Diciembre 2009 Archives

Esta novela aún inédita la llamó 2012: Las tres llaves de la pirámide.

 

Es una novela de estructura policíaca, polifónica y escapa al condicionamiento causal y logocéntrico. A pesar de que utiliza esa estructura de tipo policíaca sin el clásico agente secreto o policía que persigue esclarecer al culpable de un crimen, lo cierto es que sí mantiene a perseguidores y perseguidos, víctimas y victimaraios. Mauricio Forte como el centro de poder del mal y los guardianes de los tres medallones y la pirámide, así como los protectores que representan las víctimas.

 

Pero lo más interesante de la novela es que bajo esta estructura evidente se manifiesta una nueva estructura más interesante. Se trata de una forma estructural propia del género maravilloso y que fue muy utilizada por los Cuentos de Hadas. Se trata de personajes que parten de una situación inicial casi siempre negativa, a resolver los problemas que les aquejan, realizan una prueba particular o tres, según sea el número de personajes, y el vencedor obtiene un elemento mágico que será utilizado en la prueba fundamental de lucha victoria o tarea cumplimiento y llegan a una situación final feliz. En esta novela se da esa estructura, por lo tanto ella pasa a la categoría de novela maravillosa. Los guardianes que sobreviven y algunos protectores llegan al final de la historia en el lugar sagrado y ahí esperan el instante profetizado para utilizar las tres llaves (medallones) mágicas y la pirámide invertida y una vez colocada en el lugar correcto se obtiene el final feliz, no sin antes castigar al malvado Mauricio Forte por impostor. Triunfa el bien sobre el mal.

 

En los Cuentos de Hadas, se mantiene oculta una estructura de consolación a nivel latente. El sistema social y los valores que en algún momento se pusieron en duda por lo personajes malos, al final permanecen inalterables y se vuelve al estatus  social original. Solo fue un susto. Esta estructura que Umberto Eco puso de manifiesto en el análisis de la novela folletín, es más frecuente en nuestra literatura de lo que pueda imaginarse. Ese mundo campesino idílico que los citadinos ponían en riesgo, siempre volvía a prevalecer, luego se tratará del mundo privado familiar y la puesta en peligro de los valores cristianos que nuevamente no pasa de ser un susto y vuelve a consolidarse, por lo menos en la literatura. No es sino cuando algunos escritores aún jóvenes ponen en duda esa estructura patriarcal cristiana que en el fondo se evidencia como hipócrita, injusta, inmoral, se trata de la crítica, a veces mordaz del mundo privado de la ciudad: sus injusticias, sus envilecimientos, la desigualdad social, el machismo, etc. Se pone en tela de juicio los mitos mantenidos hasta el presente, tales como: Costa Rica, un país de blancos, la mejor democracia del mundo, donde hay más maestros que soldados, la Suiza Centroamericana, etc.

 

Y la novela que comentamos se sale de esa tónica de literatura local, acrítica, y "nacionalista" para colocarse en un contexto universal, no solo por la utilización de espacios geográficos variados: San José, Miami, Äfrica, Europa, sino por enfrentarse a esa estructura de poder mundial que engloba la tierra y el capitalismo globalizante deshumanizado.

 

Trata el tema de las predicciones astrales y se adentra en el poder del hombre por alcanzar el máximo exponente. Es la lucha por el poder del mundo en todas las expresiones y para ello no hay límite ético y menos material. Es algo así como el poder absoluto.

 

La obra se sale del común de las novelas escritas en Costa Rica. No solo por el contexto físico y social que trata sino por la creación de un mundo actual materialista, destructivo y con una sola meta: El poder. No importa si éste se logra por caminos violentos conseguidos a través  del poder económico y el soborno, el crimen, la humillación y la destrucción de la misma tierra.

 

Utiliza las teorías ocultistas de la destrucción de Atlante con el Diluvio Universal y la creación de la ciudad de Noe y su famoso monasterio guardián del centro de poder cósmico y donde se gestarán los acontecimientos vaticinados alrededor del año 2012 y sus famosas profecías, aparecidas en el Apocalipsis.

 

La trama tiene como núcleo gestor  tres llaves y una pirámide y las correspondientes tablillas explicativas. Los personajes, tanto los guardianes como los protectores de ellas, se ven evueltos en una serie de aventuras: amor, pasión, traición, engaño muerte, viajes, exploración de lugares sagrados, etc. Todas giran alrededor de Mauricio Forte, el hombre más rico y poderoso de la tierra y su red de poder y los guardianes y protectores.

 

La novela, a pesar de escoger la estructura policíaca solo lo hace para esclarecer los contextos privados del poder político y económico del grupo de los siete comandado por Mauricio Forte.

 

Este oscuro personaje mantiene el poder sobre áreas importantes en el dominio del mundo:

La religión, el petróleo, los recursos naturales, los bancos, los gobiernos de los países, la tecnología, las comunicaciones sociales, el narcotráfico,  etc. Nada escapa a sus garras y las de sus aliados. Es algo así como el grupo de Bilderberg.

 

Por otro lado las estructuras, tanto la policíaca como la maraavillosa hacen que la novela se convierta en un gran coro de voces que narran su mundo privado y estas historias logran un gran mural polifónico que entusiasma al lector, lo hace meditar, reflexionar, vivir junto a ellos esas experiencias que apenas sospechamos. No importa que solo experimentemos en forma indirecta esos designios. El mundo camina hacia la destrucción y solo lo salvará algo así como lo ocurrido en la novela o el cumplimiento de las profecías mayas. No será la destrucción total de la tierra pero sí una gran transformación sobre todo espiritual.

 

Esta situación final no es volver al pasado, recobrar la estructura puesta en duda, todo lo contrario es una renovación generadora de un presente cualitativamaente superior al estado anterior. Es la destrucción que genera creación. Se trata de un nuevo paradigma del orden mundial, social, económico y de redención de la humanidad, tal y como lo profetizaron los mayas.

 

"La séptima profecía maya nos habla del momento que el sistema solar en su giro cíclico sale de la noche para entrar al amanecer de la galaxia. Dice que los 13 años que van desde 1999 al 2012, la luz emitida desde el centro de la galaxia sincroniza a todos los seres vivos y les permite acceder voluntariamente a una transformación interna que produce nuevas realidades. Que todos los seres humanos tienen la oportunidad de cambiar y romper sus limitaciones, recibiendo un nuevo sentido, la comunicación a través del pensamiento, los hombres que voluntariamente encuentren su estado de paz interior, elevando su energía vital llevando su frecuencia de vibración interior del miedo hacia el amor, podrán captar y expresarse a través del pensamiento y con él florecerá el nuevo sentido. 

    La energía adicional del rayo trasmitido por Hunak-Hu activa el código genético de origen divino en los hombres que estén en una frecuencia de vibración alta. Este sentido ampliará la conciencia de todos los hombres, generando una nueva"1

 

No se profetiza la destrucción total sino una transformación del hombre, sobre todo espiritual.

No es una estructura de consolación sino un claro reconocimiento de lo erróneo de nuestro orden social, económico, material del planeta. La alternativa es la transformación o de lo contrario llegará la destrucción total del planeta, tal y como lo están propiciando las potencias del mundo: EU., China y otros aliados, destructores de la naturaleza.

 

Novela para disfrutar, asombrarse, reflexionar y transformas nuestra conciencia.

 



1 WWW.ProfecíasMayas. Mayas.com.

María del Socorro González de Tinoco

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MARÍA DEL SOCORRO GONZÁLEZ QUESADA DE TINOCO

(1905-1982)

 

Nació en la ciudad de Cartago en el año 1905 y murió en Turrialba el día 2 de marzo de 1982. Es hija de Manuel González Zeledón y Olivia Quesada, hija de un exiliado cubano. Casi no  aparecen datos biográficos. Fue la esposa del Ingeniero Arturo Tinoco Jiménez y tuvieron dos hijas: Cristina y Celina. Es curioso tampoco existen datos sobre la familia de Manuel González Zeledón.

En el año 1948, un año después de la publicación de su novela Aparta de tus ojos, el Consejo Universitario de la Universidad de Costa Rica, por acuerdo de sus miembros, adquirió 50 ejemplares y el señor Tinoco que se abstuvo de votar regaló 25 más.

 

 

LO QUE ESCRIBIÓ MARÍA DEL SOCORRO GONZÁLEZ DE TINOCO

 

NOVELA

 

1. Aparta de tus ojos: 1947

 

Aparta de tus ojos, se publicó en 19471.

 

Es una novela típica de educación sentimental, de orden pedagógico y moralista. Ya en el inicio mismo de la novela  se introduce un poema de Zorrilla dedicado a la Virgen  María que esclarece la intención de la autora:

 

"Aparta de tus ojos la nube perfumada..."2

 

Está dedicada a Adela Jiménez Oreamuno de Tinoco, hija, nieta y hermana de presidentes de Costa Rica.

 

Isabel es hija de Rafael Girón pero es Margarita el personaje protagónico. Tiene un hermano, Pedro, y una prima María (huérfana). La novela inicia con el encuentro de Isabel y Jorge en casa de Isabel. Es un presente  narrativo posterior a los sucesos de la vida de Isabel. La música que toca Jorge, Estudio No. 12 de Chopin,  hace que  Isabel recuerde pasajes de su infancia y juventud. Un narrador de tercera persona cuenta la  vida de Isabel.

 

Es una joven  muy bella, soñadora y rebelde, de una distinguidísima familia de Cartago, rica y de la alta sociedad. De joven  soñaba con un mundo de viajes y riquezas y disfrute de todos los placeres del cuerpo. Sus primeras lecturas de novelas  sentimentales le mostraron las posibilidades de una vida menos aburrida que la que llevaba en Cartago.  Los paseos y los baños en la Poza Azul, así como los amigos que tenía no llenaban sus aspiraciones. Comenzó  por desear y pertenecer a la sociedad josefina, sus bailes, fiestas, y presentaciones teatrales. Después de describir  algunas costumbres costarricenses: los lutos, los portales, las fiestas de fin de año, las bodas, los aparecidos, los payasos, los toros y las corridas, Isabel conoce a Joaquín, joven virtuoso y trabajador pero de una familia  que había venido a menos económicamente. Se enamora locamente de él, después de algunos malentendidos amorosos y con la misma pasión termina con él por no llenar sus aspiraciones. Luego  Fray Andrés los reconcilia y se comprometen. La boda no se realiza porque  por esa época  comienzan los temblores en Cartago (1910)  y llega el terremoto que entre otras víctimas, cobra la de Joaquín y su abuela Magdalena. Sumida en gran tristeza decide aceptar un viaje a Nueva York  para disipar  las penas. A la vez María, su prima, que había amado en secreto también  a Joaquín, decide irse a París a  hacerse monja.

 

En Nueva York comienzan a realizarse sus sueños. Primero en casa de unos tíos: Pat y Luisa, Pero la vida social de ellos y sus primos, a pesar de ser ricos, no llenan totalmente sus deseos. Se traslada a vivir donde otro tío, Jaime, casado con  Julieta, que había llegado a Estados Unidos en viaje de negocios. Ahí comienza  a disfrutar  de las primeras fiestas  cuando se entera  del regreso de su tía a Costa Rica. Aconsejada por Julieta, propone a su familia  sus deseos de entrar al colegio a estudiar. Ahí conoce a Elena, una joven enamorada y triste como ella que la introduce en la alta sociedad neoyorquina. Así conoce a Alfonso, un multimillonario cubano de cuarenta años que se enamora de ella y a Alexis, un ruso   noble que vino a menos, protegido de Alonso y que pasaba por rico. Estos amoríos terminan  cuando Alfonso obliga a Alexis a desistir de Isabel. Ésta, burlada por Alexis se traslada a vivir nuevamente con sus tíos Pat y Luisa y ahí pasa la Navidad. Asiste a fiestas de caridad y en una de ellas es salvada por Alfonso de manos de un borracho rico que  quería besarla para donar una cantidad de dinero por ello, cosa que Julita, esposa de su tío Jaime hacía sin reparo alguno. De regreso a casa  de Julieta se entera de las relaciones íntimas de ésta con Alfonso y muy desilusionada, regresa a Costa Rica.

 

Participa en las procesiones de Semana Santa y en una presentación a que asistió en el Teatro Nacional, se encuentra con Alfonso que en compañía del ministro cubano, le solicita lo acepte como esposo. Tras de alguna resistencia femenina, se unen en matrimonio y comienza una vida intensa de viajes, fiestas, joyas, y diversiones: sus sueños se habían cumplido. Sin embargo esa vida no le Ileana, anhela más y se ve envuelta en amoríos con Francois y descuida a su marido. Cae en una crisis sentimental, (tiene una hija, María Elena, antes de los amoríos). Alfonso enferma, llega a Cuba el Ciclón que arrasa casi con la isla y Alfonso muere. Isabel sigue la vida de placeres hasta  que llega la crisis económica del 29 y quiebra. Es cuando aparece  Jorge Mirain, primo de Alfonso quien le propone un contrato misterioso que Isabel acepta sin preguntar las intenciones últimas de sus constantes  viajes a Cuba, Nueva York y Costa Rica. Isabel sigue la vida bohemia un día aquí y otro allá. Recibe propuestas para casarse con Larry, un joven muy rico y piensa aceptar cuando se entera por Alberto Rezen, hermano de Alfonso de que ella está envuelta en negocios peligrosos con Jorge. Poco después las noticias comunican la muerte de Alberto, asesinado y llega a Costa Rica Jorge para entrevistarse con Isabel. Es esta la forma como se inicia la novela. Isabel tiene sueños que son pesadillas con Jorge (Lucifer), da indicios de enfermedad y en boca  de Jorge descubre que ella es una traficante de estupefacientes. Al conocer la noticia mere súbitamente.

 

La tesis pedagógica de esta novela es evidente: demostrar que las riquezas materiales destruyen el alma y hacen a las personas infelices. María es  el modelo de mujer  por imitar y, por el contrario Isabel  el contra ejemplo. El narrador se ubica dentro de la clase rica del país y ve a los campesinos como "conchitas corronguísimas" y su conocimiento es del mundo de viajes, fiestas, placeres y riquezas que después de vivirlas dejan un sabor amargo.

La novela no es conocida en nuestro medio y su valoración literaria es deficitaria. Es la clásica novela moralista, de valores individuales y de muy limitados logros técnicos, tanto en el lenguaje como la estructura. Sigue la corriente de novelas folletinescas que venimos señalando en los escritores anteriores.



1 González de Tinoco, María del Socorro. Aparta de tus ojos. Ed. Costa Rica, San José, 1981.

2 Ob. Cit., p. 7.

 

 

William Federico May Gutiérrez

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 WILLIAM  FEDERICO MAY GUTIÉRREZ.

(1944)

 

William Federico May Gutiérrez nació en San Pedro de Montes de Oca, San José, el día 14 de octubre del año 1944.

 

 

LO QUE HA ESCRITO   WILLIAM  FEDERICO MAY GUTIÉRREZ.

 

NOVELA

 

1. El informe Alfa: 2008

 

Esta novela de William Federico May Gutiérrez, llamada El informe Alfa, la publicó en el año 2008 y es la única obra que conocemos de esta autor.1

 

Es típicamente una novela que pertenece a la categoría de lo maravilloso en su variante de "ciencia ficción". Es quizás la primera novela de ese género que se ha escrito en Costa Rica.

 

La novela es de paradigma tradicional, un narrador protagonista y secuencias lógicas entre causa y efecto. Consta de ocho capítulos  con sus respectivos títulos que adelantan el suceso que se narrará y describirá: una misión difícil, una terrible decisión, etc.

 

La estructura temática está determinada por la irremediable destrucción de la humanidad. Casi se puede especificar como una autodestrucción.

 

Tres enviados de otra galaxia: Beta, Gama y quien narra (el jefe) son los encargados de observar el planeta tierra y llevar un informe sobre su evaluación. Éste es el informe Alfa.

 

Luego de un corto tiempo de estos seres poderosos y evolucionados entre los humanos conocen la naturaleza de la tierra, sus habitantes y sus características y llegan a la conclusión de que este planeta debe exterminarse. La decisión es unánime y no admite dudas.

 

El jefe de los extraños y de regreso a su lugar de residencia, medita y decide aplazarla orden y regresar a la tierra para vivir en un núcleo pequeño llamado "La Familia" durante un tiempo adecuado con el fin de conocer los humanos bajo esa organización social y solidificar su decisión final.

 

Así se inicia una segunda parte de la novela con el estudio de una familia típica terrestre y bajo la presencia invisible de los extraterrestres. La novela se detiene en el proceso de la constitución de la familia y la rutina diaria, los problemas de sus integrantes, primero los esposos y luego éstos con los hijos. En este caso son tres niños adoptados pues la esposa de "El Varón" no puede concebir debido a un trauma de niña que sufrió en un bus escolar. En ese accidente murieron varios compañeros. Es por ello que se inclina por la adopción de tres hijos de diferente color o razas (es un término malempleado pues solo hay una: la humana. Debió decir etnias)

 

A pesar de la oportuna descripción de los hechos que han llevado a la humanidad en el planeta tierra a iniciar el proceso cierto y seguro de la destrucción, la visión es bastante superficial y las respuestas son obvias a pesar de ser ciertas y no importarles a quienes lo provocan. Veamos algunas:

 

1. Sociedad violenta.

2. Poco evolucionada. Recién caminan erectos y ello causa una serie de enfermedades.

3. Se matan entre ellos mismos y se suicidan.

4. Varios idiomas. La comunicación entre los humanos es limitada.

5. Engañan, roba, y matan.

6. Se pelean y se destruyen entre sí.

7. Son defectuosos.

8. Son belicosos.

9. Se matan con sus mismos medios de locomoción.

10. Son salvajes.

11. Son desconfiados. No confían ni en su sombra.

12. Son ambiciosos y todos desean ser ricos y engañan, corrompen y matan por ello.

13. Destruyen el ambiente si es les depara riqueza. Y la vida en general. Matan los animales si les impiden el logro de la riqueza y protegen a los que les dan dinero y hasta se los comen.

14. Ha hecho de las guerras su riqueza material. Desde 1914 hasta el final del siglo han matado 244 millones. En la primera guerra mundial mataron 10 millones de seres y en la segunda 55 millones.

 

No se enumeran las guerras llamadas santas, ni las de la edad media, no las cruzadas, ni las hechas por los imperios: las césares, los Carlos, Los Atilas, y qué decir del origen de todas las religiones, ¡todas! Se iniciaron como imposiciones bélicas, fueron aliadas de los poderosos y los protegieron en el poder y aún lo hacen y promovieron la extinción de quienes no creyeran en ellas. ¿Cuánto indígenas murieron en América bajo la tutela de la cruz y la espada de la religión católica? Siempre encontraremos a las jerarquías religiosas del lado del poderoso como cómplices voluntarios y gananciosos y no precisamente de almas.

 

En el segundo viaje de los extraterrestres a la tierra se especifican más las relaciones interfamiliares  que evidencian esas mismas características.

 

A pesar de que lo verosímil sería que ellos conocieran de antemano la realidad terráquea, lo cierto es que la misión continúa en el seno familiar. Al final de la novela verificaremos que la Suprema, "La madre tierra" conocía esa realidad.

 

La rutina de la vida en familia se da de igual manera que lo expuesto en la parte anterior. Odios, peleas, desacuerdos, intrigas, amor a lo material, carencia de valores espirituales, separaciones, desavenencias, rivalidades entre hermanos, maltrato a los animales que dicen amar, engaños, mentiras, robos, venganzas, destrucción de la naturaleza, etc. Todo esto les convierte en seres llenos de enfermedades, belicosos, traidores, criminales y la sociedad en:

 

Sociedad de enfermos físicos, morales, mentales y espirituales, es la sociedad humana!"1

 

El final de la novela se inicia con los informes de los tres hermanos Alfa, Beta y Gamma. Los dos últimos llegan a la conclusión de que la tierra debe ser destruida y en su lugar crear una nueva sin todos esos vicios de los humanos, sabios y menos educados. No debe salvarse ninguno.

 

Alfa después de oír los informes ciertos y detallados de sus hermanos hace el suyo que difiere no en lo apreciado por sus hermanos sino que reconoce en algunos humanos el deseo y las obras rectificadoras de esa conducta irracional por destruir la naturaleza y matarse unos a los otros. Así decide prolongar su existencia con el fin de dar una segunda oportunidad a la raza humana para rectificar su autodestrucción y suicidio generalizado.

 

Lleva los tres informes ante los sabios de su galaxia y es la Suprema quien toma la sabia y última decisión. Considera muy exactos los informes de Beta y Gamma pero al final aprueba el de Alfa porque encierra un gran sentimiento un tanto en extinción: El perdón.

 

Novela positiva de gran valor didáctico, ejemplar en lo expuesto y narrado. Fundamentada en la realidad que vivimos y de gran actualidad. Podría ser el texto de la educación cívica en Costa Rica.

 

A pesar de no ser una novela con los últimos adelantos de la novela polifónica y derroches literarios, enmudece a políticos, religiosos, "sabios" y doctos profesionales que son capaces de matarse entre sí, disfrutar de ello, y destruir su propia casa en aras del poder y de la riqueza, pasajeros.



1 W. F., May. El informe Alfa. Ed. Copieco de San Pedro, San José, 2008.

 

1 W.F.May. Ob. Cit., p. 141.

Luis Yuré (Seud.)

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 LUIS YURÉ

(Seud.)

( 1970?) 

 

Luis Yuré es costarricense, nació en San José Centro. El vivió con su  familia en la esquina de la parada a Cartago Lumaca (San José (Av. 10, Calle 5), San José, Costa Rica).

Usa ese seudónimo como escritor; estudió Filología en la UCR y no la culminó. Su padre murió cuando era adolescente y tiene una hermana y un hermano menor que él.  Su madre es abogada de profesión y de origen gitano. Luis se casó con Ann, una irlandesa y ahora vive en los EEUU.

 

Debe haber nacido en el año 1970, año más o menos. Usó el apellido Abaddón. Es fisioterapeuta (La estudió con Javier Ortiz) y tiene dos niñas. Pinta acuarelas y tocaba el bajo pues le gustaba mucho el Rock y era gran admirador de Luis  Alberto Spinetta. Practicaba el Tae kondo.

Es esencialmente un poeta o antipoeta que sigue la poética del chileno Nicanor Parra.

LO QUE HA ESCRITO LUIS YURÉ

NOVELA

 

 

1. Alba en rodajas: 2002

 

POESÍA

 

1. Tuanis Opus Palo: 2002

2. Fe de ratas: 2009

3. Idiaykus : 2010

4. Micropsia: 2012

5. El cóndor umbilical (Sin edición)

6. Leprosario: 2015

 

Esta es la única obra que conocemos de Luis Yuré. Ni siquiera sabemos si es su nombre o un seudónimo. La publicó en el año 2002 y la llamó Alba en rodajas.3

 

Formalmente no es una novela, por lo menos tal y como la conocemos. Aquí se inicia la ruptura que experimenta el escritor con todo lo establecido. Es el inicio de la rebeldía, de la visión onírica, subconsciente, contestataria, revolucionaria de la realidad y el lenguaje es el primero que sufre esa violación. La obra se presenta como un juego, un mosaico de imágenes, a veces aparentemente absurdas que van configurando un caleidoscopio de aristas, límites, vértices, contrapuntos, letras, figuras, que en total dan esa gran metáfora rebelde, pecaminosa, irreverente, asesina de la realidad. La imagen final es una historia completa de cobardías, de hipocresías, de lugares comunes, de avenencias, de conformismo, de captación, de manierismos, de códigos, de camisas de fuerza, de prisiones disfrazadas de castillos. El escritor se burla de ellas, las ridiculiza, las desnuda, las expone, las encara, las enfrenta, las niega, las liquida para dar paso a la esencia de esa rebeldía, la muerte del ser, de la vida, el triunfo de la mediocridad, sobre la libertad. Es un desfile de imágenes cotidianas que de tanto verlas y sufrirlas cobran título de ciudadanía, carné de oro pero la imagen violenta, cruda, intrusa, tipo bisturí, penetra en ellas y las evidencia, las tira a la calle, las expone al juicio de la libertad.

 

Es una obra poética, lírica, expresiva, violenta, destructora de mitos, poses y exposición de verdades hipócritamente acalladas. Es un mural descarnado, furioso, insurrecto, rebelde, de esta sociedad caricaturesca que tenemos irremediablemente que soportar.



1 Yuré, Luis. Tuanis Opus Palo: Editorial Universidad de Costa Rica, San José, 2002

2 Yuré, Luis. Fe de ratas: Teatro y Poesía. Ed. Germinal, San José, 2009.

3 Yuré, Luis. Alba en rodajas. Ed. Veritaac, San José, 2002.

Alexandra Tomaseting Chiuch

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ALESSANDRA TOMASETING CHIUCH

(Italiana)

(1943?)

 

María Alexandra nació en Italia donde se graduó como profesora en el área de la Psicología y poco después se trasladó a vivir a Canadá por varios años.

 

El 16 de noviembre de 1974 llegó a Costa Rica. Le agradó el país, su clima y su gente y se quedó con nosotros.

 

 

LO QUE HA ESCRITO ALESSANDRA TOMASETING CHIUCH

                                                                                          

NOVELA

 

1. Nido Materno: 1997

 

La única obra que conocemos de esta escritora es Nido Materno y la publicó en 1997.1

 

Esta obra que escribió María Alexandra no es una novela y tampoco pertenece a la literatura. Es un libro pedagógico que tiene muy claro el interés por ejemplarizar y motivar a los jóvenes, sobre todo, en la vida hogareña y positiva, alejados de los vicios y bajo un paradigma familiar cristiano. Es un claro ejemplo de lo que algunas personas, sin conocimientos, llaman novela, a libros que son todo lo contrario de ellas. El libro se parece más a un manual de conducta que a una novela.

 

Sandra, la madre de Geannina establece una relación no solo de madre con ella sino que desde el momento en que se percata de que su hija está embarazada comienza su instrucción sobre el embarazo, el hijo que crea, el ambiente que le debe rodear, su esposo José y cada una de las acciones que realiza. Es un diálogo a veces presencial y la mayor parte por teléfono. En el libro se dan viajes interplanetarios y conversaciones de Geannina hasta con Dios. Los cuidados de la futura madre y su conducta abarcan todos los aspectos apenas imaginables siempre bajo una visión positiva de la vida y de la humanidad. No escapan los ejercicios, los aeróbicos, las dietas, los juegos, las canciones, los sentidos, la filosofía, las curiosidades, los homosexuales, los astronautas, et. Todo tiene su análisis y recibe el tratamiento adecuado según la visión religiosa e idealista de la madre. La obra se convierte en algo así como una utopía del nacimiento y los cuidados que deben recibir la madre y el hijo que nacerá. Es una obra típica de las programaciones.



1 Tomasing Chiuch, María Alessandra. Nido Materno. Edición propia de la autora, San José, 1997.

Valerie San Román

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VALERIE SAN ROMÁN

(       )

 

LO QUE HA ESCRITO VALERIE SAN ROMÁN

 

NOVELA

 

 

1.   Una flor en el fango: (sfe)

 

Este relato que la autora llama novela aparece sin fecha de publicación y sin editorial. Lo edita EDISA, una litografía que desconocemos. Tiene una extensión de 34 páginas. Es un relato sentimental, causal y bajo la vieja teoría del determinismo social. Los hechos se dan linealmente. Una niña llamada Isabela se presenta en la casa cural de una comunidad y pide posada al sacerdote. El ama de llaves de la casa se encarga de atenderla y brindarle lo necesario para que pase la noche en esa casa. Es huérfana y sus parientes cercanos la echaron de la casa. Tiene una hermana que corrió mejor suerte que ella pues fue adoptada por una familia rica. El otro día el sacerdote la lleva a una casa de monjas y ahí llega hasta los dieciocho años, cuando debe salir a enfrentar la vida, sola y sin oficio en la calle. Se enfrenta a patrones que desean tener relaciones sexuales con ella y dinero fácil pero ella siempre desecha tales propuestas. Termina en una casa cabaretera, como bailarina y compañera de hombres que acuden allí para obtener los favores pagados de ella. Alquila un apartamento y vive lo más decentemente que puede hasta que se enamora de un vecino hijo único de una anciana, pero antes de casarse con ella abandona la casa para irse a un lugar desconocido a obtener dinero. Por una carta ella se entera de que el joven regresará, después de dos años, donde su madre, casado y con un hijo. Decepcionada, Isabela regresa a la casa de citas y trabaja ahí durante un tiempo. Antes  se entera de que su hermana gemela se casa con un hombre adinerado igual que ella y decide visitarla. Su hermana es orgullosa y la desprecia. Por ello regresa desconsolada a su apartamento. Poco después se enamora de un joven y se casa con él pero sus desdichas aumentan al tiempo para ella y sus tres hijos. El marido se dedica al vicio del licor y termina en la cárcel por un delito cometido. Un veinticuatro de diciembre decide visitarlo en la prisión, más por la suplica de sus hijos, que por propia iniciativa. Ahí pasan un día relativamente feliz, se intercambian promesas y se vislumbra una posible vida mejor.

 

Como puede fácilmente observarse, el relato podría ubicarse en la vieja escuela naturalista, sólo que el personaje no cae en el abismo que solía esperar a los personajes de ese movimiento, pero sí se nota el determinismo social. Los acontecimientos son presentados, sin causa alguna, forzados y repentinos. Esto hace que este relato se torne superficial, sentimental, tierno y artificioso.

 

Es de escaso valor literario y más se presenta como una lección moralista preventiva y un elogio a una joven que se mantuvo virtuosa en medio del fango social.

María Juan Juan

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MARÍA JUAN JUAN

(1958?)

 

María Juan Juan o solamente María Juan es un seudónimo utilizado por una mujer, posiblemente hija de un emigrante español y madre costarricense que nació en Cartago,  Costa Rica, en un año aproximado a 1958. No realizó estudios formales y desde muy niña fue violada por su padre y enviada a un reformatorio de niños, regentado por monjas.

Escribió solo una novela testimonial. Flor de dos tiempos y la publicó en el año 2000.

 

LO QUE HA ESCRITO MARÍA JUAN

 

NOVELA

 

1. Flor de dos tiempos: 2000

 

Flor de dos tiempos la publicó1 esta autora en el año 2000.

 

Esta novela es tradicional, causal monofónica, biográfica. Es la increíble historia de una mujer en una sociedad degradada. Es un desgarrado testimonio, narrado por Laura, desde una perspectiva personalista. Es una sola voz y está muy cerca de la autora. Realmente no sabemos, sino por indicios del relato que es una mujer la que narra y de origen española. Esto es más verificable porque desde el inicio así lo testimonia la obra. Narra desde un presente de adulta mayor, y cuando se encuentra liberada del camino depravado que siguió, según ella, hasta que encontró a Iahvé y se hace Cristiana.

 

La historia comienza cuando ella era muy niña, y recuerda a su padre, un hombre depravado de linaje español, ateo, casado por primera vez con Clotilde con quien tuvo cinco hijos y además engendró a dos hermanas Beatriz y Sofía de varias hijas, entre ellas se encuentra Laura. Así nacieron Laura, May, Lucrecia y Angélica de él y Beatriz y de Jorge, así se llamaba el español, y Sofía. Todos vivían bajo un mismo techo. Beatriz lo deja al conocer que Jorge deseaba llevar a vivir a ese harén a una joven prostituta y se va a sufrir con sus hijas una vida de miseria y abandono. La madre y la niña Laura, deben trabajar como empleadas domésticas y comienza una descripción interrumpida de acontecimientos truculentos, de abusos, orfandad, violaciones, depravaciones, tan impresionante que nunca antes habíamos leído una historia tan increíble e inhumana. Laura no da tregua, se interna en su vida y a borbotones, aguaceros, chaparrones, de desgracias, caídas y levantamientos, se interna en su vida y las relaciones con una jauría de hombres que no Fellini o Perro Mundo, jamás soñaron, llevar a la imagen. Ni las novelas de prostitución del naturalismo, ni el tremendismo fueron la sombra de lo que se va presentando ante nuestros ojos. No hay espacio ni tiempo para detenerse. La narradora no da tregua ni para respirar. Leíamos la novela y en la televisión española daban algunas noticias. De pronto apareció la imagen bárbara de un tumulto de bestias de dos patas que corría desaforadamente por las calles de Pamplona seguido por otras bestias de cuatro patas. Esa imagen brutal, propia del realismo mágico, semejaba a la narradora presentando su vida amenazada por los hombres y la depravación social de una sociedad corrupta, enajenante y que ella llama, pagana.

 

Las escenas se desarrollan básicamente en un pueblito pequeño y que se colige que es Costa Rica. Hay escenas en San José, la mayor parte, en Puntarenas, Cartago y Limón. Por siete años estuvo fuera del país, primero en España y luego en los Estados Unidos. En todos ellos se da la misma situación degradada. Laura luchando por comer, sobrevivir, víctima del chantaje, de la lujuria, de los vicios, de las intrigas, de la utilización malsana, del envilecimiento. Su vida gira, desde el intento de incesto de parte de Jorge, la separación de sus hermanas y el confinamiento en el orfanato de monjas, hasta que a ella le llegó el momento de acompañarlas. La búsqueda de trabajo y la violación por parte de su jefe, un odontólogo, los abortos constantes, los amores de Manolo, William, Gerardo, Guido, Dr. German, quien la violó, y Luis, otro doctor con quien se casó y tuvo dos hijos, Braulio y Bruno. Y después la vida de perros callejeros que le tocó vivir con él. Pero no se crea que ella se quedó en la casa rezando. También inició un proceso de amantes, no sé cuantos, orgías, noches de marihuana con su amiga Marta y un hijo del expresidente que señala como manos limpias, hongos, licor, viajes de placer, encuentros con gringos, chinos, brujas, concubinatos. No había límites al desafuero, estuviera donde estuviera y  con el que se presentara más a mano. Viajó de amante en amante, pobres, chulos, ladrones, ricos, gringos, sin distinción alguna. De aquí para allá. Los hijos se los dejó el depravado esposo y con mujeres distintas fueron creciendo, mientras ella luchaba aferrada a la locura del sexo y la marihuana, hasta que llegó el momento, cuando se cuerpo daba señales de envejecimiento y la lectura de la Biblia le estimulaba a dejar esa vida de tragedia. Al final encuentra un hombre joven que le da un poco de paz a su desenfrenada vida y se estabiliza con pobreza en un apartamento cerca de la Universidad de Costa Rica. Ve languidecer a todos los que le hicieron daño, familiares y conocidos, incluyendo a Beatriz, su madre, que había escogido el camino de una secta religiosa, según ella equivocada, y que tanto daño le había hecho a ella y sus hermanas. El capítulo final lo dedica a una especie de perdón, sobre todo para sus hermanas e hijos.

 

La novela ofrece solo un respiro, de vez en cuando, son citas textuales de la Biblia que durante toda ella va intercalando, es una especie de intertextualidad, que airea el relato, lo permea, lo serena, a pesar de que algunas citas reflejan la ira de Iahvé. La novela está narrada con ira, con violencia, con un lenguaje directo, no hay espacio para la insinuación, para el distanciamiento, es un lenguaje descarnado, despiadado, unívoco, sin rodeos, sin metáforas, sin aproximaciones. Es una narración sin tapujos, al pan, pan, y al vino, vino. Novela de efectos, sin casi reflexiones, causal. La tesis religiosa de su redención es válida para ella, a pesar de que llega cuando ya está madura, y posiblemente no lo sea para todas las mujeres y menos la sociedad, porque no se atacan las causas sino los efectos y ya cuando el mal es muy avanzado. La liberación de la mujer y del hombre de una sociedad degradada, tal cual la describe la narradora y a todas luces que lo es así, solo puede lograr efectos positivos, si se obtiene el camino del cambio de las programaciones permanentes degradantes que destruyen al individuo, la familia y la sociedad en general, como son el machismo, el racismo, las drogas, las injusticias sociales, la desigualdad, la violencia, etc. Todos estos efectos se engendran en esas estructuras sociales que hemos llamado permanentes y que las propician las religiones, las estructuras de poder, el lenguaje, ciertas ideologías, la misma condición patriarcal de la familia, las relaciones de poder, la educación y otras de menor importancia.



1 Juan, María. Flor de dos tiempos. Ed. Guayacán, San José, 2000.

Paulina Forero Celis de Carvajal

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PAULINA FORERO CELES DE CARVAJAL

(1909-1991)

 

Paulina Forero Celis de Carvajal es de origen colombiano. Se casó con don Gustavo 
Carvajal Delgado y sabemos que el día 04 de abril de 1938 nació en San José Centro.
Su hija Grace  Carvajal Forero, aún vive y se casó con Fernando Camacho Monge. 
No aparecen en el Registro Civil por ser ambos colombianos. Paulina Forero Celis nació
 el 4 de Mayo de  1909 ymurió el 20 de Agosto de 1991. Su esposo Gustavo Carvajal 
Delgado nació el 19 de Marzo de 1901 y murió el 7 de Junio de 1954.

 

 

LO QUE HA ESCRITO PAULINA FORERO CELES DE CARVAJAL

 

NOVELA

 

1. El perro de don Bruno: 1986

 

Es la única obra que conocemos de Paulina Forero de Carvajal. La llamó El perro de don Bruno y la publicó en el año 1986.1

Es una novela tradicional, causal, monofónica. Es personalista, pero en ocasiones cede la palabra a los personajes y esto le da interés a lo narrado. Es una novela que bien podría enmarcase en la corriente naturalista, donde el destino y el medio, así como las ambiciones desmedidas de algunos personajes los  llevan a fracasar y sufrir sus propias demasías. No obstante esa dominante fuerza del destino, no es solo despiadada. Los personajes, si bien es cierto, sufren espontáneamente fracasos inmerecidos, algunas veces, también ocurren encuentros casuales, ángeles de la guarda, héroes mágicos que salvan, en el preciso momento, de caer en desgracia, al personaje principal, Georgette. El medio es adverso pero el personaje obtiene aliados que le conducen a una situación final feliz, cosa que no ocurría en las novelas de prostitución. Además, las escenas no se describen grotescamente. Es más bien una presentación y comentarios de parte del narrador, los que enuncian tales acatos. Es una novela de comentario, de juicios de valor, ideológica, de posición moralista, de buenos y malos donde triunfan los primeros a pesar de su aparente precariedad.

 

Esta novela tiene como escenario físico algunos países de Europa, Grecia, Francia, Rusia, Polonia y Bélgica. El tiempo histórico se ubica en los años previos a la segunda guerra mundial y se extiende hasta el año 1959, aproximadamente. La historieta es sencilla a pesar de que la novela se asemeja a una narración de aventuras. Tiene la misma estructura de viajes, procesos degradados, de mejoramiento, encuentros, separaciones, muertes, arrestos, secuestros, huidas, regresos, hasta llegar a consolidar un hogar que fue el sueño de Georgette. Precisamente éste es el personaje sobre el que giran todos los acontecimientos, a pesar de que en algunos, ella no aparezca. Es la clásica madre que huye de su pueblo natal con su hija pequeña, víctima de la agresión y las amenazas del padre vicioso y alcohólico. Se hospedan, en varias ocasiones, en centros para huérfanos atendidos por monjas y la madre busca trabajo en restaurantes. La niña recibe educación formal en escuelas y colegios hasta el tercer año de secundaria, cuando su madre, aconsejada por la ambición, decide sacarla para colocarla a trabajar, cerca de un hombre que cree millonario. La joven de catorce años es secuestrada por una organización de trata de blancas, ligada al vicio y la madre muere después, loca y desesperada por tal acontecimiento. Luego da comienzo otra historia que aparece como independiente. Se trata de Bruno, su hija y su nieta. Es un zapatero que se traslada a trabajar a París y en los suburbios de la ciudad se establece e inicia una vida positiva y satisfactoria. Por una enfermedad muere su hija y él queda al cuidado de su nieta, hija de un español malvado y rico. Descubre, en una fonda, donde debe almorzar, una joven que sirve a la dueña del negocio, llamada Georgette y le ofrece su casa para que duerma y atienda a su nieta y los quehaceres domésticos. La nieta crece y la joven se convierte en la tutora de la niña. La ayuda en todo, hasta que a los catorce años Pamela, la nieta, decide participar en una carrera de caballos con obstáculos. El abuelo se resiste a ello, pero al final, a pesar de gastar gran parte de sus bienes, acepta complacerla. Muere en el intento, al caer del caballo y poco después, el viejo bruno, también muere. La única herencia que recibe Georgette es el perro Príncipe. Decide partir en busca de su madre y  le comunican su muerte, se encuentra con unas amigas que trabajan en un centro nocturno y consigue trabajo en él. Ahí conoce a un joven bailarín, Sergio, de quien se enamora y él la saca de ese ambiente, no sin antes, contarse ambos sus historias, llenas de aventuras. Las desavenencias de Sergio con su padre, por el futuro suyo, lo llevan a vivir apartado de la casa paterna y al encontrar a Georgette, ve la posibilidad de formar un hogar con ella. Es el momento en que la fuerza nazi comienza a movilizarse por varios países europeos y la guerra se intensifica. Georgette que era de origen judío es apresada y enviada a Polonia a un campo de concentración. Sergio entra en la GESTAPO con el fin de rescatarla. Después de varias aventuras y aliado con Príncipe, lo logra y se establece en Bélgica con un par de hermanos industriales que le ayudan, pues eran dos de los más de veintiséis mil judíos que él había ayudado a obtener su libertad, de los campos de concentración. Visitan a los padres de Sergio, le pagan la casa en que viven y regresan a Bélgica donde se establecen a cuidar sus tres hijos y vivir felices.



1 Forero de Carvajal, Paulina. El perro de don Bruno. Lit. e Imprenta Lil, San José, 1986.

 

Marco Adrián Castro

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MARCO ADRIÁN CASTRO

(      )

 

Marco Adrián Castro nació el día... Desconocemos la fecha pero debe haber sido en los últimos años del siglo XIX. No aparece alguien que se haya referido a este escritor.

 

 

LO QUE HA ESCRITO MARCO ADRIÁN CASTRO

 

 

NOVELA

 

1.   La vuelta de Jean D'Angers: 1945

 

Esta novela la publicó Marco Adrián Castro en el año 19451, un año después de haber terminado la Segunda Guerra Mundial que es su tema principal. Dice el autor que tuvo que resumirla por ser originalmente muy extensa y tenía problemas para que se la publicaran. De hecho es la primera vez que observo una edición con una gran cantidad de anuncios al final.

 

Es una novela histórica con un idilio amoroso entretejido en ciertas aventuras bélicas entre Jean D'Angers y Claudette.

 

Los hechos históricos tienen que ver con la Segunda Guerra Mundial que sucede entre los años 1929 hasta 1945. No existe una visión de los acontecimientos nueva, oculta, sino que se narran los hechos históricos oficiales, los conocidos, los públicos. Lo único privado es el amor de la joven pareja que se resuelve al final positivamente al igual que los acontecimientos históricos.

 

La novela comienza con la ocupación por los nazis de Francia y termina con la recuperación de ella, nuevamente.

 

Paul D'Angers el viejo, casado con Francia (véase el nombre) María tienen dos hijos Jean y Pierre. Los dos hijos deciden partir a Inglaterra para unirse al ejército y luchar contra los alemanes y así recobrar su libertad. Poco después de su partida el viejo D'Angers es aprehendido por las fuerzas de ocupación y luego asesinado frente a su casa, ante su esposa que de la impresión pierde la memoria. Este suceso al igual que la muerte de Pierre, sin salir de Francia y la llegada de Jean a su casa y el encuentro con su madre y su novia Claudette son los episodios más emotivos y mejor narrados por el autor.

 

La novela es tradicional, lineal, causal, monofónica. El narrador omnisciente prevalece sobre las escasas intervenciones de los personajes que de todas maneras están expresamente controladas por él. Es gentil y suele hacer apelaciones de cortesía al lector. Es una novela más, corriente que se fundamenta en esos espantosos hechos ocurridos en la Segunda Guerra Mundial. No se ofrece nada nuevo a no ser la aventura bélica y amorosa de Jean D'Angers.



1 Castro, Marco Adrián. La vuelta de Jean D'Angers. Ed. Borrasé, San José, 1945.

Miguel Conde Zubieta

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MIGUEL CONDE ZUBIETA

(1890)

 

Miguel Conde Zubieta nació en la provincia de Navarra, España el día 29 de setiembre del año 1890. Murió en el año 1978.

 

Sabemos que fue un presbítero y que se desempeñó en la ciudad de Alajuela. No poseemos más datos. Era un cura bien parecido y parece que tuvo muchos problemas por esa razón. Su origen debe ser español. Pero gracias a Javier Conde, bisnieto de él, y su esposa que logró enterarse de la novela que escribió su familiar, logró contactarse conmigo y darme la información que trascribo:

 

"Soy Javier Conde y le escribo desde España a través del facebook de mi esposa Amaya.

El motivo por el cual me pongo en contacto con usted, es para preguntarle por el libro de Miguel Conde Zubieta de1927, El  jirón de una sotana.


Ha dado la casualidad que realizando un árbol genealógico de la familia he encontrado su blog y por consiguiente la obra, para la familia desconocida, del hermano de mi bisabuelo, Miguel Conde Zubieta.


Puedo decirle, que la familia de Miguel es originaria de Arguedas, un pequeño pueblo al sur de la provincia de Navarra (España), por otro lado, al ser su madre maestra nacional el nació con toda  probabilidad en un pueblo de la montaña Navarra llamado Oronoz, donde ella estaba destinada.

 
Nos gustaría, a la familia, poder leer este libro. Conocemos que él escribía artículos de opinión en el periódico ya desparecido "El Pensamiento Navarro", pero nos ha sorprendido gratamente esta faceta de escritor de novela de Miguel. Mi padre y mi tía abuela le conocieron personalmente y están ansiosos por  poder conocer el medio de poder adquirir su novela.


Por estos motivos, le ruego me informe la manera en que puede ser posible conseguir el Libro "El jirón de una sotana".


Gracias por su atención y saludos.


Javier Conde


Hola! Soy Javier Conde....hace tiempo me puse en contacto con usted  preguntándole sobre la obra de Miguel Conde Zubieta. Después de tres años he podido localizar un documento en donde poder constatar con certeza absoluta su fecha de nacimiento y donde poder continuar los pasos biográficos de su vida.

 
Para empezar le diré que su fecha de nacimiento es el 29 de septiembre
de 1890, en la localidad de Arguedas, provincia de Navarra, España. Fue hijo de un tratante de ganado llamado Ciriaco Conde i Resa y de una profesora viuda, casada segundas nupcias con Ciriaco. Tuvo un hermanastro Narciso Sanz Zubieta que también fue presbítero.

 

A través de su madre, Damiana Zubieta i Goñi tuvo una gran influencia religiosa y a la vez una gran formación literaria. No tenemos constancia de su salida hacia Costa Rica pero creemos que fue hacia 1925, estando allí alrededor de 15 años. Sobre los años 40 volvió a España donde vivió hasta 1962, fecha en la que volvió a América, concretamente a  Brasil, para ejercer como presbítero hasta 1972.

 

En esta fecha regresó a España para residir en la localidad de Oronz hasta su muerte en 1978.

 

No sé cómo pero me gustaría poder conseguir una copia de su libro. Resido en Pamplona y quedo a la espera de sus noticias".

 

Saludos, Javier Conde.

Dedicó esta novela a la ciudad de Alajuela. Transcibimos textualmente esa dedicatoria.

 

 "A Alajuela:

A tí, Ciudad bendita, que abriéndome tus brazos y velando junto a mí, fuiste mi madre en tiempos de orfandad y desconsuelo.

Siempre buena, siempre misericordiosa, siempre grande, engendrando héroes y derramando los misteriosos fuidos del amor.

Tú eres el verbo y la luz en los libros de tus literatos; el fuego y la sangre en la valentía de tus guerreros; el amor desinteresado y perfecto en las almas de tus mujeres filantrópicas, hospitalarias y hermosas.

Todo el amor que pueda exprimir de mi corazón devastado, será para ti, que fuiste atormentada en mis desgracias y ahora me atormentas con el inmenso poder del tuyo,

Acéptalo junto con este pequeño libro que te dedica

                                                                                            M. Conde Zubieta"

 

LO QUE ESCRIBIÓ MIGUEL CONDE ZUBIETA

 

 

NOVELA

 

1. El jirón de una sotana: 1927

 

Miguel Conde Zubieta, de profesión Sacerdote publicó en Alajuela, ciudad a la que dedicó esta novela, El Jirón de una sotana en el año 1927. 1

 

Es una novela bien escrita, causal y por ello lineal. Posee un narrador omnisciente cercano a los personajes y dueño de la voz de ellos. Es la típica novela monológica y donde el narrador está muy cerca de lo narrado. Es frecuente la apelación al lector.

 

Novela doctrinal donde priva el sacrificio, el dolor, el sufrimiento del personaje en espera del goce divino en el más allá.

 

Roberto, un joven campesino decide a todo trance estudiar en un seminario para sacerdote. Lucha contra los designios de su padre, su madre murió cuando tenía ocho años, y el amor de su prima Graciela y emprende el viaje a la ciudad para iniciar su carrera. Es ahí donde comienza su calvario casi inhumano e irracional. Todo se confabula contra él. Así pasa por las pruebas más increíbles hechas por compañeros como los 7 del seminario, que lo culpan de sus propias fechorías. Esa es la constante en su vida: otros hacen las malas acciones y luego lo inculpan y los encargados de la ley y el orden en donde él está, creen al impostor y lo declaran culpable.

 

Su vida después de obtener el sacerdocio es un proceso lento y seguro de sufrimiento. No importa donde llegue. Lo bueno que él comienza a realizar en los pueblos donde lo a signan, se convierte en malo para algunos poderosos y es echado de esos lugares con deshonra. La calle de la amargura parece poco para su desdicha. Llega hasta a convertirse en esclavo, visitante de un burdel, limpiabotas, barrendero, etc. No importa si es en su patria (España) o en México donde lo destierran a la provincia de Mérida (quizás sea a Alajuela). En todos los lugares encuentra traidores y su vida se convierte en un traginar por el dolor hacia el Calvario. Como Jesús, sufre tentaciones y a veces cae en ellas, víctima de la impotencia pero algunas casualidades, accidentes le van sacando poco a poco de esa trágica existencia, tales como la prostiturta herida de muerte que implora un cura para confesarse y él atiende su solicitud, el encuentro con la condesita, la llegada a sus manos del testamento del tío de Virginia, lo mismo que el accidente de las locomotoras que trae la desgracia a muchos pero a él la fortuna, no solo espiritual sino pecuniaria, pues hereda el tesoro de Virginia, la condesita buena. Es en ese momento que se encuentra con su amor imposible, su prima Graciela, ya convertida en Monja y ésta le lleva al hospital donde trabaja y es recibido como sacerdote en la casa piadosa.

 

Poco a poco se dan a conocer, públicamente, sus engaños y Roberto se convierte  en un héroe de la iglesia y hasta la esposa del doctor que quiso poseerlo en su casa y lo acusó de intento de violación, confiesa en una carta al Obispo su mentira y poco después se suicida.

 

La novela refleja con exactitud la vida de los seminaristas que no es muy cómoda, los paseos semanales o de fin de mes por las calles aledañas al colegio, la disciplina férrea, y luego la incorporación sacerdotal.

 

También retrata la vida de los curas en los pueblos donde son asignados, su labor pastoral y a veces social, la costumbre de sustituirlos y asignarlos a otros lugares en casos de no ser aceptados por los importantes del pueblo, pues los más viven contentos con ellos y la maledicencia de algunos impostores que envían cartas al obisto de turno mal informandolos, pues afectan sus intereses. Lo malo está en los jerarcas que creen esos falsos informes por venir de personas "importantes" y castigan al inocente.

 

Ya comienza a verse, según esta novela los móviles de nuestra sociedad, la corrupción, el engaño, la envidia (entre  los mismos curas), los vicios pero sobre todo el poder del dinero y esa tendencia de acumular cada vez más en detrimento de los pobres.

 

Termina la novela con la restauración del código clerical y la máxima moral: el sufrimiento y el dolor redime el alma y purifica el cuerpo.



1 Conde Zubieta, Miguel. El jirón de una sotana. Librería Española, Imprenta María v. de Lines, San José, 1927.

Juan Ramón Rojas Porras

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JUAN RAMÓN ROJAS PORRAS

(1950)

 

 

Juan Ramón de las Piedades Rojas nació en Cuipilapa de Bagaces, Guanacaste, el día 06 de mayo del año 1950.1 Se trasladó a San José y realizó la secundaria. Luego ingresó en la Universidad de Costa Rica donde obtuvo la especialidad en Periodismo. Durante algún tiempo laboró como redactor del periódico el Semanario Universidad. También se desempeñó como editor de ACAN-EFE en el Salvador y Panamá como Editor. Sobre todo, en El Salvador vivió los acontecimientos bélicos de la lucha armada entre las fuerzas del movimiento Farabundo Martí y las del gobierno. Este hecho le fue propicio para escribir su novela Desertor. En el año 2005 regresó a Costa Rica. Ha escrito algunos cuentos que no ha publicado y está escribiendo otra novela.1

 

Ha ocupado cargos en la Junta Directiva del Colegio de Periodistas.

 

 

LO QUE HA ESCRITO JUAN RAMÓN ROJAS PORRAS



1 Aunque nadie lo crea en el Tribunal Supremo de Elecciones aparece como muerto el día 6 de noviembre del mismo año 1950. ¿Real o maravilloso? No lo sé.

1 Datos tomados de una entrevista realizada en el Colegio de Periodistas por YorlenyUlate Rodríguez. Primera Plana, Digital. Edición No.1 92, 14 de Diciembre del 2009.

 

 

NOVELA

 

1. Desertor: 2009.

 

La novela Desertor es la primera que escribe este periodista.2 Tampoco le conocemos alguna otra manifestación literaria pero ha dicho que ha escrito algunos cuentos y escribe otra novela.

 

En otras ocasiones he afirmado que los periodistas tienen una profesión privilegiada para convertirse en novelistas. Las historias que conocen de fuentes primarias les da ese lugar privilegiado. Claro está que conocer buenas historias no les asegura una obra literaria de calidad pero al menos les permite intentarlo.

 

Juan Ramón Rojas, graacias a su profesión conoció de cerca esa vida privada de la guerrilla salvadoreña y el ejército de ese país. No siempre el pueblo y el ciudadano común conocemos los entretelones del poder político y su quehacer diario para mantenerlo a consta, casi siempre, de los intereses populares y de la justicia social.

 

La novela de Juan Ramón Rojas trata la temática de la guerra centroamericana, explícitamente de la localizada en los años ochentas entre los guerrilleros del Ejército Popular del Pueblo y el ejército de ese país hermano.

 

El autor se refugia en un narrador omnisciente para contar la historia bélica privada de algunos personajes. El protagonista es Mauricio Reyes, secundado por una periodista de quien él se enamora, llamada Aurora Palacios que trabaja para un periódico de los llamados "burgueses". Básicmente las acciones narradas se centran en el joven Mauricio.

 

La novela es dirigida por ese narrador omnisciente que mueve los hilos del relato y codifica, a través de la novela, esa visión de mundo crítica que el lector social recibe pero si cambiamos la tercera persona utilizada en la novela por una de primera persona posiblemente el valor semántico narrativo permanezca inalterable. Véamos un ejemplo al azar: En la página 75 escogemos el siguiente párrafo que se inicia así:

 

"Le asustaba no volver a ver a Aurora o morir, en la cárcel o asesinado, sin que nadie supiera jamás de su paradero."

 

Y si lo convertimos en primera persona tal y como si narrara el mismo personaje:

 

"Me asustaba no volver a ver a Aurora o morir, en la cárcel o asesinado, sin que nadie supiera jamás de mi paradero"

 

y así se podría hacer con toda la novela cuando narra la historia el Deux ex Machina. El lector observará que el relato se torna más personal, más verosímil y desde luego más cercano al protagonista. Pienso que esta voz mejora el texto y evita las preguntas retóricas innecesarias y da mayor crebilidad a lo narrado. Si a ello agregamos otros puntos de vista narrativos, la polifonía cobraría mayor significación.

 

Lo anterior evitaría una serie de justificaciones, a veces poco creíbles, como sucede en el inicio de la novela para explicar la deserción de la guerrilla por parte de Mauricio. No vamos a explicar esto porque nuestra crítica no es ideológica sino literaria pero todo el verosímil del relato se ve alterado cuando ocurren inconsistencias de esa naturaleza. Y la novela abunda en ellas.

 

Desde el título un tanto trillado y utilizado en varios relatos, hasta el amor entre lo jóvenes como único proyecto de vida, así como la carencia de valores distintos a los del paradigma oficial, ofrecen un tanto la carencia, la solidez de una clara decisión por parte de los personajes. Mauricio se convierte desde el inicio en un personaje no solo huérfano de parientes cercanos sino en una especie de hermitaño superficial. A pesar de que se presente como intelectual, en verdad por ningún lado logramos tipificarlo como tal. Sus estudios son precarios, su vida misma desde el inicio carece de proyectos y más se acerca a las actividades que afectan su rango sentimental, tales como la música popular (trova) de moda entre los reveldes y el amor casual, fortuito, de primera vista, más cercano a una pasión que a un proyecto duradero. Es difícil encontrar un paradigma de valores que motiven y muevan ese personaje.

 

Tampoco conoce el lector, a través de la lectura, la vida íntima de los otros personajes, ni siquiera la de Aurora. El lector debe conformarse con lo consabido, lo repetitivo, lo público, lo oficial y casi nunca puede auscultar ese mundo cerrado del ejército y de la guerrilla. Ni siquiera sospecharlo. Son más las ausencias que las presencias.

 

La novela nos deja la sencsación de que pudo haber sido mejor y que se detuvo en medio camino literario.



2 Rojas Porras, Juan Ramón. Desertor. C.R. URUK Editores, San José, 2009.Ed.



1 Datos tomados de una entrevista realizada en el Colegio de Periodistas por YorlenyUlate Rodríguez. Primera Plana, Digital. Edición No.1 92, 14 de Diciembre del 2009.

Vivirás en nosotros como un espíritu sugeridor, como un compañero, como un ejemplo, como un maestro.

                                                                                               El Espectador, Bogotá.

 

 

De ellos recogió para su espíritu y no para su carne

 

Por Octavio Jiménez.

 

Omar Dengo fue un espíritu de una probidad ejemplar. Cuando después de su muerte volvemos los ojos a lo que nos quedó, casi no se agotan en el recuento los dedos de la mano. ¿En qué actividad de su vida no aparece reflejada profundamente esa virtud? De ahí que al pretender vincularlo en su totalidad a cuestiones o problemas cuya claridad no sea meridiana, los que en él tuvimos un inspirador nos llenemos de sobresalto. Se ha dicho, por ejemplo, que en los norteamericanos encontró muchas de sus "enseñanzas maravillosas". Hay norteamericanos de norteamericanos. Unos crean instituciones de bien, otros de mal. Omar estuvo con los primeros.

 

Me tocó la rara fortuna de ir con él a los Estados Unidos en 1915. ¡Cuánto bien me dio su compañía fraternal! ¡Qué guía tan austero me deparó la vida! Omar me fue abriendo aspiraciones, me fue poniendo en contacto con instituciones y hombres. Era un espíritu profundamente preocupado por adquirir sabiduría. Este término puede usarse en él sin que nadie vea la menor traza de petulancia. Su vida estaba abierta a las corrientes de sabiduría del mundo, de un modo natural. A los Estados Unidos fue poseído de esa inquietud. En Boston, apenas desembarcado, va a visitar la Universidad de Harvard. La conoce y alguna melancolía le llega viendo aquella juventud que recibe una disciplina fecunda. ¿No habría querido él tener la oportunidad de pasar por una universidad? Su pobreza no lo dejó se seguro.

 

Después, siguiendo un itinerario del espíritu, buscó el rumbo de Concord. Un tranvía nos dejó al cabo de una hora en el corazón del pueblito. ¿Qué recuerdos animaron allí su peregrinación? ¡Ah!, leía la correspondencia entre Emerson y Carlyle y una guía para el viandante le mostró que Concord se hallaba en las vecindades de Boston. De ahí su visita al pueblo lleno de tanta tradición histórica.

 

En el silencio de una tarde fría y triste visitamos la tumba de Emerson. Hacía pocas horas habíamos desembarcado y la prisión del barco nos seguía aún por la sombreada avenida de pinos que conducía al cementerio. No sabíamos movernos en tierra. Estábamos a punto de devolvernos, cuando un viejecillo a quien interrogamos nos puso con una sola señal junto al sitio que buscábamos. Frente al trozo enorme de cuarzo rosado que es el monumento del grande hombre, se llenó Omar de un regocijo extraño. De los pinos que daban sombra al monumento glorioso recogió él unas ramas. Yo no pude ser comedido y cogí cuarzo, trozos de aquel cuarzo rosado evocador de una vida que recogió para diseminar entre los hombres una gran sabiduría. Los guardo con cariño.

 

Una carta de Emerson recomienda a Carlyle a su hijo Eduardo, quien pasaría por Inglaterra en viaje a Alemania. "Dale tu bendición", le dice, y dile lo que le convenga ver a su paso por Londres". Después de nuestra visita de aquella tarde supimos que aún vivía ese hijo de Emerson. Había que visitarlo y otro día, muy de mañana, como pasajeros de un carretón, llagamos a la casa del Doctor Emerson. Ocupamos aquel divertido medio de transporte por invitación del carretonero que marchaba en dirección de la casa que buscábamos. ¡Cuántos planes se hizo Omar mientras el vehículo rodaba sobre el asfalto de la carretera! Eduarado Emerson nos recibiría regocijado apenas le contara que teníamos devoción por su padre y que habíamos venido atravesando el mar, desde muchas millas distantes, a sentir el influjo de aquel ambiente inspirador de una filosofía que perdurará a través de los siglos. Y nos pediría que le hiciéramos compañía y comentaría con él pasajes de tantos ensayos admirables. El hijo cada vez más hallado con el visitante devoto de su padre, iría prolongando su plática y convencido al final de que no era simulado el amor, pondría en sus manos, como presente sublime, algún manuscrito de los tantos dejado por el filósofo. ¡Qué regocijo sería ojear las páginas originales en que Emerson dejara para la eternidad tanta sabiduría!

 

Mas la realidad fue otra. El hijo de Emerson era un hombre vencido, recluido en su cuarto, sin ánimo para recibir a ningún visitante por muy devoto que fuera del padre.

 

Y como en Concord, Nathaniel Hawthorne había dado el vigor de su espíritu en cuentos y novelas admirables, Omar contempló de cerca la casa en que vivió aquel que de tanto deleite nutriera sus devociones literarias. Y como también Henry David Thoreau había puesto a fulgurar su estrella en el pueblecito apacible, Omar buscó la escuela en donde enseñara el que se tornó después en silencioso de Walden Pond.

 

¡Qué guía tan excepcional fue Omar! ¡Cómo fue despertándome devociones que perduran y llevan trazas de perdurar a través de mi vida! Su sabio ambular por Concord no terminó sin haber pasado largas horas en la biblioteca pública que guarda manuscritos de Emerson, y sin haber inquirido en una escuela, siguiendo la sed espontánea de su espíritu, los métodos de educación en práctica. Bien lo recuerdo en conversación animada y larga con la directora de la escuela de Concord. Nada parecía sorprenderlo y por eso era grande el regocijo que sentía cuando veía aplicando lo que él tenía ya sabido mediante disciplina austera. Porque Omar Dengo fue realmente un devoto de la escuela, no un improvisado que hiciera prédica de la educación de los niños para coger nombre y posiciones. Este viaje a los Estados Unidos lo hizo con sus propios y escasos dineros, nada más que por el ansia de estudiar las corrientes pedagógicas de esa gran nación. Sabía que sus educadores son gente despierta a todo influjo de renovación y quiso ver de cerca lo que ellos iban realizando en bien de la educación de los niños de su país. Por eso en Concord buscó la escuela y presenció lecciones  y conversó acerca de ellas.

 

De regreso en Boston lo seguí por las pequeñas colinas y llanos del cementerio de la enorme ciudad. Buscaba la tumba de George, del economista  Henry George. Por este norteamericano tenía gran estimación y conocía bien sus teorías económicas.

 

Allí terminó se peregrinación por Boston, porque enseguida un tren nocturno nos condujo a Nueva Cork. Esta ciudad, asentada sobre roca, fue para Omar Dengo, no un despeñadero de su vida, sino una saludable enseñanza. Buscó sus instituciones y las conoció cuando se internó en la Universidad de Columbia en busca de un Dewey y de un Thordike; cuando observó y reflexionó lo que el Teacheer's Collage hacía en el progreso de la educación; cuando abarrió sus ojos de visión certera y grande en los salones del Museo Metropolitano; cuando alzó su espíritu a la comprensión de la cultura que la ciudad, un tanto babélica, se empeña en crear y difundir.

 

He aquí el Omar que admiraba instituciones de Norte América. No  debe vinculársele en globo a los norteamericanos. Por haber sido testigo de lo que el grande hombre persiguió en su breve paso por los Estados Unidos, digo que de ellos recogió para su espíritu y no para su carne. Él nos dejó una piedra de toque. Cuando los profetas nos predican las excelencias de los norteamericanos para deslumbrarnos, vuelvo el pensamiento hacia la vida ejemplar que se nos fue. Excelencias sí, pero no las transitorias y opresivas del oro, que éste es manejado con los instintos del vientre que tiene su guarida en la calle que muere en Trinity Church. Excelencias del espíritu son las que perdimos a los profetas, que éstas no oprimen a pueblo alguno, no emigran de los Estados Unidos a acaparar tierras, a monopolizar la electricidad, a hacer carreteras, a matar nativos, a adueñarse de todos los recursos que dan vida independiente y autonomía a un país. Excelencias de los norteamericanos, mas no las de los prestamistas; sí las de un Emerson que ilumina la vida del hombre despertándolo a la conciencia de que hay en la naturaleza humana un resplandor sagrado que está por sobre todas las comodidades transitorias que ofrece el oro. Conciencia que mata el instinto natural a servir de instrumento de las fuerzas opresoras a cambio de blanduras fugaces.

                                          

San José, noviembre de 1929.

 

 

Pensando en Omar Dengo

 

Por Juan del Camino.1

 

Quisiéramos para Omar Dengo una manera nueva de honrarlo en su aniversario,2 porque lo que se ha venido haciendo no es digno de su vida fuerte y constructiva. Llevarle en procesión flores a su tumba y dedicarle pláticas y música no es ir al fondo de su vida. Esa rutina tiene que desaparecer o dentro de poco no quedará nada de Omar sino un recuerdo infecundo. Lo que pensó y sintió como hombre con aspiraciones de redención, morirá miserablemente. Harán de él leyenda y lo tomarán los bribones para justificar atrocidades. Cuando no lo beatificarán y se establecerá el culto que anula y envilece. Porque va por el camino de esas calamidades. Tanto bueno que trató de infundir hablando y escribiendo y no hay después de su muerte el trabajador que haga de la enseñanza, de la lección, medio de estímulo para la difusión. Aquí oirán, sus malquerientes, la llamada que los junta a preguntar ¿qué se hicieron los discípulos de Omar dengo? Pero como la pregunta la hacen siempre con los ojos puestos en sus años de dirección de la Escuela Normal, tenemos que decir a esos escarnecedores que ni Omar pensó en discípulos, ni el medio era para dárselos. La condición de discípulo supone la existencia de maestro en posesión de sabiduría. Y su naturaleza no tuvo nunca celdas dispuestas a alojar sabiduría. Fue, así lo creemos, un trabajador de excepcionales capacidades. No tuvo empeños ridículos. Dio su inteligencia a la obra educadora que lo retuvo hasta su muerte. ¿Cómo duele pensar que len torno suyo no se congregara la población escolar capaz de haber aprendido sus métodos de aprendizaje, su autodidactismo ejemplar. Sin embargo, esas escuelas no tienen otro fin que recogen a cuanta unidad quiera formar el ejército de la pedagogía y uniformarla y soltarla a marcar el paso. Rara vez aparece el rebelde que no muestra sumisión ninguna, que censura e irrespeta. Rara vez, porque lo usual es lo que vamos viendo en esa revista interminable de la  pedagogía y del bachillerato. Buscarle discípulos a Omar es cosa de zonzos.

 

Su aspiración grande fue matar la tendencia innata en el estudiante a marcar el paso. ¿Saben esto los que en su aniversario van a rodear su tumba, los que le dedican pláticas y cantos? Mejor hicieran meditando su obra. Canto alegre por haber puesto en práctica algún principio que Omar trajo y el cual vivió mientras él pudo alimentarlo, o no vivió en absoluto por causa del ambiente. Del alumno quiso hacer algo original y entonces continuó la práctica de las asambleas semanales implantadas ya por sus antecesores en la dirección. Dicen aquellas personas que lo escucharon regularmente que cada asamblea daba a Omar un poder que le inspiraba las mejores ideas de su vida. Y es natural el suceso. Veamos que eran para Omar las asambleas:

 

"Las asambleas que me corresponde dirigir participan de la variada obra de aquellos progenitores. Sigo conceptuándolas como instrumentos los más aptos para buscar el oriente que a la nave conviene. Por eso efectuadas hoy con un fin particular y mañana con otra forma, sus objetivos y modalidades concurren todos, dentro de una amplia tendencia, a promover el espíritu de institución de que habla el señor Torres. Y cada día lo consiguen más. La misma incesante mutación de la acompleja actividad de la Escuela les atribuye fin y les sugiere la obra oportuna; y en armonía con las nuevas necesidades y los nuevos problemas, modifica el uno, reforma la otra, y así, rectificándolos, readaptándolos, los perfecciona. Un día se lee y comenta, otro se dictan instrucciones, otro se pronuncia una oración cívica, o una disertación moral, o se hace una conferencia, et. Pero todo ello obedeciendo a los mismos espontáneos impulsos de la vida de la institución determina."

 

Buscar el oriente, es decir, hacer de la escuela a su cargo una institución viva y no el cernedor de huesos uniformes. Buscar el oriente para enseñarlo a la población escolara para que de la escuela fuera a crear y no a aplanarse y a vegetar. En esas asambleas establecía lo que para nosotros es salvador: la deliberación. El profesor exponía con el mismo espíritu que el alumno. Y nadie imponía parecer. Con lo cual el estudiante ganaba en libertad y medios de expresión. La deliberación da al hombre un sentido grande de la vida. La tendencia hoy es imponer la sumisión. Allí están los regímenes despóticos concentrando en una sola pezuña los destinos de una nación. ¿Qué deliberación se permite al despotizado? La voz de mando tiene que encontrar acatamiento pronto. Es natural que un ambiente así acreciente en el individuo, su instinto de obediencia y produzca al finalmente indiferente y sin ideales. El déspota perdura por el mal que hace matándole al hombre su poder deliberativo.

 

En la escuela dirigida por Omar dengo hubo la aspiración de formar educadores con espíritu capaz de no callar. Las asambleas daban al alumno libertad y ese alumno la usaba, la hacía móvil y se incorporaba a la institución. Recuérdenlo los que cumplen con el deber de hacerle solemne su aniversario. Vuelvan sobre sus escritos y lean:

 

"Ocurre que pueden llegar al estrado a comentar la palabra del profesor, a confirmarla o refutarla. Tienen derecho de hacerlo, y hay que darle hasta sistemática oportunidad al ejercicio de tal derecho. Solo temen al ejercicio de los derechos de la juventud los educadores que apoyan su obra en el miedo o en el respeto artificial que a fuerza de convencionalismos imponen. No sabrían qué hacer estos buenos hombres si los jóvenes les perdieran el respeto. En cambio, los que entienden arraigar su obra en el amor, jamás temen la irreverencia. Y cuando hay conflicto entre las opiniones de los jóvenes y las nuestras, disponemos de un admirable recurso: darles plenamente la razón, si juzgamos que la tienen; si no, convencerlos de la bondad de la nuestra. Esto que suele ser lo humano donde quiera, la verdad es que en los colegio ha solido entenderse de otra manera. El profesor tiene la razón, debe tenerla siempre. Pobre el alumno que intente defender la propia siquiera sea con el más distinguido respeto. Asimismo, le cederemos nuestro derecho si es mejor el de ellos y si no, sacrificamos el nuestro, a cambio de que la juventud tenga el ejemplo de nuestro sacrificio, mil veces más noble que la arrogancia de un triunfo impuesto."

 

Es grande en sugestiones este capítulo dedicado a las asambleas y retiene al lector reflexivo. Lo retiene para sugerirle, al volverse a cumplir otro año de la muerte de Omar, que trabaje y que recobre sentido creador el recuerdo que hagan de su memoria. Mucho debemos a la inteligencia de esa vida malograda por tantas adversas circunstancias que hicieron olvidar al país que tenía en ella algo realmente superior. Y no podemos sumirla en el rito que lleva al olvido mortal. Preguntémonos qué hay por hacer de lo que Omar concibió como aspiración que debían realizar las generaciones nuevas. Esto antes que las flores sobre su tumba, que nada dicen cuando no las lleva la mano que obedece a una inteligencia empeñada en penetrar hondo en la realidad para no vivir de la leyenda necia y estúpida. Esto antes que la plática insulsa hecha con el ánimo de lucir alguna habilidad oratoria. Insistamos en que a Omar no debe estudiársele con el ánimo de encontrar en él al pedagogo. No fue pedagogo este costarricense que trabajó por dar a la Educación Nacional un sentido de que ha carecido y sigue careciendo. Contra los pedagogos estuvo él, porque:

 

 "se encierran a ignorar a la juventud en la tradición rutinaria d una superioridad ridícula"; porque "creen que la suprema función de los colegios consiste en dictar cuadernos de ciencia muerta y consideran que todo lo demás es perder el tiempo".

 

Meditemos en lo mucho que su  inteligencia concibió y difundamos luz, la luz fuerte que él nos dejó.

 

Sugiere mucho el pensamiento de este espíritu activo y variado. Busaca el comentario en cada hecho y con su fina penetración nos retiene en sus pareceres. Para los que quieran librarlo de todo rito hay páginas suyas que deben ponerse a circular y así prepararán generaciones sensibles al peligro. Quiere hacernos comprender nuestra propia superioridad sobre el extranjero en lo que se refiere al resguardo de nuestros intereses. Piensa de seguro en tanto atolondrado que cede al extranjero todas las primacías cuando ese extranjero viene a "civilizarnos". Pero Omar no fue un atolondrado y dijo:

 

 "Odio al extranjero, no. Pero sí conviene que nos formemos la ilusión de que somos capaces de realizar por nuestra propia cuenta grandes empresas, grandes obras. El intento de concebirlas, el sueño de poseerlas, el ensayo de crearlas, el orgullo de suponerlas nuestras nos educan. Vana sería y no solo vana, sino peligrosamente adormecedora, una fe lírica en nuestra capacidad o en nuestra grande fuerza. Pero es concebible y realizable un propósito de darle realidad a la fe... Amor a lo nuestro destino. Ese amor nos salvará de algo peor que el odio al extranjero: la sumisión venal al oro extranjero."

 

No fue Omar un atolondrado que antepuso la capacidad civilizadora del extranjero a nuestra propia capacidad. Sabía que el extranjero se educa, en las naciones imperialistas, obedeciendo a principios que acentúan siempre su fe en las capacidades de su propia nación. Y por esto, pensando de seguro en esos extranjeros de procedencia imperialista, los pospuso al costarricense en la administración y regulación de nuestros propios intereses. Y nos dio vigilancia. Nos enseñó a no atolondrarnos cuando vemos que el extranjero pide campo para civilizar y trasplantar el bienestar que en su nación disfruta, prometiéndonos convivir con nosotros sin conquistarnos, sin volvernos a la postre sus vasallos. Visión clara la se este costarricense que no fue atolondrado. En su aniversario volvamos activas sus enseñanzas que nos aguardan para hacer obra creadora y fuerte.

                                                                               

  Noviembre de 1935.

 



1 Con este ensayo terminamos las opiniones escritas por diferentes amigos y pensadores de la época cercanos a don Omar dengo. Estamos seguros que de estos escritos el lector obtendrá una visión humana e intelectual del gran Maestro Costarricense. Juan del Camino es el seudónimo que utiliza Octavio Jiménez

2 Es el quinto aniversario y este escritor costarricense cada año escribía en su memoria, un pensamiento.

1.      Tuvo el sentido hidalgo de la lucha: enemigo caído o vencido, dejó de ser contrincante para cruzar sus armas; nunca pudo se enemigo, sino hermano del caído.

2.      Era un observador agudo de las gentes; cuando se engañaba era el corazón quien lo había extraviado en la abundancia de su propia bondad.

3.      No creía en escuelas artísticas, sino en el artista que crea la belleza libre e inmortal.

4.      Admiraba en la obra de Leopoldo Lugones el resultado de una genialidad innata cultivada intensamente y en posesión de una vastísima cultura y trataba de que los jóvenes no confundieran facilidad con profundidad.

5.      Deleite de su espíritu fue contar cuentos a los grandes y a los niños; cuando lo hizo fue quizás cuando creó las más bellas imágenes, las más felices expresiones de su palabra. Su narración tenía el calor y el encanto de una creación artística, aún cuando narraba uno de esos viejos cuentos muchas veces oídos; otros inventó que deben vivir en el  país de la fantasía; nunca fueron escritos.

6.      Para aclarar su concepto, para vigorizar una idea, para embellecer una imagen, así, en el natural transcurso de la conversación, forjó maravillosas fábulas que, algunas veces, sonriendo bondadosamente de nuestra curiosidad, atribuyó a olvidados y desconocidos poetas orientales.

7.      Amó entrañablemente el trabajador, obrero o campesino. Lo conocimos amargado por la incomprensión con que los trabajadores correspondieron en ocasiones a su obra generosa e idealista. Cuéntase que en el fervor de su juventud llegó a soñar que hasta la dinamita anárquica era buena para la redención de os oprimidos.

8.      Recibió, con la alegría del estímulo, el elogio que venía del amigo, así fuera éste el menor o el más humilde; no buscó la aprobación de los nombrados; cuando la obtuvo fue porque la merecía plenamente.

9.      El premio de su afán fue siempre la íntima satisfacción de su conciencia en vista del deber cumplido. En el cumplimiento del deber elevó su acción al heroísmo.

10.  Era el más entusiasta en el elogio y en el reconocimiento del ajeno progreso.

11.  Nunca se conformó con ideas vagas, penumbrosas: de todo cuanto llegaba a su mente trataba de tener ideas claras, conceptos bien delineados.

12.  Todas sus palabras estaban acuñadas en el oro precioso de su sinceridad arrancando de las entrañas mismas de su vida y troqueladas en su maravilloso poder mental.

13.  Como conservador se caracterizaba por la elegancia familiar de su léxico, la facilidad de crear bellas imágenes, la fecundidad para producir ideas originales, la emoción para colorear el relato, la ponderación para darle aticismo al discurso, el humor para poner alitas en los talones de la alusión y el uso muchas veces magistral de la paradoja.

14.  Su afán de progreso se manifestaba en su inquietud creadora y fecunda. En todas las cosas buscaba algo nuevo, algo original, algo más alto, en suma se buscaba a sí mismo. En su cama de enfermo ideaba la forma de una bolsa para hielo que fuera más confortable para el paciente que la que {el tenía en la cabeza. Inconforme siempre, su alma ardía en el bello arrebato cellinesco del creador.

15.  Su obra maestra de filósofo y de artista fue su vida misma, en esto superó el anhelo de Oscar Wilde.

16.  Como Sócrates, paralelo en la noble belleza de su muerte, su obra de diálogo vivo y constructivo, está muy por encima de la que dejó escrita.

17.  Tenía amor por las cosas y gustaba asociarlas a recuerdos de grata significación para su vida: su gesto ante las cosas era el de una penetración constante de su espíritu con el sentido.

18.  Era un sutil observador y por esto un crítico agudo: nos sorprendía con frecuencia hablándonos de detalles reveladores de hondas sugerencias, en las cosas y en los acontecimientos.

19.  Su biografía puede leerse completa sin que el lector se encuentre con la desilusión en ningún aspecto de su personalidad.

20.  Visto en la intimidad se engrandecía porque aún en los más triviales detalles de la vida, se transparentaban, vivos, sus más altos principios filosóficos.

21.  La cortesía, innata a él, como expresión de armonía y de refinamiento interior, constituyó una de sus más constantes preocupaciones de maestro.

22.  Se compadecía de los jóvenes que hacen de su vida una elegante superficialidad.

23.  Su cuerpo era bien proporcionado, hermoso: puro como un niño.

24.  Había llegado a dominarlo de tal manera que con facilidad resistía la fatiga y el dolor.

25.  Sabía gozar del mar y de la montaña. El baño marino era para él una delicia; gustaba que las olas rompieran contra su pecho.

26.  Sabía dormir en la playa, sobre la arena de cara a las estrellas. En las jornadas de una excursión era un compañero abnegado, festivo y resistente.

27.  Era infantil en muchos de sus gustos: jugaba con verdadero deleite con los juguetes de sus hijos.

28.  Simpatizaba con los hombres que saben entretener y jugar con un niño: por este camino llegó a su corazón Raúl Haya de la Torre.

29.  Confiado en su propia lealtad, en los amigos depositaba, íntegro, el tesoro de su intimidad.

30.  Una de sus más grandes ilusiones fue cultivar una huerta y un jardín.

31.  De los fenómenos de la naturaleza el que más bellas sugestiones tuvo para su pensamiento, fue la aurora.

32.  Cultivó la plenitud en el vestir concibiéndola como consideración para los demás y como expresión de refinamiento estético.

33.  Su naturaleza era delicada; todo lo impuro o lo grosero la ofendía vitalmente. Solo en una naturaleza así tan noble como la suya, podrá manifestarse tan puramente el espíritu en la más abundante y armoniosa virtud de sus dones que yo haya conocido. Su arcilla humana estaba amasada con luz de estrellas y con aroma de rosas.

34.  Nunca maltrató ni permitió que en su presenciase maltratara a un niño: si alguna vez usó de la violencia fue para defender un niño maltratado.

35.  En su simpatía por los niños estaba presente a la par de su naturaleza paternal, un profundo sentido de religioso respeto por el alma infantil.

36.  Aclaró sabiamente para sus hijos (niños, el mayor hoy de diez años), los procesos de la generación, inspirándoles un sano sentido de lo que ello significa  en el desarrollo de la vida, liberándolos así de la oscuridad nociva que muchas veces en los niños engendra la malicia.

37.  Consideró como una de las más importantes labores de la Escuela, dar a los jóvenes una bien orientada educación sexual.

38.  Siempre encontró, aún en los casos más difíciles, la virtud, la fuerza creadora en el alma del alumno en que arraigarle una aspiración de progreso, de autoeducación.

39.  Deseaba vivamente que cada joven encontrara su propio camino y así no impuso jamás sus ideas. Era una de sus más vivas satisfacciones de consejos que orientaran a los jóvenes en la determinación de sus aptitudes vocacionales.

40.  Sustentando con su vida sus ideas filosóficas y religiosas, jamás fue fanático de nada, y en él todos encontraban un sincero respeto para sus creencias.

41.  Con una visión muy clara y muy amplia del porvenir de Costa Rica, trataba de que la obra de la escuela trascendiera de las aulas y promoviera corrientes que determinaran ciertas orientaciones sociales; en este sentido era un hacedor de la historia.

42.  Pedía que el maestro fuera el ser moral por excelencia: que aspira a la perfección para que pudiera así ser el más amplio y tolerante de los hombres.

43.  Tenía el sentido más honorable y caballeroso de la responsabilidad. En la Escuela les daba a los alumnos completa libertad; no aguardaba de ellos gratitud sino consecuencia.

44.  No creía bueno el sistema de los premios en la enseñanza porque consideraba que es casi imposible acordarlos con justicia.

45.  Creía que el maestro debía ser limpio en pensamiento y en el deseo, porque con solo ser mal pensado causaría daño a los niños.

46.  Anheloso de perfeccionar su obra educativa en la Escuela Normal, y de librarla de exclusivismos y de personalismos, siempre estuvo atento a recoger la enseñanza de los grandes educadores: su preparación técnica en educación fue, sin duda, la más vasta en nuestro país. A todos los ilustres visitantes que por nuestra Escuela pasaron les exponía francamente sus criterios en materia de educación, les pedía consejo, y así aprovechaba sus enseñanzas; con frecuencia el visitante se convertía en amigo del maestro; tal es el caso de don Agustín Nieto Caballero, por no citar más que un nombre.

47.  Como todos los grandes maestros que se han preocupado del hombre, creía que la base de todo verdadero progreso personal consistía en el propio conocimiento.

48.  Su autoridad moral como educador y como ciudadano fue una de las más altas en nuestra república.

49.  Concebía la escuela como el medio ambiente más fecundo en oportunidades que pudieran provocar la eclosión de las más nobles y variadas aptitudes del alma del alumno.

50.  Concebía la libertad como medio ambiente necesario en la Escuela para la autoeducación moral; como factor para asegurar el desenvolvimiento de la autoridad íntegra.

51.  Concebía el alumno consciente que comprendiendo el sistema educativo de la escuela, cooperara con él, obrando por determinación propia, en consecuencia con los más elevados propósitos de la institución.

52.  Impulsaba a los jóvenes a ir a la acción, a tomar su lote activo en la gran obra de la civilización; eso sí, les pedía que fueran respaldados en la fuerza propia entrenada en una consciente preparación.

53.  Los impulsaba a convertir sus ideas en realizaciones vitales y a no dejarlas en el campo de la mera teoría.

54.  En la ribera florida del más allá, lo imagino, poeta, en compañía de Aadí, de Shelley, de Kyats: lo imagino dialogando en un pórtico de mármol con Sócrates, Platón y el hermoso coro de jóvenes, de los cuales Carmines se reclina como un símbolo en su pecho.

55.  En su vida el mito prometeico se realizó una vez más para beneficio de los mortales.

56.  ¡Perteneció a la casta de los propagadores de luz! 

 

La muerte de un maestro

Omar Dengo 

Por A. Nieto Caballero.

 

Ha muerto en Costa Rica un hombre que encarnó en grande excelso las más altas cualidades del maestro. Su vida fue todo un inacabable entusiasmo: llena de idealidad, limpia de escorias, intensa dentro de cada hora, y alegre y fecunda hasta el último momento. Fue una luz que se consumió demasiado pronto porque estuvo iluminando en cada instante con toda intensidad.

 

¡Qué íbamos a pensar nosotros no hace aún dos años, cuando estrechábamos la mano fuerte y cordial de don Omar Dengo, que en tan breve tiempo, habría de apagarse esa gran llama de juventud y de ensueño...! Mas meditándolo hoy, parécenos lógico que así habría de ser: no que los jóvenes sean los amados de los dioses, que aquello no tiene sentido, sino que el corazón estalla y los nervios se rompen cuando un ideal los trabaja con demasía. Este fue el caso de Omar Dengo: tenía en el cerebro unas cuantas bellas y nobilísimas ideas, y su corazón fue en todo momento el motor poderoso que las puso en marcha. La hora del descanso voluntario no podía llegar para quien sentía que la vida, aún siendo muy larga, sería demasiado corta para realizar completamente sus programas, y la muerte compasiva pidió para el trabajador sin reposo el reposo definitivo.

 

Había nacido Omar Dengo en San José de Costa Rica en el año 1888. Acababa, pues, apenas de cumplir los 40 años. Era una de esas bellas figuras de avanzada que habían recibido en la república hermana la inspiración de fuertes espíritus como el de Roberto Brenes Mesén y el de Joaquín García Monge, y antes de que estos maestros se tornaran viejos, el discípulo se había convertido en el compañero de tareas, en el realizador de sueños comunes.

 

Desde 1919 regentaba la Escuela Normal de Heredia. Allí fue un renovador constante y  no dejó de ser un solo momento el amigo de sus discípulos. Comprendió que educar era ante todo acercar un alma a otra alma, -que el amor es la fuerza creadora de la vida y que la violencia solo engendra el odio- y fiel a la inteligencia de este generoso dogma, hizo de su escuela su segundo hogar de todos los que allí llegaron. Una sola interrupción tuvo este fervoroso laborador en la gran Normal de Heredia. Y qué significativo resulta ese único paréntesis. Fue en 1917, cuando el destino1 trajo para Costa Rica días aciagos. Unos hombres ignorantes y despóticos se habían adueñado violentamente del gobierno de la nación. Omar Dengo sintió al punto que no podía seguir regentando en tales condiciones una escuela  oficial. Se retiró entonces al campo, y fue por aquel tiempo, amargo para la patria, maestro rural en la humilde escuelita de una hacienda (La Caja, del señor Peters).

 

Costa Rica entera se ha dado plena cuenta de la pérdida que ha hecho, y el gobierno de la nación ha sido en este instante, como en tantos otros, el intérprete del sentimiento nacional. El presidente de la República, acompañado de su gabinete, se traslada a la ciudad de Heredia para presidir el cortejo fúnebre, y es el propio Ministro de Educación quien desde el atrio de la iglesia parroquial se dirige a la multitud, -a una multitud silenciosa y acongojada- para hacer en una bellísima oración el férvido elogio del ciudadano que dio su vida a la patria, no en una trinchera de combatientes, es cierto, pero sí en una de esas escuelas que enaltecen el presente y forjan el porvenir de un pueblo. Y es ese ministro quien dice, no las palabras protocolarias de un funcionario sino las que brotan del corazón y se hacen vacilantes en los labios.

 

"Pero cómo no hemos de llorar, exclama, si nunca hubo padre que dejase más huérfanos, ni muerte vi, que arrancase más lágrimas."

 

Y agrega: 

"Yo vi los templos repletos de niñas arrodilladas, con los ojos entristecidos, con las manos juntas pidiendo a Dios por la salud de este maestro."

 

La muerte de Omar Dengo ha sido serena y armoniosa como fue su vida. Su gran placer de todos los días había sido conversar. Era un conversador maravilloso. Sabía interesar siempre cuando hablaba. Era profundo en sus reflexiones y era ligero e ingenioso a la vez. Las invisibles alas de su espíritu revoloteaban sin cesar por sobre el auditorio que le escuchaba, manteniendo alerta la atención de todos los oyentes. En la última hora de su vida quiere conversar también. Llama a los suyos, a su esposa, a sus chiquillos les dice con gran serenidad las más dulces palabras de aliento. Hace venir luego a sus compañeros de labores, les recomienda su escuela con tal naturalidad, que más parece que el maestro solo pensara en despedirse para un corto viaje. Viene enseguida un grupo de discípulos: "Sed fuertes", les dice: "Cuidad de vuestro cuerpo, yo me he dejado de mi cuerpo". Comprende que la sola preocupación del espíritu lleva prematuramente a la tumba. Pero no quiere pronunciar palabras escalofriantes. La sola idea de que su desaparición va a traer luto le intranquiliza. Dice:

 

"Que desde mañana haya alegría en la Escuela".

 

Y agrega en el tono familiar en que hablaba siempre:

 

"Si tienen preparado su paseo al puerto, háganlo. El árbol de la Navidad, no dejen de hacerlo también...Y ahora, jóvenes.

 

Y concluye:

 

"A vivir: eso es importante." 

 

Hay un momento de esa varonil agonía en que el maestro parece dialogar consigo mismo:

 

"No he tenido rencor para nadie.

 

Dice, como haciendo el balance d su conciencia, Entra Monseñor Benavides.

 

"Monseñor confórtame con los santos óleos. Perdóneme. No me confieso porque no sé qué pueda decir. Tráigame el Cristo".

 

Y al ver la imagen dulce y dolorosa, prorrumpe:

 

"Oh Cristo, tú que iluminaste al mundo, ilumina mi pensamiento para entrar en la eternidad".

 

Siente que la agonía llega, y el psicólogo, el hombre de estudio que hay en él, habla:

 

"Observen el proceso. Es interesante. Obsérvenlo. Yo estoy analizando. Mi cuerpo toma ahora todas las formas que yo quiero darle. Lo veo como una sombra chinesca. Es divertido. Ahora lo veo de una manera que no se puede explicar por la geometría de la tierra, lo veo en el plano inclinado y en el plano recto al mismo tiempo...No siento mi cuerpo ya...Pero ¿por qué están todos en silencio? ¿No hay alguna noticia de importancia que pueda llevar allá mañana? Tal vez me lo creerán al otro lado...

 

La gracia sutil del conferenciante lo ha acompañado hasta en el último momento. Continúa el diálogo consigo mismo:

 

"Tengo una perfecta tranquilidad moral. Solo siento un dolor físico. Mi vida es un largo azul sereno... Veo tres colores, y ahora veo una cruz blanca."

 

De pronto el maestro que ha sido siempre irreprochable en su vestido, nota que inconscientemente se está arreglando las mangas de la camisa. Y sonríe:

 

"Pero, ¡me estoy arreglando la camisa! Vale la pena presentarse bien. Si tuviera corbata y estuviera torcida, también me la arreglaría."

 

Luego, como sienta, tal vez que sus ojos luminosos se empañan de lágrimas, hace un esfuerzo supremo y pronuncia esta bellísima frase:

 

"Fui a la gloria y me devolvieron porque llegué llorando."

 

Abre bien los ojos entonces, y como vea que alguien toma notas de lo que él va diciendo, pronuncia sus últimas palabras:

 

"Carlos Luis no tomes más apuntes. Si acaso hablara Sócrates...Hasta en mi muerte he sido un poco parlanchín. Ahora no hablo más..."

 

Y pocos momentos después, entrelazando el mismo las manos sobre el agitado corazón que apenas se mueve ahora, expira dulcemente.

 

Amigo Omar: 

Ya no podrás cumplirnos  la promesa de venir a Colombia con un grupo de tus discípulos, a correspondernos la visita que te hicimos con los muchachos del Gimnasio  Moderno: ya no volveremos a cambiar discursos emocionados delante de las juventudes que nos escuchaban con atención porque sabían que de nuestros labios solo oirían palabras honradas; ya no dialogaremos más en la intimidad sobre los graves problemas de la escuela: ya entre nosotros todo lo terreno ha concluido, pero oye, amigo mío: mientras para nosotros llegue también la hora, cercana o lejana, de emprender en que tú has emprendido ahora, mientras esa última gran excursión vuelve a acercarnos, ten por seguro que tu recuerdo no se hará polvo como tus restos mortales.

Chispa en busca de la Llama?

Las blandas manos del sueño

Sueltan las alas del alma

Para el vuelo del encanto

Tras la luz de la esperanza.

Cuando el labio de la Muerte

Al oído nos reclama

Ya conoce sus senderos

La feliz ciudad del alma.

La divina, bella Muerte

Es la hija de la Noche

Cuyos ojos desentrañan

Los secretos de los dioses.

La divina, bella Muerte

Es la Amante de los hombres

Que han buscado los senderos

Escondidos de los dioses.

Es la madre de los niños

Que se van, como las flores,

Que no abrieron sus corolas,

De la aurora a los albores.

La divina, bella Muerte

Es la Hermana de los jóvenes

Que partieron de la vida

Al llamado de los dioses.

Y en el santo umbral del mundo

De la Muerte hay sacras voces

Que el amor hace de música,

Limpia lengua de los dioses.

La divina, bella Muerte

Es un sueño que conoce

Que no sueña cuando mira,

Cuando siente, ni cuando oye.

 

6

 

Cuando hablaba su palabra

Fue la antena sensitiva

Levantada hacia ese mundo

Que es la fuente de la Vida.

Hoja trémula de sauce

Fue su carne sacudida

Por aquel imán de lo alto

Que su espíritu sentía.

Y a través de su palabra

La emoción se estremecía

Como el ala de la alondra

Al trinar la luz del día.

Su elocuencia fue torrente

Borbollón de pensamiento

En fontana peregrina.

Cuando hablaba, las ideas,

En enjambre de armonía,

Se albergaba en la mente

A labrar su miel divina.

 

7

 

Fue titán su pensamiento

En la mar atormentada

De su ser, en cuyo fondo

Murmuraba alguna Atlántida.

Cuyas voces ascendían

En las horas de borrasca

Cuando ante el furor del viento

Se encrespaba su palabra.

Fue espumante su caudal

Al romperse en cataratas

Desgajadas de los montes

Donde se encontraba su alma.

Mas fue manso por el valle

Reflejando las mil gracias

De los cielos y los mundos

Que en su seno se miraban.

Y una noche, cuando el dios

Desterrado que fue su alma

Escuchó el clarín celeste

Que al Eliseo le llamaba,

Puso aromas en sus labios

Para ungirse la palabra,

Bello puente entre dos mundos

Para el paso azul de su alma.

Paz no habrá para su ser,

Porque el alma no descansa:

De la arcilla es el reposo

Y el subir es para el alma.

Y cuando a la tierra vulva

Con su grano de luz santa

Hallará abiertos los surcos

Para el Trigo de mañana.

 

 

Omar Dengo

 

Por Elena Torres.

 

Don Joaquín García Monge

San José, Costa Rica

 

Muy fino y querido amigo:

 

La muerte de Omar Dengo es lamentable, su juventud nos hacía esperar que la vida le concedería madurar a sus discípulos. No fue así, su destino está cumplido sobre la tierra.

 

Esta hora suya hace doblemente sentida ka pérdida. Costa Rica es la primera que sin palabrería de odio, que acusa envidia, se pone a nacionalizar su energía eléctrica; esto quiere decir trabaja el futuro con visión limpia. No para explotar a otros pueblos, no para empobrecer a otros hombres sino simplemente para hacer libres a los que vivan en su suelo. Es decir que Costa Rica tiene dos postulados. Gobernar bien ¿Cómo? 1º. Haciendo ricos a todos y luego educándolos. Un educador que se muere es una enorme pérdida en un país como ése, que les deja enseñar.

 

En fin, siento con usted esa pérdida: la pequeña nota suya me ha hecho pensar en que ha sufrido como amigo la pérdida.

 

Soy de usted amiga que lo admira y siente su pena.

 

 

Condolencia

 

Por Mario Santa Cruz

 

Señor don Joaquín García Monge

San José de Costa Rica

 

Muy recordado amigo:

 

La noticia de la muerte de Omar Dengo, acaecida el mes último, me ha consternado.

 

Le conocí en Heredia, en 1917. Vivíamos ambos en el Hotel de Doña Rosario de Orozco, en habitaciones vecinas. A pesar de su juventud, era ya todo un maestro. Admiré en él su aguda visión intelectual y la facilidad y donosura con que exponía los más intrincados problemas filosóficos.

 

Pero más que su sabiduría -nunca ostentada- me seducían su espíritu evangélico, su moral austera, su amor a sus discípulos. Hasta en sus últimos momentos supo ser un Maestro. Su muerte es digno corolario de su vida.

 

Poseía como ningún otro, el don del consejo: a él le soy deudor de sugestiones espirituales que han ennoblecido mi vida. Soy, en cierto modo, discípulo suyo,, porque señaló a mi inteligencia y a mi corazón rumbos nuevos. De ahí que su muerte la llore como la de uno de los seres más queridos.

 

En la crisis magisterial porque atraviesa Costa Rica la desaparición de Omar Dengo tiene una significación particular. Constituye una pérdida irreparable. Era de esos hombres que ennoblecen y prestigian a cualquier institución.

 

Le abraza su hermano en el dolor.

 

 

De la vida del Maestro

 

Por Carlos Luis Sáenz

 

1.      Su amor era fecundo como la luz del sol.

2.      Aleccionaba con su sola presencia.

3.      Compartía el gozo de su vida en convivio cordial con los que le rodeaban.

4.      En todas las cosas su espíritu desentrañaba símbolos profundos.

5.      Afirmó como ideales de cultura delicadísimos matices del espíritu.

6.      Nunca se encastilló en prejuicios.

7.      Para las ideas la mente y su espíritu fueron patria de plena libertad.

8.      Sobre el vasto campo de sus conocimientos, que se perdían en bellos horizontes de

      sugerencias y posibilidades, se levantaba el sereno monte de su filosofía coronado por

      auroras de misterio divino.

9.      Descubría, donde otros no veíamos más que tonos planos, sutiles posibilidades

      espirituales en las vidas.

10.  Su ironía era el poder proteico de su pensamiento que hallaba en todo momento los más originales contrastes. La usó en su lucha de siempre por las cosas elevadas y era a modo de daga florentina blandida de frente por mano diestra.

11.  En la conversación íntima la ironía del maestro era sal y gracia que  hacía de él un causer delicioso.

12.  Sabía oír las conversaciones y procuraba siempre darles tono elevado y sentido filosófico.

13.   Las conclusiones dogmáticas en ciencia, lo hacían protestar en nombre de la ciencia misma.

14.  Defendía como cosa digna del hombre culto el sentimiento romántico de la vida, que para él tenía el sentido de la ternura y de la caballerosidad, de la humildad y de la hidalguía.

15.  Creía que la vida, para tener sentido debía ser la realización íntegra de los principios que libremente se aceptaran.

16.  Exponía siempre su criterio como probable punto de partida para hallar nuevas soluciones al problema planteado.

17.  En su trato de maestro era paternal. El sentido de su paternidad era el de inspirar confianza plena y ponerse todo, en mente y corazón, al servicio de quien lo solicitaba.

18.  Jamás fue para el alumno, por grave que fuera la falta, el juez que condena irremisiblemente, sino el honrado consejero que señalaba formas de auto-redención.

19.  Luchó contra la vulgaridad, tenía por un síntoma de decadencia espiritual, tanto en los individuos como en las colectividades.

20.  Quería que los jóvenes vivieran con intensidad la hora actual, y trataba de moverlos a enterarse de los grandes acontecimientos actuales en todos los campos de la actividad humana

21.  Defendía el derecho de amar libremente, siempre que se amara con la más elevada pureza y con la más acrisolada honradez; era amigo del  amor, pero combatía en toda forma la  sensualidad.

22.  Del honor tenía un sentido quijotesco, y lo vivió ajustándose estrictamente a este sentido.

23.  Para la pureza de la mujer exigía una absoluta reverencia.

24.  Comprendía, condoliéndose con cristiana piedad, la tragedia de la mujer caída.

25.  La obra manual le merecía un respeto casi religioso.

26.  Era enemigo de toda vanidad intelectual y aleccionó en este sentido recatando su obra en el modesto escenario de su Escuela.

27.  El valor de oro de su vida cívica, reside en su honradez: no hay un solo acto de su vida pública o privada, en que no resplandece, acrisolada, esta virtud: ¡por esto los politiqueros veían en él un hombre peligroso!

28.  Descubrió en muchas almas posibilidades de servicio que aquellas mismas ignoraban.

29.  Una de las normas de su vida fue servirle siempre a la verdad que él llamaba con frecuencia ¡luz!

30.  Aceptó la realidad desnuda y luchó siempre con determinación de triunfar.

31.  Conocía perfectamente sus  méritos, sus capacidades, pero nunca los sobrepuso con miras de egoísmo sobre los de nadie.

32.  Jamás usó indignamente de su cuerpo, ni de su pensamiento, ni de su espíritu.

33.  Los ideales no eran para él cosa lejana o metafísica, sino el ejercicio diario, y continuo del perfeccionamiento de su vida encauzada hacia prototipos de sabiduría, de bondad y de belleza.

34.  Respetó la jerarquía cuando ésta tenía por fundamento la excelencia.

35.  Jamás se doblegó en gesto servil o adulador ante la arbitrariedad del superior oficial, del oficialismo convertido en dogma.

36.  Fue un ejemplo vivo de dignidad, de conciencia cívica y predicaba a sus alumnos la viril y sana rebeldía.

37.  Ante su tribuna de maestro desfilaron múltiples luchas de ideas, ante profesores, entre maestros, entre alumnos, constituyéndose él en un juez habilísimo, que encauzaba, aguijoneándola, la inquietud de las almas jóvenes en la búsqueda de la verdad.

38.  Creía en la aristocracia entendida como distinción del espíritu, como incapacidad absoluta para obrar con bajeza, cimentada en el espíritu y en la sangre de la estirpe.

39.  Alguna vez dijo comentando la artera intención de un anónimo: "No hay nacimientos indignos, cuando se es hijo de su propia nobleza".

40.  La aristocracia de su espíritu la entendía como deber de suma excelencia para servir mejor.

41.  Se complacía en valorar los méritos ajenos, dándoles su más cálida acogida y su más vivo elogio.

42.  ¡Serenidad! Esta era de sus más amadas palabras y entrañaba la más viva aspiración de su espíritu; alguna vez empezó una de las pláticas a los alumnos diciendo: "¡Serenidad, bendita serenidad, tan amada y tan esquiva!

Él ha muerto

Con grandeza y honor;

Sin odios, sin rencores,

Pero con un grande amor

Por todas las cosas bellas

Que él en la vida

Supo amar tanto.

Enjuguemos el llanto

Y en el corazón

Guardemos su recuerdo,

Su nombre bien amado,

Que es para nosotros

Como una luminosa

Y suprema lección.

 

 

Omar Dengo

(Elegía)

 

Por Rogelio Sotela.

 

 

¡Rompan las Plañideras los cántaros del llanto;

Den todas las campanas su más profunda voz...

La noche ponga el gajo sombrío de su manto

Y todo esté en silencio, porque hoy ha muerto un dios!

 

Un dios por lo que había de luz sobre su frente,

Un dios por lo que había en su serenidad,

Por su sonrisa honda, por su actitud valiente

De ser grande y ser noble dentro de su humildad.

 

Omar hizo el milagro de alcanzar en la vida

Con el esfuerzo propio la mayor perfección,

La virtud, la cultura, ésas fueron su égida,

Y el carácter Invicto fue su mejor blasón.

 

Pero fue tal su ensueño, tanta fue su pureza,

Tan sutil el aliento que animó su emoción,

Fue tan alta la idea que alumbró en su cabeza

Y tan celeste el ritmo que hubo en su corazón.

 

Había tanto espíritu entre su carne; había

Tanto de Dios dentro de su cuerpo mortal,

Que al fin, hombre deítico, rompió la carne un día

Y fue rumbo a los cielos, a vivir su ideal.

 

Cuando reencarne un día

Y esté sobre la tierra nuestro querido Omar,

¡Con qué inmensa alegría

Va a ver que la obra suya pudo fructificar!

 

Mañana ha de volvernos, como las primaveras,

Ungido de lo Alto para darnos Su voz...

Y habrá un renuevo en todas las viejas sementeras

Y ¡no se irá ya nunca Omar, el joven Dios!

 

 

En el cementerio

 

Por Luis R. Flores

 

Pasaste como un Astro

Por el diáfano cielo de la Patria,

Dejando -¡oh sublime Misionero!-

Un reguero de luz en nuestras almas.

 

Si el dolor que me hiere

Anuda mi garganta

Y enmudece mi lira,

Para decirte ¡Adiós! Tengo mis lágrimas...

 

 

Amigo y educador

 

 

Por Cristián Rodríguez.

 

Querida Tere:

 

Tengo a la vista un cablegrama de Octavio que dice: Omar murió. El sobre lo abrí hace más de una hora. Aunque fue recibido aquí a la 1 y 35 p. m., el mensajero lo puso en un buzón equivocado, donde estuvo algunas horas. Había estado esta noche escribiendo en máquina a Octavio, y antes de acostarme resolví salir a tomar el aire. Al salir al zaguán vi un sobre en otro buzón que reconocí ser un cablegrama. Lo saqué ya que era para mí y estuve un rato con el sobre en las manos, sin atreverme a abrirlo. Cuando uno vive fuera de su tierra pasa en continuo sobresalto y un cablegrama presagia casi siempre una mala noticia. Lo abrí, lo leí, lo releí y a pesar de ser tan corto el despacho me parecía que esas dos palabras, Omar murió, no tenían sentido. Por un instante me pareció que había sufrido un lapso en la memoria. Perdí toda acción y permanecí largo rato recostado a la pared .Luego hice un esfuerzo por incorporarme y de nuevo traté de darme cuenta de lo que pasaba. ¿Estaba yo en mi juicio? Hasta llegué a perder la noción de donde estaba, como cuando uno despierta de un sueño pesado, habiendo dormido de día. Fue una conmoción extrañísima. Luego comencé a ver más claro. Omar es un amigo mío y Omar ha muerto. Esto me lo avisa Octavio, otro amigo que sabe porqué me da esa noticia. Hasta aquí había permanecido impasible, pero pasado ese aturdimiento no pude más y me solté a llorar como un niño. Una emoción del más profundo dolor, como no la he sentido jamás, se apoderó de mí, y mi dolor fue creciendo cuando fui comprendiendo lo que esa noticia significaba. No tenía una alma con quién compartir mi dolor. Luego pensé en Ud., en Jorge, Manuel, en Omarcito, en la niñita que no conozco, en mis amigos, que también lo fueron de Omar. Hice un esfuerzo, me enjugué las lágrimas y tomé el ferrocarril subterráneo hasta la calle 104, donde salí a la superficie, consternado -y continué caminando hasta la 107 y Broadway, donde hay una oficina de cables. Allí, sollozando todavía, le puse un despacho que recibirá mañana por la mañana, muchos días antes de recibir la presente. Salí de la oficina y luego recordé que había también cablegrafiar a Octavio. Me devolví y puse otro cablegrama. No me acuerdo qué dije, pero cualquier cosa que haya dicho no podrá expresar el terrible dolor y desolación que me embarga. He regresado hace un momento y he estado llorando nuevamente en el baño. He visto el reloj y son las dos de la mañana. Pensé llamar por teléfono a Torres, pero es muy tarde. Hoy vi a Torres y estuvimos conversando precisamente de Omar, de su viaje a los Estados Unidos en el invierno de 1915, cuando vino a este país y visitó en Concord, la tumba de Emerson, otro espíritu de la misma estirpe que él. Me contó Torres que los había llevado s Sussex, a él y a Octavio, y que le había ofrecido dinero a Omar, para que prolongara su estada en Nueva Cork. Pero Omar declinó el ofrecimiento. Cuando de esto hablábamos, Omar había muerto hacía varias horas y sin saberlo nombrábamos a un difunto. Recuerdo ahora el entusiasmo con que leíamos las cartas de Omar, Ud., entonces apenas su prometida., y yo, amigo y admirador de Omar. Recordé los comentarios que hacía sobre la tripulación del barco, sobre la gente de color que manejaba los cabos. En esa gente sucia, malhablada y tosca, reconocía Omar la hermandad del hombre con el hombre. Entretenía sus ocios en el vapor leyendo un libro de Pío Baroja sobre cosas de mar. También pasó por mi recuerdo la memorable presentación, en las Conferencias de la Sociedad de Instrucción y Recreo, de la que más tarde había de ser su esposa. Esa noche Omar, con admirable talento dramático, y demostrando dotes de verdadero poeta, relató la melancólica historia que sirve de tema a Constanza, el bellísimo poema de Eugenio de Castro. También recordé sus conferencias filosóficas, en el salón de la Escuela Juan Rafaela Mora, cuando hizo síntesis filosóficas, que todavía me sirven de guía. Durante sus primeros años de su carrera en el profesorado, -en el Liceo- hubo pequeños intervalos de extrañamiento en nuestra amistad. Yo tomaba muy en serio el aparente alejamiento de Omar, pero él procedía sin mayor intención. Quería corregir mi incorregible bufonería. Pero luego nuestra amistad se reanudó con más fervor, y tuve el privilegio de seguir muy de cerca de ese hombre admirable, que pareciera arrancado a los Diálogos de Platón. Como Sócrates, fue Omar sobre todo un parteador de inteligencias, y mi deuda para con él, por el entusiasmo que despertó en mí por la filosofía y la literatura, es incalculable. En ese tiempo era Omar todavía muy joven, pero su erudición y su sabiduría eran ya prodigiosas. Era pálido -siempre lo fue- usaba melena, una melena muy particular, que cuadraba muy bien a su perfil, no la melena del bohemio. Usaba cuello bajo y una corbata negra, de pañuelo como la de Pío Baroja. Su sombrero también era típico, lo mismo que sus ademanes y el timbre de su voz. Tenía un corazón de oro. Su ironía, aunque punzante, nunca fue cáustica. Tenía la mansedumbre de un Nazareno, pero como éste, sabía encolerizarse, y su ira era tonante. Era un gran enterado. No sé cómo ni cuándo tenía tiempo para leer. Leía muy de prisa, cuando leía para sí, y poseía un poder de asimilación como nunca he conocido.

 

Ahora me he sentado a escribirle. Hubiera deseado escribirle algo bien dicho, lleno de ternura. Pero no me siento bien. Me siento torpe, ¿Ud. me dispensa, no? Ahora Ud. Dispensa todo. Mi pensamiento ha estado vagando y tengo que hacer un gran esfuerzo para no deshacerme nuevamente en llanto. Si pudiera gritaría. Pero en Nueva Cork hay que sufrir en silencio. Quizás sea mejor, pero me duele el pecho de aguantar el llanto. Se me ha desbaratado una de mis grandes ilusiones, ahora que pensaba regresar a Costa Rica. Mi tierra ya no será la misma. Falta Omar; Omar, ese enorme amigo y gran educador que ha desaparecido para infortunio de su patria. Esta clase de hombres nacen muy de cuando en cuando. Costa Rica tenía solo un ejemplar de esta clase de hombres. Ahora ya no tiene ese ejemplar. Yo había soñado -no imaginado, soñado en sueños- que regresaba a Costa Rica, y la primera casa en que me veía a mi regreso, en el ensueño, era la casa de Omar. Iré a esa casa, pero no encontraré al amigo, al maestro, al compañero, al que era más que hermano, yo que no tengo hermanos en mi madre. ¿Por qué no regresé antes para ver vivo al amigo?¡Este hombre, Omar, ha significado tanto en mi vida! Cuando oí por primera vez su nombre, en época que no puedo precisar, se me antojó que se trataba de algún personaje ya famoso, quizás muerto. Ignoraba que Omar Dengo fuera un compatriota, un joven con quien se podría hacer amistad. Tengo muy presente en la memoria el incidente que dio lugar a mi descubrimiento de Omar. Algún día referiré al público ese incidente, con otros detalles que den a conocer mejor al país, y a la América, quién fue este raro huésped del mundo que murió cuando tanto bueno se esperaba de él, fuera de su obra educativa ya realizada. Yo no me siento capaz de reconstruir, para el público, la vida de ese pequeño grande hombre; y digo pequeño, porque pequeño es nuestro país y todo aparece en él pequeño, aunque sé que su estatura espiritual y mental no desmerece en cualquier país, por grande que sea.

 

Pocos días antes de su muerte sentí deseos de comunicarme con él y le escribí, medio en serio, medio en broma. Lamento no haberlo hecho con toda seriedad. Mi carta fue la última y sin duda ha quedado sin contestar. Si alcanzó a contestarla, será muy doloroso para mí recibir una carta póstuma, pero la guardaré como un tesoro.

 

Como quise decirle antes, ambiciono poder trabajar -cuando sea digno de ello- en un esbozo biográfico de Omar, y si una vez más tranquila, ese proyecto merece su aprobación, sírvase avisarme, para comenzar a ordenar algunas notas. La vida de Omar ha sido sencilla en sus detalles biográficos. Su biografía es interior. Esta es una tarea que debemos hacer, si no yo, cualquiera otro de sus amigos, o todos en colaboración.

 

Perdone si he sido incoherente, pero me siento incapaz en este momento de coordinar las ideas. Ud. Sabe cuánto quise al hombre que fue su esposo, y cuán profundamente me afecta su muerte.

 

Me pongo a sus órdenes, si en algo puedo servirle, y créame su siempre afmo. Amigo y servidor.

 

 

Omar Dengo

 

Por Mario Sancho.

 

Acaba la muerte de causar al grupo de educadores costarricenses una baja que no es exagerado calificar de irreparable.

 

A Omar Dengo tendremos que reconocerlo siempre por su talento, su entusiasmo y su dedicación a la enseñanza. Era el tipo ideal del maestro, esto es, del hombre que pone en la labor educativa lo mejor que hay en la naturaleza y no únicamente un interés perfunetorio.

 

El oficio de enseñar, que fue la pasión de nuestro amigo durante su corta pero fecunda existencia, es un oficio difícil, el más difícil de todos. No bastan talento y cultura para ser un buen maestro. Se necesita también gusto por el trabajo de la escuela, cariño vigilante por los alumnos, simpatía para entender sus dificultades e ideales, paciencia para sobrellevar sus defectos mientras se logra corregirlos, fervor que inflame a la clase en el fuego de la curiosidad, y discreción al propio tiempo para no convertir el más útil de los apostolados en cátedra de pedantescas vanidades.

 

Omar Dengo reunía todas estas cualidades, tan raras de encontrar, no digamos juntas, pero ni siquiera dispersas en conjunción brillante. Había nacido con la vocación de enseñar y a ella dedicó todos los árbitros de su inteligencia que era grande, y todos los recursos de su bondad que era aún más grande.

 

La muerte le ha sesgado en la flor de sus años, cuando más útil nos era. Para epitafio de su tumba yo sugeriría éste, no como un reproche o una queja al destino, que tales cosas no se acuerdan con la resignada serenidad de su espíritu, sino como homenaje a su abnegada labor prematuramente trunca:

 

"Hizo todo el bien que pudo, pero no todo el  que quiso".

 

Pienso que el dolor de separarse de su Escuela y de abandonar a sus hijos y a la que fue gentil compañera de afanes y  estudio deben haber pesado grandemente en su corazón a la hora de irse de este mundo.

 

¡Que la paz de Dios sea con él y Costa Rica no lo olvide!

 

 

La Dirección de la Escuela Normal

 

Por Luisa González.

 

Ahora que todos buscamos en quién prender nuestra confianza para que continúe la obra fuerte de don Omar dengo en la Escuela Normal, recuerdo sus últimas palabras a los jóvenes y pienso que como un homenaje al querido maestro debemos encender el corazón -que es en donde encontramos en nosotros mismos lo más bueno de su labor- y ponernos a buscar entre sus discípulos al joven honrado y valiente que lleno d entusiasmo y de fe, sea capaz de ofrendara su vida entera al servicio de la Escuela Normal; sea capaz de mantener mientras dure su paso por ella, el espíritu de esa Escuela que don Omar animó e hizo crecer trasfundiéndole la esencia de su propio ser.

 

Al recordar sus últimas palabras me digo: ¿Acaso no hay entre nuestros jóvenes quien pueda tomar en sus manos altas responsabilidades de la vida del país, diga y pruebe con alegría que surgen nuevas fuerzas capaces de crear y realizar arduos trabajos? ¿Para qué ponerse a discutir si en la dirección de ese colegio debe estar un joven o un viejo? Todos los que pensamos con desinterés en el asunto -jóvenes y viejos- sentimos que si hay un joven maestro ferviente y equilibrado por el estudio y el trabajo, como lo fue don Omar, puede perfectamente continuar su obra.

 

Cuando don Omar llegó a tomar la dirección de la Escuela Normal apenas si tenía treinta años...

 

Creo que los jóvenes que tienen fe y entusiasmo inteligentes no son menos venerables que los viejos cargados de experiencia.

 

La vida de los estudiantes de la Escuela Normal será noble si logran ser guiados por profesores honrados y activos, capaces de despertar preocupaciones en la juventud que los rodea: la edad del profesor es cosa secundaria si se trata de un individuo fuerte moral y físicamente. Entre los jóvenes tenemos a Carlos Luis Sáenz, digo hijo de la Escuela Normal, siempre leal con sus ideales y uno de los profesores que prestó eficiente cooperación en la labor de don Omar. Fue uno de sus discípulos predilectos y yo siento que él vería con alegría que Carlos Luis viniera a ocupar el puesto que la muerte dejó vacío. Pienso que llamar este muchacho a la dirección de la Escuela, sería encomendar en manos fuertes y honradas el trabajo sabio y fecundo que durante diez años llevó a cabo don Omar. Pensar que lo realizaría sin dificultades ni fracasos, sería ingenuidad; pero los que lo conocemos, sabemos que una y otros serían trasformados en su  espíritu en ricas experiencias.

 

Mientras escribo estas palabras, preocupada por el porvenir de la Escuela Normal, recuerdo al gran educador inglés Sanderson, que siendo apenas profesor de ciencias, con cierto prestigio, sin práctica en gobernar colegios, fue llamado por el Consejo Administrativo a dirigir el Colegio Oundle, que fue transformado por Sanderson en un tipo completamente nuevo y logró además rodearlo de un prestigio que nunca alcanzara Oundle en sus cinco siglos de existencia anterior.

Parece maravilloso el camino por donde este hombre llevó su colegio, pero es que el único pecado que no perdonaba era el de la falta de entusiasmo, el de la falta de deseo de crear y me parece que en esto del entusiasmo son más ricos los jóvenes que los viejos.

 

 

In Memoriam

Omar

 

Por Roberto Brenes Mesén

 

1

 

En el cuenco de una lágrima

Temblorosa de ternura

Cabe un mundo de silencio,

Posa un lago de amargura.

Mas la queja no me brota

De los labios, ni se cuaja

En mis ojos esa gota.

Yo sé ya lo que es el sueño

Milagroso de la muerte,

Y él ya sabe que mis lágrimas

Son sin luz ante la muerte.

 

2

 

Por los anchos corredores

De una escuela, que fue nuestra,

Muchas tardes caminamos

Como uncidos a una vida.

La claror se deshilaba

Al subir por la escalera

Yendo en busca del azul

De la tarde y la quimera.

Y tras ella remontábamos

Persiguiendo las ideas,

Como antiguos cazadores,

Con el arco y con la flecha.

¡Cuántas veces, al reunirnos

Y afirmar los pies en tierra,

Encantados descubrimos

Una idea con dos flechas!

 

3

 

Cállese un instante el viento

Y desmáyese la flor

De los campos y las sendas

En la patria de su amor.

Haya paz en sus cristales

El arroyo sin rumor.

Porque del vaso de arcilla

Donde ardió su resplandor

Se ha escapado, en limpio arranque,

El numen animador.

 

4

 

Que va el frágil polvo al polvo,

¿Quién, quién lo dijo del alma,

Si es el alma la divina.

Vida homogénea la suya, limpia, sin desvíos, sin claudicaciones, dedicada a lo verdadero, a lo bueno, a lo bello, , pura como una llama. Sus aspiraciones las convirtió en una religión invariable; sus ideas en obras. Por eso su prestigio, por eso sus cualidades morales que le dignificaron en este siglo positivista, en donde las libras esterlinas deslumbran y pierden lo mismo que el collar de perlas de la frágil Margarita.

 

A menudo, en la ocasión propicia, echó su carta de espadas, sin considerar los intereses creados, y emitió sus pensamientos, exento de prejuicios, cuando los imperativos del deber le invitaban a ello.

 

Justo en sus apreciaciones, con serenidad, con claridad, sin odios roedores, saltaba a la liza del debate, y  oro las doctrinas económicas, ya los métodos sociales, bien los programas escolares, eran objeto de su sabio análisis.

 

Hay dudas sobre el escritor que hubo en Omar Dengo y se le estima en más por sus vuelos oratorios. Esto merece una explicación. Los que le juzgan así es probable que le hayan leído de un tirón, y no como recomienda Faguet, o la producción de este pensador, que es vasta, y que está dispersa al presente, pasó inadvertida para la seguridad del juicio.

 

En mi sentir, sí lo fue, y de potencialidad extraordinaria. Sus tendencias y gustos literarios eran novedosos. Su agilidad transparenta un sentido delicado que viene de Khyyán, de Kabir, de Tagore... Un signo de belleza naciente,  sus plegarias, sus tenues anotaciones, sus juicios, sus frases prologales. Su último trabajo, gestado en octubre de este año, está decorado de florescencias exquisitas. Dice:

 

"Nos da a veces la tarde, en su serenidad, o en su placidez, la imagen de infinito espejo de oro fragmentado después en la insinuación y en el elogio estelar de la noche. La primera estrella hacendar toda la simiente de luz celeste."

 

En La Inquietud de la hora, expresa:

 

"La idea es un bajel para llevar la conciencia del hombre hacia la conciencia del Universo. El hombre es un Universo detenido en las mallas de una idea."

 

Predominan en sus impresiones temblores de alma, trinos interiores de una rara música desconocida.

 

Hablando de Berta Singerman, escribe:

 

"El silencio abre sus entrañas de angustia a la palpitación de la eternidad."

 

Oíd su  voz iluminada, en América y el Maestro. Madre América, madre en esperanza de un porvenir cuya eclosión es un designio cósmico, en el cual se concentran, como savias de siglos, los ideales de las civilizaciones para alcanzar a ser luz y redención un día en la hazaña de una nueva humanidad."

 

Esta página de bronce, trepidante, penetrada de clarividencia, de heroicidad, demuestra que había en su mundo íntimo nido para un águila que llevaba  en el pico una estrella y en las alas el rocío de los cielos.

 

No es frecuentemente, en presencia del abandono de gentes insensibles a los reclamos urgentes, él gustaba de la ironía, a manera de remate feliz, antes de tornar al silencio. Y fue la suya ironía fina, risueña de esa que deja un estremecimiento sobre el pecho de la duda o de la amargura. En sus postreros instantes, cuando a los cuarenta años de vida útil percibió el llamado del Más Allá, sin proferir una queja, ironizó durante el segundo en que se acercaba el gran enigma, la batalla entre la sombra y la luz, que dijera Hugo.

 

"Pero me estoy arreglando la camisa. Vale la pena presentarse bien. Si tuviera corbata y estuviera torcida, también me la arreglaría."

 

Y esto otro:

 

¿No hay alguna noticia de importancia que llevar allá mañana? Tal vez me lo crean al otro lado..."

 

Y esta reflexión de sabor evangélico:

 

"Fui a la gloria y me devolvieron porque llegué llorando."

 

Desde el altar de la muerte, este varón insigne, dio una lección más, y dispuesto a externar severas convicciones, manifestó, con énfasis, que los jóvenes deben amarse, fraternalmente, y vivir, fuertes de alma y de cuerpo, velando sin desmayo por los intereses espirituales del país. Habló de lo que hay que hacer, dentro de nuestras posibilidades, en la Nación; de la valiosa riqueza que posee y que es sensato utilizar para el surgimiento de la cultura del porvenir.

 

Pero llegada la partida, y ante el Cristo:

 

"Oh Cristo, tú que iluminaste al mundo con tu ciencia y tu poder, ilumina mi pensamiento para entrar en la eternidad."

 

Así terminó Omar su vida, así desapareció este santo incomprendido, este compatriota perilustre, que fue hacia la Gran Serenidad, en sosegada ascensión, entre el sollozo de la Patria.

 

Pero no solo Costa Rica perdió un valor genial, sino también el Continente indoespañol en donde escasean los sabios y los iluminados.

El Congreso Constitucional, el 20 de noviembre de 1928, se puso de pie durante un minuto dedicando su pensamiento al gran desaparecido. Ojalá los costarricenses, al conjuro de la admiración y del recuerdo, nos pongamos de pie, de cuando en cuando, para evocar al pensador Omar Dengo, quien supo magnificar a Costa Rica con el incendio de su inteligencia y la primavera de su corazón.

 

 

Mensajes diversos

 

Por H. D. M.

 

Siempre su voz, su palabra, su gesto que parecía modelar la idea para grabarla más hondamente, conmovía las más recónditas fibras de nuestras almas y en ello estribaba su dirección excelsa y superior al educar.

 

En místico recogimiento, en estremecimiento de dolor, plegamos las alas enlutadas, del recuerdo de nuestra juventud, cuando  fuimos sus discípulos, y sentimos cómo una a una están encendidas, con fulgores de estrella y  destellos divinos, las luces que él allí dejó. Hoy son la ofrenda que al recuerdo y al culto del amado maestro conmovidos por la pena, le tributamos al emprender su eterno viaje, y le decimos, entre sollozos y lágrimas:

 

"Y dejas Pastor Santo, tu grey en este valle..."

 

 

 

A mi inolvidable amigo y benefactor don Omar Dengo

 

 

Por Hildebrando Siles Granados

 

Una antorcha de vivísima luz que iluminó intensamente el camino por donde pasaron legiones de jóvenes anhelosos de elevados ideales, se acaba de extinguir... Sí: se consumió. Pero en cada uno de los jóvenes beneficiados por esa antorcha, quedó una parte de su luz. Don Omar no ha muerto. ¡Vive!

 

Yo también me cuento entre los beneficiados por don Omar. Él me tendió su mano justa, franca, y amiga, y con la paciencia del verdadero Maestro, me condujo hacia el lugar por mí soñado.

 

Recibid mi humilde ofrenda ¡oh inolvidable amigo!

 

 

La estimación extranjera

 

 

Por Salvador Cañas.

 

Lamento sinceramente fallecimiento Omar Dengo, valor positivo de cultura espiritual.

Por Cristián Rodríguez.

 

Anonadado lloro al malogrado amigo.

 

Julio Fuenzalida.

 

Conmovido noticia fallecimiento señor Dengo. Presento usted y famita sentida condolencia.

 

Por Manuel Roy.

 

Muerte Omar Dengo pérdida irreparable Magisterio Americano. Comparto fraternalmente dolor ustedes.

 

 

¡Alerta está!

(Sobre la tumba recién abierta de Omar Dengo)

 

 

Por José María Zeledón.

 

Ayer fuimos a Heredia a enterrar a un soldado. A un soldado de la cultura autóctona. A un verdadero soldado del país  que murió agotado por la fatiga de incesantes jornadas sucesivas a que la modalidad de nuestro ambiente condena a los batalladores que jamás son relevados en sus puestos de la línea de fuego por las reservas que no existen. Por eso, por ser soldado ilustre caído, formados en bóveda interminable las armas y os pabellones de todas las milicias intelectuales de Costa Rica, dieron la protección de su sombra al imponente desfile.

 

Envidiable en todo sentido la muerte de este hombre cargado de merecimientos por lo que fue su labor y por lo que fue su vida. Vida y obra homogéneas, jamás desmentida una por la obra, como deben ser todas las obras de una vida llamada a perdurar y dar frutos egregios y como deben ser todas las vidas consagradas a una obra de Bien y de Verdad.

 

Se alejó del mundo con la palabra virilmente alentadora en los labios para aquéllos que le sobrevivirán en la pelea. Ni un desmayo, ni una claudicación, poseído más que nunca de la fuerza de sus convicciones y seguro, serenamente seguro, de la continuación de su esfuerzo en medios más amplios y propicios.

 

Para quien sucumbió así, como Sócrates, vaciando en torno el manantial de su filosofía, bien merecida ha estado la gloria -envidiable también- que le tenía preparada el Destino: que la oración final sobre su tumba fuera dicha por labios proféticos, venido desde lejos como en un impulso exclusivo cumplidor de esa misión sagrada; por los labios de Haya de la Torre, el tribuno más vehemente y más sincero y por lo tanto más grande de la actualidad americana.

 

Todo hace pensar que son venidos tiempos de lucha excepcional para estos pueblos del continente ido español. Y en los instantes precisos en que el nuestro pasa revista a sus valores cívicos, Omar Dengo contesta entre los primeros: ¡Presente! Cuando ya sus heridas no le permitían otro empeño y va a tenderse en el rincón de la muerte sobre su rifle y bajo su bandera.

 

Dejemos insepulto su recuerdo para que en el día de la victoria -que siempre es día lejano- vengamos a esa tumba recién abierta en Heredia a traer un gajo de laurel al invicto soldado de su país, quien, al escuchar nuestro reclamo, responderá con la precisión de los atalayas vigilantes:

 

"¡Alerta está!

Omar Dengo

 

 

 

Por J. J. Salas Pérez

 

Era el maestro

De singular grandeza:

Alas en los hombros,

Y en la frente,

Luz y belleza.

 

Era de los bravos

Y era de los grandes;

Parecía un cóndor

Que agitara sus alas

Por encima de los altos

Picachos de los Andes.

 

Era bolivariano

Y el Príncipe

De nuestros oradores...

Su palabra fecunda tenía

Luz de antorcha,

Resplandores de aurora...

Era para el corazón

Como un hermano.

 

Él avivó en la Escuela Normal

El fuego sagrado

Y lo que Wells llamó un día

La llama inmortal.

 

Era de los buenos

Y era de los nobles.

Amó la justicia,

El Bien, la Libertad.

Al Mal supo darle

Terribles mandobles...

Don Quijote viviente

Con su adarga y su lanza

Combatió la injusticia

Y encendió en muchas almas

Un fulgor de esperanza.

 

Amó y fue muy amado;

Por eso en su ausencia

Todos hemos llorado.

Sereno ante la muerte

Tuvo el estoicismo

De Sócrates

Y con valor dijo adiós

A sus seres amados,

Y sereno y triunfante,

Con belleza suprema,

Con valor y heroísmo

Después de haber luchado,

Después de haber vivido

Una vida gloriosa

Dejó su noble escuela,

Dejó su amado hogar,

Y como la mariposa

Al romper el capullo,

Voló hacia las regiones

Donde los inmortales

Con su luz estelar,

Con su bien y su amor,

Conducen nuestros pasos

Hacia un plano de vida

Más noble y superior.

 

Todos en él miramos

La presencia del genio.

Su voz y su palabra,

Su virtud y su ciencia,

Su filosofía

En las almas

Dejaban como una melodía.

 

Hoy lloramos su ausencia

Y pensamos que la Patria

En los  cielos ya tiene

Un arcángel que vela-

Con la espada en la mano,

Con la luz de sus ojos

Y su voz inmortal-

Por su Gloria y su Bien.

 

Él ha muerto

Con grandeza y honor;

Sin odios, sin rencores,

Pero con un grande amor

ESCRITOS SOBRE OMAR DENGO MAISON DESPUÉS DE SU MUERTE.1

 

 

In Memoriam

 

Por Víctor Guardia Quirós.

 

¿Quién fue ese varón, al que llamamos Omar Dengo?

 

Sabedlo, costarricenses: fue un hombre que cernía la cabeza con las águilas, allá en el picacho avizor de lontananzas; y que también arrullaba el amor con las palomas, en el regazo tibio del alero familiar.

 

¿No me entendéis, acaso?... Tal vez porque la mente pocas veces se detiene a considerar, por raras y prodigiosas, esas felices conjunciones -en el humano linaje- del numen vigoroso con la excelsitud de las almas: es la corola de oro, saturada de esencias, que se cubre, como en la plácida azucena, del albo capuz que tanto la embellece.

 

* * *

 

"Soy apenas un hombre", decía este dilecto maestro de sencilla grandeza, -cuando vivía en la iluminada oscuridad de su profesorado- poniendo en el sentido intenso de esa modesta frase un acervo tan grande de intención y sencillez, -para los que sabíamos leer en la parábola de su espíritu anheloso- que uno se maravilla todavía de que en tan pocas palabras pudiera plasmarse toda la  doctrina de un aliento tan profundo y generoso como el suyo.

 

Soy apenas un hombre, quería decir para Omar Dengo, -el apóstol, el misionero a la vez de la elevación de los sentidos- que se sentía obligado, en credencial y fe, de ser criatura humana, a entregar a la causa del bien y la verdad todo el vuelo pujante de su inteligencia, y a más el juego de su corazón, dulce y magnánimo.

 

Quería decir también, en sus sabias palabras, ese gran Omar Dengo, que no se pagaba de lisonjas, ni se complacía en la vanidad de su renombre: que se movía por la palanca del deber, del sagrado deber, que era su dogma. Quería decir que en la sola e íntima satisfacción del sabor de sus propias decisiones, había miga bastante para las ansias de su espíritu, huraño al clamoreo del tributo mundano.

 

Si era, pues, su cabeza, como el nido de un sol, no irradiaba mejor con esa luz, que con la diáfana lumbre de la estrella que era su alma.

 

***

 

¡Por qué no le conocimos bien, ayer, cuando vivía! ¡Por qué no pensamos en este dechado de hombres superiores, para orientar los destinos de esta Patria, tan falta de figuras ejemplares, tan menesterosa de un guía, que como éste, pudiera redimirla del estrago moral en que ella vive!

 

La muerte ha conspirado contra el país, si por desgracia no pensamos mal cuando pensamos que era Omar Dengo, entre nosotros, por los tiempos que corren, el vástago unigénito de las grandes y escasas gestaciones que se realizan al conjuro asociado de la Luz y del Bien.

 

***

 

Sentid entonces, ¡oh costarricenses!, el estrujón de esa gran pena que embargó nuestro ánimo, dolido del eterno emigrar del amigo; pero más que todo suspenso en la inquietud de la orfandad en que nos deja el maestro que fue un ejemplo vivo de rectitud y de grandeza; el que se improvisó soldado en la dolida tragedia de Coto; el maestro grande en todas las sabidurías del espíritu grande de los hombres: en la ciencia, en la abnegación y aún en la gran prueba del paso de la muerte.

 

Porque habréis de saber que murió como un estoico, o más bien como un santo, este joven paladín de todos los apostolados. Se desprendió de este halago pasajero que es la vida, como de cosa fútil en la suprema filosofía del pensamiento, preocupado, no de sí, de los demás: de su esposa, sus hijos, sus discípulos; ¡y más que todo de su Patria!

 

¡Oh alma soñadora y serena de Omar Dengo, que así remueves el fondo de la nuestra, y que la emulas en los grandes trances de la vida, con el ejemplo de tu suprema abnegación: anídate en nosotros, haznos ver como veías, haznos sentir como sentías! ¡Y que el extraño milagro se realice, por el favor que te imploramos, y para la glorificación que te debemos!

 

***

 

En la Iglesia de Heredia ardía en los pebeteros el fuego purificador, que en su simbolismo crematorio consume el despojo mortal y contribuye a la purificación del espíritu. Las naves del templo, atestadas del doliente gentío guardaban sin embargo su aspecto adormecido, silenciario, como si parecieran ignorar, en su manera grave, la infinita congoja de las almas, por la muda que era esta congoja de las almas por la forma callada y sobrecogida en que oprimió los corazones.

 

En los cirios y velas que rodeaban el túmulo mortuorio, se percibía el perenne chisporroteo de la flama que devora la esencia y el pabilo, como la llama de la vida, cuánto más ardorosa, más pronto funde y anonada la naturaleza de los hombres.

 

Cuando el canto fúnebre, evocativo, rompió en salmodias el misterio de aquel silencio absorto, a compás de la nota quejumbrosa que parece lacerarnos la garganta, se vio por fin clarear en las pupilas el anuncio luminoso de las represas lágrimas, ya listas a escapar del antro de la pena. Luego vino el compungido llanto de pecho abierto, el retorcido espasmo de dolor, o el tenue sollozo de las pobres mujeres...Entre éstas, nada tan conmovedor como las primicias de aflicción de las niñas que habían encontrado en el Maestro, como Marta en Jesús, un padre espiritual imponderable, como Telémaco en Mentor, un refugio de paz y de sabiduría.

 

¡Y en nuestras almas se filtró, gota por gota, el amargor de aquel viacrucis!

 

***

 

Llorad, dulces mujeres, en Omar Dengo, al maestro, al consejero y al amigo que mitigaba penas, que estimulaba el buen afán, que prendía la luz en las conciencias y fortalecía los corazones. Lloradlo, como bien único, perdido por el inexorable decreto del Arcano. ¡Vivid de su recuerdo y su enseñanza!

 

Pero vosotros, hombres que os ufanáis de reprimir los desbordes del dolor, decid si también no sufristeis el ímpetu del llanto, allá en el templo, bajo la solemne y mística revelación del incensario y la fúnebre campana, cuando pudisteis realizar, frente al sarcófago del prócer, toda la magnitud de esta irreparable pérdida de la Nación.

 

Llorad a Omar Dengo, vosotras las piadosas mujeres: ¡santificado sea en vuestra memoria!

 

Nosotros los hombres, que le vimos morir como Dios manda a sus elegidos, que le vimos apurar la cicuta de Sócrates en la diamantina copa de Platón, si hemos de llorar, que sea por Costa Rica...

 

 

El hombre que supo morir

 

Por Haya de la Torre.

 

No ha sido la figura de Omar Dengo muy popular en Nuestra América, porque su obra fue casi toda oral. Poco queda escrito de su pensamiento y ha de ser frecuente que su apostolado no sea aún por muchos conocido. Mas la obra de este joven maestro queda en sus discípulos, queda en su vida, queda en su muerte. Estoy seguro que en pocos años más Omar dengo ha de ser nombre familiar para los latinoamericanos ansiosos de ejemplos vividos y de grandes guías sinceros. Sus años de trabajo silencioso en la Escuela Normal de Costa Rica son años de siembra. Siembra ganada que florecerá en centenares de nuevas maestras y maestros que mucho han de llevar del espíritu luminoso y director de quien supo infundirles fervor y conciencia misionera.

 

De mis horas de charla con este hombre oneroso, guardaré siempre recuerdo vivo. Era religioso sin ser sectario, pero como que  equilibraba su fe en los poderes superiores con una serenidad pagana irónica y dulce que algo tenía del frescor de Grecia.

 

Gran orador según testimonio unánime. Orador de oratoria auténtica, -que ilumina, guía y enseña y no atolondra con el resonar de metáforas excesivas- alguna vez me definió su concepto de la elocuencia y coincidimos. Mas yo no le oí sino en su último discurso. Aquél luminoso y postrero, lleno de socrática serenidad, dicho a sus discípulos y a sus amigos veinte minutos antes de expirar, cuando la agonía ya cortaba sus palabras y daba a su rostro lividez imponente. De aquel discurso máximo, sumario de vida, testamento glorioso, surgió su más bella y profunda lección. Lección de paz y fortaleza dicha tranquilamente frente a la muerte que él miraba llegar con la misma peculiar sonrisa que marcó en sus labios un gesto perenne en la vida y los selló de ironía en la hora del total silencio.

 

¡Qué difícil es saber morir! Pensaba yo ante aquel agonizante engrandecido por el valor supremo. A pesar de que la muerte rompía casi insólitamente un ideal de vida esperanzada, una jornada de eficacias, una juventud victoriosa circundada de admiración y proselitismo eminentes, Omar dengo se adueñó gloriosamente del momento como un joven héroe. Se revistió de fortaleza, de una extraña fortaleza plena de conciencia vidente y quiso enseñar que no es solo de leyenda el ejemplo de los moribundos que saludan sonrientes a la vida desde el pórtico de las sombras.

 

De la interesante personalidad de este hombre atrae su rebeldía generosa. Porque no fue un conformista. Anheló ser justo y buscó armonizar la severidad con la dulzura. Quizá si por eso halló que ninguna forma fue mejor para mantenerse en un equilibrio sereno que la de la verdadera ironía. La usó consigo mismo y la usó con los demás, pero, -todos coinciden- la usó constructivamente. Así en la vida, así en la muerte. Así Sócrates...

 

Fueron sus palabras postreras para la juventud de Costa Rica y con ella para la juventud de América Latina. Toda, puede recoger ese llamamiento a la nueva generación para que se incorpore y se defina en la lucha y para que tome el puesto de los viejos. Vencido ya por la muerte, las últimas palabras de Omar dengo son un cálido llamado a la conciencia juvenil para que trabaje, para que no desmaye, para que viva, en el óptimo sentido del vocablo. Pide a la generación moza que se renueve y que sea fuerte, dinámica y sincera. Le pide que se dé a las grandes causas y que conserve la riqueza nacional para el surgimiento de una gran cultura. Y en estas palabras breves fue su queja recóndita por esa riqueza que se va a otras manos. Riqueza que es cadena de esclavitud para nuestros pobres pueblos, que trabajan servidumbre para que surjan otras culturas, se afirmen otros poderes y para que el fruto de su angustia sea el refluir amenazante del poder imperioso y agresivo que ellos mismos contribuyen a engrandecer.

 

Así se fue el hombre que supo morir. Así se fue dejando en torno suyo como un rastro de luz. No hubo lágrimas al final de aquel discurso hondo y bello, porque la fortaleza del moribundo lo inundó todo de rara serenidad.

 

Así lo he dicho: murió poco después de media noche, pero su muerte como que adelantó a la aurora.

 

 

La enseñanza del Maestro

 

Por Jorge Cardona.

 

Fue la vida de Omar Dengo una vida fecunda. Se cultivó para no quedarse vacío, seguro de que la fuente de su Ser necesitaba para vivir de toda la luz posible.

 

Educó su ánimo para poseer, en la esfera de lo habitual una fuerza constante que centrara su vida y la alejara de una actitud de pórtico.

 

La meditación le dio la visión de que el hombre tiene dos reinos bien delimitados: El de la inteligencia o entendimiento y el de la moral o voluntad. De aquí parte la importancia de su vigorosa enseñanza que en los tiempos presentes de duda y de vacilaciones, de mediocridad y de gañote. Conviene analizar a fin de que la juventud busque las sabias orientaciones y los ejemplos de su enseñanza socrática.

 

El Maestro supo que el afán de estudio o la lectura asidua de un Baghavad Gita sería incapaz de convertirnos en Arjunas. Que todo un bagaje de tesis humanas  en Ciencia y Arte, sería inútil para el propósito de allegarnos felicidad; que existiendo hombres entendidos o sabios, son, no obstante, seres absolutamente desgraciados y, entonces fue, seguro que pensara con Swedemorg -que llamó a esto fe espuria- en construirse su propia filosofía a así ponerse a salvo de la aberración de la época.

 

En este proceso mental debió iniciarse el éxito de su personalidad, de su estilo y la sustancia de sus pensamientos, que originales y claros como las linfas que cruzan el valle soleado, iban a llenar de entusiasmos generosos las aulas de la Escuela, de la Logia o de la tribuna popular.

 

Tenemos, pues, que el Maestro, una vez cultivado su espíritu y hecho revisión de sus conocimientos, lo siguiera lleno de austeridad y de Fe, encontrando así su propia salvación, que fue para él lo más esencial.

 

Por eso desde su lecho de muerte, exaltó las virtudes del ciudadano y entró confiado en la vida de ultratumba.

 

El admirado Maestro, como Plotino, descuidó la salud de su cuerpo. Como Plotino festejó a sus amigos, a quienes instruía con la seguridad de una lógica granítica.

 

Conservó como su digno émulo la amistad de un médico ilustre que permaneció con él hasta su muerte. Se alistó en las filas del ejército como Plotino en su expedición contra los persas.

 

Anheló, como el filósofo, que sus discípulos llegaran por la fuerza de sus argumentos a convertirse en la luz de los hombres, y debió su enorme popularidad a la lucidez de sus enseñanzas. De Plotino se dijo que "el entusiasmo, igual que a Plotino, lo embellecía" y entonces veíamos correr sobre su frente un rocío ligero. Su rostro brillaba de dulzura. Respondía con bondad, pero al mismo tiempo con énfasis. Y así vimos al Maestro dar su lección luminosa.

 

Vivió, en fin, como el célebre autor de Las Eneadas, que compuso sus obras contemplando a Dios y gozando de su visión.

 

Y esto era lo que tenía que decir acerca de la fecunda enseñanza del Maestro.

 

 

Omar Dengo

 

Por Carlos Jinesta.

 

 

El nueve de marzo de 1888, nacía en San José Omar Dengo, precisamente en momentos en que nuevas orientaciones ideológicas agitaban el espíritu público. Jóvenes treintones, con el sortilegio  de la palabra y el milagro de la pluma, propagaban ideas de un vigor excepcional. La pujanza de sus pensamientos dejaba huellas hondas en el ambiente. Se polemizaba en los diarios sobre problemas de no poca trascendencia y la opinión cobraba auge, para bien de los conglomerados libres. La República ya sabía de las inquietudes que acariciaban varios de sus representativos, deseosos de fijar rutas de progreso al agregado social. En el Congreso se levantaban voces autorizadas abogando por los principios constructivos; en el foro se hacían especulaciones que magnificaban el magisterio del derecho; en la tribuna, se recordaban las sabias experiencias que en Europa primero, y más tarde en sobresalientes naciones de América, representaban las conquistas relevantes de una vida de cultura, de libertad, de ideal redentor. Las ciencias, por medio del libro y del profesor, se divulgaban con amplitud, y ciertas actitudes timoratas agonizaban vencidas al paso de una tolerancia que fortalecían los comprensivos, los estudiosos, los perspicuos, a fin de que la democracia de que disfrutábamos no estuviera reñida con la sabiduría y el conocimiento.

 

Por aquel tiempo, había en el país un despertar de ansiedades que tal vez eran un reflejo de doctrinas avanzadas que concordaban con el objeto perseguido por los ciudadanos que se preparaban para la lucha, para la perfección del carácter, por medio de valientes disciplinas. Renovación y evolución, en las letras, en las ciencias, en la filosofía, en la religión, en suma. El entusiasmo se apoderaba de los ánimos, y el básico ideal programado en el pliego de los derechos del hombre, allá en la Francia de una época tumultuosa y fecunda, era un fulgor que temblaba en todas las almas. Antonio Zambrana traía matices estéticos y robustas enseñanzas de una oratoria eminente. En días en que se despuntaban tales concepciones en el campo de las letras como promesa y esperanza para el porvenir de nuestra nacionalidad, Omar sonreía en la cuna, atesorando por legado natural una inteligencia preclara que en el transcurso de los  años iba a desenvolverse y perfeccionarse, a fuerza de estudio, de atención vigilante, de todo lo que enseña la naturaleza al que la comprende de veras, al que la ama de verdad, dándole su corazón y su espiritualidad.

 

En 1898, a los diez años de edad, ya el estudiante se nutría del jugo de las lecciones recibidas en las aulas primarias. Omar, de temperamento tímido, investigaba a solas, ayudado por el libro de texto o el cuaderno de apuntes, y únicamente de tarde en tarde, para fortalecer quizá su cuerpo débil y para expansión recreativa, recorría los parajes del lado Sur de San José, en busca del frescor que brindan los árboles copudos.

 

Más tarde en el Liceo Costa Rica, el alumno Dengo redondeó sus estudios, y con aplicación esmerada, fue paulatinamente encontrando por sí solo la solución de problemas que adiestran para la exactitud y la veracidad, de revelaciones de la historia que presentan perspectivas sin fin ante los ojos escrutadores, de las ciencias naturales que nos hermanan con el mundo, de la fisiología que nos maravillan con la perfección del cuerpo humano, de los conocimientos cívicos que son el sillar de la vida republicana y la base de las instituciones, y finalmente, de la filosofía que nos hace abismarnos en océanos que rugen.

 

Su juventud fue de trabajo. Anhelaba formar su personalidad sin malograr una hora, y ya en la tertulia periodística, ya en recogimiento leyendo volúmenes, ya en consulta con profesores de valer, iba modelando su personalidad, y distinguiéndose entre sus camaradas por la austeridad de sus convicciones, y por su sólida ilustración. Su pluma moza se dio a conocer en la hoja vespertina La Prensa Libre, que en aquel entonces recogía las vibraciones intelectuales y las desinteresadas elucubraciones de tendencia literaria. El primer artículo de Dengo que se publicó con su firma, lo escribió en elogio del hombre de ciencias señor Clodomiro Picado T., en oportunidad en que éste marchaba rumbo a Europa a continuara sus estudios. En 1909, dejó la redacción del periódico en que hizo los primeros ensayos, y temporalmente tomó la Dirección del semanario humorístico llamado El Rayo, patentizando energía para el combate e ingenio no común, al bordar comentarios que alzaron admiración alrededor de su nombre.

 

Con la llegada a Costa Rica del paladín argentino Manuel Ugarte, los núcleos pensantes del país lo rodean con sana devoción, anhelosos de oír su palabra inspirada, que abogaba por la raza herida a veces por intromisiones extrañas, que en son de conquista, con pretextos económicos, se adueñan de algunas Repúblicas del Continente. Omar Dengo no vaciló en ayudar al apóstol sudamericano, y comulgando con sus prédicas libertarias y sus ansias renovadoras, levantó tribuna junto con el caudillo que anunciaba un peligro para la integridad de la tierra colombiana.

 

Graduado de Bachiller en Ciencias y Letras en el Liceo de Costa Rica, el señor Dengo, orientado por Brenes Mesén y García Monge, que le estimaron de verdad, con más método, con más empeño, se consagró a las labores del pensamiento y a fin de acabalar sus estudios continuó en la Facultad de Derecho, alcanzando por sus méritos adelantos marcados en los estudios profesionales.

 

Muy conocedor de sí mismo, y con un sentido cavadle sus direcciones íntimas, sincero en la determinación, abandonó el Derecho, que no era por cierto su carrera vocacional y encauzó sus facultades en el gimnasio del profesorado, que no es lucrativo pero que es campo en donde se realiza obra generosa y abnegada, cuando la conciencia guía al pedagogo. En el Liceo de Costa Rica tomó a su cargo en 1912 las clases de Ética, Filosofía e Historia Literaria, conquistando la consideración de sus discípulos, por el interés y el cariño que imprimía a sus lecciones, por la suavidad de sus maneras, por lo ameno de sus enseñanzas.

 

Las horas libres que le dejaban las tareas docentes, las aprovechaba este costarricense singular en escarceos periodísticos, escribiendo a veces páginas filosóficas, en ocasiones comentarios sobre asuntos de palpitante novedad, batallando por las causas buenas, pregonando la excelsitud de los arrestos nobles, aunque el medio recibiera fríamente los quijoteos que señalaban una virtud encendida.

 

En La Obra, Renovación, La República, Vida y Verdad, Repertorio Americano y en La escuela Costarricense colaboró prestigiando esas columnas con sustanciosos artículos, esmaltados de energía o llameados de profundidad. Más adelante La Información, El Diario de Costa Rica y La Tribuna, recogieron sus razonamientos, exteriorizados siempre con valor, amoroso con la Patria, amplio con la juventud, inflamado en las gallardías de sus honradas afirmaciones.

 

Un movimiento de belleza artística, patrocinado por personalidades conspicuas, traía a la Nación el nombre de pensadores de nota, que buscaban ensueños aurorales y sacras incitaciones. Se divulgaban los libros de León Tolstoi, se difundían las prosas de Ernesto Renán, y una juventud ansiosa de cultura, ofició bajo las tiendas tolstianas y renanianas. Omar Dengo conoció la sabiduría que atesoraban estos maestros, y supo comprenderlos y exaltarlos, admirando el desprendimiento del Profeta de la Vida Sencilla y el plácido discurrir del autor de la Vida de Jesús. Y luego Bolívar, genio de los delirios y de las realizaciones; luego Sarmiento, en su apostolado de civilización; y luego Martí, con sus anhelos gloriosos, le señalaron senderos superiores, sueños constelados, verdades edificantes que él aprendió y encarnó.

 

Poco después de inaugurada la Escuela Normal de Costa Rica, en el año de 1915, ocupó el señor Dengo la Dirección de este establecimiento, aportando su contingente a la formación de maestros. En 1917, el Profesor Dengo abandonó su posición por no gustar de los actos estrafalarios del gobierno de ese año, y se retiró a la vida privada, ejerciendo el cargo de maestro rural, en una escuelita humilde que en la Hacienda La Caja mantenía su dueño el señor Peters, para instrucción de hijos de labradores.

 

Tal el hombre, que enseñaba con el ejemplo, que alegre modelaba mentes campesinas, que modestamente ganaba el pan cotidiano, lejos del ruido urbano, franciscanamente recogido ante el candor de los niños y ante la frescura milagrosa de los campos.

 

En 1920, volvió nuevamente el señor Dengo a dirigir la Escuela Normal de Costa Rica. Se entregó lleno de fe y entusiasmo, a la Casa, su Alma Mater, metodizando sus disposiciones educacionales, innovando a diario, combatiendo la rutina y la rustiquez. En la Sala Magna de la Normal, en asambleas sabatinas, el señor Dengo hacía exposiciones de miga, sin dogmatismos, dando sugerencias, citando las reformas de la enseñanza que comporta una interpretación párale porvenir. Sus pláticas fueron torrentes de luz, fuentes de vivas aguas. Con gracia alada, el disertante, de manera sutil, comunicaba el tesoro de sus meditaciones, la riqueza de su emoción, interesando al alumnado, porque poderosa fue su fuerza de  simpatía, porque se captaba los ánimos, atraídos por su bondad y por su inteligencia creadora. Cardinales conclusiones traía en torno a la idealidad suprema del maestro; recomendaba siempre honradez al hombre, pureza a la mujer. Pero sus actividades no solo se circunscribían a la Escuela. Le buscaba el erudito, le solicitaba el profesor, le visitaba el teósofo, le consultaba el letrado, el estudiante le pedía consejo, el periodista le reporteaba, todos acudían a él, los que iban en persecución de un ideal común, del ideal del Bien.

 

Y todavía más. Tiempos hubo en que deseoso de estamparle derroteros buenos a nuestra incipiente organización política, levantó tribuna en el Templo de la Música, en la plaza pública, y el orador, fundamentando la inquietud de la hora histórica, justificó su actuación, hermoseados sus discursos de normas cívicas, apartado de lo prosaico, con brillante elevación de propósitos. En el triunfo, una vez más supo demostrar desinterés y rechazó altas posiciones que se le ofrecieron, prefiriendo seguir al frente de la Escuela Normal, con sus discípulos, a desempeñar una Secretaría de Estado.

 

Le llamaron también algunos patriotas que soñaron días mejores para la República. La originalidad del conferenciante, la solidez de sus argumentos, la robustez de su raciocinio, su lógica misma, su palabra matizada de armonía, cautivaban sobremanera. Representaba el Verbo de la Patria, sin duda alguna. La honraba con su sabiduría, y sabiamente defendíala de peligros eminentes que se cernían y se ciernen sobre ella. Como visionario, indicaba los males y daba enseguida el remedio para conjurarlos, en formas concretas. No era el metafísico, ni el declamador que persigue un aplauso volandero o una notoriedad frustránea, era el apóstol que construye, que siembra, que vigila, y así vimos cómo formó maestros, cómo formó sensibilidades, cómo armó soldados para llevar a los confines del país mensajes de cultura.

 

Importa conocer, de preferencia, la autoridad que tenía su palabra. El prestigio logrado con su nombre, se decía, a los austero de su vivir, a lo recto de su existencia, a la pureza de todos sus actos, al bienhacer, al bien pensar, a la virtud, finalmente, inconfundible, rara en la época, que era su distintivo, o su estilo, si me permitís. ¡Dichosos los hombres que sobre el haz de la tierra, descuellan por el estilo de la virtud de su vida!

 

Un día se improvisó soldado, y salió rumbo a Coto, en instantes graves para la tierruca de sus cariños, y con él marcharon estudiantes y amigos que vieron al maestro en demanda del sacrificio, por la integridad nacional.



1 Estos escritos aparecen todos en Repertorio America

Benedicto Víquez Guzmán: La obra escrita de Omar Dengo Maison. Informe de 1927. Cuarto

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ESCUELA NORMAL DE COSTA RICA

 

 

Señor Secretario de Estado en el

Despacho de Educación Pública

San José

 

Señor Secretario:

 

El presente informe, relativo a la labor de la Escuela en  el curso de 1928, no tiene, a pesar de mi deseo, la extensión que sería conveniente, por condiciones de mi salud, que a fines del año me obligaron, con autorización del señor Oficial Mayor de esa Secretaría, a postergar la presentación. He venido a elaborarlo en mitad del trabajo del nuevo curso, en momentos en que la atención ha de dirigirse hacia otras actividades. Confío en que el señor Secretario tendrá la benevolencia de excusarme y en que se dignará contar con mi disposición de hacer las ampliaciones o declaraciones que crea conveniente indicar.

 

Los cambios ocurridos en la organización del personal los ha conocido y aprobado en el momento pertinente el señor Secretario, pero hay cierto interés en dejar constancia de ellos entre los datos que aquí apunto. La ausencia del Secretario y profesor don Samuel Sáenz, además de privarnos de una colaboración excepcionalmente eficaz, dio lugar a los cambios siguientes: se hizo cargo de la Secretaría el profesor Tobías Retana, a solicitud del Consejo de Profesores; tomaron a su cuidado las lecciones de matemáticas, a partir del segundo año preparatorio - pues las del primero continuaron encomendadas a la señorita Irías- la señorita Hilda Dobles y los señores Eduardo Herrera y don Abraham Molina. Se hizo carago de las lecciones de Práctica Escolar del segundo año normal en reemplazo del señor Retana, la señorita Lilia González, y tomó a su cargo uno de los servicios de Inspección la señorita profesora Angélica Gamboa.

 

La renuncia del profesor Ricardo Solís Molina, motivada por exceso de trabajo, dio pie al nombramiento del Licenciado en Farmacia don Gonzalo González. La renuncia, por viaje al exterior de la señorita Amalia Varga, dio lugar al nombramiento para profesora de costura  de doña Mercedes  Tristán de Zúñiga. El permiso concedido, por dos meses, a la señorita Adela Ferreto, dio oportunidad de aprovechar los servicios de la señorita Emma Gamboa y de doña María Teresa de Dengo. Además, ha trabajado por la primera vez con nosotros en este año el Licenciado en Farmacia don Miguel Ángel Sáenz; y con ocasión de haber sido reemplazo en Dirección de la Oficina de Investigaciones don Carlos Luis Sáenz.

 

En las comunicaciones dirigidas a esta Secretaría para dar cuenta de los cambios indicados, señalé en cada caso los méritos de que la Escuela dejaba de beneficiarse y las razones que me movían a proponer las sustituciones efectuadas.

 

Hacia fines del curso, por haberse ausentado del país temporalmente el Dr. Herdocia, Médico Oculista de este centro y especialista en enfermedades de los oídos, nariz y garganta, se pudo aprovechara la dotación vacante para incorporar a los servicios sanitarios del plantel el trabajo del doctor don Francisco Brenes, Cirujano Dental. Con tal servicio viene a cumplirse uno de nuestros mejores propósitos; y confiamos en que será posible, sin daño del trabajo del doctor Herdocia, conservar al señor Brenes en el personal. Completo como llega a quedar el servicio sanitario, los nuevos esfuerzos habrá que encaminarlos a procurar que los medios de que los respectivos funcionarios dispongan, den base a una más completa eficacia de la correspondiente labor.

 

En el informe anterior hube de referirme, una vez, a las dificultades mencionadas en mis informes. Pero en éste debo declarar, con enfática expresión del cordial regocijo que la Escuela ha experimentado, que aquellas dificultades, -para eludir a los mayores- han sido vencidas, cuando no totalmente, sí en gran parte. En efecto, las reparaciones del edificio están a punto de ser concluidas, al menos en sus aspectos de mayor urgencia; la casa anexa a la Escuela ha sido terminada; el presupuesto anual ha sido aumentado; se dispondrá en el nuevo curso de una suma destinada a adquirir material de enseñanza; y se tendrá en adelante la ventaja de haber sido convertida la Junta de Vigilancia de la Escuela en una corporación legalmente constituida, con rentas propias y con más amplias y adecuadas funciones que las que le atribuía la anterior organización. Prescindo de anotar los pormenores de el señor Secretario conoce, relativos a las circunstancias presentes en el extenso proceso de esfuerzos de los cuales tantos y tan loables resultados se han obtenido. En cuanto concierne a la transformación de las  condiciones legales de la Junta, ésta informará por parte y determinadamente al señor Secretario. No debo omitir, en cambio, la indicación de las personas y de los funcionarios y de los funcionarios, así como la de las corporaciones a quienes debe gratitud la Escuela por los grandes servicios de que vengo haciendo mención. El profesor don Salvador Umaña, en su alocución del acto de clausura, hizo la acertada enumeración, con el oportuno y justo elogio, a saber: El señor Secretario de Estado en el Despacho de Educación Pública; el Congreso Constitucional; la Comisión de Educación del Congreso; el Diputado Lic. Don Juan Rafael Arias; la Junta de Vigilancia de la Escuela; el profesor don Luis Felipe González; el ingeniero don Samuel Sáenz; el señor Oficial Mayor de la Secretaría de fomento; el señor Director General de Obras Públicas: el Jefe de Talleres; y como con razón lo dijo el señor Umaña, los jefes y operarios encargados de los trabajos.

 

El nuevo curso lectivo, aunque no con la prontitud deseable, ofrecerá posibilidades d organización de las cuales en mucho tiempo no se había logrado disponer. Creo esta autorizado para confiar en que la Escuela sabrá aprovecharlas.

 

Las reparaciones y aumento del presupuesto, al facilitar la mejor división de los años en secciones, facilitarán la organización general de trabajo. La adquisición por la Junta de Vigilancia de medios legales para recibir rentas, es una promesa de increíble alcance para el futuro de este centro. Además de que la Junta toma una forma que entraña tendencia de la Escuela, se capacita para proyectar la realización de nuevos desarrollos de ella en ciertas direcciones con respecto a las cuales insisto en afirmar que es necesario que la superioridad tenga una viva preocupación; la ampliación del edificio, el establecimiento de un internado, la adquisición de un campo para los trabajos agrícolas, la transformación de la estructura del Gimnasio, la protección en más amplia escala, de los alumnos pobres, etc. No consiente un informe como éste el análisis completo de puntos como los que dejo anotados sino que apenas permite citarlos, pero tolera la reiterada afirmación de que la trascendencia de las funciones de una Escuela Normal requiere que alguna vez se haga el esfuerzo de formular con plena amplitud el plan técnico del progreso activo y sistemático de este centro.

 

Fue éste el único colegio que no estableció las "docencias libres" que los demás ensayaron en el curso correspondiente a este año; pero se la aplicó, aunque no en igual medida, la reducción de horas semanales de trabajo aconsejada por la superioridad. Ello nos obligó a reducir a un mínimum casi ridículo la extensión de las materias que se acostumbraba llamar "especiales", de las cuales no es dable prescindir en la Escuela por razones que en otros momentos he explicado abundantemente. El año presenta un campo de observación estrecho al efecto de juzgar el acierto de las reformas introducidas en el plan de estudios. Me inclino a estimar, no obstante, que ellas han resultado en algún sentido beneficiosas. Una de las que parecerán ser consecuencias visibles de la reducción del trabajo, se aprecia a través del notario crecimiento de las actividades libres de los alumnos, que tan de acuerdo aparecen con las tendencias que la Escuela ha procurado cultivar. A propósito de esas comparaciones entre el presente año y los de 1926 fue, al terminar el curso, de 264; la de 1927; de 327; los aplazamientos provisionales de 1926 fueron 66; los de 1927, fueron 71; los aplazamientos definitivos de 1926, fueron 24; los de 1927, fueron 25.

 

A pesar de los resultados observables por comparación de las calificaciones obtenidas, y de otras circunstancias que denotarían progreso, los profesores expresan con frecuencia opiniones tras las cuales es evidentemente sensible la necesidad de tomar medidas que garanticen, sobre todo en los años superiores, una mayor facilidad para determinar la aptitud profesional del alumno. Las promociones de los años primero y segundo normales se hicieron de modo especialmente escrupuloso y con vista de la conveniencia de exigir en el último año una labor superior a la que ordinariamente se ha venido aceptando como satisfactoria. En el curso de Práctica Escolar correspondiente al segundo año normal, se acentuó tal punto de vista, con resultados plausibles.

 

Una comisión tiene en estudio un proyecto de que conocerá esa Secretaría a principios del nuevo curso, encaminado a variar los requisitos exigibles para la obtención del título. Aspiramos a reemplazar los usuales exámenes de grado por una serie de trabajo efectuados a los largo del año; los exámenes quedarían como recursos aplicables a los casos en que aquellos trabajos no llegaran a merecer la aprobación y se adecuarían flexiblemente a las circunstancias propias de cada caso. Por cierto que en el nuevo año habrá que pensar, para el siguiente,  en las adaptaciones que pudiera necesitar el Reglamento por consecuencia de la reducción de años de estudio para obtener el título de Bachiller.

 

Las actividades libres de los alumnos, los servicios extraordinarios de los profesores, las tareas del servicio sanitario, las relaciones con otras instituciones, y otras fases del trabajo deberían ser objeto dentro del informe de consideraciones separadas o, como la Biblioteca, motivo de informes especiales; pero por ahora he de limitarme a manifestar que nada en relación con esos aspectos, que revele situaciones sustancialmente diferentes de las que en años anteriores hemos venido contemplando, si bien siempre se hace presente la necesidad de que la Escuela, adquiera mayor aptitud para combatir las deficiencias observadas. Lo que en otras ocasiones he dicho a propósito de un mayor conocimiento de los alumnos, de las condiciones que harían viable un mayora rendimiento de trabajo;  lo que he dicho de necesidades en la orientación de los objetivos de la Escuela, de una mayor precisión al determinarlos, etc., todo eso va desentrañando al cabo un contenido cuya extensión no supimos apreciar en los primeros años y que reclama esfuerzos tenaces y prolongados para interpretarlo y actualizar, en la organización del plantel, toda la fuerza de su significado profundo.

 

Le ruego al señor Secretario se sirva encontrar adjuntos los cuadros e informes parciales que completan  el presente, y, con mayor consideración, quedo a sus órdenes.

 

 

P. S. Los anexos a que me refiero son los siguientes: 1



1 No se incluyen los informes parciales específicos, pues son similares a los que se ofrecieron en informes anteriores. Lo único que varía son los números y no en proporciones significativas.

Benedicto Víquez Guzmán: la obra escrita de Omar Dengo Maison. Imforme de 1926. Tres

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Señor Director:

 

Tengo el honor de presentar a Ud. El informe de la labor realizada por la Escuela de Aplicación República Argentina durante el curso de 1926.

 

He necesitado variar un poco el plan adoptado en años anteriores para ajustarme al que la Jefatura de Educación Primaria remitió en su  oportunidad a las direcciones e inspecciones de Escuelas, pero al hacerlo tuve cuidado de conciliarlos para no omitir ninguno de los datos de interés en la obra escolar.

 

Labor intelectual

 

Contestando los dos primeros puntos del plan en referencia, puedo decir que la marcha de la Escuela ha sido buena, si se toma en cuenta el progreso obtenido en ciertos aspectos de la labor, que aunque lento, sí representa un esfuerzo grande. Como circunstancias favorables podría anotar en primer término la disposición de la mayoría de los miembros que integran el cuerpo de maestros de la Escuela para colaborar tanto en las labores ordinarias como en las extraordinarias y de la responsabilidad que manifiestan en el ánimo porque la tarea educacional sea eficiente; pude también anotarse como favorable, en parte, la libertad en que se nos deja para el trabajo, así como el cariño que toman los niños por el establecimiento y el apoyo que hemos recibido de parte de la Escuela Normal y de algunos funcionarios, especialmente en lo económico. En lo desfavorable puedo contar la manifiesta indiferencia de los padres de familia, circunstancia que se acentúa cada vez más y que nos hace pensar en la necesidad de tomar medidas m{as eficaces para resolver el problema; aparecen anotadas en la fórmula No. 3 dos reuniones de padres de familia, y no más porque consideramos lo infructuoso de ese trabajo puesto que a esas sesiones asistió un número de padres de familia que en ninguna ocasión representó la octava parte de los que tienen sus hijos en la Escuela, ni resultaban ser los más necesitados en recibir las indicaciones que se hacían. Fueron desfavorables a la marcha de la educación en el establecimiento, la escasez  de material y la falta de programas, y en buena parte del año, la de disposiciones superiores para encauzar la tarea, dificultad que se ha subsanado con la consulta que se hacía a la Dirección de la Escuela Normal en todas las oportunidades.

 

Se nota el progreso de la Escuela si se comparan ciertos aspectos de la labor en relación con los años anteriores, pudiéndose observar que desde 1020 a esta parte, es éste el curso que registra una matrícula y una asistencia media mayor, ocupando la Escuela el primer lugar en estos dos aspectos desde 1922 entre las escuelas de la ciudad y lugar preferente entre las escuelas de la provincia.

 

El porcentaje de inasistencia fue en el curso pasado de 7 y en el presente de 5.40, el que se descompone en la siguiente forma: 2% ocupaciones, 2% enfermedades, 1.40% renuencia. Me parece que el 94.60% de asistencia media durante el curso representa uno de los porcentajes más altos que se pueden obtener en la escuela primaria si se toma en cuenta la ausencia absoluta de la compulsión. Se ha llegado hasta allí por medio de los siguientes recursos: 1º. La constancia con que se trabajó, pues la Escuela se abrió desde el 1º. De marzo y se clausuró el 3 de diciembre con un cupón de 213 días durante los cuales se laboró con toda constancia sin contar el tiempo extraordinario ocupado en labores de extensión social y  económica; 2º. Las relaciones existentes con el hogar y ampliadas durante el presente curso de actividades tales como el cuerpo de jueces escolares, movimiento que tuvo por objeto el organizar los niños de cada grado en grupos para dar diaria e inmediatamente aviso a los padres de familia de las ausencias de sus hijos; 3º. Los estímulos creados para los alumnos sobresalientes.

 

Como causas en la diferencia de la matrícula mayor con el final, anoto las siguientes: abandono de la escuela por negligencia absoluta de los padres o encargados un 67% de la diferencia; 30% por cambios de domicilio; 3% por enfermedades.

 

La compulsión escolar en la ciudad es cosa desconocida: hace cuatro años que se viene dejando constancia ante la Junta de Educación, ante los padres de familia y ante las autoridades que el porcentaje de niños que se quedan sin asistir a las aulas es considerable si se toma en cuenta que el censo escolara arroja cerca de 1200 niños en edad escolar y que la matrícula de las escuelas no pasa de 950; las autoridades no prestan colaboración alguna ni la Junta de Educación se ha dispuesto a resolver este problema. Creo que una de las razones que justifican la indiferencia de la Junta en este sentido es la falta de locales, pues los locales ocupados por las escuelas no dan comodidad para hacer llegar un mayor número de niños.

 

Creo que el primer paso que debe darse para poder hacer efectiva la compulsión, es el de construir un edificio amplio que permita resolver el problema de locales escolares en la ciudad: es urgente una reforma a las disposiciones legales para ejercer la compulsión, porque las existentes tienen trámites tan complicados que no dan ningún resultado; para esta reforma me permito sugerir lo estatuido en el proyecto de Código de Educación Pública del Profesor don Luis Felipe González Flores.

 

Otro de los aspectos que muestran el progreso de la institución es el aumento en el porcentaje de promoción, pues en relación con el año anterior aumentó en un 7%. Las pruebas de fin de curso se efectuaron en una forma escrupulosa como se acostumbra todos los años, es decir, examinando alumno por alumno desde el primero hasta el sexto grado, trabajo que ejecutó el Director acompañado del maestro de cada grado en las cinco primeras secciones, y en el sexto grado una comisión integrada por el señor Inspector Provincial, el Director y el maestro de clase. Las pruebas se practicaron por medio de ejercicios escritos y orales, disponiendo los alumnos del tiempo necesario pero sin obedecer a un plan u horario determinado, excepto en el sexto grado que sí lo hubo. Los resultados pueden leerse en las fórmulas Nos. 1 y 2 en la seguridad de que los que han sido promovidos es porque lo merecen, salvo consideraciones especiales para aquellos que tienen más de dos años de permanencia en el mismo curso y a los que sería inútil dejar por más tiempo en el mismo grado. Hago la misma observación de años anteriores: los niños que pierden el curso son en su mayoría los que cuentan con un mayor número de ausencias durante el año y los que permanecen en mayor descuido por parte de los hogares. También denotan progreso el aumento de las actividades económicas y el buen funcionamiento de las instituciones de beneficencia, actividades que se mencionan en la fórmula No. 3 y que se amplían en el curso de este informe.

 

Al referirme al punto No. 8 del Plan de Jefatura de Educación, tengo que confesar que la Escuela de Aplicación  adolece de defectos en lo que se refiere a metodología y disciplina; en ningún concepto quiero decir que nuestra labor sea inferior a la que realizan otras escuelas ni tampoco que el personal descuida estos aspectos. Quiero sí manifestar que debemos orientar la Escuela por otro rumbo para que salga del tipo corriente de escuela y se coloque en un punto más cercano para poder llamarse Escuela de Aplicación. ¿Culpa nuestra que no haya llegado hasta allí? En algunos casos sí, pero en la mayoría de los aspectos las deficiencias metodológicas y disciplinarias giran en torno del problema económico, el cual refleja en puntos diversos de la Escuela, manifestándose en la falta de material y mobiliario adecuados a la técnica de la enseñanza, especialmente en  lo que se refiere a la metodología de ciertas asignaturas, biblioteca apropiada para los niños, buenos libros de consulta para los maestros, mejores condiciones en el edificio, etc., son las necesidades que se sienten. Cuando el maestro tiene que trabajara extraordinariamente para llenar necesidades que son propias del hogar del niño o para satisfacer demandas inmediatas que impone el trabajo corriente no se le puede pedir que distraiga suma alguna de su insignificante sueldo para la compra de material adecuado a sus lecciones. Me consta que para un ensayo que se hizo en los primeros grados, de algunas nuevas tendencias en la enseñanza de la lectura y de la escritura, las maestras gastaban de su bolsillo la suma de ¢ 0.50 diarios en la compra de material ilustrativo y que la preparación de este material les ocupaba de hora y media a dos horas cada tarde o cada noche.

 

No estoy inconforme con el resultado de la Escuela desde el punto de vista metodológico y disciplinario en relación con las posibilidades con que contamos para el trabajo, pero sí creo necesario y posible realizar algo mejor si se nos apoya en el sentido de resolver, aunque sea en parte, el problema de material de enseñanza, porque encuentro buena voluntad y disposición del personal para estas cosas. En las reuniones que hemos tenido con Ud., señor Director, se ha planeado algo para resolver este problema y en gestiones posteriores hechas ante la Secretaría de Educación Pública se nos ha ofrecido ayudarnos

 

No separo el problema metodológico del disciplinario porque me parece que la disciplina comprendida en una forma racional depende de la buena organización del trabajo y no de las órdenes más o menos enérgicas que se impartan para restringir la actividad del niño.

 

Más detalles sobre la labor intelectual de la Escuela pueden obtenerse examinando detenidamente las fórmulas Nos. 1, 2 y parte de la 3.

 

Educación moral, artística, agrícola e industrial

 

Educación moral.

 

Como en años anteriores, la preocupación por encarrilar al niño por la vía de adquisición de hábitos que le permitan modelar la conducta, ha sido intensa; podría asegurarse que si la tarea de suministrar conocimientos fue grande, no menor fue el interés que se puso en la solución de todo problema de orden moral. Se aprovecharon todos los medios a nuestro alcance: las asambleas semanales, las reuniones de padres de familia, las comunicaciones con el hogar, la amonestación del maestro, el estímulo para las buenas acciones, etc., fueron armas que se emplearon en toda oportunidad. ¿Con un resultado eficiente? En relación con la actividad desplegada no, porque el trabajo del maestro está contrarrestado por multitud de circunstancias desfavorables; en varias ocasiones he manifestado cómo se opone el ambiente representado por multitud de tentaciones que tiene nuestro niño, especialmente en la ciudad, y por la indiferencia que caracteriza al padre de familia de esta época. Se nos pregunta por las deficiencias  disciplinarias anotadas en otros a{os y por lo ejecutado en el presente curso para corregirlas: contesto este punto manifestando que así como para obtener una disciplina que signifique orden y habituación al trabajo es necesaria la tendencia renovadora del maestro acompañada del material y de los elementos necesarios, de la misma manera para llegar a la disciplina que represente moralidad del individuo en nuestras escuelas, es necesario el concurso de los padres de familia y de todos los llamados a velar por la niñez. El fumado y el alcoholismo son vicios de una fácil adquisición para nuestros escolares si las autoridades y los padres de familia no se ponen alerta; el entusiasmo descomedido por los juegos deportivos, por el cine y por los camiones, no solo están retardando el progreso intelectual y afectando de una manera visible el estado sanitario, sino que ejercen una influencia de consecuencias tan desfavorables para la moralidad de los escolares que alarma. Los modales bruscos y el ambiente de la galería y del chofer invaden ya hasta los hogares cultos y se manifiestan en la escuela en tan grandes proporciones, que se deja sentir la necesidad de una preocupación mayor no solo por parte del maestro, quien ya la tiene, sino de todas las fuerzas que deben participar en la solución de este problema, incluyendo entre éstas al Gobierno; si no llega a existir la acción conjunta del maestro de escuela, del padre de familia, de las autoridades y en general de los ciudadanos, el mal continuará y seguiremos haciéndonos ilusiones con esa disciplina hipócrita que consiste en ocultar defectos por temor al castigo o al gesto duro del maestro.

 

Labor artística.

 

Puede resumirse la labor artística realizada, en las actividades emprendidas por maestros y niños en relación con el adorno de las aulas, con la buena presentación de la Escuela, especialmente en las festividades efectuadas; los esfuerzos hechos para acostumbrar a los escolares a apreciar la buena música, el cultivo del sentimiento artístico en las asignaturas especiales, etc.

 

Labores agrícolas.

 

Como la Escuela no cuenta con un campo agrícola, la labor se realizó en dos formas: trabajaron los primeros grados, los cuartos y el quinto en un lote anexo al Hospital de la ciudad y cedido por la Junta de Caridad; los grados restantes por dificultades de horario y falta de terreno limitaron su trabajo al  sistema de huertas caseras. Debo hacer notar que en muchos casos este trabajo de huertas caseras se extendió aún a los que trabajan en parcelas del terreno del Hospital.

 

La dirección del trabajo en el Hospital la tomó a cargo el señor don Hernán Carazo auxiliado por el maestro de cada sección y según los informes que se me suministraron el área cultivada fue de 2,500 metros cuadrados con un producto calculado monetariamente en ¢ 600.00, aproximadamente, el cultivo fue en su totalidad de hortaliza y la cosecha se aprovechó en su mayor parte en el consumo doméstico.

 

El trabajo de huertas caseras fue organizado por los clubs agrícolas, asociaciones que se formaron en la Escuela en un número de tres. Funcionaron regularmente durante el año, celebrando sesiones y disponiendo todo lo conducente a la labor; el total del terreno cultivado da una cantidad de 703 metros cuadrados y un producto aproximado de ¢ 200.00.

 

Es necesario hacer constar que para esta labor de huertas caseras se presenta en la ciudad el inconveniente de la falta de propiedad libre y que aunque hay entusiasmo y buena voluntad de parte de los niños, no es posible ejecutar un trabajo más intenso.

 

Labor Industrial.

 

Se toma como labor industrial ciertos aspectos de la obra realizada en Trabajos Manuales y en Dibujo, tendientes a suministrar al niño, especialmente en los grados superiores, rudimentos de un oficio y capacidad para evitar la salida de dinero de los hogares por obras que los niños como miembros de la familia pueden ejecutar. Se elaboraron en Trabajos Manuales obras en madera, en cartón, en hoja lata y en cemento, como dije anteriormente, con un fin práctico. Con especialidad los trabajos en cemento han llegado a constituir una industria productiva para los niños; la fabricación de macetas, de fuentes y de otros trabajos de la misma índole dieron lugar a los niños para resolver problemas de orden económico en el hogar y fueron bastante los casos de niños que depositaron sumas de alguna consideración en las cajas de ahorros, obtenidas con trabajos vendidos. Funcionó en los últimos meses del año un club de Trabajos Manuales integrado por alumnos de los grados superiores, quienes trabajaron activamente en horas extraordinarias por la tarde y en las noches. Siempre se procuró que el Dibujo y los Trabajos Manuales marcharan asociados.

 

De acuerdo con lo interrogado en el plan de informe en relación con las asignaturas especiales, no podría extenderme en la consideración de su importancia por ser tema tan amplio que merece considerarse separadamente del informe final, no con el ánimo de hacer literatura sino con el deseo de definirnos claramente por el camino que deben tomar estas asignaturas. El problema disciplinario y el metodológico estarían en camino de resolverse si a estas asignaturas se les dedicara mayor atención. ¿Cuánto podría hacerse en nuestras escuelas si la Música respondiera no solamente al aprendizaje de unos cuantos conocimientos de teoría musical y a la ejecución de un número determinado de canciones, sino que ampliara su labor en el sentido de despertar el sentimiento artístico en los niños? ¡Cómo sería de beneficioso para nuestra escuela primaria la orientación del Dibujo y de los Trabajos Mañuelas tendiente a dar a las escuelas despertando el poder de iniciativa en los alumnos y considerando la asignatura no separadamente de las restantes de la escuela sino como su complemento!

 

No afirmo la ausencia de estas tendencias en el trabajo que se realiza, puesto que ya he hecho relación de lo efectuado en este sentido anteriormente; sí quiero hacer notar que esta labor podría ser más intensa si se le dedicara una mayor atención animando a los maestros de estas asignaturas para que se sientan más ligados a la obra escolar; suministrándoles el material necesario y dirigiéndoles en una forma más eficiente; darles el apoyo que necesitan y demandar del hogar la obligación de mirar estos trabajos con la importancia debida y no como asuntos secundarios o como oportunidad para la pérdida de tiempo. Actualmente las asignaturas especiales están tan descuidadas, en lo que se refiere a dirección, que en la mayoría de los casos los maestros que las sirven solamente reciben instrucciones del director de la escuela en que trabajan, y al juzgar por mí, en la mayoría de los casos estas sugestiones carecen de la autoridad del caso.

 

En cuanto a distinción de maestros no entro a establecer diferencias reservándome este trabajo para las calificaciones, puesto que celo profesional, puntualidad y buena conducta, son condiciones que existen en la mayoría; si la competencia hubiese de medirse por el esfuerzo y por la dedicación al trabajo, por la colaboración en las actividades extraordinarias de la Escuela, también podría decir que existe un grupo grande dispuesto siempre a colaborar y cuando se necesitan los servicios ninguna persona se excusa.

 

Al hablar de la labor intelectual dije los defectos metodológicos y disciplinarios y al detallarlos creo haber dejado contestada la interrogación que se hace en los puntos 14 y 15; no obstante repetiré que las necesidades técnicas se encuentran en todos los departamentos de la Escuela y que ellas caminan a la par de las materiales. Es necesaria la renovación para ajustar la enseñanza de la Lengua Materna, de las Matemáticas, de la Geografía y de otras asignaturas a métodos y procedimientos más científicos, pero para esto hay que pedirle al maestro que lea, no en la biblioteca anticuada que existe en nuestras escuelas sino buenas obras modernas;  es conveniente que el maestro haga su lección viva, práctica, pero aquí también se nota la urgencia de buen material. Repito que la Escuela ya ha dado sus pasos para cubrir, aunque en muy poca cosa, estas necesidades. Sí creo conveniente el insistir más en el vecindario para que se comprenda la obligación de cooperar en la obra escolar; también sería conveniente el aumento de las rentas de las Juntas de Educación.

 

Campaña Antialcohólica.

 

La campaña antialcohólica se continuó este año pero variando de sistema, es decir, señalando una hora en el horario de cada grado. Se varió el plan porque el sistema de conferencias para toda la Escuela resulta inconveniente por lo difícil de adaptar un tema a la comprensión de algunos de diferente desarrollo mental. De resultados no podía hablar porque creo que esta labor es preventiva y no curativa; podríamos conformarnos si la Escuela logra como resultado que los niños salgan convencidos de que no deben adquirir el vicio del alcohol.

 

Campaña a favor del Sistema Métrico Decimal.

 

Se realizó dentro de la Escuela con toda la amplitud del caso, dando a conocer las razones que se tuvieron en cuenta para implantar dicho sistema: fue ésta, tarea que se efectuó sin ninguna interrupción. Se propusieron unas conferencias para instruir a la policía y a los comerciantes pero no se llevaron a cabo por el poco ambiente que tubo tal proposición. No creo en el resultado de esta campaña por la tolerancia que existe en el país para la infracción de la ley y por el poco interés que muestran las autoridades para hacer que se cumpla la que estableció el uso del Sistema Métrico Decimal.

 

Conducta de los maestros.

 

Afortunadamente no tengo nada que anotar que perjudique a los maestros en lo que a conducta se refiere.

 

Junta de Educación.

 

La gestión administrativa de la Junta de Educación satisface: siempre que la Escuela necesita auxilio y lo demanda la Junta atiende. Si se han dejado de ejecutar trabajos no es por falta de voluntad sino porque las rentas no son lo suficientes para atender de todo punto cinco planteles. Hemos sido prudentes en solicitar, en atención al enorme gasto que ocasionó la reparación de este edificio en el año de 1925. Merecen un elogio especial por su buena voluntad y disposición en esta Junta, el señor Presidente Lic. Don Víctor Trejos y  el profesor don Luis Felipe González Flores.

 

Extensión social

 

Terminado el desarrollo de los puntos comprendidos en el plan de la Jefatura de Educación Primaria, paso a relatar actividades que no se han comprendido en ese plan y a detallar, aunque brevemente, algunas de las anotadas en la fórmula No. 3.

 

Como de costumbre se organizó el personal desde los primeros días en comisiones para atender las actividades extraordinarias.

 

Servicio Sanitario.

 

Está a cargo del Médico Escolar Dr. Don Noemí Alvarado. En las visitas hechas a la Escuela se atendieron 68 niños; en la clínica fueron recetados y se les suministró medicina a 68; en los hogares atendió el médico a 5 niños. El Dr. don Santiago Zamora prestó una vez gratuitamente sus servicios solicitado por la Escuela. Funcionó la Cruz Roja durante todo el año bajo la dirección de la señorita Peregrina Alvarado, teniendo a su cuidado el envío de los niños a la clínica y la atención de los casos en enfermedades o de accidentes pasajeros. Administrando el botiquín por esta sociedad, presentó un movimiento de 74 servicios a niños de la Escuela, 4 a los normalistas, 3 a padres de familia y 3 a los porteros.

 

Puede comprenderse en este servicio de asistencia sanitaria la institución denominada "El vaso de Avena" que sirvió a 45 niños pobres por espacio de seis meses un vaso de avena.

 

Biblioteca.

 

Se ha dividido este departamento en dos secciones: la Biblioteca Infantil y la Biblioteca para Maestros, la primera cuenta con 212 volúmenes bien seleccionados, de los cuales 74 han ingresado en el curso presente mediante las actividades de beneficencia y económicas. Desde el mes de junio, fecha en que la Corporación Municipal acordó la instalación del alumbrado en el edificio, se fijó una hora en la noche para el servicio de biblioteca, trabajo que se efectuó regularmente mediante el auxilio de todos los miembros del Personal. El número de lectores fue de 664 fuera de una hora semanal de lectura libre que figuró en las actividades de cada grado y de 154 servicios prestados en ratos aislados.

 

La biblioteca para maestros está en iniciación y cuenta con 194 volúmenes de los cuales 11 han entrado este año.

 

Obsequios a la Biblioteca

 

Un lote de revistas enviadas por el señor Ministro Argentino.

Geografía de América, obsequiada por su autor don Jorge A. Boero.

La Abeja de Oro, obsequiada por su autor don Juan Manuel Cotta.

2 libros de cuentos obsequiados por unos padres de familia.

Se reciben regularmente de la República Argentina las siguientes revistas: "Humanidades", de la Universidad Nacional de la Plasta. "Revista de Instrucción Primaria", "El Monitor de la Educación".

 

Relaciones con centros educacionales y otras actividades sociales.

 

Ha mantenido la Escuela relación con varios centros educacionales de la República Argentina y con especialidad con la Escuela República de Costa Rica; se publicó este año el "Folleto Conmemorativo del Bautizo de la Escuela República Argentina" con el fin de informar mejor a las escuelas del país y a los centros mencionados anteriormente, de estos movimientos internacionales escolares; para la publicación de este libro recibimos todo el apoyo de la Secretaría de Educación Pública y de Relaciones Exteriores.

 

En la fórmula No. 3 se da cuenta de las reuniones de padres de familia, de las fiestas y asambleas, de las sesiones con el personal y de los movimientos hechos en beneficio de la localidad. Se anotan 36 reuniones celebradas con el Personal, entre las cuales figuran 8 sesiones que tuvimos con el señor Director de la Escuela Normal para tratar de asuntos técnicos y metodológicos.

 

Siempre que fue necesario nos asociamos a las escuelas de la ciudad para toda actividad de conjunto. El departamento de Material de Enseñanza se abrió una hora diariamente para prestar los servicios que solicitaran las escuelas y su movimiento se registra como sigue:

 

Escuela Normal de Costa Rica (servicio a normalistas)                            235 veces

Escuela Joaquín Lizano                                                                              17 veces

Escuela Nicolás Ulloa                                                                                 13 veces

Escuela Rafael Moya                                                                                    9 veces

Escuela Braulio Morales                                                                              7 veces

 

Servicio Económico.

 

En la fórmula No. 1 se detalla el movimiento de cajas de ahorros y en la No. 3 se menciona la cantidad obtenida mediante ciertas actividades organizadas por la Escuela en relación con entradas y salidas de dinero, pero el total del movimiento económico se puede ver en cuadro separado que se presenta en este informe.

 

Benedicto Víquez Guzmán: La obra escrita de Omar Dengo Maison. Informe de 1926. Dos

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Como resultado de las gestiones, la Secretaría de Estado, que no estaba entonces encargada al señor Dobles, ordenó el pago de la suma que al señor Sáenz se le debía, pero restó esa suma del fondo constituido en virtud del decreto de creación de la Junta y esto, aparte de perjudicara el interés de la Escuela de hacer ahorros para comprar material didáctico, puede representar, a mi juicio, un precedente que si prevaleciera llegaría a hacer nugatorias las ventajas que se entiende derivar del decreto mencionado.

 

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Omito datos referentes a las relaciones con los padres y encargados de familia, por haberlos presentado con amplitud en la sesión en que estuvo presente el señor Secretario.

 

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La Sociedad de Graduados hizo gestiones, con buen éxito, para que el Congreso Constitucional elevara a ¢ 50.00 la dotación mensual de los becarios.

 

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La colaboración de los alumnos se ha manifestado, como siempre, múltiplemente: en asambleas, fiestas, aseo, ornato, actividades deportivas, servicios de Secretaría, servicios sanitarios, directivas de clase, reemplazo de profesores, grupos para repasos, "hora del cuento", reparaciones, etc.

 

De manera constante han trabajado solamente estos centros: de encuadernación, de cocina, de trabajos manuales y uno de lectura.

 

Las escuelas de la ciudad han abierto sus aulas con la más generosa disposición, a los alumnos practicantes.

 

Varios maestros han prestado servicios en diferentes actividades, con la mejor buena voluntad. Entre ellos, sin incluir a los de la Escuela de Aplicación, los siguientes: don Víctor Cordero, don Eduardo Herrera, don Marco Tulio Campos, las señoritas Zulema Alvarado, María Beer, Herminia Bonilla, etc.

 

La municipalidad del cantón central, aparte de los servicios que siempre le ha hecho a la Escuela, facilitó la ejecución de varios trabajos urgentes. El señor Gobernador se interesó en esos trabajos y consiguió que la Secretaría de Fomento dispusiera la reparación de varias canoas.

 

Vinieron a la Escuela a dictar conferencias los siguientes caballeros: don Gerardo Zúñiga Montúfar, don José Guerrero, don Carlos Vicuña Fuentes, don Tomás Fernández Bolandi, el Dr. Ossigian, don Warren Mory, don Luis E. Nieto Caballero y el señor Mesa Flores y el señor Soto Hall.

 

* * *

 

A las escuelas, instituciones en general, maestros y particulares se procuró atenderlos debidamente en sus peticiones de colaboración y servicios.

 

* * *

 

Hay en tramitación 8 solicitudes de Bachilleres que se proponen presentar exámenes para obtener el título de Maestro Normal.

 

* * *

 

La Secretaría de Gobernación, a pedido del Departamento de Agricultura Escolar, nos obsequió 650 arbolitos de Morera. Al Dr. Ossigian le habíamos comprado 400. De estos 1050 arbolitos hay sembrados 99 en el campo cercano a la Escuela, 950 en el campo situado en Barba, -Granja Jesús Jiménez- y 1 en la casa adyacente a la Escuela.

 

Los alumnos hicieron 100 huecos. Los peones pagados por la Escuela, hicieron 400. Los alumnos sembraron 600 arbolitos. El trabajo fue dirigido por el profesor de Agricultura don Hernán Carazo, con quien los alumnos sembraron 400 árboles en el Cementerio de la ciudad.

 

* * *

 

En el informe de 1925 señalaba la importancia de que la Escuela continúe observando el trabajo de los alumnos graduados y busque cómo hacer más íntima la relación que con ellos fomenta. Interesado en encontrar recursos que contribuyan a inducir al alumno a facilitar las relaciones, y en que ellas tiendan a ser un medio de mejorar la preparación de los graduados y de enriquecer con la de éstos la experiencia de la Escuela, he procurado observar de cerca, una vez más, las circunstancias que dentro del mecanismo de la Escuela cabe considerar como concurrentes a la formación del espíritu profesional. Las observaciones me sugieren varios procedimientos y entre ellos uno que no es viable sino mediante disposiciones que necesitan el consentimiento de la Secretaría. La de reformar el modelo de expediente complementario del título, el cual fue legalmente autorizado por acuerdo del Gobierno anterior. No solo proyecto proponer un nuevo formulario de expediente, basado, en cuanto es dable adaptarlo, en principios como los que sirven de fundamento a las escalas del Profesor Rugg, sino que desearía intentar una reglamentación del uso de los expedientes en las aulas primarias. Actualmente varios señores Inspectores tratan de aprovechar los expedientes, pero es necesario que todos lo hagan, y esos documentos acopien datos de mayor significación que los actuales, datos más completos y más abundantes.

 

Sería deseable que el expediente se comenzara a construir desde el Primer Año Normal, con la cooperación del alumnado y en forma que por requerir constante autocrítica, tendería a ser un contralor efectivo de la habituación del estudiante a las normas profesionales. Cuando menos, se debería iniciar esa tarea desde el Segundo Año Normal.

 

* * *

 

El informe de la señorita Asistente Sanitaria es, con respecto a la mayor parte de los datos, confidencial. A medida que pasan años se va disponiendo de observaciones que alguna vez serán útiles como base de estudios acerca de las condiciones sanitarias de nuestro estudiante. Si se juzgan los datos de que dispone la señorita Asistente sanitaria, de acuerdo con la llamada "ley del gran número", se encuentra que no son suficientes y que, por lo menos en el aspecto antropométrico, convendría uniformar los procedimientos adoptados en los colegios, a fin de estar pronto en aptitudes de trazar algunas normas provisionales.

 

La inspección individual de los alumnos se hizo detenidamente dos veces en el año. En ambas ocasiones se revisó el registro de peso y talla.

 

El oculista de la Escuela, que es a la vez especialista en enfermedades de oídos, nariz y garganta, practicó 84 exámenes. El médico practicó 74 exámenes. El departamento de Salud Pública practicó 67 exámenes.

 

La Liga Sanitaria, -Institución cooperativa anexa al servicio- presenta en sus cuentas un activo de  ¢420.40 y un pasivo de ¢ 385.65. Las entradas principales de ese fondo aparecen anotadas así: Iniciativa de don Luis Odio (Cine) ¢ 34.80; iniciativa de don Samuel Sáenz (venta de objetos sin dueño) ¢ 16.55; beneficio obtenido por venta de telas para uniformes y donación de doña Amparo de Zeledón ¢ 87.55; donación procedente del fondo de protección de alumnos pobres ¢ 100.00; iniciativa del alumno Marco Tulio Castro, ¢ 20.00 Alumnos de varios años han contribuido al sostenimiento de la institución.

 

La señorita Bouthier sugiere, y ojalá podamos satisfacer el deseo, que de los fondos ordinarios de la Escuela se le asigne una partida mensual de ¢ 20.00 para ayudar al pago de medicinas, operaciones dentales, etc.

 

A fines del curso el Sr. Subsecretario de Salud Pública tuvo la bondad de dirigirse a la Escuela en solicitud de nombres de estudiantes interesados en recibir un curso de conocimientos esenciales de exámenes de heces y otros semejantes. Con la respectiva respuesta le envié a dicho funcionario la proposición de que dos profesores reciban el curso mencionado. La iniciativa, que procede de los señores don Tobías Retana y don Rafael Cortés, obedece al plan de que tales profesores aprovechen después los conocimientos, el uno en trasmitirlos a los alumnos del Tercer Año Normal y el otro en practicar los exámenes de nuestros alumnos. En tal respuesta traté de hacer ver lo importante que sería que la indicada preparación contribuyera a aumentar la eficiencia con que los graduados podrían secundar la obra de aquella Subsecretaria.

 

* * *

 

El señor Secretario se servir+a encontrar adjuntos los siguientes documentos:

 

1.      Informe del Secretario sobre movimiento de fondos.

2.      Informe del Director de la Escuela de Aplicación "República Argentina".

3.      Informe de Práctica Escolar.

4.      Informe del Bibliotecario.

5.      Cuadros:

 

a.       de matrícula, etc.

b.      de promoción

c.       de asistencia media

d.      de graduación

e.       de becas vacantes.

 

Sería interminable un comentario de esos informes, sumamente interesantes en general y que denotan una laboriosidad digna de aplauso. Los cuadros anexos, y entre los enumerados los que aparecen en el informe de Biblioteca, no dan pie a un análisis de alguna importancia si no es juzgándolos en comparación con los correspondientes a los cursos anteriores, pero todavía no hay en los archivos el número suficiente.

 

Una revisión del trabajo de este año me trae de nuevo las impresiones que expresé en el informe de 1925, con más el reconocimiento de que ha habido progreso. Es lento, ciertamente, vacilante quizás, pero progreso que nos infunde confianza en que con más tiempo, mejores medios y mayor esfuerzo, podremos vencer las dificultades y deficiencias más arraigadas.

 

Cuando hago comparaciones con el estado de la Escuela años atrás, si por momentos lamento que ciertas posibilidades decrecieran ostensiblemente, hasta parecer a veces extinguidas, me regocija en cambio la fe de que es más estable ya, o más intenso, o más armónico, -según el ángulo de observación- el conjunto de la actividad desenvuelta. La continuidad en el estudio de la mayor parte de las materias, el crecimiento de las funciones de la biblioteca, el mejoramiento del estado sanitario de los alumnos, el progreso de los servicios administrativos, el progresivo aumento de rentas, la sucesiva ampliación de los estudios educacionales, la reforma de varios procedimientos reglamentarios, etc., son factores que demuestran que la institución posee alguna efectiva capacidad de progreso. Como tantas veces lo he afirmado, queda mucho campo al frente, en espera de surcos y semillas, o de un cultivo más acertado o más tenaz.

 

Tanto hay urgencia de rectificación de ellos, vale decir, en la manera de traducirlos en acción docente y educativa y en acción cívica y social.

 

Termino con la sencilla expresión del justo anhelo de que los tiempos sean propicios al cumplimiento de las aspiraciones de esta casa, y con votos para que al señor Secretario le sea dado ampararla, quedo a las órdenes del señor Secretario con agradecimiento y  respeto1.

 

                                                                                            Omar Dengo,

                                                                                 Director de la Escuela Normal

 

Heredia, diciembre de 1926.



1 Los detalles que el señor Secretario quiera conocer para completar o aclarar los puntos anteriores, los dará con gusto la Dirección.

Benedicto Víquez Guzmán: La obra escrita de Omar Dengo Maison. Informe de 1926. Uno

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ESCUELA NORMAL DE COSTA RICA

 

 

Señor Secretario de Estado en el

Despacho de Educación Pública

San José

 

Señor Secretario:

 

Tengo el honor de enviar a Ud. el informe reglamentario acerca del trabajo de la Escuela Normal en el año 1926. No trato de presentar un informe detallado sino, como en años anteriores, una exposición relativa a algunos de los aspectos de la vida del establecimiento. Usted nos hizo el servicio de estar presente en la reunión de padres y encargados de familia que se efectuó como parte del programa de clausura del curso y tuvo así oportunidad de oír las extensas apreciaciones del suscrito Director sobre las principales dificultades opuestas a la labor. Entiendo que esa circunstancia me exime de referirme aquí a ellas especialmente. También nos hizo usted el honor de colaborar en tal asamblea con una breve exposición, oportuna, acertada y generosa, que mereció aplausos de todos los concurrentes, pues las promesas que uD. Tuvo a bien hacerle a la Escuela significan para ella la solución de múltiples y serios problemas. Algunos de ellos han sido, por largo tiempo, grave obstáculo.

 

Precisamente se reunirá en estos días el Consejo de Profesores para estudiar las situaciones de deficiencia a que Ud. Y yo hubimos de referirnos, y buscar los medios adecuados al mejor aprovechamiento de los servicios que Ud. Se muestra dispuesto a prestar. En esa reunión repetiré el concepto que me hace consignar aquí: la Escuela, si Ud. La ayuda a adquirir el material didáctico que más necesita y a hacerle al edificio las reparaciones más urgentes, le será deudora de grandes beneficios. Y justamente esperamos que la trascendencia de ellos no se contenga dentro de los límites de la provincia de Heredia sino que se extienda, por medio de la actuación de la Escuela, a las escuelas primarias del país.

 

* * *

 

La organización del personal del establecimiento fue propuesta oportunamente a la Secretaría de Estado para su aprobación.

 

Con excepción del Médico de la Escuela, Dr. Zamora, trabajaron las mismas personas que en el curso precedente, aunque en algunos casos hubo diferencias en cuanto a la distribución de las lecciones. El curso venidero exigirá algunos cambios. En el momento oportuno los propondré a la Secretaría con las explicaciones del caso.

 

Estoy satisfecho de la mayor parte de los profesores y empleados. En lo que dice relación al personal administrativo no solo estoy satisfecho, sino que debo elogiar a las personas que lo forman, pues tras realizar cumplidamente el trabajo que les corresponde, se encargan de labores complementarias sin las cuales no sería posible hacer todo lo que la Escuela demanda. Algunos empleados deberían recibir mayor remuneración, como el encargado de la biblioteca, ya que la importancia de ésta y su organización imponen la ejecución de un trabajo que a veces resulta ser excesivo. Hay que apreciar en los informes de ese empleado la actividad que la biblioteca supone, así por la atención de la lectura de los alumnos y maestros, como por el servicio de encuadernación que ha establecido, como por el intercambio de publicaciones. Gracias a este servicio, que constituye una de las preocupaciones dominantes del señor Umaña, la biblioteca ha enriquecido considerablemente su depósito de publicaciones. Si en la Escuela no se ha hecho sentir mucho la necesidad de textos que otros colegios revelan, ello se debe atribuir al funcionamiento de la Biblioteca. Los profesores, en su mayoría, han adquirido la costumbre de recomendar obras de consulta; los alumnos, en su mayoría, han adquirido el hábito de consultar; y el bibliotecario se ha esforzado acertadamente por satisfacer los propósitos de ambos. Un empleado a quien se remunera justamente podría dedicar más tiempo al cuidado del departamento y eso haría posible que el horario respectivo se adaptara más convenientemente a las necesidades de la Escuela.

 

Si alguna vez llegáramos a estar en aptitud económica de contemplar otros intereses de la organización administrativa, trataría yo de que se pensara también en introducir cambios radicales en el sistema de dirección disciplinaria de las señoritas.

 

Acerca del personal docente he de manifestar que en ciertos casos debe adoptar la Dirección en el próximo curso, medidas especiales para obtener un cumplimiento más estricto. Son muchos los profesores, en cambio, cuyos servicios a la institución sobrepasan los límites de la exigencia reglamentaria y muestran una actitud que, si se atiende a lo exiguo de la mayoría de las dotaciones, bien merece que la Escuela la juzgue abnegada y se enorgullezca de hacer descansar en ella buena parte de los fundamentos morales de su función.

 

El informe del Secretario sobre el estado de fondos que la Escuela recibe, indica, como todos los años, en qué medida contribuye el profesorado, noble y eficazmente, al desenvolvimiento de afanes y actividades que sin ese concurso no prosperarían. Dentro de las posibilidades pecuniarias del profesorado, viene a ser muy grande la contribución que ha aportado y que ha servido, en varias formas, para favorecer a los estudiantes. Por cierto que a este propósito hacía yo notar en una de las recientes sesiones del Consejo de Profesores, la conveniencia de autorizar a la Dirección para que, bajo el contralor de la Secretaría de Estado, se paguen, con ingresos extraordinarios, ciertos servicios de algunos profesores que las condiciones reglamentarias no permitirían incluir en el presupuesto ordinario. Los profesores recibieron con simpatía la insinuación, por constarles que hay compañeros que trabajan en condiciones de verdadero sacrificio.

 

Una breve enumeración da idea del trabajo extraordinario de la mayoría de las personas que integran el personal.

 

Don Samuel Sáenz, Secretario de la Escuela, ha desempeñado prácticamente, con celo encomiable, las funciones de un Subdirector y por todos los medios a su alcance y con respecto a la mayoría de las actividades, ha prestado servicios que no caen dentro de la órbita de sus obligaciones.

 

Don Salvador Umaña, cuyo trabajo difícilmente le deja algunos minutos libres, ha dirigido el Centro de Encuadernación y  ha participado en las labores de la Sociedad de Graduados.

 

Don Tranquilino Sáenz ha tenido a su cargo uno de los años, como profesor Jefe, ha presidido las sesiones de la Comisión Protectora de Alumnos Pobres, ha colaborado en asambleas y, en general, en las actividades libres.

 

Don Tobías Retana ha tomado a su cargo uno de los años, como profesor Jefe, ha dirigido un Centro de Trabajos Manuales, ha dado lecciones en reemplazo de colegas y ha colaborado, en general, en las actividades libres.

 

Don Alberto Garnier ha tenido a su cargo uno de los años, como profesor Jefe.

 

Don  Ricardo Solís Molina ha tenido a su  cargo uno de los años, como profesor Jefe.

 

Don Rafael Cortés ha dado lecciones en reemplazo de compañeros y ha colaborado, en general, afanosamente en actividades libres. Ha pertenecido también a la Comisión de Espectáculos.

 

Don Hernán Carazo ha tenido a su cargo uno de los años, como profesor Jefe, ha dado lecciones en reemplazo de compañeros, ha colaborado en actividades libres, de preferencia en trabajos extraordinarios de agricultura y ha pertenecido a la Comisión de Espectáculos.

 

Don Rodolfo Quesada ha prestado servicios en la orquesta.

 

Don Luis Odio ha colaborado en las actividades libres, ha prestado servicios en la orquesta y como miembro de la Comisión de Espectáculos se ha encargado de dirigir las exhibiciones cinematográficas.

 

Don Abraham Molina ha dado lecciones en reemplazo de profesores, ha pertenecido a la Comisión de Espectáculos y ha colaborado en la Sociedad de Graduados.

 

La señorita Lola Irías ha dado lecciones en reemplazo de compañeros, ha tomado a su cargo un año, como profesora Jefe y ha pertenecido a la Comisión Protectora de Alumnos Pobres.

 

La señorita Angélica Gamboa ha dirigido el Centro de Encuadernación, ha tenido a su cargo uno de los años, como profesora Jefe y ha pertenecido a la Comisión Protectora de Alumnos Pobres.

 

La señorita Adela Ferreto ha pertenecido a la Comisión Protectora de Alumnos Pobres y ha colaborado, en general, en las actividades libres.

 

La señorita María Julia González ha pertenecido a la Comisión Protectora de Alumnos Pobres y ha colaborado, en general, en las actividades libres.

 

Lo mismo que se dice de la señorita González hay que decir de la señora doña Cristina de Beer y de las señoritas Susana Víquez y Lilia Quesada. Con el agregado de que la señora de Beer y la señorita Quesada han tenido a su cargo un trabajo excesivo en relación con las actividades libres.

 

Don Rafael Salas ha colaborado en algunas actividades deportivas.

 

También la señorita Lucía Buthier, quien, además, ha colaborado en otras actividades y ha tenido a su cuidado la organización de un club.

 

Don Juan Ramón Bonilla ha colaborado en las tareas del Centro de Encuadernación y ha iniciado trabajos encaminados a que el Departamento de Dibujo adquiera el material que necesita.

 

Conviene tomar nota también de que varios profesores han ayudado a los alumnos más pobres a comprar el material que les hacía falta para sus estudios.

 

En el aspecto didáctico del trabajo de los profesores, el juicio de la Dirección es o tiende a ser favorable con respecto a la mayoría de los casos. En el informe correspondiente al año 1921, y en el año 1922, hube de referirme con algún detenimiento a los progresos que a mi juicio debe conquistar la Escuela en el campo de los métodos y procedimientos. Pienso ahora como pensaba entonces, pero, aunque reconozco que la tendencia dominante es conveniente a las aspiraciones sustentadas, veo con mayor claridad que dentro de las circunstancias en que se realiza el trabajo, no es fácil, sino de manera muy lenta, la producción de aquellos progresos. No obstante veo también que si, a veces, se ha perdido en extensión, en cambio se ha ganado en intensidad. En ciertas asignaturas los avances son evidentes; en otras, aparecen posibilidades que son indicio de que el progreso, ya definido, no tardará en manifestarse. Los casos que se podría decir que acusan un probable estancamiento, representan por fortuna, la minoría. Confío, sin embargo, en que lograremos dominar esa situación. Si llegáramos, como desde hace tiempo lo deseo, a disponer de medios que facilitaran una apreciación objetiva de los resultados, quizás llegaríamos a encontrar que las deficiencias cardinales que ellos denunciaran no provendrían siempre, ni siquiera de modo principal, del espíritu del profesorado, sino de las circunstancias que la organización de la Escuela impone. Pero no niego así que se ofrece una tarea grande, muy difícil de cumplir con acierto en el país, en cuanto a obtener una más firme expresión del conveniente espíritu profesional.

 

Es cierto que la educación de la enseñanza a los intereses, capacidades y necesidades de los alumnos, falta en muchos casos, aunque no de manera constante; pero no estoy autorizado por mis observaciones a atribuir ese mal exclusivamente, ni en gran parte, al ánimo que el profesorado pone en su tarea didáctica, ya que en realidad está casi por explorar, a pesar de nuestro deseo, toda esa vasta zona del conocimiento del alumno. Lo que en la Escuela se ha hecho en ese sentido es insuficiente y demanda muchas ampliaciones que no sé se será posible ejecutar en breve tiempo. En relación con este punto, que la tiene a su vez con el referente a plan de estudios y otros (ver informes anteriores), debo confesar que pequé de iluso cuando imaginé que pronto estaría la Escuela capacitada para llevar a cabo las investigaciones y acumular los datos necesarios.

 

* * *

 

A propósito del plan de estudios y de acuerdo con las tendencias que he venido expresando en mis informes, he de decir que introduje a principios del año varias modificaciones de detalle en la distribución de asignaturas. Para completar esa pequeña reforma, será preciso introducir algunos otros cambios, también de detalle, en el curso de 1927. La supresión de los exámenes de revisión de conocimientos de enseñanza primaria contribuye a hacer necesarios esos cambios. Quizás no consiga darles la amplitud deseable, pero en todo caso me parecerá preferible la revisión, siquiera parcial, efectuada en clase, al procedimiento de exámenes requerido por el reglamento cuya modificación propuse a la Secretaría.

 

* * *

 

Acerca de esa modificación conviene agregar que cuando proponga la unificación de disposiciones reglamentarias que esa Secretaría ha sugerido y que la Escuela desea, tendré muy en cuenta el interés de conservar la influencia del único factor que me había gratos los exámenes suprimidos. Aludo a las circunstancias que obligaban al alumno a emprender ciertos estudios con el solo apoyo de su propio esfuerzo, Espero que ha de ser posible conservar la ventaja sin las dificultades y riesgos que dentro del sistema de exámenes tenía que vencer.

 

* * *

 

Algunas de las apreciaciones y algunos de los datos anteriores se aclaran o completan con los siguientes:

 

En varias asignaturas se ha empleado con provecho, el trabajo por grupos, a saber: Práctica Escolara, Historia, Preparación de Material, etc.

 

En Trabajos Manuales de varones y de señoritas, y en Costura y Cocina, se ha continuado cultivando el propósito de aprovechar el valor utilitario de esas asignaturas, aunque sin exclusivismos. El señor Secretario sabe que los daños causados por los temblores de 1924 nos obligaron a trasladar los talleres de Costura y de Trabajos Manuales para señoritas, y que las respectivas profesoras han estado obligadas a conformarse con condiciones de suma incomodidad.

 

En el primero de esos talleres se ejecutaron 497 trabajos y en el segundo 370. Si se advierte que los alumnos son, en general, muy pobres, y que les es difícil obtener el material adecuado a las exigencias de programa, u obtenerlo en cantidad suficiente, se reconoce el mérito especial de los esfuerzos cumplidos.

 

Por cierto que alguna vez habría que pensar en que el cumplimiento estricto de la ley en lo concerniente a provisión de útiles a los alumnos becarios, exigiría que se les diera -y esto nunca se ha hecho- el material que han de utilizar en las asignaturas llamadas especiales.

 

El programa de Costura fue objeto en este curso de varias modificaciones importantes. Como anexo al curso de Cocina se dictó uno especial para particulares, a fin de darles la preparación teórico-práctica para los exámenes del Certificado de Aptitud.

 

El profesor de Agricultura, con su trabajo personal y el de un grupo de alumnos, y fuera del tiempo de horario, rehizo totalmente las cercas del campo agrícola que, gracias a la Junta de Educación, aprovecha la Escuela.

 

En las lecciones de Economía Doméstica se procuró introducir, discretamente, ciertas nociones de puericultura  y evolución sexual. Con los varones se continuó la labor hincada en años anteriores, pero fuera de los cursos ordinarios y sin sistematizar el trabajo.

 

Las lecciones de Psicología tuvieron en este curso, más intensamente que en los anteriores, un carácter experimental.

 

Las lecciones de Trabajos Manuales del Tercer Año Normal se organizaron, con más eficacia que el año pasado, de acuerdo con la necesidad de adiestrar ampliamente a los alumnos practicantes en la preparación de material ilustrativo.

 

El profesor de Inglés, que ha renovado completamente sus programas, comenzó a realizar ensayos para la adopción de tests. El curso de Francés del Tercer Año Normal se dedicó, casi íntegramente, a la traducción de una de las obras pedagógicas del Dr. Decroly.

 

Han sido notorios los progresos alcanzados en el aprendizaje de Ortografía. Los programas de Lengua Materna fueron modificados en varios aspectos. El profesor no está contento, y con justa razón, de cómo están distribuidas las horas dedicadas al estudio literario y sugiere reformas.

 

Varias asignaturas se han beneficiado, más extensamente que en otros años, del enriquecimiento de la Biblioteca, a saber: Práctica, Matemáticas, Geografía, Historia, Ciencias Físicas, Ciencias Naturales, Pedagogía y Metodología.

 

Los estudios de educación  del Tercer Año Normal se completaron, como ensayo, con un curso de Psicopedagogía.

 

En el curso de Ciencias Naturales (Biología) correspondiente al Segundo Año Normal, el profesor ensayó, en los ejercicios bimestrales, ciertos procedimientos de examen recomendados por la Dirección, cuyo uso convendría generalizar, por lo menos con respecto a las principales asignaturas.

 

La experiencia del laño aconseja, con respecto a las lecciones de violín, que en lo sucesivo sean obligatorias para los alumnos que se inscriben en ese curso facultativo.

 

* * *

 

Con motivo de ciertos cargos públicos  que se entendió que iban dirigidos contra la Escuela, por causa de la preparación de los maestros especiales, los profesores de las asignaturas correspondientes a los ramos que esos maestros enseñan, se acercaron a la Dirección con el objeto de determinar si era conveniente o necesario que se aceptara la responsabilidad de darles aquella preparación a los maestros ordinarios. Mi respuesta fue negativa. La misma que hube de oponer a los cargos mencionados. No creo que la Escuela posea la aptitud indispensable, ni que sus medios de trabajo sean propicios a creársela. Esto, sin entrar, a discutir por ahora sobre la conveniencia o sobre la posibilidad de obtener, aún disponiendo de los medios, una preparación tan extensa y completa como la que se pretendería. Ciertamente, se podría transformar la organización, con vista de otras o de más amplias finalidades, pero no creo que, al menos por ahora, le incumba a la Escuela el ejercicio de la iniciativa que haría falta.

 

Se puede pensar también, en relación con estos tópicos, en acentuar la orientación de las asignaturas especiales en el sentido de procurar que aporten un mayor tributo a la preparación del maestro ordinario. Es decir, se puede poner cierto énfasis en determinados aspectos de una tarea que, en realidad, se ha venido haciendo. Una de las formas de conseguir ese efecto consistiría, por ejemplo, en sistematizar el procedimiento que en el año pasado y en éste se aprovechó: el de otorgar certificados de aptitud, -sin valor legal- al alumno graduado que la haya demostrado sobresalientemente, en alguno de los ramos especiales. En 1925 se extendieron 7 certificados de ese tipo; y a fines de este curso se extendieron 4. Como parte de la sistematización, se le pedirían al alumno estudios especiales de significación esencial.

 

A propósito de tales problemas, algunos compañeros, entre ellos el señor González Flores, han juzgado que sería posible poner en vigencia el decreto No. 17 de 7 de octubre de 1915, con las modificaciones que habría oportunidad de estudiar si el señor Secretario considerase atinada la insinuación. Una organización más simple, más apta para satisfacer las necesidades de la situación actual, conduciría, quizás fácilmente, a un proyecto de inmediata utilidad para la Escuela y para la educación primaria.

 

* * *

 

De las compras de material de enseñanza hechas en el año, ha tenido conocimiento la Secretaría al hacer la revisión periódica de las cuentas.

 

* * *

 

El consejo de Profesores celebró en el año cinco reuniones.

 

La primera, el 9 de marzo, para oír una exposición del Director relativa a las normas de trabajo del año y para conocer del resultado del concurso de becas y discutir la adjudicación de las mismas.

 

La segunda, el 13 de abril, para hacer el estudio de cinco solicitudes.

 

La tercera, el 2 de agosto, para hacer observaciones referentes a los ejercicios bimestrales.

La cuarta, el 30 de agosto, para hacer un estudio detenido de la situación de cada alumno según el siguiente plan: alumnos bien juzgados, a quienes conviene estimular; alumnos que necesitan examen médico; alumnos cuya conducta reclama especial vigilancia; alumnos a quienes se debe prevenir acerca de la conservación de la beca; alumnos que tienen un número excesivo de observaciones desfavorables; alumnos que revelan posibilidad de perder el curso; observaciones generales sobre salud, aseo, cultura, carácter, etc.

 

La quinta, el 1º. De diciembre, para estudiar el informe de la comisión de exámenes de grado y declarar el conferimiento.

 

La comisión encargada por el Consejo para representarlo en aquellos casos en que no sea fácil reunir a todos los profesores, efectuó trece sesiones. Conoció de los siguientes asuntos: solicitudes de alumnos y de particulares, consultas de la Dirección, paseo a Puntarenas, asamblea anual de graduados, fiesta de navidad, plan de estudios, revalidación de títulos extranjeros, problemas generales de la Escuela, etc.

 

* * *

 

El informe de la Comisión protectora de alumnos pobres da constancia de que ella se reunió mensualmente. El fondo respectivo se aumentará en el curso entrante, gracias a donaciones de alumnos que provisionalmente han disfrutado de becas y que convinieron en no retirar las pensiones correspondientes a los meses de enero y febrero. La alumna graduada señorita Celia Sáenz, quien no pertenece al personal de la Escuela, ha actuado como Secretaria de la Comisión y ha prestado servicios eficaces.

 

Para que consten las gestiones de la Junta de Vigilancia de la Escuela Normal y los servicios extraordinarios que la Escuela le agradece al Secretario señor Sáenz, copio a continuación el acta de la sesión de la Junta celebrada el 11 de junio:

 

"En vista de la nota del señor Director de la Escuela Normal que se acaba de leer y del informe del Ingeniero señor Sáenz  que la acompaña, y considerando:

 

 

1.      Que es de urgente necesidad concluir las reparaciones empezadas en el local del Gimnasio y en la casa anexa a la Escuela Normal, pues el dejar las cosas como están sería no solo condenar a un deterioro rápido las obras en reparación con pérdida de todo lo gastado hasta ahora sin que económicamente se justifique esa pérdida, pues lo que falta por gastar para dejar esas obras concluidas y prestando servicio, es relativamente poco comparado con lo que se ha invertido hasta ahora.

2.      Que la Junta, carente como está de recursos, debe salvar su responsabilidad por el abandono de esas reparaciones y la única forma de hacerlo es poner en conocimiento directamente de quien puede resolver esa dificultad la situación en que se encuentra.

3.      Que a la Junta le constan los servicios oportunos, gratuitos, eficaces y honrados que el Ingeniero don Samuel Sáenz ha prestado en la dirección de esas reparaciones y su celo extremado hasta suplir de su peculio dinero en la cantidad que los comprobantes indican, con el objeto laudable de evitar un deterioro mayor de esas obras, se hizo moción:

 

I.        Para que se comisione a don José Ramón Solera y a don Luis Felipe González, con el objeto de que se entrevisten con el señor Presidente de la República, le exponga detalladamente el estado de esas reparaciones así como la deuda que con motivo de ellas existe a favor del señor Sáenz, y le suplique en nombre de esta Junta, interesarse por el pago de lo debido al señor Sáenz y por evitar la ruina de esas obras ordenando su conclusión si hay fondos de acuerdo con el presupuesto y, caso contrario, suplicarle encarecidamente los solicite  del Congreso para ese urgente trabajo; y

II.     Para que se dé un voto de agradecimiento al Ingeniero señor Sáenz por su eficaz y honrada cooperación en los trabajos a que se ha hecho referencia.

Benedicto Víquez Guzmán: La obra escrita de Omar Dengo Maison. Informe de 1925.

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ESCUELA NORMAL DE COSTA RICA

 

 

                                                                                            Heredia, marzo de 1926

 

 

Señor Secretario de Estado en el

Despacho de Educación Pública

San José

 

Señor Secretario:

 

Cumplo con el deber de presentar a Ud. Respetuosamente, el informe relativo al curso de 1925.

 

I. No me refiero con detenimiento a los cambios ocurridos en la organización del personal docente y administrativo, porque de ellos ha tenido oportunito conocimiento esa Secretaría. No obstante creo justo dejar constancia de que varias personas han trabajado este año en la Escuela por primera vez. Ellas son: La señorita Lola Irías y los señores Dr. Werner Leopold, Dr. Peña Cavaría, don Ricardo Solís Molina, don Abraham Molina y don Hernán Carazo. Para todas esas personas tengo elogios por su actitud hacia el plantel. Pero he de lamentar que los señores Leopold y Peña no pudieran continuar trabajando.

 

Con respecto a la actitud general del profesorado las impresiones que el curso me deja coinciden con las que en otros informes he consignado. Creo que lo que se haga por intensificar el espíritu profesional es oportuno siempre; y que lo que pueda hacerse por obtener en todos los casos el mayor cumplimiento también es oportuno. Pero a la vez creo que ni el uno ni el otro resultado son fácilmente accesibles sin rodear de medios de trabajo y de acertados estímulos a aquellos funcionarios que muestran más entusiasmo, o mejor preparación, o más capacidad profesional, en suma.

 

II. Los datos concernientes a la vida económica de la Escuela se servirá encontrarlos el señor Secretario entre los anexos del informe. Juzgo que vale la pena leerlos con detenimiento a fin de apreciar ciertos hechos que a la Escuela le interesa poner de relieve: la actividad de alumnos y profesores, en ciertos aspectos, como fuente de entradas, y la generosidad con que los unos y los otros, en muchos casos, hacen posible el desarrollo de iniciativas y planes de trabajo.

 

La situación económica ha mejorado, sin duda, al menos parcialmente. Ha sido relativamente facilitado el sostenimiento de los gastos ordinarios y también encontró alguna satisfacción la necesidad de dividir los Años en Secciones. Pero en lo fundamental, el problema sigue planteado en los mismos términos, más o menos, en que he debido presentarlo en todos los informes anuales. No logrará la Escuela reunir todas las condiciones de que viene a depender el real cumplimiento de sus fines, mientras, por carencia de dinero, le falta la adecuada organización.

 

III. En cuanto a adquisición de material didáctico, si se exceptúa la enseñanza de Psicología, puede decirse justamente que con respeto a las demás materias y actividades, solo han sido atendidas, y a veces de modo transitorio, ciertas necesidades urgentes. Hay departamentos en los cuales no se ha progresado. Sigue siendo éste, pues, un problema que también conserva muchos de los caracteres de solución tienden a ser mayores cada día.

 

IV. El edificio demanda imperiosamente serias reparaciones, según he venido diciéndolo desde los días siguientes a los temblores de 1924; y el estado en que se encuentra toda una extensa sección constituye, cada día más, un grave obstáculo.

 

V. La distribución de las horas de lección ha encontrado los mismos inconvenientes señalados en otros informes.

 

VI. El servicio de registro de ausencias ha logrado ser mejor y con el añadido de pequeñas reformas ya preparadas para el año subsiguiente, permitirá, acaso en breve, reunir los datos que habrá de facilitar la consideración de ese problema en el aspecto técnico.

 

VII. Las reformas introducidas en el curso anterior acerca de calificaciones y exámenes, no ofrecen todavía una situación que permita juzgar de su efectiva conveniencia. En cambio, se ha experimentado la necesidad de proyectar reformas reglamentarias en cuanto a otros renglones y de ellas oportunamente conocerá esa Secretaría. El reglamento, en general, necesita revisiones y, sobre todo un esfuerzo especial destinado a unificar todas las disposiciones que lo que constituyen. Y lo deseable, al respecto, sería que tal unificación se hiciera con el propósito de extender a todo el reglamento el espíritu de progreso que la Escuela ha procurado demostrar en sus más recientes reformas.

 

VIII. En lo que dice relación a la disciplina, creo que la Escuela puede estar bastante complacida de la situación total que en el año ha contemplado, pues en realidad no hubo obstáculos con fuerza bastante a estorbar el propósito de mantener el orden exigido por el trabajo, a la par que conseguirlo mediante procedimientos razonablemente adaptados a fines educativos. He declarado otras veces que la Escuela prefiere el sistema positivo y social; y decía en el informe último que conviene acentuar esas características. En efecto, creo, no obstante lo dicho, que si la situación nos ha parecido favorable, quizás lo fue, preferentemente, en el sentidote conservar el orden, pero en cuanto al valor educativo de los procedimientos empleados, a pesar de que casi estuvieron excluidas las represiones, no se hizo lo suficiente a determinar una más refinada actuación del alumno mismo en pro de la dirección de su conducta. La cooperación de todos los profesores tendría que ser, a ese propósito, más activa y más propensa a una sistemática coordinación.

 

IX. Como el año anterior, los abundantes datos que proceden del servicio sanitario de la Escuela son forzosamente reservados. Lo que se explica por la minuciosa y en muchos casos confidencial observación que es bases de tal servicio. Las mediciones, los diversos exámenes los diagnósticos, las observaciones pertinentes, todo eso consta en registros cuidadosos, los cuales ya van estando en aptitud de revelar el problema completo de la Escuela, cuyo planteamiento supone por supuesto, una vasta labor de observación. Por el momento esos datos facilitan, en medida satisfactoria, la atención de peculiares necesidades de bastantes alumnos, en el trabajo de varias asignaturas. Y lo que por ahora más resalta es que son ya muchos los estudiantes que poseen la preocupación, bien formada, de conservar su salud, de promoverla, si cabe, y de interesarse en las actividades correspondientes. Lo cual, además, está conduciendo a formar hábitos y despertar actitudes de las cuales se aprovechará notoriamente la vida profesional de estos jóvenes. Claro es que el servicio es susceptible de progreso.

 

X. La Oficina de Investigaciones Psicológicas no pudo funcionar en el año a que se contrae este informe, salvo en lo de recoger, como con actividad se hizo, ciertos datos para la formación de la ficha de cada alumno.

 

En cambio obtuvo esa Oficina el beneficio innegable de que su Director pudiera salir del país a estudiar, en universidades argentinas, todo lo concerniente, en teoría y práctica, a la organización que en el nuevo curso implantará.

 

La Oficina ha sido objeto de frecuentes censuras, a la verdad, injustas,. Es evidente que hay entre nosotros muy escasas noticias acerca de lo que significa una fundación como esa y acerca de las dificultades de instalación de un servicio como el que la Escuela por tanto tiempo ha deseado y necesitado. En primer término se requería formar el laboratorio; y el material que en un principio fue conveniente adquirir, no era adecuado a los objetivos previstos, por mucho que para otros pudiera serlo. De suerte que lentamente se ha venido completando ese material y que en tal esfuerzo será preciso insistir todavía, ya que se está lejos de tener cuanto realmente hace falta.

 

Luego, se requería un experto en la técnica compleja y delicada de estos laboratorios, y aunque había en la Escuela suficiente conocimiento general de buena porción de los demás aspectos del asunto, no teníamos el especialista ni lo había en el país. El propio Dr. Leopold, que había trabajado en Leipzig y en laboratorios semejantes, y que trabajó en la Escuela algunos meses en reemplazo provisional del Director de la Oficina, no pudo encontrar circunstancias propicias a su excelente capacidad de servicio.

 

Actualmente, cuando tenemos la persona apta, en virtud de los estudios hechos por el Director de la Oficina, subsiste una dificultad grande para instalar el laboratorio: la del local. No tiene por ahora la Escuela uno como el que esos laboratorios necesitan. Sin embargo, el Director se propone comenzar en el curso de 1926 las tareas iniciales de investigación y dirigirlas, principalmente, hacia aquellos problemas cuyo conocimiento ha venido necesitando la Escuela con más urgencia. Entiendo que cuestiones como las relativas a fatiga del alumno, crisis de la pubertad, características generales del desarrollo físico y mental de nuestra población escolar, etc., vendrán a constituir el núcleo de las investigaciones iniciales.

 

XI. Cuanto he afirmado en informes anteriores por referencia a planes, programas, y en parte sobre métodos, viene a se confirmado por lo que antes he dicho acerca de la Oficina mencionada. No ha estado la Escuela en aptitud de encarar esas cuestiones con un criterio científico. Se justifica así el que haya procurado regir la participación en movimientos generales de reforma y que colocada dentro de un prudente espíritu de ensayo, se haya limitado a hacer, -y cada año las hace- reformas de detalle, inclinadas precisamente a buscar el dominio de un campo de acción más sólidamente delimitado. Aquél, en el cual los planes dejan de ser producto de particulares y a veces ocasionales opiniones de directores y profesores, para ser, a contrario, la resultante lógica de un sistema técnicamente adoptado, con vista de necesidades sociales, finalidades educativas, condiciones y medios de trabajo, etc. Por lo demás, la Escuela va tomando nota de las necesidades que le compete llenar y de las condiciones que se lo pueden permitir. En este año hemos podido advertir, quizás con más cuidado que en otros, cómo es de razonable la aspiración de la Escuela a sustentar en su organización tendencias definitivamente normalistas.

 

Las observaciones que en el año he podido hacer, siquiera superficialmente, renuevan mi fe en que los resultados obtenidos son, en gran parte, los mejores que es posible alcanzar en medio de las circunstancias que modelan y limitan el trabajo. Sin que ello suponga la afirmación de que esos resultados sean expresión completa, ni la más aceptable siquiera, de las aspiraciones del instituto.

 

En la sección Preparatoria tendrán que soportar los estudios, poco a poco, muchas readaptaciones para corresponder de modo más íntimo con una progresiva selección por aptitudes, con una más estable y mejor organizada adquisición de conocimientos fundamentales, con una más amplia posibilidad de formación de hábitos de autodidactismo, con una más elevada e instante solicitud de expresión de la personalidad del alumno. Y en la Sección Normal, - donde tales necesidades subsisten- es preciso procurar la adopción de procedimientos de los cuales vaya surgiendo, no solo la mayor cohesión de los estudios profesionales que en informe de 1924 apunté, sino una más viva, más actuante oportunidad de que el alumno se compenetre de la trascendencia de aquellos estudios- ojalá de suerte que los mire, en mucho, en sus relaciones con los problemas de nuestra Escuela rural y su eficiencia como agente básico de ciudadanía. Será indispensable, -cada vez más- que los propósitos de selección tiendan a informarse en la conveniencia de acentuar el triunfo del alumno que, tras revelar cierta aptitud profesional, la manifieste como capacidad de renovación e iniciativa y como vinculación a un orden de intereses que entrañen fe en el porvenir del país. Habrá que aspirar a que el graduado posea la convicción sincera del deber de convertir la Escuela Pública en el depositario privilegiado de aquella fe y en el centro civilizador por excelencia.

 

Creo, pensando en los resultados de la lábaro del año, que le llega el momento a la Escuela de preocuparse por juzgar con detenimiento qué significación alcanzan en su vida ciertos factores: alumnos que solo cursan los tres primeros años; alumnos que solo cursan los últimos; actuación y resultados de los egresados; preponderancia de la población rural, etc. Creo también, pensando en lo mismo, que es necesario introducir cambios en los concursos de becas, en las disposiciones sobre matrícula especial, etc.

 

XII. Repetiría, casi literalmente, lo que dije en el informe anterior con motivo de relaciones con padres de familia, escuelas, graduados, etc. Repetiría lo que dije a propósito de actividades libres.

 

XIII. La Junta de la Escuela ha manifestado una actitud que me obliga a renovar la expresión del agradecimiento de la Escuela.

 

XIV. La labor del Consejo de Profesores, especialmente en los últimos meses del año, fue constante.

 

XV. La Biblioteca del establecimiento, como es ve en uno de los anexos, sigue representando uno de los éxitos efectivos del trabajo, así en lo que atañe a sus funciones directas como por causa del intercambio en que mantienen a la Escuela con centros similares del exterior.

 

XVI. La Escuela de Aplicación, ahora llamada República Argentina, -cuyos progresos constan en informe adjunto- sigue ocupando en realidad el mismo lugar que reiteradas veces he señalado, es decir, uno que en cierto modo refleja el íntimo estado general de la casa madre. Es aquella escuela un centro de generosa aspiración, de esfuerzo sincero, que, con sacrificios, con dispersión de energías, consigue resultados loables, pero que no logra estar en posesión de los medios que la llevarían a hacer efectiva su verdadera función: la de escuela-laboratorio.

 

* * *

 

Con este informe presento al señor Secretario los anexos siguientes:

 

1.      Movimiento ordinario y extraordinario de fondos.

2.      Informe de Práctica Escolar.

3.      Informe del Servicio de Biblioteca.

4.      Informe de la Escuela de Aplicación.

5.      Cuadros:

a)      Datos generales de los alumnos.

b)      Promoción

c)      Asistencia

d)      Becas

e)      Graduación

 

Los detalles y referencias que el señor Secretario desee para aclarar o completar el informe, los dará gustoso el suscrito Director, que es del señor Secretario muy atento servidor,

                                                                                                                   

Omar Dengo

 

Guillermo Barquero Ureña

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Guillermo Barquero Ureña (1958)

 GUILLERMO BARQUERO UREÑA

(1979) (Imagen propiedad del autor)

 

Guillermo Enrique Barquero Ureña nació en El Carmen, San José Centro, el dia 13 de agosto del año 1979. Ingresó a la Universidad de Costa Rica estudiar Microbiología y obtuvo el doctorado que ejerce en la actualidad.  Tiene los blogs en la Red, Sentencias Inútiles y Barqueritos. Ha publicado cuentos, algunos en ellos en Antologías, sobre todo en una que publicaron, él y Juan Murillo.

 

 

LO QUE HA ESCRITO GUILLERMO BARQUERO UREÑA

 

 

NOVELA

 

1. El Diluvio Universal: 2009

 

CUENTO

 

1. Corona de espinas: 2005

2. Metales Pesados: 2010

 

El diluvio universal es su primera novela y la publicó en el año 20091 Es una novela intimista.

 

Algunas consideraciones preliminares.

 

Así como el doctor penetra en los cuerpos de sus pacientes, los raja, observa, analiza y no se detiene en olores que ya conoce, ni formas y accidentes consabidos, de igual forma el lector debe incursionar en la obra literaria si desea conocerla, disfrutarla, vivirla, interpretarla y hasta valorarla.

 

Los niveles de la enunciación y sus implicaciones

  .

     

Podemos integrar, bajo un diagrama completo, la enunciación y el enunciado, sus relaciones posibles y los  diversos sentidos, producto del juego interno de los diversos niveles y posibles voces o perspectivas de la narración.

      

Lo primero que debemos observar es que tanto el autor como el lector social, quien lee la novela, no forman parte de ella, están fuera, aunque los autores utilicen trucos para ocultarlo dentro de ella. Y cuando eso ocurre dejan de ser los autores o los lectores sociales para formar parte de los personajes de la novela o voces de ella; especie de sujeto de posibles enunciados. Eso se hace y es permitido.

 

Lo que aparece dentro de la enunciación es el enunciado o discurso producto de la enunciación que realiza el YO para que lo lea (o escuche) el Tú. 

 

La otra observación importante que debe señalarse es que las personas YO, Tú y ÉL de la izquierda, en ese orden, son los posibles sujetos del enunciado que crean sus propias enunciaciones secundarias. Éstas pueden ser infinitas, pero los textos soportan, en forma legible, menos de cinco. El Yo (Se) puede optar por un sujeto protagónico Sp del enunciado (yo, tú, él)

 

Las posibilidades de combinación:

 :

 

.

 De esta misma manera se pueden configurar otros cuadros cambiando el sujeto del enunciado y el oyente. El lector avisado puede entretenerse haciendo esas posibles combinaciones y encontrando textos de novelas para todas ellas. Quizás algunas aún no aparezcan pero en el futuro estamos seguros que sí ocurrirán.

 

 

Nunca podrá darse el caso de un oyente o destinatario que sea un ÉL. Tampoco un sujeto de enunciación o enunciado transformado en nueva enunciación que no sea un YO, pero en el instante que estas instancias asuman el rol de narrar o enunciar se convierten en Sp enunciadores, por lo tanto sujetos de nuevas enunciaciones. Las posibilidades son casi impensables.

 

En la novela que nos ocupa la explicación anterior tiene sentido pues en gran medida la creación literaria está supeditada a la enunciación y el enunciado y las combinaciones del sujeto de la enunciación el sujeto del enunciado. Su escogencia conduce al primer acierto literario presente en la novela.

 

Se puede graficar así: El YO autor que no aparece en la novela escoge un YO como sujeto de la enunciación  que a pesar de mantenerse fuera del enunciado se metamorfea en el Yo sujeto del enunciado protagónico. Veamos un ejemplo textual:

 

"Revisó las cuatro caratas, con la luz que se iba formando desde las persianas que brillaban y dejaban las franjas de luz de la madrugada más tierna." (p. 15)

 

Es un Yo, sujeto de la enunciación, quien describe la escena. En ella existe un enunciado que evidencia un YO que realiza la acción de revisar las cuatro cartas. A pesar de que el YO de la enunciación está fuera de la historia, en este momento que recién comienza la novela, poco a poco irá entrando en la interioridad del YO protagónico hasta casi fundirse con él. Ya en la página 97 se puede leer:

 

"Bajo el brazo, en la oscuridad de un fanal como rosado, con pedazos de un amarillo lúgubre débil, Rafael vio alejarse a la muchacha, que era bañada por la artificial luz de la noche del lugar, cercano todavía a la facultad, al campus," (p. 97)

 

Si transformamos el párrafo y homologamos el YO que enuncia con el YO que es el protagonista quedaría así:

 

"Bajo el brazo, en la oscuridad de un fanal como rosado, con pedazos de un amarillo lúgubre débil, vi alejarse a la muchacha, que era bañada por la artificial luz de la noche del lugar, cercano todavía a la facultad, al campus,"

 

 Solo cambió la forma verbal y eliminé la palabra Rafael. El sentido semántico no sufrió alteración alguna. Esto podría hacerse con toda la novela y lo único que ocurre es que cambia el sujeto de la enunciación de nivel y deja que sea el mismo Rafael, el protagonista, el sujeto del enunciado quien narre sus propias experiencias Esto demuestra la cercanía entre esas dos categorías. Existe una comunión tan estrecha que se torna casi imperceptible. Al final de la novela ya casi ni se nota esta fusión. Tendríamos la tentación de hacer lo mismo con el autor pero eso está prohibido. Recordemos que el escritor de esta novela es microbiólogo igual que Rafael y que el uso de enfermedades como la lepra y otras está muy presente en la novela. El binomio vida-muerte forma parte esencial de la polisemia en esta obra. Tendremos ocasión más delante de referirnos a esa dicotomía semántica.

 

El título de la novela El diluvio universal es simbólico. Hay pocas referencias a él en la obra, salvo al final de la misma. 

 

Encontramos una en la página 93:

 

"Un favor. Eso es todo lo que se pide, quedar en la posteridad de todas estas estupideces, de los trabajos del doctor Talbot, de González, de Deschamps, de todos aquellos imbéciles que nos mandan las cartas y luego nos van diciendo todas las historias de la raza humana, el mito de Caín y Abel, la amargura del diluvio universal en medio del pecho que se derrama, que se detiene..."

 

Obsérvese el uso del "nos mandan",  "nos van diciendo" que antes comentábamos. El diluvio universal se incorpora como una especie de castigo estúpido, inservible, injustificable. Y aquí se plantea la tesis de la novela:

 

La posteridad, el reconocimiento, la eternidad de su obra y su nombre, esa es la espera, el premio, la meta, el logro, la carta prometida que nunca llega, el novel, mientras tanto la nausea, la vida muerte, el microorganismo que devora, la sed, el hambre. Es el durar una prolongación de la muerte. Lo único seguro, lo mío, lo que nadie robará. Ese castigo inútil del diluvio universal que simboliza la espera del milagro de la vida pero que no pasa de ser una promesa, un engaño, un manjar irreal, un embuste. El científico Rafael Rodríguez es el símbolo del indigente, del desarraigado, de un título sin hombre, un investigador moribundo que ni siquiera llega a limosnero que dura en espera de un reconocimiento prometido que nunca llega. El sentido del contrasentido. Por eso decíamos al inicio que la novela era intimista porque penetra en esa vida sin sentido, enajenada, alienígena, cosificada y descubre esa angustiosa realidad y la falsedad de los mitos y promesas que nunca llegan. La vida de este investigador se convierte en la espera de la muerte como única realidad existencial. Es la espera de Godot que nunca llega de Samuel Beckett, el Dios (negado por Samuel B.) que algunos insinuaron, propio del existencialismo. Lo cierto es que el tema se torna universal y actual.

 

Toda la novela es lenta, pausada y bajo una atmósfera asfixiante, lúgubre, el mundo que rodea a Rafael huele a cadáver, a podredumbre, a estiércol, a desecho, a muerte y el lenguaje se torna pesado, recargado pues esa es la espera. Las escenas se repiten dentro del mismo ritmo lento, espacioso. Una salida de la casa por parte del personaje Rafael dura una eternidad para llegar al sitio deseado, tal el caso de su ida al correo. El lector  va penetrando en esa asfixiante espera, de vueltas y regresos, de idas, de intentos, de gestos sin palabras de incomunicación, de soledad, de angustia, de muerte viva y se convierte en cómplice sufriente de esa realidad donde casi no pasa nada nunca y permanece inmerso en esa maraña existencial. Es así como un lector poco avisado puede tirar el libro con violencia o penetrar en él y sufrir inmisericordemente la no vida  del personaje y ese mundo tétrico y desolador lleno de angustia y tristeza, lleno de sufrimiento que no acaba. Otros lectores, un tanto más experimentados pueden disfrutar de la novela, leerla despacio y seguir las reglas del verosímil de ese mundo, comprenderla, analizarla, valorarla e interpretarla pero ello no es fácil.

 

Hay una imagen en la novela que es reiterativa desde diferentes formas y está presente en toda la obra. Se trata del cuadro de Albrecht Dürer, la muerte cabalgando en un caballo sin detenerse a la par del caballero y en la parte posterior el diablo.

 

"Vivir  es caminar breve jornada,

Y muerte viva es , Lico, nuestra vida,

Ayer al frágil cuerpo amanecida,

Cada instante en el cuerpo sepultada:

Nada que siendo, es poco, y será nada..."

 

 

Son los recuerdos, las evocaciones que inician la vida y la terminan a la vez y lo único verdadero es la espera, el vivir muriendo en manos de las prolongaciones que dan la comida y el licor en el caso de Rafael.

 

Los encuentros y desencuentros son otras de las formas como la novela se va desarrollando. Rafael desde la muerte de su esposa ahogada y arrebatada por las olas, hasta el último encuentro con la muerte pasa por un laberinto lleno de esos momentos en que se ve compelido a enfrentarlos. Algunos son rutinarios como las idas al almacén por cigarros, alcohol y comida, los diálogos con la señora Rosales, escuetos, de gestos y los otros más significativos como son aquél que vivió con Rosa Almagro, la joven estudiante, en la universidad y luego en el café, su compromiso de leer su proyecto de investigación que nunca pudo realizar por la llegada del diluvio que arrasó con toda la ciudad y la tierra entera. El encuentro se da en medio de la lluvia pero la frustración de Rosa y su disgusto es vista y narrada por un testigo anónimo, un hombre muy parecido a Rafael, una especie de alter ego que lo vigila y lo sigue en el recorrido hasta que llega al café y espera el último encuentro con la joven Rosa y la promesa incumplida. Luego vendrán los dos encuentros con el hombre misterioso, ya próximo a morir como todo lo que les rodeaba. Los diálogos son abundantes y pausados como si prolongaran las últimas horas de sus precarias vidas. Rafael vuelve a su casa y no encuentra más que desolación y muerte, sale de ella y de paso, cerca del Coreo ve al hombre ya muerto y espera el último encuentro, a pesar de escuchar el vuelo de una ave, la muerte le espera montada a caballo y con una mueca grotesca llena de poder y determinación.

 

Principio y fin, alfa y omega de una vida muerte que se pierde en la nada, en la simple promesa de la posteridad, de la inmortalidad más allá de la nada.

 

Novela para reflexionara, plena de dolor, dudas, incertidumbres, promesas, mitos, embustes que nos sumerge en la tragedia humana existencialista de un laberinto prolongado hasta la muerte. Desgarradora realidad que debemos enfrentar o simplemente vivir en la falsa promesa en  el absurdo de una existencia vacua.



1 Barquero Ureña, Guillermo. El diluvio universal. Ed. Perro Azul, San José, 2009.

Benedicto Víquez GUzmán: La obra escrita de Omar Dengo Maison. Informe 1924. Siete

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4. No hubo oportunidad de celebrar en este curso reuniones de padres de familia fuera de una de madres que se verificó como parte de las actividades de economía doméstica. Las relaciones con los hogares se limitaron a algunas visitas que tuvimos el gusto de recibir y al canje de correspondencia. Ésta fue abundante.

 

Muy pocos padres aprovecharon la casilla que los pliegos de notas ofrecen para recoger advertencias procedentes de los hogares. El servicio de información de que conviene extenderlo.

 

5. Con los alumnos graduados, con las escuelas vecinas, con las personas e instituciones que en el año se relacionaron con la escuela, procuró ella, fiel a sus aspiraciones, ser cordialmente atenta. Para dejar constancia de las provechosas actividades a que esas relaciones a veces dieron lugar, habría que entrar en detalles extraños al campo de un informe como éste. Aludo a asambleas, fiestas, correspondencia, servicios, colaboración de alumnos, etc.

 

Las relaciones con la Sociedad de Graduados, que significan para la Escuela una excelente oportunidad, no están todavía, en lo que al establecimiento concierne, dentro de la zona de servicio eficiente a que querríamos llevarlas.

 

 

6. En mis informes, a pesar de que en el desenvolvimiento de la Escuela integran un renglón fundamental, nunca he tratado sino por incidencia, de fiestas, asambleas ordinarias y extraordinarias, clubes, actividades libres de los alumnos, trabajo extraordinario de los profesores, servicio nocturno de la Escuela, etc.

 

No lo he hecho, a causa de ser inoportuna una crónica pormenorizada que, además habría de contener múltiples explicaciones marginales.

 

De otra parte, porque es el caso de una materia en la cual la Escuela, -no obstante haber sido objeto de frecuentes imitaciones- lo ha sido también de tenaces censuras, incomprensivas las más, -así resulte en la realidad que una modesta iniciativa de ella termina por darle al país un monumento al autor de la música de su himno. Básteme decir que se ha continuado trabajando dentro de ese renglón con el mejor ánimo de progreso y siempre a la luz del principio que aspira a convertir el ambiente de la Escuela en una fecunda solicitud de la más noble e independiente acción de los estudiantes.

 

7. La experiencia del año aconseja ciertas reformas reglamentarias, en cuanto a matrícula, calificaciones y exámenes, que serán propuestas a la superioridad en estos días.

 

8. Las adquisiciones de material dignas de mencionar son las que se refieren a los siguientes departamentos: Oficina de Investigaciones, Gabinete de Ciencias Físicas, Departamento de Educación Física y Biblioteca.

 

9. Según aparece del libro de actas, el Consejo de Profesores se reunió en el año 18 veces.

 

10. La Junta de Vigilancia de la Escuela ha trabajado con empeño a fin de conseguir que se emprendan las reparaciones del edificio, y gracias a sus instancias la obra se iniciará en breve. El pedido de material a que me refiero en otra sección del informe, es también un activo interés de la Junta. En sus relaciones con ella la Escuela solo ha encontrado motivos de satisfacción y agradecimiento.

 

11. Los informes que la Dirección ha recibido en el año acerca del servicio sanitario de la Escuela son, en general, reservados, razón que exime de consignar aquí los importantes datos que ellos contienen. El servicio ha funcionado con la actividad acostumbrada, gracias a progresos en su organización, a la información acumulada tras varios años de labor sucesiva, y a una más amplia comprensión, por parte de los alumnos, del beneficio que entraña. Importa hacer notar que los exámenes de alumnos muestran que en este curso el cuidado de la higiene personal ha sido mucho mayor.

 

12. El presente informe se completa con los siguientes:

 

1.      Informe del Servicio de Biblioteca.

2.      Informe de la Oficina de Investigaciones Pedagógicas.

3.      Informe de la Escuela de Aplicación.

4.      Informe de la Práctica Escolar.

 

Además con los cuadros que van a continuación.

 

Soy de Ud. Con toda consideración atento y seguro servidor.

 

                                                                     Omar Dengo,

Director de la Escuela Normal

 

Benedicto Víquez Guzmán: La obra escrita de Omar Dengo Maison. Informe de 1924. Seis

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Si la encuesta se repitiera con ocasión de este informe, muy probablemente conduciría a la conclusión de que las condiciones apuntadas a consecuencia de la primera, en el concepto de causas de dificultad para el buen éxito, han conservado la eficacia de su acción negativa. Ha habido, sin embargo, alguna atenuación del efecto de ciertos factores, pero no todavía tan sensible como sería del agrado del personal docente. Por fortuna la actitud de éste, en la mayoría de los casos, tiende a manifestarse en armonía con las necesidades del progreso de la institución.

 

Si, por otro lado, se comparan los resultados que actualmente es posible obtener, con los que alcanzábamos en 1920 o 1921, se llega a pensar, con un criterio aplicable a buena parte de los estudios, que el progreso general es firme y se ha realizado en varias direcciones. Esto no excluye la conveniencia de intensificar el trabajo, de rectificar su organización, de enriquecer, en síntesis, todas las posibilidades de sistematizar el avance, que, en mucho todavía, es ocasional.

 

Las actas de exámenes del Tercer Año Normal, -año en que se congregan bachilleres de diversas procedencias, maestros con Certificado Superior de Aptitud, alumnos pues con experiencia profesional, y alumnos que continúan el curso regular de los estudios en la escuela- son actas que descubren, entre otros hechos dignos de estudio, el de que la labor del establecimiento conquista resultados no inferiores a los representados en las condiciones que llegan al último año.

 

Lo que podía hacer falta en 1920 o en 1921 era continuidad en el trabajo. Fue en 1920, precisamente, cuando comenzó a producirse la regularidad en la organización del profesorado que al fin se va obteniendo. Hay un dato que he mencionado con frecuencia porque se presta para explicar concisamente el estado de la Escuela por referencia a la continuidad del trabajo durante el período de 1915ª 1919 inclusive. En 1920 solo había en el plantel un profesor que hubiese servido de manera sucesiva a lo largo de los anteriores cinco años. Si por añadidura se advierte que en esos cinco años la Escuela cambió seis veces de dirección, se comprende que es a partir de 1920 cuando dispone de un régimen relativamente estable. Claro es que también en estos cuatro años se ha presentado la necesidad de introducir variaciones en la organización del personal., aunque las asignaturas consideradas como más importantes con vista de los fines primordiales han estado, casi siempre, a cargo de los mismos profesores.

 

La experiencia de este año, como la de los pasados, fortalece la creencia de la Escuela de que los estudios de la Sección Preparatoria, es decir del Primer Ciclo, demandan una prudente transformación que, sin caer en exclusivismos, acentúe en ellos el carácter de estudios profesionales.

 

Cuanto a la Sección Normal, la labor del año confirma también las previsiones del profesorado en lo que dice a la urgencia de perfeccionar los medios de selección de alumnos, y a la necesidad de aumentar la cohesión, la armonía de los estudios profesionales propiamente dichos. A propósito del primer punto es oportuno dar cuenta de que el Servicio Sanitario de la Escuela y la Oficina de Investigaciones han realizado trabajos cuidadosos en el estudio de los alumnos; trabajos incompletos, desde luego, que deben perfeccionarse, y en los cuales sería muy prematuro apoyar conclusiones, pero que computan ya una contribución estimable.

 

Hay que agregar que a fines del curso se hizo, con la mayoría de los alumnos, un ensayo modestísimo, -quizás, sin embargo, el primero en nuestros colegios de aplicación de tests de medición mental. Se recurrió, nada más que por vía de exploración inicial, al empleo de una de las formas de los tests colectivos de Myer. En el curso siguiente se ampliarán esos ensayos.

 

4. El cuadro siguiente contiene un resumen de los datos del año acerca de ausencias. El mecanismo que las registra debe ser mejorado.

Benedicto Víquez Guzmán: La obra escrita de Omar Dengo Maison. Informe de 1924. Cinco

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Biblioteca Pública

217.45

217.45

....

 

Fiesta despedida medio año

33.50

33.50

....

 

Árbol  navidad de 1924

48.00

48.00

....

 

Contrib.

socorrer alun.

 

35.55

 

35.55

 

....

 

Protección alumnos pobres

384.30

370.60

13.70

 

Centro cocina

134.00

103.65

30.35

 

Fondos del 2º. Año Normal

240.85

238.20

2.65

 

Liga de Bondad

25.50

25.50

....

 

Beca Gobierno Francés

200.00

....

200.00

 

Centro Naturalista

222.80

60.20

162.60

 

Fondos del II Año Prepar. B.

7.45

....

7.45

 

Patronato Cárcel

15.65

....

15.65

 

Depto. encuadernación

105.00

57.00

48.00

 

Total de saldos

 

 

30011.45

50.00

Saldo líquido

 

2961.45

 

 

Sumas iguales

11365.91

11365.91

 

 

 

 

 Heredia, 3 de enero de 1925                                                                                 

Samuel Sáenz

Secretario de la Escuela Normal

 

 

1. Muchas de las apreciaciones hechas en informes anteriores acerca del Plan de Estudios cabría reproducirlas en éste, ya que, en lo sustancial, ellas tienden a afirmar que la Escuela no está satisfecha, ni poco, del suyo; que ha procurado, aunque con lentitud, mejorarlo, y que asimismo realiza, pero con firmeza, el trabajo requerido para intentar alguna vez reformas fundamentales que, por mucho que las deseamos, no querríamos improvisarlas. El asunto sigue, pues, en estudio y poco a poco se va disponiendo de datos importantes.

 

En cuanto a programas ha de tenerse por declarado, en general, con relación al curso de 1924, lo que brevemente expone el informe de 1923, con la salvedad de que la Dirección aspira a lograr, en 1925, una cuidadosa revisión de detalle en varias materias.

 

En cuanto a métodos la situación de la Escuela es la misma que muestra el informe citado; solo que, naturalmente, un año más de trabajo supone la adquisición de mayor seguridad en el desarrollo de las tendencias que lo guían.

 

En cuanto a horarios, diré que algo han disminuido las dificultades, pero no lo bastante a obtener una situación satisfactoria.

 

Vuelvo a decir que no estamos, que no estaremos fácilmente, en presencia de las circunstancias que en los aspectos antes indicados conducirían, como lo demanda la cardinal aspiración de la Escuela, a producir un estado de cosas propio de un verdadero instituto profesional, moderno, organizado técnicamente y capaz de ser fecundo por la trascendencia, así de sus finalidades como de su actuación.

 

2. Las condiciones en que aparece la disciplina en el curso de 1924 me parecen satisfactorias, juzgadas por comparación con las del curso precedente, denotan progreso. Lo cual si nos invita a continuar la práctica del sistema que se ha venido ensayando, no excluye la convicción de que todavía hay mucho por hacer. Lo que más nos importa al respecto es que la organización tiende a ser más definida en sus características de sistema indirecto, positivo y social.

 

3.      Creo que no se puede hablar de resultados de los estudios, de un modo técnico, sino en presencia de cifras resultantes de la aplicación sistemática de tests. Pero en el terreno de la apreciación meramente personal y subjetiva, diría que en la mayor parte de los estudios se ha conquistado algún progreso. El informe de 1923 resume los resultados de una encuesta que promovió la Dirección con el objeto de comparar el trabajo de ese año con el del anterior y, a la vez, tratar de determinarlas condiciones generales de organización de la Escuela, siquiera en algunos importantes aspectos.

Benedicto Víquez Guzmán: La obra escrita de Omar Dengo Maison. Informe de 1924. Cuatro

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Resumen del movimiento de fondos

 

Benedicto Víquez Guzmán: La obra escrita de Omar Dengo Maison. Informe 1924. Tres

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18. Fondos pertenecientes al Segundo Año Normal

 

Entradas.

 

Saldo del año 1923                                                                                      ¢ 0.50

Ganancias hechas con servicios de cantinas y con la venta de trabajos

hechos por las alumnas en cocina                                                             ¢ 31.95

Producto de rifas                                                                                          ¢ 10.90

Donación para gastos del arco a los Graduados                                    ¢ 10.00

Contribuciones de alumnos                                                                        ¢ 34.50

Varios                                                                                                            ¢ 20.60 para el aseo del aula                                                                                   ¢ 2.75

Útiles de escritorio para la Directiva                                                         ¢ 5.00

Compra de un álbum para recortes                                                          ¢ 3.00

Fiesta hecha al profesor jefe                                                                     ¢ 30.50

Fiesta de despedida al Tercer Año Normal                                             ¢ 190.60

Varios                                                                                                          ¢ 6.35

Saldo para el año 1925                                                                             ¢ 2.65

 

                                                            Sumas iguales ¢ 240.85           ¢ 240.85

 

19. Fondos pertenecientes a la Liga de Bondad

 

Entradas.

 

Saldo del año 1923                                                                                   ¢ 16.50

Recibido de la señorita Adela Ferreto                                                    ¢  9.00  

 

Gastos.        

 

Entregado a la señorita Angélica Gamboa para gastos de La Liga  ¢ 16.50

Entregado a la señorita Ferreto, para lo mismo                                   ¢ 5.00

Gastado en la compra del Árbol de Navidad                                       ¢ 4.00

 

                                                                  Sumas iguales        ¢ 25.50     ¢ 25.50

 

Benedicto Víquez Guzmán: La obra escrita de Omar Dengo Maison. Informe de 1924. Dos

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13. Fiesta de Despedida a los alumnos A mediados del curso.

 

Entradas.

 

Contribuciones del profesorado                                                             ¢ 48,00

 

Gastos.

 

Materiales para la fiesta                                                                         ¢ 33,50

Saldo ingresado en los "Fondos de Protección a estudiantes pobres"               ¢ 0,40

 

                                              Sumas iguales               ¢ 33,50             ¢ 33,50

 

 

14. Árbol de Navidad de 1924.

 

Entradas.

 

Contribuciones del profesorado                                                            ¢ 48,00

 

Gastos.

 

Confites y galletas para obsequiar a alumnos de Los                      ¢ 25,50  

Transporte de San José A Heredia                                                     ¢  0,50

Papel e hilo para bolsitas                                                                     ¢  2,35      

Gastos de adorno y del árbol de Preparación de la fiesta               ¢ 15,00

Saldo ingres.en los "Fondos de Protección Estudiantes Pobres"    ¢  4,65

 

                                                Sumas iguales                 ¢  48,00       ¢ 48,00

 

Nota: El producto de lo cobrado A LOS alumnos por derechos para traer regalos al Árbol Fue entregado al Hospicio de Huérfanos de esta ciudad y alcanzo a la suma de ¢  30.00.

 

15. Contribuciones Recogidas para socorrer alumnos pobres.  

 

Entradas.   

 

Contribución de graduados y profesores para socorrer un enfermo un graduado ¢  27,25 

Otras Contribuciones para alumnos entre auxilios a alumnos pobres o enfermos ¢ 8,30

 

Gastos.     

 

Auxilios dados una las personas necesitadas                                   ¢  33,25

Saldo ingresado en los "Fondos Protección a Estud. Pobres"       ¢  2,30

 

                                              Sumas iguales              ¢  35,55            ¢ 35,55  

 

 

 

16. Fondos de Protección a Estudiantes Pobres.    

 

Se allegaron fondos para el sostenimiento de esta sección en las formas y siguientes:

 

1.      Mediante Contribuciones del profesorado.

2.      Tomando de otras cuentas, Cuando había que Prestar un socorro de urgencia en momentos en que los fondos de esta sección Estaban agotados.

3.      Mediante funciones de Cine.   

4.      Con los sobrantes d Contribuciones levantadas entre el Profesorado para Atender a determinados Gastos.

5.      Con las sumas dejaron que, voluntariamente, en calidad de intereses, Algunos alumnos A quiénes se Hicieron Préstamos de dinero.

6.       La ganancia que Se hizo en la Con venta de unos útiles, comprados en San José con dinero adelantado por un profesor, para venderlos A LOS alumnos de la Escuela A precios inferiores A LOS corrientes en el comercio de la ciudad. 

7.      Con el producto de trabajos de mecanografía hechos a particulares, encontradas sumas, etc

 

Fueron atendidos con las sumas Recogidas LOS SERVICIOS SIGUIENTES:

 

1.      Suministrar diariamente, a partir del 15 de mayo hasta diciembre, un vaso de leche un un grupo de alumnos del 1 º. Normal, uno de los Cuales compraba y traia diariamente de San Rafaela, la leche para Aprovechar la diferencia de precio.  

2.      Hacer los a alumnos, bequistas especialmente, Pequeños Préstamos de dinero, que pagaban un fin de mes, al Recibir sus giros. De este modo se Procuro Evitar que tuvieran que negociar sus giros con los prestamistas un Elevados tipos de descuento.

3.      Se Dieron sumas de dinero a alumnos enfermos que carecían hasta de los alimentos indispensables.

4.      Se Dieron auxilios mensuales a alumnos pobres Sumamente A quiénes la pensión de que disfrutaban no les permitia sufragar todos sus gastos.

5.        Se proveyó de alpargatas para Gimnasia y otros útiles de un Algunos alumnos Cuyas familias no tenian como proporcionarles lo que necesitaban.    

 

El detalle del movimiento habido en esta sección es como sigue:

 

Entradas.       

 

Saldo del año 1923                                                                                 ¢ 45,00

Contribuciones del profesorado                                                            ¢ 198,00

Tomado de la cuenta de funciones del Cine para la Escuela de      ¢  50,00  

Producto de una función de Cine                                                          ¢  17,65

Sobrante de Contribuciones del Profesorado                                    ¢  10,25  

Intereses por Préstamos de dinero                                                      ¢  12,85

Ganancia habida en la venta de útiles                                                  ¢  3,45

Obsequio de la Comisión del Centenario del Te                                ¢  3,05  

Varios (Devoluciones de Préstamos, hallazgos, etc)                         ¢  44,05

 

                                          Total de entradas de                                  ¢  384,30

 

Gastos.

 

Préstamos                                                                                               ¢  45,00

Socorros a los Enfermos alumnos                                                        ¢  80,00

Socorros a alumnos para Completar su pensión                               ¢  188,75 

Subvención al "Vaso de Leche"                                                           ¢  39,60

Para Proveer de útiles un Algunos alumnos                                        ¢  11,25

Varios                                                                                                       ¢  6,00

Saldo para el año 1925                                                                          ¢  13,70

 

                                              Sumas iguales              ¢  384,30          ¢  384,30

 

17. Fondos pertenecientes al Centro de Cocina

 

Entradas.

 

Saldo del año 1923                                                                                   ¢  60,00

Ganancias hechas con la venta de trabajos de las socias                   ¢  25,50

Ganancias hechas con el servicio de cantina en las funciones

Veladas y habidas en la Escuela                                                            ¢  44,50

Obsequio den del profesor Luis Felipe González $ 1.00 al 400%      ¢  4,00   

 

Gastos.           

 

Compra de un aparato para hacer tostelitos                                        ¢ 7,45

Compra unas artesas de madera                                                          ¢ 3,50   

Compra de dos cuchillos                                                                        ¢ 1,60

Hechura de tres docenas de moldes para pastelería                          ¢ 4,50

Composición de una máquina de moler carne                                     ¢ 2,00

Sustitución de un vidrio  roto                                                                  ¢ 2,80

Materiales para hacer unos tapetes de adorno para el aparador     ¢ 4,00

Material para hacer unas flores de papel                                              ¢ 1,25

Compra de una arroba de azúcar                                                           ¢ 8,75

Suscripción a la revista El Priscilla Moderno                                        ¢ 10,50

Contribución para Gastos de entierro de un alumno pobre                 ¢ 10,00

Obsequio de cumpleaños                                                                       ¢ 8,55

Jabón para la cocina                                                                              ¢ 2,75

Lavado de un manto                                                                               ¢ 1,00

Fiesta de clausura de las labores del Centro de                                 ¢ 35,00

Saldo para el año 1925                                                                         ¢ 30,35

 

                                                              Sumas iguales ¢ 134,00    ¢ 134,00

 

 

18. Fondos pertenecientes al Segundo Año Normal

 

Entradas.

Benedicto Víquez Guzmán: La obra escrita de Omar Dengo Maison. Informe de 1924. Uno

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ESCUELA NORMAL DE COSTA RICA

 

Señor Secretario:

 

Tengo el honor de enviar a Ud. El informe del trabajo de la Escuela Normal correspondiente al curso de 1924.

 

* * *

 

1.      La secretaría tiene conocimiento de los cambios ocurridos durante el curso en la organización del Personal Docente y Administrativo.

 

2.      La situación económica de la Escuela ha mejorado en algunos aspectos, aunque no tanto como es deseable. La dotación de los alumnos becados fue aumentada, y el sostenimiento de los gastos ordinarios se ha facilitado con la renta destinada a ellos. Además la contribución pecuniaria que resulta de la vigencia del decreto de 4 de septiembre de 1923, permitirá que se haga en estas vacaciones un pedidote material de enseñanza. Con él procuraremos remediar ciertas necesidades imperiosas.

 

Entre los problemas de orden económico que no han encontrado solución, hay tres, sumamente importantes en mi concepto, para los cuales me permito solicitar respetuosamente la atención de la Secretaría. Me refiero a la división de años en secciones, al reconocimientos de los gastos de viaje de los profesores que no residen en Heredia, y al aumento de la provisión de útiles a los alumnos que disfrutan de beca, -asuntos todos a los cuales he dedicado suficiente atención en informes precedentes. Si alguno hubiera de ser resuelto de preferencia, yo estaría de acuerdo en que lo fuera el relativo a la división de años, ojalá en condiciones que pusieran a la escuela, al respecto, en una situación equitativamente semejante a la de otros colegios.

 

El movimiento de fondos del año aparece consignado ampliamente en el informe del Secretario de la Escuela, señor Sáenz. Lo que decía por referencia al informe correspondiente del año anterior, puede repetirse a propósito del presente:

 

"el informe revela que, como en los años pasados, el esfuerzo de alumnos y profesores va consiguiendo representar en la Escuela un valor económico modesto, pero de mucho significado moral."

 

En efecto, quien sepa apreciar los propósitos, los empeños y las actividades de que algunas partidas vienen a ser la expresión, reconocerá que todo ello encarna una tarea educativa de positiva importancia, en la cual quizá lo más loable sea que arraiga perfectamente en la iniciativa y en el espíritu de cooperación de los alumnos.

 

5. Fondos pertenecientes al Departamento de Agricultura

 

Entradas

 

Donación del profesor don Rafael Cortés. Rentas al Departamento. ¢ 85.00

Venta de hortalizas                                                                                   ¢ 03.00

 

Gastos

 

Postes, alambre y grapas para  el Campo                                           ¢ 45.00

Media docena de palas                                                                           ¢ 22.50

Saldo para el año 1925        

Todo en colones (¢)

 

Caja

 

Saldos

 

Debe

Haber

 Debe

Haber

Movimiento Ord.

6415,24

608,12

347,12

 

Movimiento extraord:

 

 

 

 

Centro Gimnástico

de Varones

 

2,65

 

....

 

2,65

 

Departamento

154,15

119,50

34,65

 

Dip. de Trab. Hombre. Señoritas

44,25

14,00

30,25

 

Depto. de Trab. Hombre.

Varones

 

20,25

 

20,25

 

....

 

Depto. de Agricultura

88,00

67,70

20,30

 

Servicio de Extensión

Popular

 

37,40

 

....

 

37,40

 

Aparato cinematográfico

192,95

....

192,95

 

Func.de cina beneficio

 Esc.

 

93,95

 

90,65

 

2,90

 

Donaciones a la

 Escuela

 

135,60

 

135,59

 

0,01

 

La Cooperativa de la Escuela de

 

639,75

 

689,75

 

....

 

50,00

Junta vigilan. Escuela

1872,07

9,25

1862,82