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A LA SOMBRA DEL MANGO. Relato. Benedicto Víquez Guzmán

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A LA SOMBRA DEL MANGO

-Y saber que en una celda  de ese elegante edificio pasé más de siete meses. Estaba del otro lado y al lado me hacían compañía, Ana, la joven mostradora, Chavitos, Gerardo y Patojo.

En la glorieta las palomas se bañaban y revoloteaban por unos poyitos en busca de su alimento. Unas gringuillas las espantaban, más por el  temor de recibir una cuita que por miedo a ellas. De repente una hermosa y tornasolada se posó en mi rodilla y permitió que la acariciara.

-Muy confianzuda la caraja, jajajajaja

- Sí, desde hace mucho tiempo son mis amigas y siempre me buscan para conversar. No interrumpen, solo miran y vuelan en círculo cuando están asustadas.

-Al menos esta parece contenta.

-Creo que desea escucharte, intuye una buena historia. Respeta mucho a los mayores. Verás que se mantendrá en silencio cuando empieces la historia.

Pues todo comenzó allá por los primeros años setentas, cuando recién regresaba de la universidad La Lumumba, donde me gradué en Historia y comenzamos a vivir días muy convulsos y nos entusiasmó la organización revolucionaria. Queríamos transformar nuestra patria y hacerla más justa. Eso nos motivo mucho y de las ideas pasamos a la acción.

Alquilamos una casa en San Joaquín de Flores, cerca del cementerio, del famoso Vinocour y a mí me tocó negociar con él.

La conozco, desde chiquillo solía pasar mirándola como una casa misteriosa, siempre cerrada y sin habitantes, al lado de un recibidor de café, de Los Sánchez y como usurpando la gran hacienda de café de los padres de un ex presidente.

Algunas veces, nos metíamos por una ventanilla que tenía el vidrio quebrado y llenos de asombro recorríamos las oscuras habitaciones, llenas de murciélagos y alguno que otro espíritu  del vecino cementerio que llegaba a descansar en los suaves colchones.

Pues, gracias a un sobrino de Cuco, logramos planear el secuestro y una noche oscura, tocábamos la puerta de su residencia y sin esperarlo apareció el profesor Patrocinio. Sin mediar palabra alguna, lo encañonamos, lo montamos en el auto y lo trasladamos de inmediato a su nueva residencia.

Los niños seguían jugando con las palomas y las ardillas que se peleaban  los granitos de maíz picado que les tiraban, se sentaban a saborear las semillas. Otros ya mayorcitos con sus caballos jineteados por niños como charros, sacaban fotos que vendían a sus padres, para conserva  como un recuerdo del parque de Los Mangos.

¿Y ese sobrino era amigo de ustedes?

Sí, él nos orientaba y nuestro jefe, planeaba todo lo que día a día debíamos hacer. Así escogimos la habitación del fondo que era pequeña y un tanto oculta, muy independiente pero que se comunicaba con el servicio sanitario y el baño. Siempre se mantenía vigilado por dos compañeros y yo atendía los ruidos de la calle y las inoportunas visitas que de vez en cuando hacían algunas vecinas cercanas a nuestro refugio.

Trece días duró su cautiverio, maldito número que nos trajo tanto dolor y fracaso.

La paloma alzó sus alas y las abanicó como deseando sacudirse los malos augurios invocados en su presencia...

Una noche llegó Isaac Araya con sus matones del DIC. Los pasamos con respeto a su interior. Vieron y registraron todo y de pronto me dijo con voz de mando:

¿Y detrás de esa puerta qué hay?

 El baño y el servicio sanitario y con prontitud se la abrí. Miró con detenimiento por unos segundos y a su lado pasó Ana con dirección a la cocina.

¿Y ésa joven qué hace aquí?

Es la sirviente, señor.

Se quedó mirándola de arriba abajo y les dijo a sus subalternos:

 -Vamos, estos hijueputas lo que tienen es carnita fresca para pasar la noche abrigados.

Se rieron todos y partieron, sin encontrar lo que buscaban...

Y se llegó a la entrega del millón de colones acordado que solicitamos a Cuco.

 El profesor Patrocinio Arrieta Leiva que había  ocupado la Jefatura de Educación Primaria en 1924-25 y como tal presidió la Sociedad de Socorros Mutuos del Magisterio, consiguió el dinero que hasta de Nicaragua le mandaron. Tenía  fama como prestamista. Y de poseer algunas propiedades. Unos afirman que después del suceso, Cuco colaboró con dinero para el MRP.

El Jefe preparó su entrega. Y cometió la imprudencia, ¿o sería traición?, de llamarnos desde un teléfono público frente a un negocio. Una mujer escuchó su conversación y de inmediato llamó a la DIS.

_Debe ir uno de ustedes hasta el puente del Virilla, cerca del colegio Castella, debajo de él le entregarán un paquete con el dinero, fueron las instrucciones de nuestro Jefe..

Patujo, joven muy valiente, se ofreció de inmediato a realizar la operación pero no regresó...

-Por favor, déjeme ahí en el puente. Pagué lo que marcaba la maría, y bajé de inmediato, casi frente a un enorme hueco que habían hecho unos obreros que, en ese momento tomaban su café en  los alrededores. Vi un automóvil casi en mi frente y por la ventanilla un sacerdote me llamaba. Me acerqué y al llegar a su lado me dijo:

-¿Usted viene por esto y me enseñó un paquete que estaba en el asiento trasero, custodiado por un joven.

-Entre me solicitó el otro que estaba al lado del sacerdote que manejaba el auto, y me abrió la puerta delantera.

Un tanto sorprendido le obedecí y me senté casi encima de la palanca de las marchas. El  cura me miró como si fuera un pecador y pude ver la cacha del arma que ocultaba debajo de la sotana a la altura de la cintura. Todo se iluminó  en mi cabeza. El cura arrancó y aceleró antes de partir. Fue el momento preciso cuando puse los pies en el chasis y con fuerza me empuje hacia atrás, mientras sacaba y disparaba el arma que portaba. Lo herí en una pierna y el paquete con el dinero voló por la ventana y cayó en el enorme hueco abierto en el puente.

Con una fuerza descomunal el agente del asiento trasero me redujo a la impotencia, me puso las esposas, me golpeó en la cabeza con la cacha de su revólver, perdí el conocimiento  y a la mañana del otro día amanecí en una fría celda, desnudo con tres gorilas al frente.

-¡Hable maricas o le sacamos la lengua! Y golpes van y vienen. Me sentaron en una tina con hielo y con una manguera me lanzaban agua.

Calle lo que puede hasta que me desmayé.

No me preguntaban por el jefe ni dónde estaban mis camaradas pero insistían en que les dijera los planes que tenían, para qué queríamos el dinero y que pensábamos realizar con él y quiénes eran nuestros cómplices.

Nuestra amiga la paloma permanecía en silencio y de pronto levantó el vuelo, dio tres vueltas alrededor de la estatua de Tomás Guardia recién colocada en el parquecito, construido al lado del Museo y se posó en la cabeza del general.

Poco tiempo duró en ese lugar, volvió a nuestro lugar y con las alas, los movimientos, la mirada reflexiva nos dio a entender.

Ese puente, llamado hoy de la platina está maldito. Los obreros taparon luego el hueco y confinaron el millón de colones a permanecer en sus abismos.

El falso cura murió poco después en una cantina de Paraíso de Cartago, donde había engañado al curita del pueblo para que le prestara la sotana y el cuello blanco. Lo mató su misma esposa cuando lo encontró tomando guaro con la amante. Sí, bastaron tres disparos al corazón frente a todos los presentes para que  cayera dormido entre las sillas de la cantina.

Por esa razón- continuaba, sin parar, la paloma- esa platina nunca se ha podido arreglar, está hechizada, y el espíritu del cura embustero, suele aparecer en las noches y horrorizar a los choferes que se estrellan contra las barandas del puente cuando lo ven levitar en sus orillas. Han muerto obreros por esa razón y los gobiernos no terminan de pagar su reconstrucción y las indemnizaciones a empresas constructoras que no atinan con la solución. OAS es un ejemplo de ello.

Y guardó silencio, alzo el vuelo y se fue a la glorieta a mojarse un poco y chapotear la fresca agua que salí en la cumbre.

Las ardillas seguían jugando y comiendo las semillas que les lanzaban los niños y se protegían a veces en los huecos del viejo mango que servía de morada.

A las doce de la noche golpearon la puerta con fuerza. Nos habíamos preparado para ese desenlace. Abrí y me encontré de frente con unos oficiales que me pidieron los dejara entrar.

-¿Traen permiso de un juez?

Permaneció unos segundos callado y pensativo.

-Todos duermen y sería injusto despertarlos. 

-¿Porqué no regresan por la mañana?

Esperaremos afuera y se retiraron a sus alrededores.

Las mujeres vestidas con el hábito de la Virgen del Carmen, espiaban atentas por las ventanas y pronto comenzaron los cuchicheos. Los vienen a sacar, seguro esperan que sea de mañana.

Y así pararon en vela toda la noche. Hasta los espíritus salieron del cementerio y se desvelaron también.

En esa mañana, las mujeres de hábito mandaron correos a todo el vecindario y más allá. Pronto se juntaron en las cercanías de la casa del secuestro.

Mientras tanto el curita en su parroquia casi tenía que rezar el rosario solo, con la compañía de sus monaguillos y los seguidores acostumbrados que nunca faltaban.

Y llegó el momento tan esperado. Las puertas de la casa se abrieron en el preciso momento que también se abrían las fauces de las perreras y poco a  poco fueron saliendo los secuestradores esposados y cabizbajos. Solo don Cuco se mostraba feliz y se montaba en el auto del Comandante.

Ahuera las mujeres del hábito del Carmen se agrupaban, tomaban el Cristo del rosario que colgaba de sus pescuezos y gritaban: ¡muerte a todos esos malditos comunistas, violadores, ateos! A la cárcel, métanlos en la prisión más tormentosa...

Y el cura de la parroquia oraba:

Jesús, puesto de rodillas, oraba diciendo: Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y entrando en agonía oraba con más intensidad. Y le vino un sudor como de gotas de sangre que caían hasta el suelo

¡A la cárcel, malditos comunistas, lejos de nuestro pueblo. Aquí no los queremos jamás.

Pilatos se dirigió de nuevo a los judíos y les dijo: Yo no encuentro en El ninguna culpa. Hay entre vosotros la costumbre de que os suelte uno por la Pascua, ¿queréis, pues, que os suelte al Rey de los judíos? Entonces gritaron de nuevo: A Este no, a Barrabás. Barrabás era un ladrón. Entonces Pilatos tomó a Jesús y mandó que lo azotaran

Y se los llevaron rumbo a San José, directo a las celdas de la DIC...

En un pueblito una madre no pudo dormir. Pasó la noche entre rezos y lloros. No podía aceptar y menos comprender que a su hijo estuviera metido en ese secuestro. Pero ella lo escuchó con claridad en radio Alajuela.

La policía había entrado a la casa de Binocourt, donde tenía a Cuco  y los secuestradores fueron trasladados a las celdas de la DIC en San José.

Mi hijo está entre ellos. Hace 13 días que no llega a dormir y ni una llamada. Lo tienen que haber engañado.

Y a las seis de la mañana se tiró de su cama y buscó uno cuadernillo viejo que tenía en el fondo de la cómoda. Arrancó una hoja en blanco, tomó un lapicero y se puso a escribir.

Estimado don Nando ya no puedo soportar tanto dolor, ayer escuché por radio Alajuela que habían apresado unos secuestradores de un señor llamado cuco aprieta y casi estoy segura que mi hijo, el que trabajó para usted, está entre los secuestradores.

No tengo a quien acudir y como sé que Ud. Es tan bueno y generoso, que dios te lo recompense con miles de bendiciones, hará algo para que a mi hijo no lo maten pues seguro él fue engañado. El nunca hizo daño a nadie, a lo sumo se tomaba, por las noches unos traguillos en la cantina de los Guillén pero de eso no pasaba y es muy honrado y trabajador. Usted lo conoce.

Espero que le puedas ayudar y esta vieja recuperar un poco de paz pues no descanso de llorar.

Y puso al final su nombre:

Ruperta. La final aparecía manchada como si una lágrima hubiese caído en ella.

Tomó el papel y lo dobló cuidadosamente, salió a la calle y vio que Miguelillo, el hijo de la vecina ya iba para la escuela y le pidió el favor:

-Miguelito, llévele esta carta a don Nando y se la entrega en sus propias manos y le dice que se la mandé yo.

El chiquillo tomó en sus manos el papel doblado y antes de llegar a la escuela, cumplió fielmente el encargo.

Esa mañana me levantaron con golpes como a las nueve  y siguieron con el interrogatorio y las torturas. Me había puesto dos camisas y dos pantalones para mitigar los porrazos y aliviar el dolor cuando me metieran a la tina llena de hielo y agua.

Dígame qué pensaban hacer con ese millón, gran cabrón. Quiénes lo llevarían a cabo y como callaba me levantaban del pelo que por cierto no me dolía y me quemaban con cigarros la espalda ya desnuda.

Hable pendejo, dígame quiénes y donde están sus cómplices.

Y ya muy enojado por mi silencio, el oficial, pidió que me levantaran en vilo y me propinó tal pichazo en la cara que la sangre salió expulsada con fuerza y bañó literalmente a todos los presentes. Y seguían los gritos en las celdas vecinas

-Eso no, no me violen, por su madrecita... pero no se detenían...

Y sucedió el milagro. Fue obra del Espíritu Santo, solo Él lo podía hacer.

De pronto apareció el Ministro y abrió la celda, me echó una mirada y con voz fuerte  de mando, dijo:

Este caso es mío. Yo lo llevaré hasta el final. Salgan de aquí y no quiero ver a ningunos de ustedes intervenir en él. Es una orden.

Y no hubo nada que explicar, los oficiales torturadores, salieron de la celda y también de las otras y un silencio se apoderó de en celdas y prisioneros.

El milagro ocurrió.....

Y nos mantuvieron en las celadas como cuatro días sin comer pero sin patadas y golpes mañana y  tarde como antes. Y después de siete meses tranquilos nos trasladaron a la casa de Tomás Guardia, ahí en frente y nos procesaron. El tribunal nos impuso tres años de prisión y me dieron un año de pena condicional.

Sí, recibíamos visitas de estudiantes y profesores y el tiempo se hizo más llevadero. Pronto recobraría la libertad y me fui a Pérez Zeledón a trabajar como profesor de historia en la sede de la Universidad Nacional. Mi pesadilla había terminado pero...

Algunos años después, otra familia de jóvenes universitarios de la UCR, rebeldes, llenos de patriotismo, irreverentes  y valientes, se les ocurrió tirar por los suelos, la estatua del machillo del norte, John F. Kennedy, erigida tiempo atrás poco después de visitar nuestro país en el parquecito, frente a la iglesia de San Pedro de Montes de Oca.

Era el año 1963 cuando el presidente del norte, llegaba a este país con un espejito grande, lleno de promesas, llamado Alianza para el Progreso y un valiente, un gigante un enorme coloso, lo recibió al poner los pies en suelo costarricense con un enorme baño de ceniza, como queriendo decirle Polvo eres y en polvo se convertirá. Y no descanso en días y semanas de lanzar ceniza de su vientre que volaba por todos los confines de de esta tierra y más allá.

Los días que el machito permaneció en este país, se refugiaba en el Club Unión o el Teatro Nacional, entre brindis y banquetes y el coloso Irazú, seguía terco en su empresa de protestar con ceniza esa visita de cortesía pero engañosa.

Y murieron las vacas con la ubre llena de arena, los techos y canoas de las casas caían con tanto peso, los cafetos maduros no recibían a los cogedores y las alcantarillas se llenaban de arena y las cuadrillas municipales no daban abasto a recoger tantos sacos de ella. Y el volcán ensanchaba su vientre y vomitaba con furia cada vez más sus cóleras arenosas. El gringuito se fue y aún así la arena seguía cayendo, como para meter en cada habitante la idea de que polvo somos y en polvo nos convertiremos.

Poco después esa sentencia se cumplía en Texas cuando el presidente era abatido desde una ventana de un certero disparo de un francotirador.

Y los jóvenes intentaron botar la estatua del parquecito y solo fue un intento pues la policía acudió al lugar y los reprimió.

En la persecución y el tiroteo murieron tres oficiales de policía: Rafael Godínez Mora, Luis Martínez Hall, Luis Anchía Álvarez, el taxista Miguel Aguilar Porras, y Carlos Gerardo Enríquez Solano, sindicado como integrante del grupo "la Familia".

Y fueron apresados otros integrantes del grupo, entre los que estaba Viviana Gallardo, siendo un adolescente que cursaba su último año de secundaria. Ella también luchaba porque conocía y tenía conciencia de que poco menos de dos años antes se producía la insurrección que derribó a la dictadura somocista, y ya para esas fechas empezaba una prolongada y cruenta contraofensiva política y militar de los Estados Unidos, que alcanza su apogeo con la administración republicana de Ronald Reagan, que entrenó, financió y armó hasta los dientes a la contra nicaragüense.

Fueron llevados a las celdas de la DIS y unos días después era asesinada esta joven por el cabo Bolaños delante de testigos que horrorizados contemplaron la escena.

Bolaños fue condenado  con mano suave. Se le dio la libertad de trabajar de día en la calle y dormir en la cárcel. Se le benefició con la pena condicional y no duró mucho en prisión nocturna.
No se investigó ni castigó a ningún personero de rango superior y el crimen quedó en una impunidad total.

EL milagro también se cumplió para los asesinos pero no para los jóvenes, especialmente la adolescente valiente que murió por defender una patria libre.

La paloma abandonó mi rodilla, se sacudió y alzo vuelo muy alto hasta llegar a la cúpula de la catedral que estaba a nuestro lado derecho y se posó en la cruz. Nos miró  como intimidándonos y dejó escuchar la célebre frase que recorrería pueblos y montañas que decía:

MUCHOS VILLANOS TIENEN ESTATUAS MIENTRAS LOS HÉROES VIVEN EN EL OLVIDO

 

 

Desolación....No. 2 -continuación y final-

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-¿Por qué nos hemos quedado tan solos? .Preguntó al hombre que miraba el disco rojo perdiendo

intensidad-

-No podía ser de otra forma. Al final siempre estaremos solos. Somos el muerto que ha sido acompañado hasta el panteón y que ahora que el último rito llega a su final se queda en soledad.

-Es demasiado triste que sea así.

-¿Morirías tú por él?

La mujer se quedó pensando y acarició su vientre abultado. Sintió una leve patada de aquella niña que se desarrollaba en su vientre y vivió el remordimiento de haberla traído a un mundo a punto de extinguirse.

Habló con su hija implorando su perdón:

-Hija mía, en mal momento llegas, no habrá para ti la luz que ha de servirte de faro. Nuestro mundo muere en el día en que tú buscas nacer. Si puedes volar a otro mundo donde aún exista esperanza, vuela. Huye de este mundo maldito adonde llega todo a su final.

Un fuerte dolor la hizo encorvarse ante la mirada impasible del hombre con la piel sobre sus hombros.

Aun tuvo fuerza para preguntarle:

-¿Qué animal cubre tus hombros?

-Es la piel del último cordero.

-No hay consistencia en tus palabras y tus actos si te vistes con la piel de un animal que extinguimos.

-Yo no la visto, la habito.

La mujer sintió de nuevo la punzada en su vientre que le anunciaba que su hija estaba por nacer, se tendió sobre la arena, a escasos metros de la multitud que seguía cantando con su voz ronca: .Desolación, ha venido

la desolación, ay de aquellos que viven en nuestros días.. Pronto la muchedumbre era legión y formaba un círculo alrededor de aquella parturienta que apretaba la arena estéril en un intento de arrancarle vida a aquel planeta en plena agonía.

El hombre que habitaba la piel del cordero caminó hacia el mar y tocó con un dedo las frías aguas que

súbitamente crecieron hasta alcanzar las piernas de la mujer y subir por sus muslos hasta empaparle el

vientre. Las aguas se tiñeron de rojo y la multitud miraba expectante mientras continuaba con su canto.

El hombre miró al cielo y en una lengua muerta pronunció una oración. El sol se estremeció y en una

convulsión lanzó un último suspiro.

La mujer apretó los puños y su cara palideció.

-¿Morirás tú por él?

La mujer empapada en sudor y lágrimas extendió la mano hacia el hombre con la piel del cordero.

-Yo vestiré la piel.

-¿Morirás tú por él? -Repitió el hombre acercándose a la mujer en agonía mientras la muchedumbre

callaba.

-Moriré por ella .gritó la mujer y en su último esfuerzo empujó a su hija hacia las manos del hombre que la esperaba, luego expiró.

El hombre tomó a la niña entre sus manos y la elevó al cielo.

-He aquí a Génesis .dijo con profunda voz y quitándose la piel de sus hombros cubrió el cuerpo sin vida

de la mujer. Una brisa suave agitó sus cabellos. No era el aire pesado de la desesperanza que respiraban los visitantes a aquella isla, era un viento diferente, fresco, nuevo. El hombre sonrió y depositó un beso en la frente de la mujer, luego, dirigiéndose a la multitud dijo:

-Hoy presenciaron el fin del mundo y han sido testigos del renacer de la esperanza, la copa que se había rebosado otra vez está vacía, vayan por el mundo llevando un poco de la esperanza con la que hoy han sido bendecidos.

La multitud se dispersó hacía todos los rincones del planeta, mientras en la arena de aquella isla, yacía la mujer con la piel del cordero. Ya no cantaban roncamente .desolación, ha venido la desolación, ay de aquellos que viven en nuestros días..

Desolación, ha venido la desolación.

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Su obra

Dentro de sus obras se encuentran los siguientes títulos:

·         Avatares del destino,

·         Avatares del destino, un nuevo despertar

·         Avatares del destino, la confrontación

·         La mansión de Grunewald, 

·         Sueños delta,

·         El velo de la locura,

·         juegos de poder

·         Luna escarlata, y

·         Huellas imborrables

 

Avatares del destino es una saga de tres novelas que trata de unos viejos pergaminos escritos en la antigua Mesopotamia y que hablan de oscuras profecías escritas por el lado oscuro, la primera de ellas narra el origen de los pergaminos, la primer lucha por ellos desarrollada en época del renacimiento francés y se mezcla con el presente donde una pareja de profesionales él costarricense y ella italiana afincada en España  se encuentra con información con ellos de manera fortuita. La segunda novela de esta saga se ubica en el presente donde un grupo neonazi secuestra a un grupo de religiosos de las sectas más importantes del planeta en procura de que las profecías de los pergaminos les permita acceder al poder absoluto, de nuevo la pareja del costarricense y la italo-española deberá enfrentar a quienes desean hacerse con el poder para fines nefastos. La tercera parte y final de Avatares del destino narra la lucha de ángeles y demonios en torno a los pergaminos de Nínive y muestra un final inesperado.

Las obras de El velo de la locura, luna escarlata y Juegos de Poder narran el trabajo de un grupo de investigadores de la policía francesa y americana para atrapar a un asesino en serie en el caso de las dos primeras novelas y en el caso de Juegos de Poder luchan contra una confabulación para hacerse con el poder del país más poderoso del mundo. En los tres tomos se muestra el trabajo de la policía en una competencia intelectual con los villanos de turno.

La mansión de Grunewald narra la vida de una familia judía en Alemania en las épocas de las dos guerras mundiales, su auge y caída y mezcla el pasado con el presente donde un fantasma atrapado en la mansión se niega a renunciar al amor.

Sueños delta narra la mezcla de la realidad con la dimensión onírica donde Alexandra Sinclair, una anticuaria, se descubre parte de la historia y de los lazos familiares que la unen con una secta denominada Fraternitas Magistratum, cuyo propósito es esconder para sí un oscuro secreto.

Huellas imborrables es una colección de cuentos que mezclan la ironía, el desenfado, la tristeza y la cotidianidad vista desde la óptica de varios y diversos personajes que van desde un perro callejero, hasta el ángel de la muerte.

Desolación, ha venido la desolación

Un enorme disco rojo se dejaba ver en el horizonte mientras una lluvia fina y fría caía con desenfado sobre todo el pequeño país en la América Central, meca de la protección del ambiente, certificada como carbono neutral y que dedicaba un cuarto de su territorio a las reservas naturales desde tiempos antiguos.

Un ave marina volaba a media altura sobre un mar que hacía mucho tiempo había perdido el color

esmeralda para lucir ahora ennegrecido, y buscaba en vano encontrar algún pez entre las toneladas de escombros que el mar arrastraba desde las lejanas costas del norte, fieles testigos de que las obras de los  hombres se caían a pedazos ante los estertores de un planeta agonizante.

Una muchedumbre contemplaba el espectáculo, el astro amarillo estaba dejando de existir y  lentamente se apagaba. Lo que fuera una ardiente estrella que alumbraba y calentaba tibiamente al planeta, se había convertido en apenas una flama que, con dificultad, atravesaba la densa capa de polución que envolvía a la tierra.

Hacía una temperatura cercana a los cero grados que los visitantes, provenientes de oriente y occidente, disfrutaban mientras en sus países de origen, partes de los cuerpos de sus paisanos se desprendían y caían al suelo cubierto por una espesa capa de hielo a causa de las bajas temperaturas.

Todo el paisaje estaba vestido de un traje sepia, plomizo y monótono. No había color en las flores, ni en las hojas de las plantas que aún se empeñaban en sobrevivir, todo estaba revestido de ese gris enfermo, sucio y maloliente que traía consigo la pestilencia de la muerte.

Un hombre cubierto con un abrigo de piel de un animal extinto, caminó entre la muchedumbre para situarse al principio de la fila y poder contemplar el momento que tanto se había anunciado, el día del fin del mundo había llegado y él era parte de la pequeña población que había logrado sobrevivir para ver llegar el apocalipsis. No quedaba en aquel planeta que una vez estuviera sobrepoblado, más de un millón de habitantes de la raza humana y unas cuantas especies de animales que habían sobrevivido a las hecatombes nucleares. De su cuello colgaba un crucifijo, el viejo talismán de una religión antigua y olvidada que fuera proscrita hacia finales del siglo II de la Era Cibernética.

El hombre miró la desolación en el extenso mar y su mirada era inexpresiva. A su lado una mujer encinta acariciaba su abultado vientre y sonreía con la esperanza de que un nuevo renacer pudiera estarse gestando en aquel disco rojo que chisporroteaba como una chimenea a la que se le acababan los leños y que estaba próxima a extinguirse.

El ave se consumió en el mar, una, dos, tres veces, para siempre volver a salir con su pico sangrante y

vacío de alimento, a la cuarta vez ya no salió más, se dejó morir cansada de agitar sus alas. Un perro gimió en la playa mientras, expectante, esperaba que aquella ave como el fénix, renaciera de sus cenizas y alzara el vuelo en un nuevo intento por vivir.

-Todo es como al principio de los tiempos .dijo el hombre a la mujer encinta que lo miraba curiosa- solo que ahora es al revés, Eva se convierte en ave y se deja morir antes de ofrecer a su pareja el fruto prohibido.

-¿Y que pasará con Adán?

-Adán será nada. Volverá a ser el polvo del que salió un día para recibir el soplo de aliento de Dios. Quizá los nombres fueron un chiste, una broma de su creador que conocía perfectamente que aquel ser que creaba, magnífico, imponente y pensante, acabaría invirtiendo su nombre y siendo apenas nada.

-¿Dios?

-Un concepto olvidado hace mucho tiempo, de cuando los hombres sentían que había una fuerza poderosa que regía los destinos del hombre.

-¿Poderosa como la energía nuclear que movía las industrias?

-Quizá no tanto, al final se ha dejado vencer como esa ave que se precipitó al mar para no salir más.

Un cántico se entonaba por la muchedumbre a las espaldas del hombre y la mujer. Sus cantos eran roncos y tediosos, repetían incansables .desolación, ha venido la desolación, ay de aquellos que viven en nuestros días..

-Todos creen que este será el final. .dijo la mujer en tono lastimero-

-Lo es -dijo el hombre con la mirada perdida en el horizonte rojo- el mundo toca a su fin y ya no hay nada que se pueda hacer para evitarlo, en las tierras del norte todo está pereciendo y muy pronto la peste que los carcome llegará a esta isla. Lo hará en buques viejos y gastados en forma de inmigrantes deseosos de respirar el poco oxigeno que queda, deseará comer del escaso alimento y beber la poca agua que guardamos.

-Ya otros han venido y aun subsistimos.

-Pero ya no será más cuando vengan voraces a comer hasta hartarse, regurgitarán para volver a comer y sentir la sensación de saciarse muchas veces antes de que todo acabe. En los hombres siempre ha existido el deseo de consumir más de lo que se necesita, en una desenfrenada carrera por tener más que el de al lado, eso nos ha llevado a acabar con lo único realmente importante que teníamos.

-Son unos necios.

-Todos lo somos, aun ahora esta multitud cree que con sus cánticos puede revertir el proceso y cambiar la historia de una humanidad que desde el principio de los tiempos estaba destinada a ser lo que hoy es.

-Nada.

-Absolutamente.

-Es usted un hombre pesimista, a pesar de ser nuestro líder se deja vencer y aún no ha hecho los cuatro intentos que hizo el ave para tratar de extender su vida.

-Al final se dejó morir.

-Pero murió con la satisfacción de que dio todo su esfuerzo por continuar con el milagro de la vida.

-¿Es lo que pretendes al quedar encinta en situación tan penosa?

-Un día los hombres renacerán .dijo la mujer con una sonrisa y la mirada perdida en el horizonte- y el

cielo volverá a ser azul y el verde mar estará poblado de peces, las aves serán tantas que cubrirán los cielos como hoy lo hace la contaminación y los cánticos ya no serán más de desesperanza y  desolación, la gente cantará que el mundo ha renacido y se abrazarán con desconocidos y harán el amor para repoblar las costas y las montañas y el frío ya no reinará más, un nuevo arcoíris más vistoso y alegre surcará el cielo y al final de él nos esperará un futuro mejor. Todo será como en los tiempos de hace muchos años, habrán ríos que correrán al mar, libres de obstáculos que no sean las límpidas piedras que yacen en sus orillas. Una cascada se asomará en cada montaña que, repleta de verde, hará parecer que el planeta es nuevo, reluciente, vivo.

Las olas arrastraron el pesado cuerpo del ave hasta la orilla, sus ojos secos por la sal lucían sin luz. Su plumaje estaba marchito, su pico podrido y roto, con un color ceniza de muerte, no parecía que hacía apenas unos minutos tuviera la vida suficiente para volar cuatro veces hasta el cielo y planear en busca de los últimos alientos de vida de aquellas aguas que se arrastraban moribundas hasta los pies de la mujer.

-Mira .dijo el hombre- ¿De qué ha valido su esfuerzo? Ahí tienes al ave que tantas veces se elevó solo

para volverse a estrellar contra los escombros. Nuestros escombros.

-Ha sido un ave valiente, quizá la última de su especie que se resistía a morir y eligió el último rescoldo de vida para demostrarnos que.

-Que toda esperanza es vana. ¿Acaso no te das cuenta, mujer, que todo ha acabado? Estamos presenciando el final de todo y te empeñas en pensar que solo es un nuevo amanecer lo que se asoma en el horizonte. No es así. El rojo sol no nos anuncia una nueva mañana sino el final de los tiempos. Si te quedas lo suficiente podrás verlo extinguirse, quizá de pena de ver lo que hicimos con nuestro planeta que un día fuera azul.

También las estrellas sienten dolor. Imagina el espectáculo visto de las alturas, un planeta que se fue

opacando conforme refulgía la humanidad, la peor bestia que pudo haberse creado. La naturaleza se fue acicalando durante millones y millones de años para presentarse en todo su esplendor para el hombre y a éste solo le tomó unos cuantos milenios acabar con todo aquel regalo.

-¿Un regalo de tu Dios?

-Llámalo como quieras. Ha tenido tantos nombres que es probable que ni Él mismo recuerde cuál es.

-Es el que llevas colgado a tu cuello .dijo la mujer fijando la vista en el crucifijo-

-¿Quién puede saberlo? Quizá Dios era esa ave marina que se dejó morir.

-Parece sufrir .dijo la mujer tomando el crucifijo entre sus manos-

-Sufre, quizá no tanto como sufriremos los que vamos quedando en este mundo condenado a morir. Su muerte fue rápida. Le tomó tres horas su agonía en la cruz.

-¿Si era Dios, por qué no bajó de la cruz? ¿Por qué no se defendió de quienes lo pusieron en ella?

-Quizá por que era su cuarta vez y ya no tenía más fuerzas para volver a empezar.

-Yo las tengo, quiero vivir y empezar de nuevo.

-¿Has visto a la multitud? -dijo el hombre volteando y recorriendo al grupo con la vista-

-Es una multitud como cualquier otra.

-No. No lo es. Es la multitud del desencanto, de la desesperanza, del abatimiento, es el cortejo fúnebre que se reúne en esta isla para acompañar al mundo en su viaje final.

-¿Por qué no hay niños?

-Todos perecieron y la gente sabia no quiso traer a este mundo nuevos seres para que atestiguaran los momentos finales que desde el principio de los tiempos fueron anunciados. Mira sus rostros de piedra, grises, marchitos como los vientres de las mujeres que dejaron secar sus matrices para no parir mártires. Hace no mucho tiempo, las autoridades decidieron que no había mucho más espacio para la vida y que las riquezas no serían suficientes si había que compartirlas. Esterilizaron a las mujeres. Empezaron con los países más pobres y subdesarrollados donde la reproducción humana era más prolífica. Pronto los senos de las mujeres se secaron y fueron sustituidos por silicona que permitiera mantener las redondeces para la incitación sexual como un acto civilizado, no para la salvaje procreación. Todos copularon sin sentido y las enfermedades campearon. Culparon a Dios. En el principio de los tiempos todo aquello que era inexplicable era divinizado, luego todo aquello que era atroz fue considerado un castigo de Dios, hasta que la idea de Dios se hizo tan odiosa que fue proscrita y se persiguió a aquellos que de alguna manera quisieran mantener la idea de Él. Solo quedó presente en los sacerdocios clandestinos, fue llamado el Dios de las catacumbas y era el Dios de los pobres y desamparados.

-Como toda esta multitud anónima, que parece ser respetada.

-¿Respeto? Eso es algo que no existe en estos días finales. ¿Qué respeto hay en estas almas? Mira sus caras. Sus ojos parecen dátiles. Respiran por inercia. Son muertos vivientes que no tienen el valor del ave para estrellarse contra los escombros.

Un largo silencio se apoderó de los dos mientras escuchaban a la multitud seguir con su cántico

.desolación, ha venido la desolación, ay de aquellos que viven en nuestros días.. Sobre el horizonte el disco rojo comenzaba su penoso viaje hacia el cenit. Su andar era reumático, arrastraba el fardo de millones de amaneceres y atardeceres de una rutina cansina y amarga. Siempre la misma ruta, nacía en el este, atravesaba el cielo y descansaba por el oeste para dejar como dueña del cielo a la luna. Al menos eso contaban las viejas leyendas, desde hacía generaciones la luz del sol no alumbraba a aquel astro lo suficiente para que sirviera de espejo e iluminara las noches. Tampoco brillaban ya las estrellas o si lo hacían, desde hacía mucho tiempo no era posible mirarlas, quizá ya no estaban allí, quizá se marcharon hacia cielos con una mejor perspectiva que aquel que cubría la Tierra.

-¿Quiénes fueron los culpables? .Preguntó la mujer sin apartar su vista del disco rojo-

-Tú y por supuesto, también yo.

-Yo no he hecho nada.

-Esa es la razón por la que eres tan culpable como yo.

-Alguien más debe tener la culpa de que el mundo muera.

-¿Dios?

-Me refería a los hombres poderosos, los que tenían las decisiones en sus manos, los que pudieron

cambiar la historia y no lo hicieron.

-Demasiadas manos que juntar para poder evitar que la esperanza se derramara por entre los dedos.

Siempre hubo buenas intenciones.

-Pero sus voces no fueron escuchadas.

-Intenta acallar un grito con un susurro .dijo el hombre pasando un dedo por los labios resecos de la

mujer- Tus labios están secos y tu piel ya no es tan tersa. La mía es aún más vieja.

-No es usted tan viejo ¿Cuántos años tiene?

-Todos. Los cargo conmigo desde que nací, no he dejado ninguno a un lado del camino para alivianar mi carga. Algunos fueron buenos, aquellos que mi madre vivió por mí, los más yo me encargué de hacerlos malos cuando comencé a tomar mis decisiones. Quizá si hubiésemos dejado el mundo en manos de una madre las cosas hubiesen sido diferentes. Habría enjugado sus lágrimas y curado los raspones, le habría acunado con ternura dejándolo dormir sobre su amoroso regazo y ya dormido lo habría hecho descansar para que al día siguiente naciera de nuevo con nuevos bríos. ¿Por qué el mundo no tuvo una madre? Todos querían ser padres de la patria, padres del universo y ninguno optó por ser la madre. Una madre. Quizá todo habría sido diferente de haber tenido el mundo una madre.

-Siguen cantando .dijo la mujer ante el silencio que hacía el hombre- parecen no tener miedo.

-No están conscientes ni siquiera de lo que cantan, viene la desolación dicen como si fuera a visitar a otros y no a ellos. El mundo se acabará hoy y ya no hay mucho que hacer. Será que los buenos propósitos siempre los planeábamos para el mañana, nunca para el hoy. A diferencia de los animales el hombre vivía en función de los planes para el mañana y se olvidó de vivir productivamente el hoy y no encuentra nada que hacer ahora que no habrá mañana. El ave marina fue más inteligente, se dejó morir, decidió el cómo y el cuándo porque era la única decisión que podía tomar, a su modo, murió porque quiso.

-Estrellada contra los escombros .dijo la mujer ante un nuevo mutismo de aquel hombre que se negaba a brindar una ínfima oportunidad a su criatura por nacer- no será ese el final de mi hija. No me estrellaré contra los escombros.

El hombre callaba, su respiración se hacía trabajosa, mas parecía disfrutar de aquellas bocanadas de aire que se habían convertido en un tesoro.

-Pronto vendrán los inmigrantes. Puedo sentir en el suelo el vibrar de su marcha, ya deben estar en la isla .dijo la mujer que no esperaba respuesta-

-Son la plaga de langostas que viene a devorar el poco grano que queda.

-Quizá entre ellos se encuentre la esperanza.

-¿Acaso vendrían acá si la tuvieran? Han venido a buscarla, no a traerla y no encontrarán nada diferente a lo que traen en sus alforjas: miedo y escasez de todo lo que es bueno.

-¿Y por qué buscan la esperanza en estas tierras?

-Porque el mundo ha decidido extinguirse frente a nosotros, ya agotaron el sol que le tocaba en sus tierras del norte. De donde vienen, ya el sol no es más y no lo será mañana.

-Apenas va llegando el medio día .dijo la mujer mirando como el disco rojo había subido por sobre sus cabezas ahora en un rápido avanzar, parecía tener prisa por acabar con todo aquello. Acabar en medio día y dejarse la tarde libre para morir tranquilo en un lecho olvidado.

¿Cuántos años tienes mujer?

-Todos. Pero a diferencia tuya no los cargo en un fardo, camino sobre ellos con la esperanza de que

habrán más y que este no es el final sino solo un nuevo comienzo. Tengo la fe al igual que todos aquellos que vienen que aún hay esperanza y que este será un Jardín del Edén.

-Sabes entonces de la historia de la creación.

-Sé todo cuanto se puede saber de este mundo.

-Sin embargo me has preguntado.

-Mas, no para que me enseñaras sino para conocerte.

-¿Tratas de conocerme por mis respuestas?

-Mas bien por tus dudas. Siempre dice más de los hombres aquello de lo que dudan que todo lo que

puedan saber.

-El saber es amplio pero limitado, la duda es infinita y eterna.

La multitud iba creciendo, decenas de personas se unían a los presentes y sin saber por qué entonaban la misma canción: .Desolación, ha venido la desolación, ay de aquellos que viven en nuestros días.

-Ya son legiones .dijo la mujer- y vienen de todas partes. Sin embargo cantan en el mismo idioma.

-Como debió ser en un principio. Míralos. Son todo lo que queda del hombre. La última esperanza y no pueden hacer otra cosa que cantar uniéndose al rebaño, miran al cielo y preguntan ¿Por qué? Se miran unos a otros y se preguntan ¿Por qué no haces algo que pueda salvarnos? ¿Morirás tú por mí?

La mujer ahora lloraba. Miraba el rostro serio del hombre al hablar y se le encogía el corazón de pensar que ninguno de aquellos estaría dispuesto a hacer nada. Todos eran aves en su cuarto viaje a los escombros.

No había en ellos esperanza que trajeran en sus alforjas, como había dicho aquel hombre. Habían caminado kilómetros para buscarla en otro sitio, mas la esperanza nunca parecía estar al alcance de sus manos desgastadas. Siempre sería preciso seguir caminando, seguir buscando fuera.

-Son corderos .dijo el hombre- Fueron fieros lobos y ahora no son más que corderos. El fin se acerca y su sufrimiento será la expiación de los pecados que el mundo demanda antes de morir. La tarde se acerca.

¿Puedes oír la respiración trabajosa de la tierra? Está agonizando.

-Pero aún vive .dijo la mujer resuelta- y mientras exista la vida habrá una esperanza.

-Mira a tu alrededor mujer. ¿Ves esperanza alguna?

La mujer recorrió con la mirada el paisaje sepia. Todo era gris: el cielo, las plantas, la arena de aquella

playa que recogía lo último que quedaba con vida, hombres y mujeres grises con cabellos encanecidos sin brillo y sin vida, cantando .Desolación, ha venido la Desolación, ay de aquellos que viven en nuestros días.

-

AURISTELA CASTRO DE JIMÉNEZ. PRIMER POETISA COSTARRICENSE

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La primer mujer costarricense poeta que publicó poesía fue AURISTELA CASTRO DE JIMÉNEZ.

Auristela Castro de Jiménez, maestra, poeta, educadora de renombre. Hoy casi olvidada por nuestros historiadores, nació el 5 de noviembre de 1886 en la ciudad de San José. Se casó en segundas nupcias con don Jesús Jiménez Zamora, expresidente de Costa Rica y tuvo solo un hijo. Murió el 12 de noviembre de 1976, en la ciudad de San José. Aparte de su valiosa labor como educadora, publicó en 1928 su poemario "Cantos". Años antes, en 1920, contribuyó a la fundación de la Sociedad de Socorros Mutuos del Magisterio Nacional. Durante muchos años fue directora del Colegio Superior de Señoritas. También, con frecuencia, publicó artículos y poemas en la prensa, sobre todo en Repertorio Americano (1919). Fue la madre, amiga, guía poética de tres grandes mujeres costarricenses: Eunice Odio, Yolanda Oreamuno Únger y Lilian Ramos. Ellas fueron sus alumnas en el Colegio Señoritas y con ellas compartió sus conocimientos y gustos por la creaación literaria. Ella perteneció a la generaación de 1012, llamada Mundonovismo que inicia la literatura en Costa Rica con escritores como Joaquín García Monge (1881-1958), Rafael Ángel Troyo (1875-1910), Claudio González Rucavado 1878-1949), Rogelio Fernández Güell (1883-1918), Diego Povedano Amores (1883-1949), Gonzalo Sánchez Bonilla (1884-1965), José Fabio Garanier Ugalde (1884.1956) María Isabel Carvajal (1888-1928) y Luis Dobles Segreda (1889-1956) para citar solo algunos.

Publicó algunos escritos en Repertorio Americano. Estos son:

Castro, A. (1924). Sí tengo alas... Repertorio Americano, 10(13), 205.

_________. (1925). Cumpleaños. Repertorio Americano, 11(14), 212.

_________. (1928). Acuérdate de mi. Repertorio Americano, 17(10), 149.

_________. (1928). El ejemplo de los dioses. Repertorio Americano,

17(10), 149.

_________. (1928). Piedras. Repertorio Americano, 17(10), 149.

_________. (1928). Soledad. Repertorio Americano, 17(10), 149.

_________. (1947). Quetzalcoatl, Todo en todo, Plenitud, Ley es ley,

Max Jiménez. Repertorio Americano, 43(6), 88.



Algunos poemas que publicara

Flores con alma

Flores con alas son mariposas;
Flores con alma los niños son,
Flores que ríen, flores que piensan,
Flores brotadas del corazón.
Es su inocencia mejor perfume
Que el de la rosa, que el del clavel;
Sienten envidia de su pureza
Las azucenas de mi vergel.
Si el llanto rueda por sus caritas
Las tibias gotas vienen a ser
Como el rocío, que de la rosa
La mariposa llega a beber.
¡Flores del alma! ¡Flores queridas,
llenas de encanto y de ilusión...
flores que ríen, flores que besan,
flores que embriagan el corazón!

El gusano tendrá alas

Suelta al viento la bata vaporosa,
revistada con alma cariñosa
los rosales en flor de tu jardín.
No más frescas que tú, ni más lozanas,
rematando los tallos, muy ufanas
las corolasse abrían para ti.

¡Cuántas veces prendíase tu traje
en las duras espinas del ramaje
obligándote el paso a detener,
y una lluvia de pétalos caía,
aromaaba el ambiente y se tendía
en alfombras de sedas a tus pies!

Te observaba al través de unas vidrieras;
ya llegabas al patio de palmeras
que te daban abrigo contra el sol.
Mas...de pronto...¡qué gesto tan extraño!...
"De seguro un insecto la hizo daño"-
yo me dije, notando tu dolor.

Sacudiste la mano con rudeza.
la frotaste un momento, y con fiereza
te pusiste después a examinar -
revelando en tu afán miras insanas-
una a una las hojas más cercanas,
y el gusano encontraste por su mal.

¡Pobre bicho infeliz! ¡Oh desgraciado!
Yo lo hallaba tan libre de pecado
como ajena de méritos la flor.
Procedieron los dos con inconsciencia;
ambos eran productos de la herencia;
ella fue quien su ruta les marcó!

¡Cuántos han heredado - ¡almas hermosas!-
la belleza y fragancia de las rosas
que aún alientan perfumes al morir!
Vienen otros al mundo -¡desdichados!-
con un fardo de vicios condenados
como el pobre gusano a suerte vil!

Si lo hubiera dejado algunos días,
mariposa ligera lo verías
ostentando sus galas bajo el sol.
¡Nunca arrojes la piedra al miserable!
Da mejor a tu brazo impulso amable
y procura obtener su redención.

Un cliente feliz, hará grande tu país. Cuento

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 No sé si por tanta propaganda y noticias sobre el fin del mundo y los pueblos que se sublevan ante tantos gobiernos que los ignoran, lo cierto es que soñé y no fue una pesadilla, más bien una agradable visión, por lo menos para los que luchan por obtener ganancias de los consumistas ciudadanos.

De pronto me encontré en un enorme, casi una ciudad, supermercado, con enormes pasadizos, impecablemente limpios y unos estantes cargaditos de toda clase de mercaderías, debidamente acomodadas y casi hechizando las miradas de los clientes que diverída y cómodamente se desplazaban por ellos.

Pero lo más sorprendente y original de todo era que los carritos para echar las mercaderías escogidas, de vistosos colores y todos los tamaños eran halados por perros. ¡Que belleza, mascotas de todos los tamaños, colores, clases y bellamente decorados de angelitos, diablillos, hadas, extraterrestres y los más variados disfraaces. Los niños se volvían locos tomados de un cordoncito que tiraba al perro que con cuerdas doradas o plateadas hacían caminar el carrito. Sin duda alguna eran mascotas adiestradas paara tal oficio y esmeradamente cuidados de tal manera que sus necesidades vitales quedaban en bolsitas especiales discretamente colocadas que simulaban otros adornos más a esas encantadoras carrosas perriles. Los padres y los adultos de la familia solo tomaban los productos y con sumo cuidado los colocaban en los encantadores carritos. Aquello más que un supermercado se asemejaba a un parque de diversiones.

Y lo más sorprendente era lo que sucedía en los enormes parqueos. Los perritos llevaban la mercadería de sus carros hasta el propio automóvil del comprador. Esperaaaaba que descargaran su mercadería y luego recibían del niño o cliente una galleta que previamente le daba el cajero después de pagar la acuenta. El perro sólo ya volvía a su sitio original. Ahí en una sala especial, lo atendían los veterinarios, lo cambiaban de atuendo y los enviaban nuevamente a su trabajo.

Sin duda alguna toda una innovación que tenía por finalidad:

 Un cliente feliz hará grande a tu país.

Tierra Virgen. Poemario de Flory Chaves Quesada

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Tierra Vrgen

TIERRA VIRGEN

 

Poemario

 

Flory Chaves Quesada

 

Flory Chaves Quesada nació en El Carmen, San José Centro, el día 12 de marzo del año 1932 y vivió en uno de los barrios históricos de San José, Aranjuez. Es hija de don Joaquín Chaves y la señora Sofía Quesada. Los estudios primarios los realizó en instituciones importantes de la capital. Es doctora en Filosofía y profesora de esa disciplina en Estudios Generales de la Universidad de Costa Rica desde 1978. Catedrática de esa institución educativa. Estudió además, Educación y Economía y Pintura con el profesor José Ureña Monge, de escultura en la Casa del Artista y de ballet con Roberto Snowball y Teresita de Marsdem. Habla varios idiomas. Ha escrito y publicado varios poemarios y uno sobre crítica literaria: Juana de Ibarbourou, una visión filosófica (2000). Tiene además publicados abundantes artículos y ensayos en diferentes revistas costarricenses y la revista Studi Sciacchiani de Génova, Italia.

 Ha realizado varias exposiciones artísticas. La primera (1958-1959) en Quezaltenango y durante los años, 1987, 1988, 1989, 1990, 1991, en varias instituciones del país, como el Banco Nacional de Costa Rica, la Galería de Arte de ese banco y la Universidad de Costa Rica.

 

PISCIS

 

Amo los peces,

porque ven sin mirar,

viven sin saber,

del tiempo la caducidad.

 

Vuelta y más vuelta

en el agua.

Vuelta y más vuelta

en el tiempo.

 

movimiento,

cambio de colores,

rutas en el agua.

 

¡Silencio!

Hay quietud en el agua.

¡El instante

que se vive!

Y de nuevo

movimiento,

peces,

colores en fuga.

 

 

HERMANO

 

Hermano

detén tu paso,

hablemos.

 

¿Por qué

has perdido la risa?

¿Por qué tanto dolor

en tu mirada leo?

¿Te pesan mucho tus penas?

 

Ven,

también yo tengo penas,

pintemos

nuestras penas de colores,

amarillas, y blancas,

como las margaritas.

 

Toma mi mano,

toma mi fuerza,

tu fardo y el mío,

uno solo,

para compartirlo

para sufrirlo,

para llorarlo.

 

Ven,

Subamos juntos

la encarpada cima.

En la cima

la dicha encontraremos.

 

La dicha

de ser menos barro,

de ser más claridad.

 

 

AMOR SIN RETORNO

 

Mi amor por ti

ha nacido en mi huerto

como la mala hierba,

sin razón,

salvaje,

quitándome el espacio

y la fuerza vital

 

Nacido y crecido

a la sombra de mis sueños,

era un ideal,

era solamente mío.

 

Mas, el amor

es relación

y tú nunca quisiste

compartirlo.

 

Aunque me duela,

aunque mis manos

queden destrozadas

me arrancaré este amor,

que no tiene compañero.

 

Prefiero morir un día,

a deshacerme

poco a poco

crucificada

con tus espinas

 

 

Poesía nítida, sencilla, llana como el agua cristalina de un manantial. Flory Chaves Quesada, escoge las imágenes de sus recuerdos, de sus vivencias y con suma ternura va deshojando ese ramillete lleno de vida, de dolor, de angustia, y de amor.

 

En el poemario, el lector encontrará ese yo poético profundo y cristalino que despertará en su interior ese desasosiego existencial que, estoy seguro, le hará sentir el dolor, el amor, el paso del tiempo y por qué no la esperanza renovada en la palabra.

Sibú habló por boca de su hijo, la serpiente

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SIBÚ HABLÓ POR BOCA DE SU HIJO, LA SERPIENTE

 

Sibú llamó a su hijo y así le habló. Así habló a su hijo único de la serpiente.

Es la hora, hijo salvado de la hoguera cuando quemaron a tu madre y su esposo, la serpiente que  yo había utilizado. Así me dijo, mi padre Sibú.

Los hombres han desobedecido las leyes de la naturaleza. Se rebelan. No siguen su consejo.

Los hombres son malos con la madre naturaleza y serán castigados. Así dijo Sibu que lo comunicara a todos.

Cortan los árboles. Esto dijo y envenenan con sus excrementos las aguas. Por eso mueren los animales y el sol penetra en sus entrañas. Esto fue dicho por Sibú.

Los montes se ven desnudos. Desnudos parecen los montes sin árboles y solos. Ya no habitan en ellos los pájaros ni los reptiles. Solo quedan grandes rocas, duras y sin vida.

Sibú siguió diciéndome. Dígale a los hombres. La maldad de ellos ha hecho que el agua baje violentamente y destruye todo a su paso. Nuestros ranchos caen en sus aguas y son arrastrados por los senderos llenos de piedras. El agua no alimenta nuestras semillas. El agua se las lleva lejos y las destruye.

Los pueblos parecen lagunas y los hombres no encuentran refugio en ningún lugar.

Todo se inunda y no hay comida para los niños, ni los hombres, ni las mujeres.

El sol llega hasta lo poco que ha quedado y lo quema. No germinan las plantas porque el sol quema sus tiernas hojas.

No hay ya el perfume de las flores que subía por los aires y cubría con su manto los rayos venenosos del sol.

Todo queda desierto y la vida huye de nuestra madre tierra.

Los hombres son malos. Escarban en las rocas en busca de piedras amarillas. La búsqueda de poder los lleva a la muerte.

Sí, mi hijo de la serpiente y la india. Busca a los hombres y los reúne en el monte Boruca, cerca de la laguna y les dice todo esto.

El hombre es malo, mata a su hermano, roba y viola las leyes naturales. Solo quiere el brillo del sol y el poder supremo para destruir a nuestra tierra.

Es el principio del fin. La madre tierra sacudirá de sus entrañas los hombres malos. Unos morirán de hambre, otros de la enfermedad y los otros se matarán entre ellos. Entre ellos se matarán.

Entonces Sibú dijo. Esto dijo Sibú. Los astros se acomodarán de nuevo y después de dos noches y tres días la tierra estornudará. Sacará de sus entrañas los venenos que le han echado los hombres malos y se limpiará.

Esto dijo. Se limpiará del producto maléfico que los malos hombres le han echado. Así dijo.

Votará de sus entrañas lo podrido y comenzará un nuevo orden.

El sol llegará tibio y protector y la tierra volverá a germinar la vida.

Así habló Sibu y dijo que se lo comunicara a los malos hombres.

Así lo hice y por eso los convoqué.

El hijo serpiente miró a los malos hombres. Miró a los malos hombres y subió en forma de serpiente dorada por el fuego.

La tierra tembló, las aguas arrasaban todo, dos noches cubrieron la tierra y después salió el sol. El nuevo orden se dibujó en los astros y la madre tierra sonrió.

Así cumplió Sibú lo que le dijo a su hijo, la serpiente.

Historia de los momra

Historia de las Manrán

 

El Duende del Agua llegaba por una muchacha:

 

-         ¿Qué haces?

-         Nada. Aquí esperándote.

-         ¡Ah!, ¿me estás esperando?

-         Sí, te estoy esperando.

-         ¡Ah!, sí, pues ya llegué.

-         ¿Te gustan las mojarras?

-         Sí.

-         ¡Ah!, pues te traigo cuatro mojarras.

-         Ajá; hoy mismo las comeré, hoy mismo las comeré.

-         Te espero mañana. En la quebrada te espero para pescarte dos mojarras más.

-         Está bien, está bien.

-         Mañana iré, espérame arriba donde está la laja de Mamrán. Espérame allá en la laja grande.

-         Está bien.

 

Se fue el Duende. Al otro día:

 

-         Ve, ve por tus mojarras- le dice su madre-. Ve por tus mojarras, pero regresa pronto.

-         Está bien, pronto vuelvo.

 

      Se fue y llegó a la laja. Solo había una nutria echada asoleándose. Entonces regresó a su casa.

 

       Cuando amaneció:

 

-         ¿Qué haces?

-         ¿A qué vienes? Me dijiste: "En la quebrada te espero". Y te fuiste a buscar las mojarras. ¿Qué fue lo que encontré, cuando fui a buscarte? Una nutria. En la laja solo había una nutria echada asoleándose.

-         ¡Ah! Entonces te has enojado. Pero yo te llevé cuatro mojarras. Las cogí y te esperé, pero tú no llegaste.

 

         Cuando se enteraron de lo sucedido, ya su embarazo estaba muy avanzado.

 

         Entonces ella tuvo dos niñitas.

 

Tomado del libro del lingüista Adolfo Constela. Leyendas...de los Bibris

Leyenda de los Borucas, en Costa Rica. La gran serpiente

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La serpiente adorada

Historia de la gran serpiente

 

Una mujer joven amaba una gran serpiente y ésta salía de su cueva tras ella.

La mujer hacía chicha para la serpiente. La ponía en un calabazo y la iba a echar en la entrada de la cueva. En la entrada la echaba.

Cuando le había echado toda aquella chicha a la serpiente, ya la serpiente salía por aquí. Entonces ella reía, ja, ja, ja, reía.

-         Ya te has emborrachado, por ello es que sales.

 

Y entonces salía la serpiente, ésta era enorme. Salía y se enrollaba en el cuerpo de la mujer desde los pies. Cuando le llegaba a la cintura, caía la mujer, porque la serpiente era enorme. Y caía la mujer.

 

Cuando se enteró su madre, ya el embarazo de la mujer estaba muy avanzado.

Entonces le dijo su madre:

-         ¿Qué buscas hablando con esa serpiente? ¿Cómo es que hablas con ella? Ella te va a devorar, te va a matar.

Cuando su madre se enteró, ya la mujer estaba muy gorda con las serpezuelas.

Entonces allá fue su madre a hablar con los suquias.

-         ¿Qué haremos con esa muchacha?

-         La quemaremos. Iremos todos cuantos aquí vivimos a traer leña, a reunir leña para quemarla.

Se fueron todas las personas a reunir leña, entonces ella preguntó, diz que dijo:

-         ¿Por qué estáis reuniendo tanta leña ahora? ¿Por qué amontonáis leña? ¿Qué es lo que queréis hacer?

Dijo la mujer de la serpiente:

-Me van a quemar, seguro. ¿Estarán locos?

Su madre ya no la quería entregar. Entonces le dijeron:

-         Pues tú misma arderás; con tu hija vas a quemarte, tú también, porque no la queréis entregar.

Entonces encendieron la leña al otro lado de la quebrada. Encendieron la leña.

 

Luego llegaron por ella. Ella vivía por aquí.

Entonces llegaron por ella y se la llevaron.

-         ¿Qué queréis hacer con mi hija?

-         ¿Por qué vais a quemar a mi hija ahora

-         La quemaremos porque lo que ella va a tener son serpezuelas. Si nacen esas culebras, todo esto se convertirá en una laguna. Por todo saldrá agua. Y entonces las culebras van a vivir aquí.

-         ¿Por qué no matáis a la gran serpiente?

-         La mataremos lo mismo que a tu hija Ya le cerramos la entrada a su guarida. Para que no salga ya le cerramos la entrada a su cueva.

Entonces la llevaron al otro lado de la quebrada cerca de la guarida de su marido.

Allá la quemaron.

Entre todos cuantos vivían aquí, entre todos la amarraron. Y entre todos la echaron en medio del fuego. Allá se quemó ella.

Cuando murió aquella mujer los que estaban al mando dijeron: - Mataréis a todas las serpezuelas. Al lado del fuego os estaréis todos para matar las culebritas.

Cuando estalló la mujer, ellos mataron todas las culebritas. ¡Pun!, reventó ella y las crías salieron. Solo una logró huir. Solo la cola le pudieron herir. Solo una huyó.

En la Fila de Palmar, de este lado, allí vive la serpiente que escapó. Allá fue a quedarse.

Leyendas, cuentos, mitos de los indígenas costarricenses: El hechicero Loreto

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El hechicero Loreto

EL HECHICERO LORETO

 

Los antiguos nada sabían. No conocían la Palabra, solo pensaban en hacer el mal.

Así fue un viejo malvado llamado Loreto, un viejo de Boruca: vivía desnudo, tan solo pensando nada más que en hacer el mal a otros borucas. A él no podían hacerle daño, lo sabían; pero el mal que él deseaba hacer, lo hacía.

 

Los viejos borucas tenían mucho ganado en la orilla del mar, en un sitio llamado Punta Mala.

Decía mi abuelo que cierta vez un negro llamado Black le robó a Loreto una vaca, la mató y se la comió.

Como Loreto era Suquia, se enteró pronto. Cuando vio sus ganados, supo por medio de sus piedras que Black era quien había cogido su vaca, quien la había robado. Entonces dijo que algún día se las pagaría. Tendría que morir como él lo dispusiera.

Así fue. Pasaron los días y el estómago de Black empezó a crecer. No podía él ni ponerse de pie ni caminar; su vientre era una gran carga, no podía resollar. Entonces murió.

Black tenía un hermano llamado Cachimbo. Éste, antes de que Loreto se enterara de su existencia, se encontró con él en la misma Punta Mala.

El se detuvo allá en la orilla del mar y al día siguiente muy temprano se puso a afilar bien su machete.

Entonces Loreto llegó donde él estaba a preguntarle por qué afilaba su machete tan temprano.

Cachimbo le contestó que iba a buscar cocos y le preguntó a su vez en nuestro idioma:

- ¿Y usted adónde va?

Loreto le respondió que iba a buscar una de sus vacas que no aparecía.

Entonces Cachimbo le dijo que quería ir acompañándolo un ratito.

Está bien -le dijo Loreto.

Ambos con los machetes en la mano se pusieron a caminar por la playa.

Encontrándose ya un poco retirados Cachimbo le dijo a Loreto:

- Usted sabe bien adónde van sus ganados, vaya usted adelante.

Loreto se puso a caminar adelante.

Cachimbo entonces, con toda su fuerza le dio por el cuello con el machete, cortándosela cabeza, que salió rodando por la playa.

Loreto, decapitado, corría a tientas agitando su machete a ver si encontraba a Cachimbo.

Aquel cuerpo decapitado gritaba, de su garganta cortada salía la voz. Pero se fue agotando y finalmente cayó muerto.

Las historias dicen que Cachimbo se acercó y lo tiró al mar.

Así acabó el Suquia Loreto que había matado a muchos borucas según su gusto, tal y como él había querido verlos morir.

A unos los había hecho perderse en la selva. A otros los hizo caer en el río y los entregó al Espíritu de las Aguas que se los llevo sabe Dios adónde. A otros finalmente los hizo volverse como monos, todos cubiertos de pelo.

Al cabo de uno o dos meses al extraviado lo encontraron muerto sus hijos en la orilla del mar.

Así fue la muerte de Loreto.

 

Narrado por Espíritu Santo Maroto.

 

Obsérvese que Espíritu siempre da explicaciones y se coloca como un observador presente (tiempo actual) y católico.

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