Señoritas, donde impartió clases de Castellano, y más tarde, en la Escuela Normal de Heredia, donde impartió lecciones de Pedagogía, Literatura infantil, Historia de la educación y Metodología y luego, fue director de este centro de enseñanza.

 

Fue militante del partido comunista de Costa Rica, Vanguardia Popular, de tendencia marxista. Su militancia política motivó su expulsión de la enseñanza pública en 1936. En 1940, fue candidato a diputado y Presidente de la República por el partido comunista. Tras ser separado de la enseñanza, fundó, junto a Adela Ferreto y Luisa González, la revista «Triquitraque», la revista para niños más duradera de la historia de Costa Rica (1936-1947), donde publicó muchas de sus obras y cuentos infantiles. También colaboró con gran cantidad de revistas como «Repertorio Americano», «Brecha», «Costa Rica de Ayer y Hoy», «Farolito», y para los diarios «La Nación», «La República», «La Prensa Libre», «La Hora», semanario «Libertad» y para el periódico «Trabajo». Junto con su esposa Adela Ferreto, trabajó en la recopilación y la preparación de libros de lectura para escolares.

 

Tras la guerra civil de 1948, se exilió primeramente en Panamá, y luego en México, en compañía de Adela Ferreto. En estos países desempeñó el profesorado en materias de su especialidad: en la Escuela Normal de México y en la Escuela Normal Justo Arosemena en Panamá. En 1949, a un año de su exilio, fue publicada en Costa Rica su obra más recordada, «Mulita Mayor».

 

En 1966, la Dirección de Artes y Letras del Ministerio de Educación le otorgó el Premio Nacional de Cultura Magón por toda su labor. Continuó publicando y en 1974 el Ministerio de Cultura y Juventud de Costa Rica le otorgó el Premio Nacional Aquileo J. Echeverría en la rama de cuento. En 1975 publicó su única novela, «Yorusti». En la Universidad de Costa Rica, impartió las cátedras de Literatura costarricense y Apreciación literaria.

 

Un año antes de fallecer, el Centro Costarricense de Producción Cinematográfica concluyó una película autobiográfica que recrea su obra artística y educativa: «Carlos Luis Saénz, las palabras del poeta».

 

Falleció en San José el 8 de noviembre de 1983.

 

 

LO QUE ESCRIBIÓ CARLOS LUIS SÁENZ ELIZONDO

 

NOVELA

 

1. Yorusti: 1975

 

POESÍA

 

1. Raíces de esperanza: 1940

2. Memorias de alegría: 1951

3. El viento y Daniel: 1976, versos para niños.

4. Pilares del viento: 1977

5. Nido de la canción: 1981

6. Hijo de la tierra: 1983

7. Libro de Min: 1983

 

CUENTO

 

1. Mulita mayor: 1949 rondas, cuentos y canciones de mi fantasía niña

2. El abuelo cuentacuentos: 1981

 

 

TEATRO

 

1. Navidades: 1929, teatro infantil.

2. Cuadros del 56: 1955

3. Maternales: 1955, teatro infantil.

4. En lo que quedó el baile: 1982, teatro.

5. Papeles de Risa y Fantasía: 1962

 

ESTAMPAS

 

1. Cuatro Estampas de Guanacaste: 1955

 

LIBRO INFANTIL

 

1. El gato tiempo: 1983, libro infantil.

 

 La única novela conocida de Carlos Luis Sáenz Elizondo fue Yorusti1, la publicó en España, el año 1975.

 

La editorial Costa Rica la ve como si fuera del género del cuento. Pero habrá que verificar esto. Creo que reúne los rasgos de una novelita infantil.

 

Carlos Luis Sáenz, el gran maestro, poeta y cuentista que ha sabido hacer de su vida amable 0ficio de creador para el deleite de niños y grandes y magnificación de hondos valores humanos y estéticos de nuestra patria. Premio Aquileo Echeverría de Cuento y Premio Nacional de Cultura Magón, realiza con Yorusti una encantadora excursión legendaria, rica de sugestiones y entrañable en sus esencias, por lo que pudo ser nuestro mítico mundo precolombino, y de tal modo busca y pone raíces de auténtico linaje al ser nacional que llevamos dentro, tomándonos de la mano por entre un trozo del pasado que, si no consta en anales escritos, vibra en el transfondo inmerso del mestizaje cultural con el que nos forjaron los siglos.

Es 'Yorusti' una historia de rica y poética imaginería trabajada con elementos tan genuinos de mito y tradición, de naturaleza y lenguaje, que se vuelve por arte como de magia el complemento de lo que nos susurra el arqueólogo o el etnólogo con sus indagaciones de piedra, arcilla, engobes y hueso; y Carlos Luis Sáenz Elizondo lo logra con esa libertad del narrador que, misteriosamente, arranca de la aparente oscuridad pasada una constelación presente de seres vivos y chispeantes luces.

 

Para los niños, maravilloso cuento que los embriagará de ensoñantes momentos y cálidas emociones, y así los ayudará a vincularse con sus raíces indígenas, de pelo negro y tieso y piel tostada. Para el adulto, penetrante relato con el que le crecerá su propia imagen y, al par que sereno goce estético, le deparará mejor conocimiento de lo que fuimos y pudimos ser los tatarabuelos que fuimos y aún nos andamos mandando recado vital desde la sangre.

 

Este recado, sin duda, debe de haber sido el que movió la artista mano de Juan Manuel Sánchez para dibujar de trazo maestro las ilustraciones que acompañan a Yorusti.

 



1 Castro, Marco Adrián. La vuelta de Jean D'Angers. Ed. Borrasé, San José, 1945.

1 Sáenz Elizondo, Carlos Luis. Yorusti. Editorial Costa Rica, San José, 1980.

Rodolfo Borbón Sartoresi

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Rodolfo Borbon Sartoresi

RODOLFO BORBÓN SARTORESI

(1919)

 

Rodolfo Borbón Sartoresi nació en San José el día 22 de agosto del año 1919 y vive en Escazú. Trabaja en la municipalidad. Estudió en la Escuela Roosevelt y Buenaventura Corrales. Hizo la secundaria en el Liceo JJ. Vargas Calvo,  química y Odontología en la Universidad de Costa Rica.

 

LO QUE HA ESCRITO RODOLFO BORBÓN SARTORESI

 

 

NOVELA

 

1. La dama de Mongolia: 2014

 

Esta novela se la publica la EUNED a sus 95 años1.

 

La Editorial Universidad Estatal a Distancia acaba de publicar  La dama de Mongolia, novela de Rodolfo Borbón Sartoresi.

 

Así la comenta Inés Trejos de Montero en El Librero, La Nación Áncora, 10 de mayo del año 2015.

 

"Exceptuando las novelas de aventuras de mis lejanas infancia y juventud, pocas veces he leído una obra tan interesante, tan completa y tan llena de información acerca de los lugares donde se desarrollan sus escenas, como para que el lector no se sienta partícipe de lo que sucede.

 

La novela nos traslada a Londres, Moscú (Rusia), Ulaan Bathaar (Mongolia), Múnich y Erlangen (Alemania), y finalmente a Nueva York. Las instituciones arqueológicas y científicas mundiales y sus personajes son creíbles y nos hacen partícipes de sus ambiciones, sus intereses y sus esperanzas.

 

Una vuelta al mundo

 

En resumen, es una novela que atrapa al lector, entusiasmándolo con cada nueva página y haciéndolo tomar partido con las peripecias de sus personajes.

 

El libro presenta el viaje, desde Rusia hasta Mongolia, de dos personajes utilizando el famoso tren transiberiano, periplo de varios días, con la multicolor presencia de diversas nacionalidades, paisajes y costumbres.

 

Ese viaje lleva al lector a considerar la posibilidad de imitarlos. En estos días, los viajes a veces no son tan rápidos como se quisiera; los aeropuertos son aburridas trampas; los aviones, cada vez más estrechos, y su atención, tan alejada de otras épocas, cuando viajar era un placer, sin mencionar las filas interminables de los aeropuertos y sus oficinas de chequeos, donde el pasajero se siente peligrosamente acechado y acorralado por las dudas de los personeros de Inmigración y Aduanas.

 

Así, en estos tiempos, imaginar un traslado en tren, de varios días, con comidas ya sea en el restaurante o en la cabina particular, supone un verdadero deleite.

 

Debe de ser extraordinario asomarse a las ventanillas y ver el paisaje, tan diverso, transcurrir ante los ojos, permitiendo apreciar mucho de lo que imaginamos, pero no vivimos.

 

Por otro lado, el aspecto científico que supone la resucitación (si así pudiera llamarse) de la Dama de Mongolia confiere un singular panorama de lo que la ciencia moderna puede lograr, uniendo voluntades y conocimientos.

 

Tales pasos, minuto a minuto, para lograr esquivar todos los tropiezos, lógicos en ese tipo de transformación, confiere a la novela una certeza de que no estamos entre las páginas de un libro, sino en un caso de la vida real.

 

Cuando emerge finalmente la Dama y empieza a conocer el mundo al que llega 2.500 años después de su muerte y su congelamiento en uno de los desiertos de Mongolia, hay una especie de panorama del tiempo actual, con sus avances y retrocesos que todos conocemos, pero que, inmersos en él, no podemos sino absorber y pasar por alto.

 

Lo que sí parece poco probable es que la Dama, por más que se suponga que tiene una inteligencia privilegiada, haya podido retener tantos conocimientos de la política mundial y de la humanidad como para que su discurso, ante las Naciones Unidas, tuviera la amplitud y la sapiencia demostradas.

 

Es lástima que esta novela, hermosamente plasmada en un libro, contenga (aunque bien se ha dicho que no hay publicación sin fallas) unos pocos errores de ortografía que hubieran podido obviarse con una revisión exhaustiva".



1 Borbón Sartoresi, Rodolfo. La dama de Mongolia, EUNED, San José, 2015.

Rodolfo Leitón Garro

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Rodolfo Leiton
RODOLFO LEITÓN GARRO

(1970)

 

Rodolfo Leitón Garro, nació en San José Centro, el día 10 de diciembre del año 1970. Posee una maestría en administración de negocios de la Universidad de Arkansas, se ha desempeñado como ejecutivo de empresas multinacionales y como consultor comercial; desde hace cuatro años trabaja en la industria de consumo masivo y actualmente es miembro de la Junta Directiva de la Cámara de Comercio de Costa Rica, donde reside.

 

Esta es su primera obra literaria,

 

LO QUE HA ESCRITO RODOLFO LEITÓN GARRO

 

NOVELA

 

1. Yo tomé Panamá: 2012

 

Esta es la primera novela de Rodolfo y la publicó primero enel año 2011 como libro digital y luego en papel en el año 20121.

 

Es una novela histórica.

 

Leitón reivindicó hoy al ingeniero francés Philippe Bunau-Varilla, quien ha sido declarado en Panamá "culpable" de haber firmado con Estados Unidos (EU) un Tratado del Canal a perpetuidad. Así lo presentaron en Panamá:

 

Leitón, quien presentó en la capital panameña la novela histórica  Yo tomé Panamá: 2011, Editorial: Createspace, United States (2011) comentó a  DPA que, "ante todo, Bunau-Varilla era un ser humano, con virtudes y defectos, cuyo sueño era ver construido el Canal de Panamá", especialmente tras el fracaso del proyecto canalero francés, de Ferdinand de Lesseps.

 

Adujo que el personaje central del libro "debe ser visto de manera integral", en un período decisivo de la construcción de la vía interoceánica, en el que apuró al entonces presidente de EU, Theodore Roosevelt, para que apoyase la separación de Panamá de Colombia, en 1903.En 1902, el ingeniero francés convenció al Senado de EU de la conveniencia de la ruta del Canal por Panamá.

 

Para ello, mostró unos sellos postales nicaragüenses con la imagen del volcán Momotombo en erupción, lo que persuadió a los escépticos.

 

Sin embargo, Leitón descarta que Bunau-Varilla pueda ser comparado con el manipulador monje Grigori Yefímovich Rasputín, quien tuvo una influencia decisiva en la dinastía de los Romanov, en Rusia, a comienzos del siglo XX, antes de ser asesinado en 1916.

 

"Creo que Bunau-Varilla, quien quería ser embajador de Panamá para firmar el Tratado del Canal, facilitó, hasta cierto punto, lo que los próceres querían hacer: la separación de Panamá de Colombia. Aunque también es cierto que tomó algunas acciones que deben ser cuestionadas", reseñó.

 

A Bunau-Varilla se le reprocha, en la historia, la decisión de anticiparse a la firma del Tratado del Canal, sin que hubiese esperado a los negociadores panameños que habían arribado en 1903 a Washington para discutir el texto del convenio. Pese a ello, Leitón opinó que Bunau-Varilla era un "patriota y hombre honorable", quien sirvió como oficial del ejército en la Primera Guerra Mundial y perdió una pierna en la Batalla de Verdún, antes de fallecer el 18 de mayo de 1940 en el hospital americano de París, justo cuando los alemanes invadían Francia.

 

"Probablemente, sin el involucramiento de Bunau-Varilla, el Canal de Panamá, y quizá la República de Panamá, no existirían como lo conocemos hoy", recalcó el novelista cuyo trabajo literario de fundamenta en una prolija investigación y búsqueda documental.

 

No obstante, admitió que "todavía hay muchísimo que redescubrir y compartir sobre Bunau-Varilla", quien ha sido ignorado por Estados Unidos y cuestionado en Panamá, que finalmente consiguió en 1997 la aprobación de nuevos Tratados del Canal.



1 Leitón Garro, Rodolfo. Yo tomé Panamá. Ed. Anagrama, Barcelona, España, 2012.

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