Octubre 2009 Archives

LOS PATILLOS

 

 

En estos tiempos ha habido ocasión de hablar mucho acerca de los "patillos", - que acaso no sean los mismos pintorescos conchos de Aquileo-. Pero poco nos hemos preocupado por comprender realmente qué significan dentro de la vida nacional. Y lo que más nos importaría conocer, quizá se ha manifestado a plenitud en los acontecimientos que han dado pie a que anden los "patillos" de lengua en lengua. Los más se han conformado con reír sabrosamente a costa de ellos; otros han anotado lo que solemos llamar su inconsciencia, ya lamentándola, ya para reprochárselos despectivamente. Mas lo que hace falta y con urgencia, la actitud inquisitiva, la preocupación, el ánimo de acción la determinación de determinar y afrontar problemas, - todo eso, de donde se originan  las empresas de construcción cívica y social, todo apenas si asoma  tras un raquítico florecer de observaciones. Y a nadie parecerá osada ni nueva la afirmación de que los "patillos"  plantean ante el país el mayor problema. Porque ellos constituyen el país; porque son la materia con que se va construyendo, la fuente primordial de sus fuerzas vivas; la substancia y al tiempo el poder que la plasma y la conforma a un plan. Hay un grave error, muy peligroso, en imaginar a la masa campesina como algo adherido simplemente a la vida urbana y sin contactos íntimos, profundos, con ella; sin capacidad determinante, - en todas direcciones- de las formas que aquella afecta. Es precisamente tal error el que se ha hecho palpable en los acontecimientos recientes.

 

Vengo viviendo entre "patillos" desde principios del año y algo de cerca los he mirado. Mucho, a través de sus hijos, éstos que al amparo del tiempo serán si no patillos, cosa semejante, a la cual, en su hora, le dará el nombre conveniente, sabia e irónica, la observación popular. He visto al padre, al peón, al ciudadano, al hombre, superficialmente sin duda, pero tal vez en una amplia superficie.

 

He visto a ñor Juan Portugués, octogenario jugador de gallos, gran conversador y a quien agradezco el encargo de llevarle su correspondencia y contabilidad;  a Ramón Rojas, petrimetre del caserío, que adorna el sombrero con una pluma de pavo real; a don Raimundo, de cepa de patriarcas, padre de una buena chiquilla que me obsequia margaritas; a Florinda, Débora y "demás muchachas del barrio", a los mozos afamados, a la comadre que heredó los menesteres y secretos de la Celestina, a Pancha, el vagabundo, a ñor Nicolás, el avaro: en suma, toda una población tica de peones que vive a la sombra del cafeto como éste bajo los guamos. Y he escudriñado con cierta devota curiosidad los repliegues de su alma en busca de mi país.

 

¿Qué sé de todo ello? Limitaríame a declarar que ignoramos totalmente a los "patillos"; los que pretenden haberlos observado y nos mienten una "Psicología del campesino costarricense", son quizá los que más profundamente los ignoran. Aquileo, González Zeledón, García Monge, han visto, es decir, han sentido, pero no basta su obra a proyectar la visión de esta callada tragedia. E ignorarlos es ignorarnos; ignorar la historia, desconocer la actual situación y carecer aún de un presentimiento siquiera elemental acerca del porvenir del país. Y esta ignorancia acarrea incapacidad del adiestramiento para el progreso, vale decir, incapacidad de educación y por lo mismo, de autonomía. Esa ignorancia explica, en mucho, que la actuación de los más aptos gobernantes haya sido superficial, sin arraigo en las entrañas de la nación, la cual, en un ambiente de civismo propicio a la libertad, ha podido conservar, con el ardor primitivo, la indígena sumisión al cacique. La empresa civilizadora se ata a todas las probabilidades de fracaso mientras por ignorar al país se mueva, como hasta ahora, por un impulso ciego a las reales y vivas necesidades, ciego ante los verdaderos problemas. Y el país como sin exageración hemos dicho, lo constituyen los "patillos".

 

Por todo lo cual conviene insistir en la necesidad, en el deber de estudiarlos. Estudiarlos de cerca, dentro de las perspectivas de su vida, en sus hogares y faenas, en las relaciones en que los comprende la vida pública; estudiarlos sinceramente y con ánimo de hacer historia viva, folklore dinámico, no documentación de archivo ni colección de museo, sin deformar sus hábitos y costumbres, sin exagerar o mutilar sus creencias y gustos, sin suplantarlos ni disecara en diccionarios pedantes su  lengua. Crear, vigorizar y renovar los medios de comunicación directa con el alma campesina. Dejar de imaginarla y mentir; romper la tradición de observaciones y generalizaciones  estereotipadas: todo  aquello, tan vacío, de "nuestro pueblo", adjetivado al capricho de interesados y momentáneos entusiasmos. Todo eso es literatura de Congreso y de "editorial",  que es decir, por lo común, lastre, peso opuesto al vuelo de las ideas, al decurso y encauzamiento de las constructoras corrientes de opinión.

 

Otra que concierne a los que presumen de interesarse por el bien público, a los pintores de costumbres, a los historiadores, a los que enseñan geografía e historia patrias, a los maestros, a los que pretenden hacer política de ideal, etc. En cierto modo, de preferencia a los maestros, porque a la escuela incumbe directamente la formación del espíritu cívico, y porque es una tarea de reconstrucción, lo primero sería rectificar la escuela rural, para sustituir las instituciones simuladas con que hemos venido engañándonos. Obra, además, urgente, porque no en vano esperamos oportunidades a que atribuimos la posibilidad de provocar transformaciones nacionales.

 

Rastrear, buscar al país en la vida de "patillos" y a éste en aquella, donde su sangre es la sabia con que concurrimos a la florescencia de este milagroso árbol del bien y del mal: la civilización.

PESIMISMO

 

Lugares comunes son los que a este propósito podemos decir. Pero hay lugares comunes que conviene repetir frecuentemente.

 

No hagamos jamás confesión de pesimismo, ni siquiera tácitamente, y perdónese el tono dogmático de tal, recomendación. No le demos al pesimismo, declarándolo, oportunidad de enriquecer su fuerza. Nos daña a nosotros y daña a los demás. Es fuerza destructiva, tremenda. Como los monstruos que engendra el miedo en la imaginación de los niños y que crecen o se multiplican en la sombra, en la medida en que el miedo crece, así, a costa de su afirmación, aumenta el pesimismo.

 

Es a manera de una tuberculosis moral contra la cual hay que luchar vigorosamente. Y quizás realmente sea peor que una verdadera tuberculosis. Recientemente hemos leído una serie de opiniones de médicos a los cuales les parece que entre las causas del cáncer figuran los estados mentales que suponen depresión.

 

Como actitud filosófica puede ser explicado dentro de ciertos estrechos límites. Algo hay en él del dolor del pensamiento en presencia de las cumbres inaccesibles. El pensamiento sufre por la ausencia de las alas. Hay algo en ello del sentimiento numinoso que dijera Rodolfo Otto. Pudiera ser lo numinoso en el pesimismo aquello en que éste se expresa como desconfianzas que es más bien desesperanza o desencanto, en la cual hay, para llenarla de dolor, una copa vacía. En aquellos místicos que hacen del dolor su plegaria y así en consuelo, la copa se convierte en cáliz.

 

Grandes vidas, grandes liras, sufrieron a veces dolores tan hondos, de tan sutil naturaleza, que o no pudieran comprenderlos o no pudieran soportarlos. No a todos les dio la vida aquellas fortalezas de quienes emprendieron a sacar de su dolor su obra y su gloria. Miguel Ángel o Beethoven, por ejemplo.

 

Acá, en la menuda vida de todos los días, quien busca las fuentes del pesimismo suele encontrarlas en el terreno de lo patológico, y rompe así las más románticas ilusiones con un escalpelo cruel. Cansancio, desarreglos metabólicos, neurastenia, etc., -dirá a veces el médico; el endocrinólogo se empeñará en advertir trastornos del funcionamiento glandular; el psicoanalista querrá encontrarlo en la historia brumosa de la vida subconsciente. ¿Aciertan? ¿No aciertan? Cuestión de debatir, extensa y complicada. No falta quien hable del temperamento pesimista, ni quien lo atribuya a la influencia estelar.

 

Difícilmente hay en nuestros días un tema cuyo desarrollo haya conseguido mayor difusión que el combate contra el pesimismo. Abundan las escuelas y cátedras de optimismo, sobre todo entre los americanos del Norte. Ellos hicieron famoso a Emilio Coué y como éste, hay más de cien mil en aquél país. Se diría que el optimismo representa una de las urgencias de la época. O para hablar en la lengua de aquel raro Mack Stauffer, que el optimismo concuerda con una de las urgencias cósmicas de nuestra época. El simbolismo del hombre fuere, dominador, agresivo, que domeñó su voluntad, que conquistó el miedo, que pasa por sobre la duda, que posee inalterable confianza en el porvenir, que sonríe en la seguridad de la victoria de sus aspiraciones, es hoy símbolo constante. Son discutibles las finalidades, especialmente cuando las señalan los yanquis; oro, oro, poder. Pero la actitud quizás no sea igualmente discutible. Al contrario: aconsejable.

 

Se ha dicho que existe el deber moral de ser inteligente. Parece que más claro el deber de ser optimista. En el peor de los casos sería una regla de buena higiene.

 

En el caso de Costa Rica, a los que han viajado, a los extranjeros, les hemos oído decir que es un país de gente triste, de gente perezosa, de gente pesimista. Terribles combinaciones. De ser ciertas, siquiera en escasa porción, sería urgente l tarea de combatirlas con la mayor energía. Habría que poner a contribución todos los medios de favorecer la eclosión del optimismo. Es posible el esfuerzo. Eufrasio Méndez indica los deberes que en ese sentido puede tener la escuela pública. Está bien, pero no olvidemos que ella misma se encuentra rodeada de un mar de circunstancias depresivas, contra las cuales, -hija del ambiente como es- poco puede hacer. Mas, debe hacer todo lo que pueda.

 

Tenemos que contar con la cooperación de los hombres de más capacidad para influir en las opiniones, con los hombres públicos, con los altos funcionarios, con los escritores, con la prensa.

 

Se ha acusado de pesimismo al señor presidente. A veces parece ser pesimista, en realidad, seguramente por su deseo de que los hombres e instituciones ostenten una vida digna de un país grande. Pues bien: juzgamos que un Presidente no debería dar nunca la impresión de ser pesimista. Que hable de las grandes dificultades, de sus luchas, de sus derrotas íntimas, de sus ensueños rotos, es conveniente, porque todo ello contiene enseñanza, pero ojalá que pueda hablar siempre de tal modo que, por encima del turbión de amarguras, resplandezca la esperanza. No tienen siempre idea los Presidentes de cuánto pueden influir sus palabras en el criterio de los ciudadanos. ¡Cómo andará la República, -decían el otro día en las calles- cuando el mismo Presidente no cree en ella! Porque al Presidente se le atribuyen siempre dones maravillosos: todo lo sabe, todo lo ve, todo lo puede.

 

Y cuando el Presidente es el señor Jiménez, es mayor la razón para reconocer su influencia y mayor la razón para atribuirle dones excepcionales: el país ha sentido la presencia de ambas cosas. Es pues mayor la razón, también, para desear que sus palabras aporten fe, como aportan luz.

 

¿Qué les amarga el ánimo a los Presidentes, qué les infunde desconfianza? Lo sabemos: los planes rotos, las mentiras, los fraudes, las ineptitudes, las groseras ambiciones, -toda la turbamulta de errores, intereses y pasiones que desde su altura contempla un mandatario. ¿Quién en su posición, por oscura que sea, no mira un espectáculo semejante proporcionado a la altura desde la cual contempla el contorno? Pero ¿no es que solo ese espectáculo puede mirar? Al frente se extiende el otro: el de los aciertos, el de los esfuerzos generosos, el de las luchas honradas, el de las aspiraciones limpias, el de las vidas ejemplares, el de la cooperación desinteresada?

 

Y, además, tendríamos que convenir, deponiendo vanidades, -pues no hay otra manera de ser sinceros- en que es perfectamente posible que mucho de lo que en torno nuestro se revela como fracaso o como obstáculo, sea simplemente la sombra que nosotros proyectamos, o la consecuencia, en parte, de nuestra propia obra, por mucho que hayamos querido y deseemos realizarla con nobleza y diestramente.

 

Por lo común fundan sus afirmaciones los Presidentes en la observación de las masas, y a éstas les acontece precisamente o opuesto: fundan sus afirmaciones e inspiran sus actitudes en la  observación de los gobiernos. Se dice que no es lo mismo ver las cosas desde arriba que verlas desde abajo. Si tal razón existe, tanto vale para aplicarla en un sentido como en el inverso. Y tratándose de saber quién puede ver más, probablemente llegaríamos a sostener que los hombres situados en las alturas. Y más todavía, si esos hombres tienen la altura en sí mismos, es decir, en su propia visión superior.

 

En ningún caso debería justificar el  desencanto a la inacción. Las lamentaciones son justificables, desde este punto de vista, por la experiencia que contienen. Una vez recogida la experiencia, es decir, convertida en luz la amargura, hay que aplicar la luz para buscar los rumbos y seguir adelante.

 

Felices seríamos los pequeños hombres, los hombres oscuros que vivimos consagrados a modestos menesteres, si pudiéramos disponer de las fuerzas que tienen a su alcance y en la mano los hombres superiores. Con solo el respeto, con la simpatía que un Presidente mueve, es posible, sobre todo, si el hombre es grande, trazar carriles fecundos de acción constructora. Las medianías se moderan en su indiscreción, las cobardías se refrenan, las ansias voraces de lucro se contienen, los intereses ruines disimulan su lucha, los odios se limitan, todo cede algo de su fuerza enfrente del hombre grande. En cambio, lo noble, lo generoso, lo que es capaz en alguna manera de destellar, acentúa en presencia de ese hombre su entusiasmo y su actividad, porque siente el estímulo, porque siente el apoyo, porque encuentra la justificación de su esfuerzo.

 

Todos somos grandes en cierta medida y en alguna dirección. Algo hay en nosotros siempre dotado de grandeza: una habilidad, un deseo, un hábito, un ejemplo, un pensamiento. Algo hay siempre. Y siempre hay cerca de nosotros alguien en quien nuestra modesta grandeza puede reflejarse para ser impulso o ser lección. La simple palabra cariñosa que ahora le digo a mi niño mientras pongo en su hombro mi mano, es toda una espléndida fuerza creadora. El niño sonríe. En ese momento, la vida tiene para él un matiz, al menos, de sus grandes alegrías de Navidad. Y la sonrisa sirve de pretexto para que le llegue al corazón un rayo de sabiduría.

 

 

MI ANARQUISMO CLAUDICANTE

 

 

Ojalá pudiera florecer mi vida en las bellas excelencias que se me atribuyen.

 

Con muy poco más vengo a ser yo, en el concepto exagerado de La Prensa, el fundador del Partido Reformista. Sus ideas, dicen ellos, nacieron en gran parte de una siembra que hice yo, años atrás, en el Centro Germinal. Siembra fecunda a lo que parece. Solo que fueron muchos los sembradores y mis manos apenas si dejaron caer alguna simiente.

 

La simpatía con que se me honraba, no obstante ser escasa mi  edad y excesiva mi  ignorancia, me permitía ser oído por los trabajadores. Y, es claro, cuando advertía que mi opinión tenía ante ellos un prestigio, la vanidad o el entusiasmo, -no lo sé bien- le daban a mi voz la entonación de la voz del maestro. Pero esta voz no se levantó nunca para enardecer  las concupiscencias del instinto, sino que siempre se esforzó por llegar en lo alto, como un penacho, una idea. Si algo hice, más pretendí enseñar que intenté exaltar pasiones. Y si alguna vez acaricié los leopardos de la pasión, nunca fue para uncirlos al carro de mis egoísmos. No rehuí tampoco las más graves responsabilidades, no esquivé los riesgos, no negué los sacrificios. Modesto todo, si se quiere, pero todo generoso. Toda mi primera juventud, con su ardor de fuego, estaba allí palpitante y bella,.

 

Ella se expandía en una vasta ansiedad de luz, y su sed se llenó con el fulgor rojo de aquel fuerte pensamiento demoledor que agitaban los Kropotkine, los Gorki, Luisa Michel y cien príncipes más de la Revolución Social. Era la hora del anarquismo en el mundo y las más fuertes juventudes empuñaban el pendón rojo. En el continente, los Lugones y los Ingenieros, en la Montaña, nos habían dado con Ghiraldo y Ángel Falcó, el ejemplo.

 

¿Qué hice yo allí? Leer, pensar, soñar, amar la justicia y la libertad; crecer y, lo confieso, hasta blasfemar. En el fondo, buscar en mi conciencia, poblada de lampos rojos, al hombre que en mí pudiera servirle a su país, sencillamente, en el corazón de los humildes entre los cuales nací con el dolor con que tantos de ellos vienen al mundo.

 

Y hubo momentos preñados  de tempestad. El país no se daba cuenta de aquella silenciosa ebullición de ideas, que era como una colmena en mitad de la pampa. Pero, sin embargo, pudo haber estremecido al país. Las audacias llegaron a ser muchas, las responsabilidades gravísimas, y solo la casualidad, oportuna y sabia, pudo evitar a veces que de las ideas surgieran las llamaradas. ¡Bárbaro error! Mas no ha llegado ni llegará nunca, por mis labios, la voz delatora de las revelaciones.

 

¿Qué hacían mientras tanto los más de los trabajadores y qué hacían muchos de los que más cerca de mí estaban? Aquéllos, combatirnos, éstos, salvo muy raras excepciones, desconfiara y dudar, en la creencia de que la gestión de los que predicábamos buscaba arteramente alguna prebenda. Don Omar, como me llamaban, quería ser Diputado. Como se el camino, en aquellas circunstancias, hubiera podido ser ellos. El camino estaba claramente trazado en el seno de las Directivas de los Partidos Políticos. No en aquello que iba contra esto. La vida que después he hecho les ha demostrado que no buscaba curules.

 

Pero, desgraciadamente, ésta ha sido una característica de la actitud de nuestros trabajadores, en la mayoría de los casos. Si alguien los llama para servirles, es que quiere engañarlos; si los llama para servirse de ellos, entonces acuden sin vacilaciones. Uno tras otro, casi todos los hombres que aspiran a ayudarlos en la solución de sus problemas, han terminado por alejarse de allí maltratados y desencantados. Y no se diga que a tales hombres les faltó fuerza para sobreponerse a las desilusiones, sino que les faltó ambiente para construir una obra útil. Las dificultades primeras suelen presentarse una vez que para plantear los problemas como realmente son, hay necesidad de apelar a la franqueza  y declararle a los trabajadores cuáles son sus derechos, pero también cuáles sus deberes; cuáles sus méritos, pero también cuáles sus defectos; cuáles sus aspiraciones legítimas y cuáles las bastardas.

 

¡Cuántos de los reformistas pertenecieron al Centro Germinal! ¡Cuántos lo combatieron! ¡Cuántos fueron desleales! ¡Y hoy todos vienen a reclamarme mis palabras de entonces!

 

Si me diera por preguntar concretamente cómo se justifican las actitudes de mis compañeros, en diferentes ocasiones posteriores a la muerte del Centro, no terminaría en pocos momentos la ingrata tarea. Mas nunca he querido empequeñecer mi mente en la búsqueda estéril de contradicciones a las cuales imputar... Abandoné la tribuna del taller y vine hacia la tribuna del aula, a servir a los humildes. Los puestos, puedo demostrarlo, no los solicité. Me llamaron a ellos. Comencé a trabajar con un sueldo de treinta colones y si hoy recibo uno que puede juzgarse lujoso no lo pedí, que lo pidió para mí un grupo de profesores. Y cuando ha habido que trabajar sin sueldo, así he trabajado. Con la misma devoción con que trabajo, en posición ostentosa, en la Escuela Normal, trabajé en posición oscurísima, en la escuela primaria de la Caja.

 

Mal aquí y mal allá, no lo dudo. Lo que no logro encontrar son los rastros de la conveniencia. Si otros los encuentran, pues que se deleiten convirtiéndolos en escarnio. No les envidio la faena.

 

Dos veces he tenido en mis manos la Dirección del Liceo de Costa Rica y dos veces he preferido la que ahora desempeño, dando por razón que prefiero trabajara al servicio de los hijos de los obreros y de campesinos que desde todos los ámbitos  vienen a la Escuela Normal. Y dentro de ésta, nada me satisface más que lo de saber que la señorita más rica y más distinguida y el varón más pobre y de más modesto origen, en mi espíritu son hermanos.

 

Y cambié de ideas en otro sentido. Llegué a creer que el odio y la violencia, la bomba y la daga, y la llama, no resuelven nada. Nada que pueda ser permanente.

 

Llegué a creer también que redimir al hombre de la miseria, sin redimirlo de la pasión, y del vicio y de la ignorancia, no es ninguna seria solución de ningún problema.

 

Como llegué  a creer que el mal más hondo, el profundo mal donde se forja la tragedia humana, no radica en la diferencia entre ricos y pobres, sino que arraiga tenazmente en la actitud del espíritu la cual, para mí, está determinada por designios cósmicos que no conocemos. Para mi pobre misión de ahora, el problema está en si el miserable o el potentado tienen el corazón independientemente de si poseen bienes, atado a los impulsos del egoísmo, de la avaricia, de la crueldad, del mal, en suma.

 

Pero interminables se tornarían estas palabras, si hubiesen de explicar todas las mutaciones de mi criterio y las amplias razones que las motivaron.

 

Es verdad que el régimen capitalista está cargado de yerros, pero no lo están menos los sustitutos revolucionarios. Y en ambos sistemas, a más del error, suele haber infamia. Ni Philip Snowden, en el Parlamento Inglés, ni Clemenceau ni Mussolini, tienen en la mano la clave de los destinos humanos. La cadena puede responder a una verdad, con su estridencia, tenebrosa, como la tea puede responder a una verdad, con su fulgor libertario; pero ni aquélla mantiene atada, ni ésta ostenta encendida a la definitiva verdad subyacente en las naturales necesidades de donde los conflictos sociales emanan.

 

La dictadura del proletariado, apenas es el régimen capitalista invertido. Si remedio de un instante, remedia entonces el mal transitorio. Si doloroso comienzo necesario de una permanente transformación, no hay experiencia social ninguna, en el curso de la historia, no hay fundamento en lo que de la sociedad se sabe, que autorice a confiar en los resultados de aquel desarrollo, ni garantía de que la pretendida permanencia pueda constituir una realidad.

 

Son hermosos, no obstante, los leones de Lenin desgarrando sin piedad las entrañas del zarismo. Bárbaros, a veces, a veces iluminados, mitad bestias y mitad profetas, no dan hasta ahora ejemplo, sino de lo que puede la garra, pues de la sangre que ella derrama no logra todavía brotar la luz. El caso de Rusia no puede ser ejemplo ni lección. Si el soviet es algo ideal, sus supremas bellezas se pierden en medio de tanto monstruoso horror. Y si fuera la verdad absoluta, solo por ser sangrienta valdría la pena negarla. El Dios de Moisés era Dios y en nombre de Dios lo negó Jesús.

 

Creo como ayer que los intereses del obrero y más que éstos, mucho más que éstos, los del campesino, deben merecernos una intensa atención, fervorosa y leal. Mas no que sus problemas se remedien con repartir las tierras del señor Soto o los caudales del Sr. Keith. Con estos bienes se pueden hacer obras de caridad a lo sumo. Lo que no sé es dónde se va a encontrar el standard que permita determinar cuál sea la primera, cuál la más urgente, cuál la medida en que deban cumplirse.

 

No; perdónenme los sociólogos del Reformismo. No creo en las soluciones simplistas. Creo que las fórmulas de nuestro antiguo credo han fracasado. Creo que las nuevas fórmulas se están elaborando lentamente en el crisol de la post-guerra; y que lo que cabe conservar íntegra, es la aspiración a la justicia, con más libertad necesaria para trabajar empeñosamente, dentro del orden, por el ensayo sincero de las posibilidades que así es dable determinar.

 

Insisto en que sería interminable la explicación, como difícil para el Reformismo aclarar todas las necesarias retractaciones que su "Programa" supone, comparado con el decálogo ácrata del "Centro Germinal".

 

Ahorqué, pues, los hábitos rojos. Quedemos en que otros se encargarán de explicar las bajas razones que me movieron, y en que me impondrán, con su ira o su desdén, las sanciones aplicables al caso.

 

Señores jueces: permitid que en el banquillo, frente a vuestro pendón rojo, enclave erguido mi pendón sin odios.

 

 
 
MIRA Y PASA

 

 

Hagamos política, aprendamos a hacerla del modo adecuado a las exigencias espirituales de nuestros tiempos. Hay una nobilísima forma de hacerla que consiste simplemente en ampliar, ennobleciéndolo, el significado de una común expresión de pobre apariencia: formar opinión. Aprendamos y contribuyamos a formar opinión. A favorecer y estimular todas las actitudes, situaciones, propicias al desarrollo e intercambio y aún al choque de las opiniones, que es decir, a la independencia y majestad de su vida. Colaborar en la formación de corrientes de opinión, promover y facilitar su encauzamiento, ya defendiendo, ya combatiendo opiniones. Combatir también es un modo de ahondar y limpiar cauces, y combatir hidalgamente, el modo mejor. Opinar, auxiliar al florecimiento y la fructificación de las opiniones. Ésta tan humilde norma de una política, conduce a la organización y manifestación de lo que de veras cabe llamar conciencia social, asiento y yacimiento de aspiraciones e ideales de civilización, sin las cuales carece de contenido, dentro del mundo, la vida de un pueblo.

 

Vivimos en un país todavía instintivo con algo de horda, donde es imperioso aprender a pensar, cumplir el "deber moral de ser inteligente". País expuesto a que el hambre, el miedo y la ignorancia, lo despeñen en el oprobioso entusiasmo del 27 de Enero, símbolo ya de la carencia de civismo, tanto en la muchedumbre menesterosa de luz y de pan, como en el orondo primate sin virtudes públicas. Porque no habremos de importarle a un pueblo el crimen de lesa civilización en que solo alcanzó a ser inconsciente encubridor de sus guías más ilustres: Cincinatos de arcilla. Mas, si no la responsabilidad de ése, sé conserva inalterada la capacidad de encubrir acaso otros mayores, que no dejarán de amenazarlo desde la conciencia de los hombres que cometieron aquél. Ahora bien, de tal capacidad solo redime la luz, freno de oro a la boca procaz de la democracia, que dijera Lugones, y que nosotros diremos prueba de fuego donde hombres y pueblo se purifican. Opinar pues, iluminar, consumir el instinto, como un aceite, para que vierta de las entrañas luz de redención, de conciencia, ya que esta es verdad aún en el error, como puede ser justicia la venganza cuando el acero tiranicida liberta un pueblo.

 

Opinar, en cierto sentido, esto es la civilización. Un conjunto de opiniones: esto es la historia. Opinar y enseñar a opinar: tal la función de la Escuela, de la Iglesia, de la Ciencia, etc. Diversas formas y objetivos de la opinión, mas ésta en lo hondo, como un estrato subterráneo que todo lo asocia y lo comunica con una necesidad vital del Universo. Opinión que es dogma, opinión que es conducta, opinión que es amor, que es fe, pero todo opinión.

 

Si bien queremos aludir a algo más sencillo, elemental, digamos: la opinión que damos a propósito de cuanto ocurre a nuestro alrededor. La cotidiana opinión sobre todos los temas, irreflexiva o meditada, ignara o docta, airada, tímida o desleal. Suele ser loca de atar y la condenan los moralistas, la desdeñan los pensadores, la excluyen los sabios, pero no obstante nutre pródigamente a morales, ciencias y filosofías. Por ella se asciende, pues,  y alto, ya que elevándose nos eleva; y aunque por ella se desciende también, no solo puede arrastrarnos sino libertarnos del peligro de las cumbres cuando las fustiga la tempestad. De las cimas nos baja en caballo alado.

 

Opinar, pues, y prodigar alfalfa de opiniones a la voracidad aborregada de la callejera opinión, que hartándose de luz querrá devorar estrellas y aprenderá a comer margaritas.

 

Contribuyamos a formar opiniones, es decir, interesémonos, actuemos

CRÓNICAS ROJAS

 

 

La República -diario que suele aprovechar los beneficios de las "crónicas rojas"- reprodujo, días atrás, un hermoso artículo que acerca de la explotación literaria del crimen, publicó en La reforma de San Salvador el muy ilustre pensador centroamericano Alberto Masferrer. En ese trabajo se hace referencia a una convención celebrada en épocas anteriores por los periodistas salvadoreños a fin de proscribir del campo de la prensa todo cuanto en él fuera comercialismo indigno y bastarda politiquería: y se recuerda que solemnemente fue acordado en ella, con las más altas miras de higiene social, concluir definitivamente con el usado sistema de las crónicas rojas que caracterizan casi sin restricción al periodismo mundial de la actualidad, que por ese hecho, cuando se le contempla de cerca, y a través de las idealidades se le analiza, más parece obra vil de rufianes que luminosa labor de hombres convencidos de su valor moral, de su deber en la vida y capaces de mantener ambas entidades en estricta integridad, alejadas de la agresión del cinismo y del influjo de esa grotesca invasión de la hipocresía teorizada que se va alzando sobre el mundo con los signos fatales de una siniestra tempestad que ha de arrollarlo todo.

 

Recuerda en sus párrafos, Masferrer, que a pesar de la vehemencia, reveladora de una honda fuerza de convicción, con que fue planteado y acogido el generoso compromiso, ninguno, ni uno solo de los hombres que lo suscribieron y le aunaron la promesa de llevarlo, a riesgo de todo, a resolverse prácticamente en benéfica reacción, ha tenido el valor, la grandeza de cumplir su palabra. Y expresa además, el libertario filósofo, no sin protestar con la más altiva energía de que ocurran así las cosas, que cada vez se hace más uso como medio de vida, como arma de explotación, de la literatura que gira en torno de la criminalidad -enorme úlcera social que parece acrecer de más en más y que amenaza abarcar todo el organismo en que las actividades de los hombres por modo grotesco se debaten-.

 

Dice, pues, -y dice bien- que la prensa, el fementido cuarto poder, la palanca poderosa del pensamiento, que dicen otros, es así mismo una úlcera apestosa, una úlcera fétida, una úlcera incurable.

 

Pregunta el maestro, al parecer temeroso de afirmarlo, si no existe en la mente de los periodistas el convencimiento de que su obra es falaz, es perversa. Quiere que se le conteste, que se le responda enseguida, antes de sentar al respecto conclusiones que su pluma haría magnas, formidables y quizá capaces de provocar un violento movimiento reactivo contra esa especulación de la idea, del arte y de la ciencia, audazmente realizada por la avaricia de unos cuantos apaches del pensamiento que por obra de maniobras dolosas han adquirido ejecutorias de hombres de letras y de ideales y que como tales viven y son respetados.

 

Hay que contestarle, pues, al recio batallador, y decirle francamente en palabras que todos oigan, cómo es cierto que los periodistas tienen plena conciencia de vivir parasitariamente absorbiendo sin cesar las deyecciones de la cloaca social. ¡Viven de ellas, por ellas y para ellas! Tal es y no otro su destino en el caso predominante: que nunca se vio al reptil hacer vida de águila ni al cuervo gorjear en la selva. Las águilas que el visonario pensador concibe para consuelo de sus altos ideales siempre enfermos de desesperanza, no pueden existir todavía, ni existirán en tanto sea el de la vida campo de lobos y salamandras en que los corazones de verdad virtuosos y las mentalidades realmente augustas hagan el mismo mísero papel decorativo que hacen en la hoja del periódico, entre las crónicas rojas y las homilías del servilismo, los artículos que como el de Masferrer, yerguen valientes los oriflamas d la verdad.

 

El ya viejo principio, oculto a fuerza de empellones, de que el ejercicio del periodismo requiere, como toda otra función pública, condiciones excepcionales para realizarse sin lesionara la positiva justicia, encarna admirablemente la tendencia que a ese propósito ha de servir de norte y guía a los que no quieren resignarse a que sea el de la prensa refugio de traficantes.

 

No está demás agregar que ningún periódico ha absuelto la trascendental posición planteada por Masferrer; ni contestará ninguno, o contestarán todos en la forma que lo ha hecho La República -vehículo accidental de ideas tan hermosas- publicando al día siguiente de haber sustentado el artículo en referencia, una sensacional crónica roja que seguramente ha de haberle producido venta lujosa de ejemplares como no es fácil lograrla cuando al servicio de las ideas se pone la pluma.

 

 

 

POR LA AMÉRICA LATINA

A los jóvenes y a los trabajadores

 

 

Cuando aún no se ha borrado de las arenas de la playa la marca afrentosa de los tacones claveteados de Mr. Knox y cuando todavía se percibe entre la agitación de las olas la estela del barco que lo lleva, con voces de alegría, con justos acentos de aclamación, nos anuncia la prensa extranjera que muy en breve llegará al país el distinguido escritor argentino Manuel Ugarte.

 

Cuando apenas ha dejado el sol de dibujar sobre nuestras tierras, con la tinta de las sombras, la silueta siniestra de William Walter, se encienden radiantes en el cielo los resplandores del ideal de Simón Bolívar.

 

Ha abandonado estos lares la audacia de Sancho Panza y viene en su vez la heroica generosidad del Quijote. Huye de la atmósfera la  fetidez de las inmensas salchicherías d Chicago, y comienza a respirarse un aire consolador que parece venir desde el Chimborazo. Los ruidos de las maquinarias, de los automóviles y de los tranvías cesan; se calla el retintín de las monedas de oro y el cambio despiertan los rumores de nuestras selvas soberanas y se trenzan en el aire los cantos de los turpiales y de los zinzontes y las algarabías de los policromos papagayos.

 

Se doblegan las furias del águila y se yerguen las altiveces del cóndor; los pinares tiritan, las palmeras se estremecen; huyen en bandadas los pieles rojas; se aprestan los gauchos a tocas en sus guitarras en tanto que sus hermosas compañeras, plenas de regocijo, cantan vidalitas con indecible ternura: toda la América siente regocijo cuando la dejan un tanto a solas con el ensueño de su porvenir.

 

Ahora sí es ocasión de que estos pueblos se congreguen y manifiesten su jolgorio, no bajo las sugestiones de las bandas militares, no entre las impuestas alegrías de festines en que hacen de criados ni tampoco, por fin, con los ficticios regocijos de la instintiva danza, sino grande y noblemente, en mitad de la plaza pública, sin otro pabellón que el del cielo ni más estrellas que las que adornan sus repliegues infinitos.

 

Manuel Ugarte es un luchador sincero; en más de una ocasión ha rechazado con desdeñosa energía las asechanzas del convencionalismo. Como poeta, ha cantado a los tristes: como pensador, ha proclamado la revolución social; como latinoamericano, ha empuñado el estandarte de Sucre y San Martín. Viene desde París, la ciudad luz, con una antorcha en la mano. Viene a recorrer sus tierras nativas en prédica noble y valerosa. Acaba de dejar henchido de esperanzas el corazón de Méjico, en la Habana todavía vibra la emoción intensa que grabaron sus palabras, como un recuerdo para la grandeza de Martí. Cruza en este instante las calles de Guatemala, mirando seguramente con despacio sus prisiones sombrías, y viene hacia acá, hacia nuestro terruño casi incógnito, que, sin embargo, en la hora de las excelsas fraternidades que el ideal latinoamericano promueva, sabrá destacar, en gesto altivo, su rudo cuerpo de "Erizo".

 

Esperemos, pues, al paladín que llega; unámonos los jóvenes y reúnanse los obreros en torno suyo; brindémosle todos un hogar sincero a su cátedra y pensemos, cuando desde ella brote su verbo, que así como el del yanquismo artero, su ideal tiene un símbolo en la historia, porque yendo de lo ridículo a lo simplemente vulgar, Knox es "la sombra rediviva de Walter", y yendo de lo ciclópeo a lo grande, Ugarte encarna en este minuto el genio del vencedor de Carabobo.

 

Por lo pronto la "Colección Ariel" le dedicará un epítome lleno de las enseñanzas hermosas de "El porvenir de la América Latina". Con el tiempo ya no al hombre, sino a la idea, ya no al Continente sino a la Humanidad, podremos ofrecerle el Libro de nuestra Historia.

                                                                                                                                

  1912

 

INQUIETUD DE LA HORA

(Fragmento)

 

 

Ciertamente en todo lo que vive hay una triple manifestación: vida, forma y conciencia. La forma es tosca o fina: piedra, mármol, rubí, onda, flor, ala, hombre. La vida es primitiva o elevada. La conciencia aparece aletargada o se expande plena y suprema.

 

Hay un onda fluyendo potente a través de los reinos y que cristaliza en formas. Éstas contienen la historia de los ideales del impulso  de la vida en cada tránsito de su peregrinación. La naturaleza es el vastísimo, maravilloso taller de las formas. Ella cumple, ante las forjas en que las fuerzas centellean y resuenan, una misión heroica: darle cauce en el seno  de los reinos a la corriente de la vida.

 

Y hay como una honda plasmando formas, en crisol de siglos, y agitándose dentro de ellas para expresar un símbolo: la conciencia. En su relampagueo ciérnese polvo de astros, palpita ardor de lavas y se vierte aroma de flor.

 

La vida lucha por un ideal: la conciencia. La vida guarda en su vientre oceánico una sagrada gestación: la conciencia. La forma es el sendero de la conciencia. Mas ésta impone también un ideal por sobre la exaltación de las formas: lo absoluto. Y así, a través de la vida multánime, y posándose en la entraña de las formas, construye y destruye y perfecciona, sucesivamente, sin reposar nunca, series concéntricas de órbitas dentro de las cuales la conciencia, para alcanzar la visión de sí misma, intenta aprisionar a Dios.

 

Sublime este esfuerzo gigantesco de la vida engendrando formas y dotándolas de luz a fuerza de agitarlas, para que un día resplandezca en la frente del hombre, síntesis de soles, esto que es tenue y que se llama sencillamente idea. La idea es un bajel para llevar la conciencia del Universo. El hombre es un Universo detenido en las mallas de una idea. Cuando el Universo se conmueve, la idea sangra en el esfuerzo de detenerlo.

 

Cuando el hombre existió, la naturaleza sintió que su vientre entraba en reposo y que el vacío que dejaban las montañas y los mares se poblaban de estrellas. Cuando el hombre existió la naturaleza se sintió  redimida. Había surgido el amo que, esclavizándola, la libertaría.

 

Una trinidad concrétase en el hombre: conocer, sentir, querer. Tres férreas cadenas que atan a Prometeo. Otra trinidad se concentra en un núcleo de aspiraciones matrices: Verdad, Belleza, Justicia. Hay, pues, una orientación y una capacidad, un impulso y una posibilidad, un camino y una luz, como decir que hay un Mesías en un establo lejano y una estrella señalando con auroras la ruta misteriosa.

 

Las razas, ostentando su realeza, vienen desde todos los confines a traer para el espíritu humano cada una un don privilegiado. En alas de mármoles inmortales viene la Belleza; con estruendo de legiones victoriosas, la Ley; con majestad de Pirámides eternas, las Ciencias. Y desfilan imponentes cortejos de profetas y filósofos, estremecidos como oleajes por la emoción de martirio con que la vida de cada gran pueblo engendró un gran don. Y pasan por las calzadas de la Historia con sus trofeos recubiertos de púrpura, y sus miserias abiertas como llagas, y sus errores erguidos como ídolos, y sus ideales destellantes como antorchas que fueran estrellas. Y el desfile de cada gran pueblo marca en el espíritu del hombre una huella profunda, la cual ahondada, por la íntima solidaridad de las razas, tórnase en canal abierto a los fulgores del Universo, para que por él penetren y en lo hondo de la conciencia sedimenten, siglo tras siglo, la sustancia cósmica de que se forman las civilizaciones.

 

El hombre comienza a reconocer las posibilidades de la conciencia, lo que ya es satisfacer una de las necesidades de ella. El hombre es el portador de una luz. La civilización es el Pegaso de la conciencia. Las grandes metamorfosis de la Civilización preparan las alas. La naturaleza prepara las formas en el tormento y dolor de los cataclismos. La conciencia, a su vez, no es más que una forma para la evolución del Absoluto. A lo largo de los estremecimientos de la Conciencia fluye, un fuego de mundos en llamas, la génesis de los dioses.

 

El hombre sumió una mano en su ser y otra fuera de sí y extrajo las manos colmadas de un tesoro: las civilizaciones. Tal como si deteniendo el viento y corporizándolo, hubiese extendido un par de alas para sus hombros. El hombre de las cavernas a la vez, de las cuales la más profunda era él mismo.

 

Homero, como Dante, toman una lira y tañándola marcan un camino con fulgores de genio esparcidos sobre la tierra. La estela de la lira conduce al hombre a penetrar en sí mismo.

 

Sócrates y Platón piensan, y el pensamiento, al levantar el vuelo traza una senda en el interior del hombre. Tras la estela de aquel pensamiento el hombre asciende dentro de sí y procurando alcanzar su propia altura, que ya le parece inaccesible, aprende a subir. Un Newton descubre un designio del cielo y el hombre, ante el velo que queda levantado, contempla que un vacío de su ser está lleno de astros.

 

La Ley de la Naturaleza, la superior visión de una idea, la Venus impresa en el mármol, la sonrisa de Gioconda, no tienen sentido como revelación  del dominio de la materia o de la forma, sino la importancia de afirmar con perfección, que el hombre creando o comprendiendo, concibió la existencia de su poder, ensayó su fuerza, determinó su dirección y le atribuyó un ideal. EL genio es aquel repliegue de la conciencia en que, acumulándose más luz, mejor presiente ella su  naturaleza y su finalidad. Los genios pasan derribando selvas de sombra. En la corriente de la civilización flota el genio como una vela que las mismas ondas crearan, pero dominando a la corriente y encauzándola. En el vuelo del  genio viaja el hombre por sobre sí mismo para adquirir la sensación de que la conciencia ha conquistado la libertad.

 

Mas, por sobre Homero y Dante, el sendero se prolonga con la avidez quemante de que en él pongan sus pies desnudos los Cristos.

 

La Verdad es forma también; la Belleza es forma; el Bien es forma. Hay algo que debe surgir de la confluencia de aquellas grandes realizaciones. Hay algo que está más lejos y más alto.

 

Hay algo que se amamanta en los senos de la Belleza; que reposa en la paz del Bien; que medita al resplandor de la Verdad. Hay algo que está presente en la simple trasparencia de este ser que llamamos Cristo y que nació bajo unas alas angélicas, del contacto de un lirio  y una mujer.

 

Resplandecientes epopeyas, poemas titánicos, verdades como abismos, pueblos retorcidos como sierpes por milenarias tempestades, manantiales de odio brotando de la ansiedad humana, civilizaciones enclavadas como Cristo al madero de un dolor; y todo ello se paraliza un día, se diluye en la decoración de una noche estrellada, se filtra en el hálito de un buey y de una mula, y como beso maternal sobre una frente, tiembla cuando nace en un montón de paja, un niño que traía el Universo en el corazón.

 

Era un ser de luz, de amor, de dolor, el cual vivió poco tiempo y dijo con belleza pocas palabras. Un día, convirtió un poco de agua en vino y el vientre de una prostituta en lámpara votiva; fue perseguido y murió martirizado para hacer sentir a los demás hombres, con una tragedia que los horrorizara, que eran hermanos y que el perdón los uniría. Y para hacerles comprender que la fraternidad, flor de la conciencia, daría el fruto de que se nutren los espacios y los tiempos, los universos y los dioses. Era un camino, una vida y una verdad. La concentración, pues, en un ser superior, de otra triple manifestación. Era un camino blanco y luminoso...

                                                                                                Marzo de 1923

 

 

METAFÍSICA Y CIENCIA

 

 

La serie de escritos que estas palabras inician, contiene las anotaciones de un estudiante de Ciencias y Filosofía al margen del folleto de don Carlos Gagini, La Ciencia y la Metafísica.

 

Anotaciones o apuntes, porque en las condiciones de este estudiante, no lo es por ahora posible ejecutar obra mayor. Luego, porque ello no desfavorece al presente trabajo en la comparación con los que, entre nosotros, suelen hacer los maestros. Y porque apuntes y anotaciones como son, bastan al objeto de negar que en la obra que entienden combatir, pueda inspirarse la dirección espiritual de una juventud, ni la educación de un país. No se trata, pues, de conceptos que hayan sobrevivido al que va a expresarlos, por afán de publicidad, ni por móvil alguno que aduzca pasión o cualquier otro elemento extraño al tranquilo y acaso severo cumplimiento de un deber de cultura; que es decir, de civismo.

 

Nos han dicho que otro Maestro afirma que la obra del señor Gagini debe nutrir las preocupaciones, las inquietudes de la actual generación; y como hemos encontrado que esta obra es pobre de ciencia, de filosofía, de inspiración, nos proponemos demostrarlo, muy respetuosamente. Con lo cual tal vez expresemos, en parte, el sentido de las corrientes centrales del alma de toda una juventud, ávida del consejo y la sugestión, de nuevos y más vigorosos Maestros.1

 

METAFÍSICA Y CIENCIA

 

"De modo, pues, que mientras aquí quienes no hacen ciencia ni filosofía desdeñan la metafísica, los que en Europa y América hacen la ciencia y la filosofía la tienen en la alta estima a que ella es acreedora"

 

"Algunos espíritus débiles, creyentes en la sociología vulgar que asigna al último siglo caracteres de industrialismo y codicia esenciales, y ausencia concomitante de religiosidad y tendencias metafísicas; algunos epígonos del positivismo comtista, del spencirismo o del criticismo de Kant, se atrevieron, durante largo tiempo,  a lanzar insustanciales requisitorias o furiosas imprecaciones en contra de los estudios metafísicos, mirando como definitivamente muertas las altas preocupaciones religiosas de la humanidad, desprovistas, según se llegó a decir, de todo valor racional. Se produjo, para mengua de la literatura filosófica, un género híbrido, declamatorio y pseudo-científico, algo así como una escolástica experiencialista , que arremetió sin respeto, sin arte y sin originalidad, contra los grandes maestros y las ilustres tradiciones del pensamiento humano".2

 

El reino hominal

 

En el primer capítulo de su folleto, ensaya el señor Gagini la restauración de buena parte de las conclusiones que en hora ya distante pretendió asentar la sociología genética. O mejor decir, de las conclusiones con que en vano se pretendió constituirla. Lo cual denota ignorancia de que todas ellas cedieron pronto al impulso de su misma inconsistencia. De que, derrumbándose, dejaron expuesta a plena luz, ante el menor severo análisis, sobre el hacinamiento de escombros, la imposibilidad de edificar una ciencia de los orígenes de la sociedad y de la civilización, dentro de las delimitaciones del positivismo. Ya que la evidente verdad es que en este instante recobran su sentido de desconcierto las palabras con que Kovalevsky traducía el estado de las cosas existentes den el momento en que se intentó sistematizar una embriogenia social.

 

No hay una vía abierta a la sistematización, entre el prodigioso conjunto d hechos y de teorías, -más que complementarios, contradictorios- relativos al estudio del pasado prehistórico dl hombre.3

 

Cuando menos, los métodos de las disciplinas sociológicas no la descubren.

 

Cuanto a los problemas que el señor Gagini juzga resueltos, como por relación a la mayor parte de las que integran el objetivo de la Sociología, ésta, por obra de necesidades inherentes a la evolución de los conocimientos, encuéntrase casi en el mismo estado de vaguedad que presentaba antes de los trabajos de Comte y de Spencer.

 

Una premisa indispensable del "ensayo sobre el pensamiento y la vida social prehistóricos", era la afirmación de un principio de continuidad entre biología animal y la humana. En consecuencia, ella es también el punto de partida del señor Gagini, quien sigue fielmente las huellas del derrumbamiento. Punto de partida falso de toda falsedad, porque no es posible sostener el principio en la hora actual. Menos aún, apoyara en él la anticuada explicación de Vani acerca de la sociabilidad humana.

 

Porque "no puede mostrarse una continuidad de desenvolvimiento, de las prácticas sociales de los animales a las prácticas de la sociedad humana".

 

Entre los animales superiores y el hombre, -dice el señor Gagini- no existe ya el abismo que las palabras instinto e inteligencia habían abierto: la diferencia es únicamente de grado, etc.

 

Como el señor Gagini habla en el pasado, tiene ante sí las perspectivas de la época en que el abismo desapareció... en la ilusión de los cientistas, frente a los cuales permanece el abismo poblado del misterio a que pudieron penetrar, hace siglos, los alquimistas y los filósofos del fuego.

 

La ciencia del día, sino con toda la majestad que asumirá horas más tarde, restablece no obstante al hombre en el dominio de un reino exclusivamente suyo: el reino hominal de los filósofos medievales. Gasset concluye con Halleux que:

 

 "cabe atribuir al hombre una  naturaleza especial, caracterizada por el poder de abstraer y de razonar conforme a principios generales".

 

"Poder que crea entre el hombre y el animal, no una simple diferencia de grado, sino una diferencia de esencia"

 

O en las palabras de Dealey  y Ward:

 

"el instinto para el mundo animal, en general, la razón para el hombre solamente".

 

"La substancia está adherida a la esencia; la sustancialidad, pues en sí no es variable, luego no es posible que la esencia se diversifique en lo que no es diversa."

 

La biologie humaine doit éter aussi distingue de la Biologie Animale, que celle ci l`est de la Biologie Vegetal.

 

No declara, con todo, nuestro personal aserto que sea esencial la diferencia entre los animales y el hombre. Si no que, no por ser de grado, como lo que establece el señor Gagini, reduce la distancia entre ambos al punto de autorizar la afirmación de una continuidad que explique la naturaleza y la evolución de la vida social humana.

 

Nada se asevera en cuanto a la magnitud de la diferencia, con decir que es de grado, como son todas las que nuestra sensibilidad y nuestra inteligencia reconocen.

 

Entre uno y otro grados,  -sea cualitativo o cuantitativo el criterio de distinción- son tantas, tan complejas las diferencias, que el parangón de dos objetos o dos hechos, aún semejantes, a poco de ser profundo nos descubre la contemplación del universo.

 

La asimetría, por ejemplo de las curvas de distribución en las mediciones psicológicas, inconformables con las curvas teóricas de la ley de Gauss, le presenta al señor Gagini, -psicólogo- una noción bastante objetiva del valor, a veces infinito, de las pequeñas diferencias.

 

De grado la diferencia entre los animales y el hombre, pero en el límite que los separa se desenvuelve toda la civilización, como entre una y otra de dos vibraciones, todo el universo.

 

Porque no se contiene la civilización en el vacío de las expresiones con que el señor Gagini pres

Novelistas que no ubicamos en ninguna generación

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NOVELISTAS QUE NO UBICAMOS EN NINGUNA GENERACIÓN

 

 

Estos Autores, sobre todo jóvenes, han escrito una o más novelas pero no pudimos, a pesar de intentar los más diversos caminos, obtener la fecha de su nacimiento y tampoco datos biográficos significativos. Por ello no los ubicamos en ninguna generación. Esperamos hacerlo en próximas ediciones.1

 

Miguel Conde Zubieta (español)

Fait, Anny (Alemana)

Julieta Puente Mac Grigor (Puertoriqueña)

Jaime Galvez

Luis Martín de Castro

Luis de Soto Castro

Marco Adrián Castro 

Forero Celes de Carvajal, Paulina

Juan Juan, María

San Román, Valerie

Tomaseting Chiuch, Alexandra (italiana)

Yuré, Luis (Seudónimo)

May William F.

 

 

 La primera que aparece es Luisa una novela publicada por entregas en Crónica de Costa Rica, Nos. 8 y 9, año I, del 9 de abril y el 2 de mayo del año 1857, 3,4.

 

MIGUEL CONDE

(       )

 

LO QUE ESCRIBIÓ MIGUEL CONDE

 

 

NOVELA

 

1. El jirón de una sotana: 1917

(El comentario de esta novela y la foto del escritor aparecen en este mismo blog. Búsquela por autor. Solo nos faltan los datos biográficos del autor)

FAIT, ANNY (Alemana)

(        )

 

LO QUE ESCRIBIÓ ANNY FAIT

 

NOVELA

 

1. En el valle: 1927

 

JULIETA PUENTE MC GRIGOR (Puertoriqueña)

(     )

 

 

LO QUE ESCRIBIÓ JULIETA MC GRIGOR

 

NOVELA

 

1. Voluntad y redención: 1929

 

JAIME GÁLVEZ

(     )

 

LO QUE ESCRIBIÓ JAIME GÁLVEZ

 

NOVELA

 

1. Paola: 1922. Esta novela la publicó la editorial Minerva y se dice que es una novela espiritista. No la conocemos.

 

 

LUIS MARTÍN DE CASTRO

(      )

 

LO QUE ESCRIBIÓ LUIS MARTÍN DE CASTRO

 

NOVELA

 

1. Emelina: 1873

 

LUIS DE SOTO CASTRO

(      )

 

LO QUE ESCRIBIÓ LUIS DE SOTO CASTRO

NOVELA

 

1. Cenizas: 1929

 

 

MARCO ADRIÁN CASTRO

(      )

 

Marco Adrián Castro nació el día... Desconocemos la fecha pero debe haber sido en los últimos años del siglo XIX. No aparece alguien que se haya referido a este escritor.

 

 

LO QUE HA ESCRITO MARCO ADRIÁN CASTRO

 

 

NOVELA

 

1.   La vuelta de Jean D'Angers: 1945

 

 PAULINA FORERO CELES DE CARVAJAL

(        )

 

 

LO QUE HA ESCRITO PAULINA FORERO CELES DE CARVAJAL

 

NOVELA

 

1. El perro de don Bruno: 1986

 

(Búsquela por autor en este mismo blog. Nos faltan los datos biográficos, sobre todo la fecha de nacimiento y el país de origen. La novela se encuentra en las bibliotecas del país y librerías) 

MARÍA JUAN JUAN

(Seudónimo)

(    )

 

LO QUE HA ESCRITO MARÍA JUAN JUAN

 

NOVELA

 

1.   La flor de dos tiempos: 2000

 

 

VALERIE SAN ROMÁN

(       )

 

LO QUE HA ESCRITO VALERIE SAN ROMÁN

 

NOVELA

 

 

1.   Una flor en el fango: (sfe)

 

(Búsquela por autor en este mismo blog. Nos faltan los datos biográficos, sobre todo la fecha de nacimiento y el país de origen. La novela se encuentra en las bibliotecas del país y librerías) 

 

ALEXANDRA TOMASETING CHIUCH

(Italiana)

(1943?)

 

María Alexandra nació en Italia donde se graduó como profesora en el área de la Psicología y poco después se trasladó a vivir a Canadá por varios años.

 

El 16 de noviembre de 1974 llegó a Costa Rica. Le agradó el país, su clima y su gente y se quedó con nosotros.

 

 

LO QUE HA ESCRITO ALEXANDRA TOMASETING CHIUCH

                                                                                          

NOVELA

 

1. Nido Materno: 1997

 

La única obra que conocemos de esta escritora es Nido Materno y la publicó en 1997.1

 

 (Búsquela por autor en este mismo blog. Nos faltan los datos biográficos, sobre todo la fecha de nacimiento y el país de origen. La novela se encuentra en las bibliotecas del país y librerías) 

 

 

LUIS YURÉ

(Seud.)

(     )

 

Luis Yuré que debe ser el seudónimo de este escritor afirma que él es Bachiller en Literatura y Licenciado en Psicología y entre otras ocupaciones trabajó como locutor de radio, cómico, curandero (sobador) y con otras personas fundó el movimiento Neuróticos y practica la homeopatía. Ignoramos si esto es en broma o en serio. Según Alexander Obando ahora vive en los EEUU. y debe haber nacido en el año 1966. Parece que él fija su nacimiento el 23 de junio del año 1948. No tenemos ninguna seguridad.

 

 

LO QUE HA ESCRITO LUIS YURÉ

NOVELA

 

 

1. Alba en rodajas: 2002

 

 (Búsquela por autor en este mismo blog. Nos faltan los datos biográficos, sobre todo la fecha de nacimiento y el país de origen. La novela se encuentra en las bibliotecas del país y librerías) 

 

POESÍA

 

1. Tuanis Opus Palo: 20021

2. Fe de ratas: 20092

 

 

 

                                                   MAY WILLIAM  F.

(          )

 

May William F. nació en

 

 

LO QUE HA ESCRITO MAY WILLIAM F.

 

 

NOVELA

 

1. El informe Alfa: 2008

(Búsquela por autor en este mismo blog. Nos faltan los datos biográficos, sobre todo la fecha de nacimiento y el país de origen. La novela se encuentra en las bibliotecas del país y librerías) 

 


1 Tomasing Chiuch, María Alexandra. Nido Materno. Edición propia de la autora, San José, 1997.

1 Yuré, Luis. Tuanis Opus Palo: Editorial Universidad de Costa Rica, San José, 2002

2 Yuré, Luis. Fe de ratas: Teatro y Poesía. Ed. Germinal, San José, 2009.

3 Yuré, Luis. Alba en rodajas. Ed. Veritaac, San José, 2002.

1 W. F., May. El informe Alfa. Ed. Copieco de San Pedro, San José, 2008.

 

1 W.F.May. Ob. Cit., p. 141.

 

Benedicto Víquez Guzmán. Cuento: El crimen

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El Crimen

 

Un poco más temprano que de costumbre, salí de mi casa para desplazarme hacia el Parque Central, en busca del sustento diario. Pinto se  desperezó un poco y después de varios estiramientos, me siguió. Tomé posición del poyito acostumbrado y esperé a que llegaran mis clientes. Poco tiempo permanecí desocupado, cuando aparecieron dos señores, elegantemente vestidos, con sendas valijas ejecutivas cada uno, más bien jóvenes, entre cuarenta y cincuenta años. Uno de ellos, puso su zapato derecho en mi cajita y me dijo:

-Límpielo.

Sin esperar segunda orden, comencé, con entusiasmo, mi trabajo, y los señores una interesante conversación. El que parecía más locuaz, le dijo al otro:

-Es una barbaridad. ¡Qué muchacho más estúpido!, matar, así no más, a esa putilla. Hay que estar loco, o drogado, para hacer tal insensatez. Pero a lo que vamos. Su padre, don Carlos, seguro usted lo conoce, al menos por referencias, es multimillonario; ni él  sabe a cuánto asciende su capital. Acaba de llamarme, antes de que te contactara, y me contó la historia. Parece que su hijo tiene un apartamento, ahí, por Moravia y solicitó a una casa que maneja menores de edad que le enviaran una chiquilla. Ésta llegó a su apartamento, como a las tres de la mañana. Tomaron licor, se drogaron y después de hacer todo lo que podamos imaginar, se pusieron a discutir, por cualquier tontería. Lo cierto es que el bruto ése, que no le cabe otro nombre, la apuñaló, la degolló. Como a las seis de la mañana, se la trajo en su auto y la tiró en el río Pirro. Por supuesto que lo vieron y alertaron a la policía que lo capturó, hace como dos horas. Se encuentra en la OIJ. Por eso te llamé con urgencia. Porque seguro el caso, te toca a vos, por ser el juez de turno. Don Carlos me ha dicho que está dispuesto a darte lo que pidas, sin límite. Es su único hijo y por él da lo que sea. Te acuerdas de aquella Quinta, en La Garita, que el otro día vimos, cuando veníamos de Jacó y que tanto te gustó. Pues hágase el cargo que es tuya.

En eso sonó el celular del que parecía ser el abogado de don Carlos:

-Aló, sí... ¡ah! ...Don Carlos. Sí... Precisamente, en este momento, estoy con él. Despreocúpese don Carlos, yo me hago cargo de todo. Esto está bajo control. Sí... Sí... Ya se lo dije, claro que sí, lo que sea, sí... a él le gusta mucho una Quinta que se ubica en La Garita, y yo tengo la opción de compra. ¿Le puedo decir que es de él, que cuente con ella? Sí... Muy bien, don Carlos. Le aseguro que su hijo se comerá los tamalitos esta navidad en su casa. No, no lo creo, ahora mismo estará en su casa, vamos para La Corte. Hasta luego don Carlos, que tenga un buen día.

-Te lo dije, La Quinta es tuya.

-Está bien - contestó el juez-. Iniciaremos el caso de la siguiente manera. Lo  voy a incomunicar. Así la prensa y los que deseen tener información, no podrán hacerlo. Por la noche, lo enviamos, de secreto, a su casa y, eso sí, que permanezca ahí y no se deje ver. Como está próximo el 24 de diciembre, la gente está metida en la navidad, y además, tratándose de una chiquilla, posiblemente sin familia y prostituta, nadie se interesará por investigar nada. Luego seguimos el proceso acostumbrado. Se olvida el caso, se coloca de último en la lista y cuando llegue su turno, usted presenta los alegatos formales del caso.  Nombraré a Marcos como defensor. Él está de nuestro lado. Además de que es tan bobo que no le ganará un pleito al peor abogado. Después, lo de siempre, el caso prescribió, y no pasó nada. Nos encontramos en la corte, no conviene que nos vean llegar juntos. Hasta luego.

-Hasta luego. Nos vemos.

Terminé de limpiarle los zapatos al señor y éste, seguro contento por el dinero en abundancia que se ganaría, en el caso  de la chiquilla asesinada, me pagó con un billete de cinco mil colones.

-No tengo vuelto, señor.

 -No se preocupe, es todo tuyo.

Y se retiró silbando un villancico navideño. Es que ya, la navidad estaba por llegar. Los locales comerciales no se cansaban de poner, a todo volumen, los motivos musicales del momento: "María, María, venga acá corriendo que los pañalillos...". Pero a mí me encantaba el pasaje ése que dice: "Yo lo remendada, yo lo remendé, yo me eché un remiendo, yo me lo quité...". De verdad que uno se alegraba y tenía ganas de cantar. Estuve hasta las doce en el parque. Limpié algunos zapatos más. Total que ya me había ganado más de lo que hacía en dos días de trabajo normales. Decidí ir al mercado a ver si me daban algo de comer y emprendí el viaje. A la larga lo que me incitaba por dentro era encontrarme con Ricardito, para contarle la historia, que horas antes, había escuchado. Pero no lo encontré. Regresé al parque y trabajé hasta las cinco de la tarde y me dije, qué torpe soy, de seguro él está en la compra y venta de don Plutarco y hacia ahí me dirigí. No estaba equivocado, los encontré conversando alegremente y tomándose, cosa inusual en él, una taza de café. A la entrada los saludé y Plutarco me contestó:

-¿Qué te trae hoy, por aquí, Ramoncillo, otra historia que deseas te pasemos a máquina?

-Esta vez no. Pero sí tengo una historia que deseo contársela, que escuché esta mañana en el parque, y es cierta.

-Pues desembuche, que deseamos oírla.

Como pude y  disimulando un poco mi asombro, les narré la conversación que había escuchado por la mañana, entre un abogado y un juez. Cuando terminé, Ricardito, que cosa extraña en él, estaba sobrio, golpeó la mesa y regó el poco café que aún quedaba en las tazas y se puso colorado y, en tono enérgico, comenzó a maldecir.

-Es lo que vengo diciendo, desde hace días. Este país está podrido, ya no hay cara en quién persignarse. ¡Qué justicia, ni qué ocho cuartos! Aquí quien manda es el dinero. Dígame Plutarco, ¿usted ha visto a un rico en la cárcel? Por supuesto que no. La cárcel se hizo para los pobres y los delincuentes comunes, porque los corruptos y ladrones de cuello blanco, ésos, nunca van a la cárcel. Se lo digo yo, por Dios, que si alguno de ellos llegara a ser juzgado y encontrado culpable, antes de ir a la cárcel, ya le tienen todo listo para que se escape a un país lejano. No es necesario citar casos, basta con señalar algunos como el Banco Anglo, Asignaciones Familiares, Aviación Civil, los CATS, la muerte de ese periodista de La Patada, Pinochet, en Chile, y tantos otros que han quedado o quedarán en la impunidad. Usted recuerda a los dos ambientalistas que quemaron; ya nadie los menciona. Hasta se han dado el lujo de condenar a un señor que mató a un muchacho de Alajuela y dejarle descontar la pena en la casa, por un cáncer, que existen muchas dudas de que padezca.

Y siguió despotricando contra los abogados y jueces, hasta que cansado de hablar, concluyó.

-Yo tengo mi teoría sobre la justicia, en Costa Rica, y posiblemente en todas partes. Estamos viviendo un existencialismo kafkeano, sólo que al revés. Recuerda usted, Plutarco, que los personajes de Kafka sufrían terriblemente porque se les enjuiciaba por delitos que ellos, no sólo no habían cometido, si no que no conocían. El Estado o el sistema organizado los enajenaban, los mataban, los destruían y los personajes indefensos, no podían hacer nada. Pues bien, aquí es al revés. El hombre común, la sociedad civil, sufre, muere indefensa, desfallece, porque todos saben quiénes son los culpables. Existen pruebas abundantes y en su descaro, los mismos corruptos, lo confiesan en privado, se ríen y la justicia no puede hacer nada. Simplemente, a través de formalismos, tecnicismos como los llaman los abogados, logran que los procesos no comiencen, y así prescriban. Existen juristas que han ganado poquísimos juicios, pero sus clientes nunca han ido a la cárcel, sólo tienen que obstaculizar la justicia, para que el juicio no se realice y cuando éste se da, lo apelan, lo enredan, hasta lograr la absolutoria de sus clientes. De veras Plutarco, que asistimos a la peor corrupción en nuestra patria.

Y calló, se sentó y tomándome del brazo me dijo:

-Ve, Ramoncillo, para su casa y por ningún motivo cuente esta historia a nadie, si no quieres aparecer muerto, usted también, en el río Pirro.

No contesté nada y más confuso que antes y lleno de miedo, emprendí el viaje de regreso a mi casa; sólo que esta vez, con paso más ligero, y sin detenerme en las ventanas, a mirar los preciosos juguetes que en ellas se exhibían.

Al llegar a mi casa, noté algo extraño. Nunca había tanta gente afuera. Un poco asustado me dirigí rápidamente hacia adentro. De pronto, se apareció mamá llorando desconsoladamente. Sólo atinó a decirme:

-Ramoncillo,  asesinaron a tu hermanita anoche; hoy, por la mañana, la encontraron tirada en el río. 

CUARTELES Y ELECCIONES

 

 No vemos estos asuntos con los ojos de los políticos. Los vemos con los ojos del ciudadano interesado en afanes de construcción cívica.

 

El tono de voz del señor Presidente es el que nos gustaría aprecia cada vez que el Presidente habla. Palabras destellantes de fe deben ser las de los Presidentes, palabras claramente reveladoras de la disposición valerosa a aceptar grandes responsabilidades, palabras que  constituyen interpretación del superior significado de las instituciones del país. Que cuando el ciudadano escuche la voz del Presidente, sienta confianza; que se alegre de pertenecer a una nación bien gobernada; que reciba estímulo para el cumplimiento de su deber; que esté seguro de encontrar en el gobernante el mejor ejemplo.

 

El señor Presidente confía en la lealtad de los militares y al expresar su confianza se constituye en garantía de tal lealtad. Actitudes semejantes las asumieron en ocasiones los hombres más grandes. Es decir, actitudes definitivas, sin la menor vacilación y abiertas generosamente hacia los mayores sacrificios.

 

Adviértase que de manera tácita el señor Presidente ha hecho una afirmación importante: no tenemos carrera militar, pero tenemos honor militar. En la situación de Costa Rica es lo último lo que importa tener.

 

Orgullosos pueden sentirse quienes prestan servicios en los cuarteles de la República, después de las palabras del señor Presidente. Ellos las han inspirado. Ellos las justificarán. Nadie podría ser tan mezquino que intentara convertir aquellas palabras en recitación de comedia. Nadie dentro, ni fuera de los cuarteles. Si el militar fuera traidor digno de todos los oprobios, el  político sería dos veces traidor, ya que el político pretende ser el creador de las instituciones.

 

El Presidente confía en sus hombres de armas, de igual manera que confía en los ciudadanos empeñados en la lucha eleccionaria. Y si en las palabras del Presidente se desliza un llamamiento, no se dirige éste precisamente a los militares, sino al espíritu cívico de los costarricenses. Que nadie sienta temor ante las armas de los cuarteles, pero que nadie sea tentado a disponer de ellos siniestramente.

 

El Presidente confía en las mismas fuerzas imponderables de que habla: el honor, la amistad, el civismo, la lealtad. Reconoce así que hay en él un poder privilegiado, puramente moral, capaz de ser ejercido eficazmente. Tal es el principio que podría ser nutrimento espiritual de toda la actuación de los hombres de Estado, una vez que éstos estuvieran dispuestos a sentir que pueden ser verdaderos constructores de pueblos. Una vez dispuestos a aceptar el sacrificio de considerarse como apóstoles del credo de una nacionalidad dentro de la civilización; y una vez convencidos de que si hay en ellos real grandeza, ésta debe ser síntesis, siquiera por un minuto, de un proceso de la historia de un pueblo.

 

Nos es difícil concebir al Presidente funcionario. Es y ha de ser depositario del poder, pero sería hermoso que aspirara a alcanzar un más alto valor, el de depositario del espíritu de la nación.

 

No nos colocamos en ese punto, desviados de la realidad por fugaces impulsos de sentimentalismo. Al contrario, buscamos dentro de realidades más altas que tangibles, el sentido heroico de la misión presidencial. Cuando menos, es ésta una manera de desear que aspiren a ejercerla los muy grandes y solo éstos.

 

Buscamos que el presidente sea un hombre en alguno de los excelentes conceptos que la palabra guarda. Pensamos en la palabra hombre como si estuviese colocada en una altura a la cual no pudieran llegar, con su cortedad de alas, las vanidades del matonismo, ni las concepciones egoístamente estrechas de la vida. Pensamos en esa palabra cuando expresa una idea como la que quería significar Clemenceau al aplicársela a Demóstenes.

 

El hombre enlaza de algún modo las capacidades de la visión y las capacidades de la acción. Las primeras le marcan rumbos; las segundas le señalan responsabilidades; aquéllas le dan fe y éstas fuerza; las unas le encienden la ansiedad de lo porvenir, y las otras le despiertan el valor de afrontarlo dignamente y con igual serenidad y sabiduría en la tragedia que en la paz.

 

Lo que el señor Presidente ha dicho es, en otras palabras: el cuartel, la fuerza, la espada, soy yo. Es decir, la lealtad que les inspiro a los hombres de honor y la confianza que, por merecerla, les tengo. Vienen en quedar así las cardinales instituciones de la República apoyadas con todo su peso de cosas grandes y tradicionales, en algo que es tenue como la seda de un estandarte: un sentimiento. ¡Un sentimiento de honor!

 

¡Quiera Dios que siempre sea resplandeciente!

 

¡Quiera Dios que para los costarricenses él esté por encima de los aceros que hieren cuerpos y por encima del oro que hiere almas! ¡Como basta un vuelo para llenar de armonía el paisaje de una tarde, basta ese sentimiento a hacer la grandeza definitiva de una nación!

                                                                                                      

Septiembre, 1927

  

LA POLÍTICA Y LA ESCUELA

 

 

Mi buen amigo:

 

Me pregunta usted qué pienso acerca de la "Circular" que el señor Secretario de Educación nos ha dirigido s sus subalternos con motivo de estar iniciadas las actividades políticas previas a la renovación del personal de los Poderes Públicos.

 

Como la cuestión atañe a las que caen en el dominio de mi trabajo, debo dar una opinión, aunque me encuentro en el caso penoso de diferir del criterio del señor Secretario de Estado. Las diferencias de parecer se contraen a algunos aspectos de la "Circular", no a todos los conceptos que contiene, si bien el señor Secretario se apoya en la ley, y mientras ésta sea la ley y se aplique bien, es preciso cumplirla.

 

No está allí lo que en éste, como en otros casos, cabe lamentar, sino que no suela aplicarse la ley en todas las direcciones que ella contempla. Las circunstancias se inclinan con frecuencia a favorecer la aplicación de la ley cuando ésta cohíbe al funcionario, mientras estorban la aplicación cuando la ley lo beneficia. Y dejo constancia de que es fácil demostrar tal afirmación.

 

"Todos tenemos entendido, -dice el señor Secretario- que el colegio y la escuela deben ser absolutamente neutrales en las luchas políticas."

 

Dice bien. Y las razones de ese común asentimiento da con claridad la "Circular". Solo que el común consenso no parece ser una firme inspiración filosófica.

 

Es verdad, la escuela como escuela, y el colegio como tal, no pueden enarbolar bandera política alguna que no sea la de la nación, a menos que hubiese un más alto pabellón, el cual, flameando en los mástiles, simbolizara la concordia de todos los pueblos.

 

La escuela no puede ser jimenista, ni congregar a los alumnos para instarlos a lanzar hurras a Echandi, ni hacer la defensa del General Volio. El colegio no se pone divisa en las solapas, ni distribuye hojas sueltas en la calle, ni concurre a  gritara las ovaciones.

 

Pero ni escuela ni colegio deben encontrar el menor obstáculo en el esfuerzo por reconocer y expresar el trascendente sentido político de sus finalidades.

 

Y hoy es imperioso sobre manera la necesidad. Las exigencias de las aspiraciones en que la nueva escuela forja la concepción de sus propósitos, la conduce a identificar el objeto director de sus finalidades con la capacitación de la sociedad para el superior desenvolvimiento de las grandes aspiraciones humanas, en cuanto éstas se incorporan a las vitales necesidades de cada país, y en tanto como las escasas posibilidades de las correlativas disciplinas científicas permiten determinarlas.

 

Dentro de tan amplia estructura, la consideración del problema político de cada nación asciende a un lugar predominante.

 

La escuela y el colegio deben sustentar un criterio definido acerca del valor de la ciudadanía, y una aspiración determinada que sirva de oriente a la tarea educativa en el propósito de vincular aquel concepto a la experiencia que los alumnos adquieran con respecto a la significación de su vida ante los requerimientos del bienestar del país.

 

Y digo experiencia, -no solo porque para el entendido la palabra excluye delicados problemas- sino porque así quedan frente a frente la escuela que hace ciudadanos con solo enseñar a leer y a escribir, y con meras prédicas de añeja doctrina democrática y con lecciones memorizadas de Instrucción Cívica, y la escuela que, suscitando la eclosión de vocaciones, sugiriendo ideales, creando ambiente para la expresión de la iniciativa y el ejercicio de la cooperación, pone en contacto íntimo y fecundo, dentro de actividades reales, la vida del alumno y la vida del país.

 

Lo otro, lo de encender en las aulas la lucha de partidos, insisto en que no es posible. La urgencia más imperativa al respecto, parece ser la de que el maestro y el profesor respeten profundamente la opinión del alumno. Y toda desviación que sufriera por razón de disensiones políticas la justicia del maestro o el profesor, debería merecer de la ley severa de sanción.

 

Pero no puedo convenir, - aunque justifique la necesidad de acatar el precepto legal- en que los derechos políticos del maestro y del profesor queden reducidos, como las del gerdame, a la "libre emisión del voto personal en el momento oportuno".

 

"Cualquiera otra manifestación política, -previene la "Circular"- se considerará violatoria de las disposiciones de la ley y sujeta, por tanto, a sanción legal".

 

¿Qué lógica hay, pregunto, en haber invitado a maestros y profesores a contribuir al pago de la última deuda política, y en haber recibido sus contribuciones, si se desconoce totalmente la libertad de emisión del pensamiento que la Constitución proclama y que, por sobre ella, la dignidad de hombre y el ministerio que ejercita, reclaman del maestro y del profesor?

 

¿Qué hombres, qué patria, qué ciudadanía, qué democracia, qué obra, en suma, -que no sea toda ella sombra- puede formar un esclavo, atado a las norias del Estado, en las cuales quedará cuando en la sangre del maestro no tuvo fuerza para transformarse en luz? Y quedará todo, porque la esclavitud, que tiene vientre de mula, no es capaz de dignificar nada.

 

No comprendo que un trabajador de las aulas no pueda asistir a una reunión política, ni contribuir, -siquiera con algunos céntimos- al sostenimiento de un partido, ni firmar un pliego de adhesiones, ni contestar a quien quiera saberlo: "soy reformista" o lo que sea.

 

Comprendo que el maestro y el profesor no se consagren a la propaganda, comprendo que no agravien, -en ninguna forma- al adversario, que rehuyan el ambiente del club y del corrillo y que cualquier intervención que tengan en la política la hagan distinguiéndose por la cultura de que se revista. Comprendo que, dadas las manifestaciones ordinarias de la lucha política, en la plaza,  prensa y club, no sea conveniente que el maestro exprese allí su opinión sino ha de ser para contribuir al esclarecimiento de cuestiones doctrinarias, y ojalá con ánimo, cuando su preparación se lo permita, de evitar la acción de los odios, la obra de la mentira y el triunfo de la vulgaridad.

 

Comprendo que el maestro no deba motivar con su actitud  la rencilla con el vecino, ni menos si éste es el padre del alumno. Y hasta comprendería que no fuera conveniente que en la misma localidad donde trabaja diera en público sus pareceres, sin quedar cohibido para manifestar, en otra, su opinión sobre tal o cual problema del país relacionado con la política. Es decir, comprendo que se procure evitar que la conducta del maestro lance contra la escuela los odios de la calle y que él contribuya a acentuar, con el suyo, el ejemplo nocivo que en la plaza recibe el alumno.

 

Comprendo también la seria dificultad de dictar disposiciones que produzcan la debida conciliación del ejercicio de los derechos políticos del maestro, con la índole especialísima de las funciones que cumple.

 

Comprendo también que no solemos poseer la preparación que ello requeriría; pero, no obstante, juzgo que se anuncia en el mundo la hora, para beneficio de la política misma, en que el espíritu con que estas cuestiones se dilucidan y dirigen, debe transformarse en solicitud de una mayor armonía con la realidad. El maestro está llegando a ser, cada día más, el progenitor de las reformas sociales.

 

¿Cómo puede ser así que tenga derecho de opinar sobre educación, en la tribuna política, cualquier ganapán, y derecho de combatir al maestro y de desacreditar la escuela, y que el maestro y el profesor no deban opinar ni puedan defenderse?

 

¿Cómo puede ser que tenga derecho de opinar sobre educación don Rafael Iglesias, y no la tenga don Fidel Tristán?

 

¿Cómo puede ser que si alguien me pregunta por qué creo que la causa de la escuela pública está bien garantizada con el triunfo de tal partido, tenga yo que responderle que no puedo contestar, o excusar el silencio con el clásico catarro de la zorra?

 

 

APÓSTOLES DE FERIA

 

 

Voy a sintetizar la respuesta que ha dado don Luis Castro Ureña en "El Republicano" de ayer a los cargos que parte de la Prensa y mi pluma le han hecho, y a comentarla también.

 

Es falso "que yo he dicho en el Congreso que todos los obreros son una manada de ebrios."

 

Es falso que yo lucho ante la representación Nacional porque los patrones puedan explotarlos a sus anchas.

 

Sé de donde procede la infamia y adonde va dirigida.

 

Se me cree simpatizador con las ideas del Partido Republicano y piensan los que me difaman que hiriéndome a mí, lo hieren también de rechazo.

 

No es del caso de indicar mi afiliación política, que sea cual fuere, lo que hago o manifiesto, solo a mí me es imputable.

Mi norma de conducta no tiene que afectar al partido de mi predilección.

 

Soy amigo, compañero y camarada de los obreros y trabajadores costarricenses cuando ellos son honrados, pundonorosos y correctos; pero de ninguna suerte puedo convertirme en paladín de los que, por sus vicios, no son acreedores a la estimación de sus conciudadanos, sino apenas a su compasión y lástima.

 

He sido y soy artesano; tengo amistad sincera con multitud de obreros y trabajadores a quienes nunca he pedido su voto para nada, pero no puedo mentir para conquistar aplausos inconscientes que solo a los necios halagan.

 

En Costa Rica no hay tal opresión para los trabajadores: el obrero, peón o dependiente, bueno o idóneo, es mimado por los patrones.

 

El único enemigo del obrero bueno, es el obrero malo.

 

He pintado las escenas inmorales que ocurren en la Línea los días de pago, en que la mayor parte de los obreros se entregan a la bebida  hasta concluir con el sueldo y he deducido en consecuencia que menudear los días de pago es multiplicar las ocasiones para que el brasero se sumerja en el vicio con daño suyo, de la familia y de las fincas donde trabaja.

 

Jamás podría yo, viejo luchador por las libertades patrias, abogar por la explotación indebida que los patronos puedan hacer en sus trabajadores.

 

Soy finquero1; y ningún peón mío puede decir que yo soy un patrón inhumano o desconsiderado.

 

"...Y como reconozco que es un deber apremiante de todos los costarricenses procurar por cuantos medios estén a su alcance, el mejoramiento de la patria común, aprovecho este medio para excitar a los buenos amantes del bienestar y progreso de ellos, para que todos juntos, de consuno, establezcamos una escuela nocturna de obreros, a fin de fomentar la cultura intelectual, moral y física de éstos y la nuestra también".

 

Desde luego suscribo con  lo siguiente con el plan que propongo, ¢ 30 semanales para ayudar a todos los obreros del país, hasta que llame así a algunos o a uno solo de los que lo son, para que pueda yo decirle que los miembros de los Poderes Públicos no tienen derecho a escarnecer una desgracia que han contribuido a crear, o que por lo menos no han sabido disminuir, como es de su obligación y mucho menos si el cargo puede rechazar y traer  en su regreso la agravante de que los hombres que han recibido una educación completa, al punto de pretender dársela a los demás, están mayormente obligados a conservarse libres de la acción perversa de los vicios.

 

¿Cuándo ha trabajado el señor Castro Ureña, en sus campañas de viejo luchador, porque el Gobierno no le venda licores a los obreros y busque otros medios más conformes con su pretendida finalidad para sufragar los gastos no siempre necesarios de la administración pública? Ni, ¿cuándo, en alguna otra forma, se ha empeñado en contribuir a evitar que caigan en las cisternas del vicio a huir de los campos de explotación en busca de una alegría que amortigüe sus intensos dolores?

 

Es así, al contrario, que cuando surge la ocasión de procurar que les sea menos penosa su prolongada esclavitud, se vuelve airado contra ellos y los deprime y los insulta torpe y despiadadamente. Pues que es de tener en cuenta que si el trabajador se embriaga se debe ello a que en medio a las torturantes privaciones de su existencia alquilada, el licor se reofrece como un placer muy barato, al cual no es capaz de hacerle frente su pobre voluntad debilitada por las penurias que sufre el cuerpo ni su razón llena de sombras. Y el vicio entonces lo arrastra pendiente abajo con daño propio, de sus familias y de sus patrones tan bondadosos y justicieros de esta tierruca, entre los cuales ha de incluirse, sin duda, a un riquísimo industrial que no ha muchos días exclamaba con el más repugnante cinismo: "son una partida de bandoleros que no han hecho más que robarme". Siendo así, que a estas horas él guarda en sus arcas cerca de ¢ 90.000, y ellos, hombres todos honorables, apenas si logran reunir cada día lo necesario para proveerse de la peor alimentación.

 

Cierto es que don Luis no lucha ante la Representación Nacional, de un modo sistemático, porque los patrones puedan explotar a los obreros a sus anchas; pero no lo es menos que sus primeras labores han sido de contribución a las iniquidades que con ellos comete la empresa frutera  de la Línea y las compañías mineras de la región del Pacífico. Y ésa no debe ser nunca la tarea de un artesano, amigo sincero de los trabajadores, que quiere fomentar la cultura física, intelectual y moral de los obreros y salvarlos de las miras sospechosas del libertarismo fingido. Una buena comprobación de sus palabras habría consistido en escoger el proyecto reinvindicador de Peralta con el entusiasmo que le dedicaron otros diputados que no son ni han sido nunca paladines de la libertad.

 

En cuanto a que se sabe de dónde proceden y a dónde van dirigidas mis palabras, he de decir que proceden de lo más hondo del corazón y que van dirigidas hacia la cumbre esplendente en que florece el más alto ideal de justicia. Tanto se remontan, que no podría seguir sus vuelos la mirada de don Luis empañada por los intereses transitorios y estrechos de la política que ofrece enseñar en sus conferencias.

 

No he pensado herir directa ni indirectamente al Partido Republicano, uno de cuyos miembros prominentes, por cierto, fue el primero en felicitarme por mi modesto artículo anterior.

 

Nada tengo ni quiero tener que ver con ningún partido político, porque pienso que los verdaderos intereses de los pueblos nunca alcanzarán satisfacción dentro de la zona de la política, que, para decirlo francamente, constituye una industria vulgar, fomentada por unos pocos profesionales,- aristócratas o republicanos- ,- como un medio holgado de vivir sobre los flancos de la sufrida inconsciencia de las mayorías.

 

Los partidos son los partidos, los candidatos son los candidatos; las aspiraciones efectivas de los pueblos y la senda en que ellos encontrarán la conciencia absoluta de sus deberes y el reconocimiento pleno de sus derechos, están a mucha altura por sobre esas oquedades tenebrosas donde se refugia el egoísmo de los hombres sin ideales amplios, que no comprenden la progresiva realidad de la emancipación proletaria, como obra hermosa del propio esfuerzo, valiente e incontrastable, de los trabajadores.

 

La política perdió ha tiempo sus prestigios ante mi ánimo, precisamente por las inconsecuencias de los hombres que la profesan. El hacer notar para bien de los obreros, uno de sus males, fue acaso lo que más me decidió a exhibir la actitud del Sr. Castro Ureña. A más de que no puede inferírsele a mi juventud la burda ofensa de creerla interesada en explotaciones a los obreros. Bien le consta a muchos de ellos que más de una vez he reprobado con suma franqueza ciertos defectos suyos, con el resultado de que se vayan disgustados conmigo, así como ocurrió con motivo de una conferencia que tuve el honor de dictar en la "Sociedad de Trabajadores".

 

Quería tratar con detenimiento lo de que no hay opresión patronal en Costa Rica. Diré hoy que la simple existencia del patrón no implica una violencia ejercida sobre el obrero sin justificación alguna. Si para el señor Castro el único enemigo del obrero bueno es el obrero malo, para mí, entre otros enemigos, es siempre, y  de la peor clase de patrón aunque sea un sano obrero bueno y al obrero malo los considero hermanos.

 

 

 

NUESTRA POLÍTICA

 

 

Somos de los descreídos de la época. El desencanto ahogó la fe que en otras ocasiones hizo estandarte de nuestras luchas los principios proclamados como necesarios para evolucionar en todos los órdenes.

 

El continuo chocar de las pasiones en las lides de la idea y el combate rudo de los intereses en los campos del principio, nos arrebataron la fe en los grandes hombres; ahora solo creemos en los pequeños grandes hombres que son luminares encendidos en medio a las desdichas de la patria: nuestra ambición es amplia y no osa, sin embargo, remontarse a las esferas que son para los metalizados de hoy la constante visión, la obsesión eterna.

 

No somos revolucionarios; nuestro criterio aunque embrionario en esta suerte de labores, lo fundamentan ideas que excluyen toda ansia revoltosa y consolidan, en cambio, la esperanza en que ha de ser prolífica una tarea lenta y constante.

 

Somos evolucionistas; estamos convencidos de que nos compete realizar una tarea de prédica constante, amargada a veces por el grito de protesta y dulcificada en ocasiones por nuestro aplauso a lo que bulle agitado por el pensamiento nuevo.

 

No haremos, pues, lucha quijotesca contra las instituciones ni cruzadas de Tartarín contra los hombres; haremos discriminación de causas y efectos, porque vamos en la peregrinación de los buenos a la conquista de la verdadera vida, a la vida sin los artificios creados por las naturalezas negativas que contemplamos hoy tornados en pedestales; sabemos que tanto los efectos como las ideas necesitan  o un mínimo impulso que les permita cumplir su finalidad, o un corrosivo que impida su germinación; por eso nuestra obra será la de combatir prejuicios y defender ideales.

 

No desconocemos la evolución de las sociedades y por eso jamás se oirá en nuestras tribunas la grita injusta contra un orden racionalmente establecido; pero siempre que nos encontremos la dogmatización de un principio funesto, clamaremos contra él sin nimios temores ni consideraciones convencionales: antes bien, verteremos nuestra ruda franqueza en las cuartillas, y haremos que nuestra voz vibrante de cólera y esperanza persiga al mal en todas sus guaridas.

 

Haremos labor de higienistas.

 

A pesar de los múltiples decires ofensivos que provoque nuestra actitud; a pesar de las furias del canallaje; a pesar de las fanambulescas maquinaciones de la degeneración que nos combata, nuestra actitud será firme, franca y decidida; será valiente aún cuando broten en torno nuestro tormentosas iniquidades, para vencernos, y será así hasta a tanto se purifique el ambiente que respiramos y huya espantada la asfixia que nos agobia.

Podemos dar treguas, podemos retirar las tropas, pero no podemos borrar de nuestra mente la razón que nos impulsa, ni es posible que se aleje de nuestro espíritu la esperanza que nos guía.

 

2. ENSAYOS CRÍTICOS

 

 

 

En esta sección incluimos ensayos ideológicos, donde el autor expone sus ideas, sus análisis, sus conclusiones  sobre una temática variada: educación, sociología, pedagogía, política, etc. Son de confrontación de ideas pero la profundidad con que trata los temas los ubica dentro del género ensayístico. Casi no escapa al autor problema alguno que ocupe el pensamiento de los filósofos, psicólogos, pedagogos, sociólogos del momento. Es como una esponja que absorbe las ideas de los más diversos pensadores, las masculla, las digiere y las comunica renovadas, inspiradoras, llenas de su fuerza creadora.

 

Omar Dengo no fue sino un hombre que anhelaba ser bueno. Algunos han querido ver un filósofo, un pensador, un santo, un idealista, un reformista, un claudicante, un cristiano. Quizás de todo ello se alimentó. Pero escapó a esas etiquetas y se refugió en el apostolado de la educación. Esta fue su gran ilusión, la razón última de vivir, su gran pasión.

 

Este insigne maestro creía, como nosotros ahora, que la educación era el único camino que tenían y tienen estos pueblos para arribar al porvenir, el sueño del futuro de don Omar.

 

La educación abre al hombre y de la sociedad la ventana de la civilización, la cultura; es la luz que ilumina como la aurora el paso de la ignorancia hacia el saber, el conocimiento, llaves que permiten al hombre ingresar en el progreso, la libertad, la justicia, el bien. Omar hace de la educación el puente entre esclavitud, pobreza, incertidumbre, oscuridad, tinieblas y el porvenir lleno de fe ideales, riqueza espiritual y material, luz, felicidad, amor, y belleza.

 

No en vano se enfrentó a los politicantes de turno, a los ricos egoístas, a los que querían caminos terrestres para transportar sus productos al mercado (mercaderes), sin comprender que el primero y más importante de los caminos para el progreso era la escuela. No titubeó en exaltar a los grandes hombres del mundo, Emerson, entre otros, pero también rechazó al mercader gringo que venía a espolear y esclavizar nuestros pueblos con contratos desiguales y ávidos de riqueza, sin importarles a ellos y los vendepatrias nuestros, la pobreza de nuestros pueblos, antes como ahora.

 

 

 

ECONOMIZAR EN ESCUELAS ES ECONOMIZAR EN CIVILIZACIÓN

 

 

Razones de economía, nada justifican. Economizar en escuelas es economizar en civilización, y ningún pueblo de la tierra tiene derecho a hacerlo. Gastar pródigamente en educación, no es una cuestión de finanzas, sino una cuestión de honor, de decoro nacional. ¿Se quieren, por ejemplo, buenos caminos?, pues hay que abrir caminos de luz en el alma popular para que circulen por ellos la iniciativa y el desinterés, y entonces los caminos invisibles se plasmarán en la tierra ávidos de encauzar energías. Podréis objetar como criterio de economistas  que el problema educacional es económico, y yo responderé con credo de maestro de escuela que el problema económico lo es, fundamentalmente, de cultura; y para saltar sobre florentinas consideraciones, diré, además, que el inextricable entrelazamiento de esas interferentes realidades sociales, se aclara con solo reconocer la preeminencia, en la naturaleza y en la historia, de la energía, de aquello sutil, revelado en el orden moral por las virtudes que el individuo expresa como sacrificio en las horas supremas, y que, iluminadas de videncia, integran la gloria epopéyica de los pueblos.

    

Digo todo eso, sabedor de que no poseo la representación social e intelectual que en nuestro país conquista la sólida politiquería, pero con el derecho que otorga la generosa confianza de una juventud para la cual debemos desear y edificar sobre pasiones y miserias, una patria que, cual el cafeto de la antigua moneda, "¡libre, crezca fecunda!".

 

Si existiera el fracaso de la escuela costarricense, no sería el fracaso de un grupo de hombres, blanco o negro, ni el de un sistema de ideas, viejo o nuevo, sino el fracaso de la cultura del país. Pues, que si la escuela ha de ser instrumento maravilloso de creación de lo porvenir, debe poseer aptitud para el trabajo que se le confía y debe ser usado conscientemente.

 

Educando niños para la vida del egoísmo, se atenta contra el equilibrio social, se propende a dificultar la convivencia.

 

La escuela debe ser nacional. La nación es una realidad. La escuela que niega la realidad no es una escuela. Pero la nación es una realidad como la familia y la humanidad. Y la realidad el  resultado de una esperanza. Y el mañana, el fruto de hoy sumado al de ayer. La humanidad ha de prevalecer sobre todo lo demás, como razón última. ¡Ay de quien deje de ser italiano! ¿Pero, se puede ser italiano dejando de ser hombre? ¿Se quiere una escuela italiana? Hágase una escuela profundamente humana.

 

Si se nos educa, en armonía rigurosa con la ley que rige nuestro desenvolvimiento, no pronunciaríamos nunca palabras de pesar por no haber tenido a nuestro alcance en una hora de jornada la luz de que en otra hora disponemos para seguir adelante.

 

 "Hemos olvidado que los conocimientos deben ser agentes de autonomía espiritual. Que la instrucción debe constituir alrededor del estudiante un ambiente lleno de oportunidades para el independiente ejercicio de la propia individualidad, transformarse, enriqueciéndose, a la presión de inquietudes, devociones e iniciativas del alumno".

 

El estado social obrero en nuestro país reclama de manera urgente la creación de un centro educativo que venga a concentrar las actividades intelectuales de los artesanos, sobre una base científicamente sistematizada, en la que se refiere al aprendizaje de los oficios con que ellos aspiran a engrandecer su vida y la vida nacional.

 

 

ESCUELAS, CAMINOS...

 

 

Nos refieren que en el Congreso, o en algún otro lugar, se ha declarado que hay opiniones capaces de aconsejar la clausura, por algún tiempo, de colegios y escuelas, a cambio de dedicar  el dinero nacional que consumen, a construir y reconstruir caminos. Las escuelas pueden ser los mejores caminos, y no en ficción, sino de manera real, puesto que sirviéndole de vehículo a la cultura, le sirven de herramienta al progreso en todas las fases. Pero no lleguemos directamente a las objeciones.

 

No creemos, en verdad, que haya quien, a sabiendas de lo que diga,  pueda emitir pareceres semejantes, ni menos entre diputados o periodistas, por mucho que ellos comportan el derecho de opinar acerca de todo asunto, sin tener la obligación de ser entendidos en ninguno especialmente. Ni podemos creer que lo haya en el actual Congreso, el cual ha probado, sin alteraciones, ganando así más prestigios, el presupuesto de educación pública; y donde opiniones como la supuesta, ofenderían el esfuerzo de hombres allí presentes, y de otros que lo están espiritualmente, como manes de la casa de leyes, en virtud del honor que en la vida conquistaron por su actuación de hombres públicos. Algunos de ellos, por cierto,

con el lema de "escuelas y caminos", iniciaron una obra eminente de administración.

 

No creeríamos tampoco que u maestro de escuela, no obstante los fracasos del parlamentarismo, se atreviese fácilmente a declarar, desde las aulas, la conveniencia de cerrar el Congreso para edificar con lo que asume, más y más escuelas y trazar caminos. Y acaso el maestro que lo hiciera sería más prudente que el opinante del caso.

 

Si comprendemos y hasta admiramos que un Papini tenga el valor de exclamar: ¡Cerremos las escuelas! "¡Chiudiadano le scuole! Codeste publiche architetture sono di malaugurio: segni irrecusabili di malattie generale" Por esto lo comprendemos y admiramos. Su voz clamó no sólo contra las escuelas, sino contra las prisiones, los conventos, los parlamentos, loa hospitales los manicomios, etc. Mas la voz que clamaba era genial y en su estridencia se cernía, pesimista o radical, pero siempre superior, a la ansiedad de una plena renovación social. Pero esto otro de decir "ciérrense las escuelas", como se diría "cierre el paraguas", apenas les cosa pueril.

 

¿Por qué darle importancia al decir? Cuando la historia al uso de los cables, nos enseña que el mordisco de un mono en una testa coronada puede plantear un problema europeo, ninguna cautela resulta excesiva ante las cosas nimias. Y estas palabras, a nadie ofendan.

 

Se asegura con prolija frecuencia que el estado general de la enseñanza es malo. Supongámonos enterados de lo que significa estado general, y pasemos a sugerir ciertas observaciones al respecto.

 

La afirmación se ha hecho siempre y en toda parte y lugar. Quizá ninguna institución haya sido ni sea tan combatida como la escuela. Lo explican razones concernientes a su naturaleza que, definida, o no por la escuela misma como social, es social. La más antigua escuela individualista, en el sentido pedagógico, y la más moderna escuela socializada ocupan, en ese propósito, idéntica posición desfavorable.

 

La discordancia -que es desequilibrio- entre las finalidades sociales de la escuela y los resultados sociales de ésta, aclara muchas de las causas de la lucha que permanentemente la asedia. El gobierno se encuentra en posición similar y por motivos de la misma índole. Y quizás diríamos que toda institución, dado que siendo la crisis situación de desequilibrio, y siendo éste resistencia constante y necesaria a la final determinación de todo progreso y requisito de la definida transmutación del mismo, parece que la lucha contra ellas fuese exigencia del natural comportamiento de las instituciones. (La doctrina sociológica de Mazel, en su afirmación de la sinergia social, resulta bien interesante en esta relación).

 

La historia de la educación muestra a la escuela en lucha incesante. Y se acentúa tratándose de ella el importante fenómeno, porque ninguna institución se refiere más amplia ni directamente a los intereses humanos en cuanto de algún modo son interpretados y en lo que exhiben así de más elevado como de más bajo, dentro de cualquier concepción. Habrá que repetir que el problema de la escuela, como el del hombre, es el hombre. Como al filósofo, nada que ataña al hombre le es extraño a la escuela. En el curso de su vida, siempre instrumento, adicta a las veces a un credo, prosélita de otro, disputada por el Estado contra la iglesia o por ésta contra aquél, inspirada en una u otra filosofía, por momentos en ninguna, confrontando este problema nacional o estotro problema, desenvolviéndose en un medio así o de otro modo, agitada, en compendio, por el oleaje de todas las mutaciones del pensamiento y de todos los movimientos de la sociedad, en el curso de su vida, queremos decir, la escuela flota como una bandeja al azar del tiempo. Al cabo, ¡Es bandera del espíritu!

 

En su interior, la agitación siempre. Aspiraciones, ideales, dogmas, yerros, verdades, dudas como las que lleva en la entraña, cual el titán ladrón del fuego, una vasta tragedia. Para dar la luz había, en cierto modo, que perderla, a semejanza de madre que muere bajo la aurora del hijo recién venido. La escuela para dar luz, la extingue en su seno, y es milagro que al darla no siempre incube en la llama el soplo que la apagará.

 

La escuela enseña; pero se sabe de toda certidumbre ¿qué es enseñar? ¿Se sabe qué hay que enseñar? ¿Cómo enseñar? 

 

Y digamos educar, y estaremos en igual caso. Y todavía, si intentamos establecer, con pretensión de firme acierto, de que sean, digamos realmente científicas, las relaciones entre ambos aquellos términos, con las necesarias y correspondientes consecuencias teóricas y prácticas, simplemente habremos logrado formular innúmeros problemas, de variado orden, cuya solución nadie que se tenga por sensato se atrevería a garantizar. Menos en esta hora de la historia del pensamiento. El campo de la educación, solicitado simultáneamente por tantas preocupaciones y tendencias, parece aquel mosaico de las ciencias sociales que se dijo alguna vez. Por supuesto que hay grandes corrientes directrices, pero en disputa de exclusivo dominio, como es natural.

 

Obsérvese que los más grandes trabajadores de la educación se levantaron, como Rosseau, no a cumplir la tarea de organizar la escuela, sino a tratar de marcarle un rumbo a la sociedad, a resolver sus grandes problemas, a modificar la conducta humana.. Y a veces, a la educación los condujo el problema metafísico en alguno de sus postulados fundamentales. En todo caso, ni de él ni de la sociedad pudieron prescindir.

 

 Continuadores de gran importancia, pocos hay. Reformadores son los más, si bien una línea tangente a las cumbres de los siglos engarzaría, en lo esencial, los más diferentes nombres y obras. No sería extraño que de Conmenio a Kerschensteiner, por ejemplo, hubiese en el pensamiento mil veces menos distancia que la que hay en el tiempo.

 

No concebimos una química de tal o cual sabio, extraña a la química conocida. Pero sí, y distanciados con más énfasis que el que establece diferencias entre dos corrientes de investigación científica, concebimos antagónicos y coexistentes tipos de escuela... que no vierten su experiencia en un conjunto común. O, si lo hacen, la sedimentación es demasiada lenta para que una ciencia de la educación pueda aprovecharse de los esfuerzos pretéritos, tan certeramente como se puede ir desde este investigador científico, a través de sus antecesores, hasta aquel otro. A más de que existen, por ejemplo, escuelas como la del viejo Tagore que, desaparecidos ellos, pueden continuar abiertas y llenas de estudiantes, pero sin ser las mismas. Ya que seguramente en ninguna otra zona destaca la ecuación personal, con mayor relieve, su trascendente significado.

 

Se hace más honda todavía la tragedia, cuando se piensa que la escuela enseña o ha de enseñar la verdad. ¿Cuál verdad? ¿La verdad azul o la verdad roja? ¿La de ayer o la de hoy? ¿la de Newton? ¿La de Einstein? ¿Deberá detenerse la escuela, mientras la verdad se conquista, como el viajero que espera el alba para continuar la marcha?

 

¿Habrá de enseñarle la duda sistemática, o el "hábito experimental de la mente" de los pragmáticos? ¿Habrá de ir al paso de los palafrenes del pensamiento en incesante rectificación del rumbo, como un piloto?

 

Cualquiera que haya de ser la conveniente actitud, el adoptarla suscita múltiples y complejos problemas, cuya gravedad tiende a crecer en la medida en que la actitud se estabilice. Ocurre algo semejante en la náutica del aire, donde el aviador al paso que asciende siente crecer su ignorancia, y cuando mayor seguridad requiere, menos la posee y más agresivos son los riesgos.

 

En esta hora la crisis de la educación es mundial. Como que la hora es de grandes crisis. Son muy visibles las razones para que urja precisarlas. En Alemania ha tenido instantes de ser cruenta. En Rusia, muéstrase fecunda en mitad de todos los desconciertos. En los Estados Unidos del Norte, el problema de la escuela se discute en vastísimas proporciones. En Inglaterra, como en Italia, aparecen bellas tendencias al renuevo. Los reformadores se levantan y resaltan su doctrina aquí y allá, en muchos países, al punto de que casi no sabemos de alguno de que sea insensible la agitación. El propio Einstein ha expresado su juicio acerca del problema educacional en términos que si no presumen señalada novedad, sí aducen nuevo vigor. Y si llegásemos al laboratorio de psicología pedagógica y de pedagogía experimental, pasmaríamos la activa elaboración de progresos más aptos cada día para trascender a la organización de la empresa educacional.

 

No querremos aludir a la que juzgamos más importante de las formas que la crisis asume entre nosotros, para restar la ocasión de que la lucha personalista asome su odio.

 

Importábanos hacer notar que hay en el  fondo de estos problemas y detrás de ellos, mil y mil otros, de los cuales solo alcanza a penetrar en el descontento con nuestras escuelas, la censura ciega contra el maestro o el profesor, con la aseveración implícita de que él es el culpable del estado de cosas adversado.

 

Lo otro sería deseable, vale decir, el intento de solución del problema completo, o el intento siquiera de revisión total, para plantearlo, del estado de la escuela. Mas, de ahí, por infortunio, estamos lejos. Los constantes denunciadores del malestar, nunca han sabido pasar de la superficie. Decía un escritor italiano que hay dos clases de lucha en pro de la escuela: la una por la luz, la otra por el repollo. Aquí estamos todavía enredados en la última.

 

¿Pero para qué volver las armas contra los maestros? Antes preguntémonos, siquiera brevemente, qué alcance tiene la inconformidad con el estado de la enseñanza. ¿Dónde están las investigaciones que permitan señalar la raíz del mal? ¿Quién las hizo? ¿Cómo? ¿Qué revelan? ¿Trátase de investigaciones técnicas, o de meras, fragmentarias indagaciones? ¿O se trata de opiniones personales, más o menos vagas, más o menos contradictorias, más o menos interesadas. Más o menos autorizadas? De otra parte, ¿Se ha oído a los maestros y se han compulsado sus afirmaciones? ¿Se han leído, oído, discutido sus informes, quejas y opiniones? ¿Se han ensayado los remedios por ellos propuestos?

 

El público parece ignorar que ninguno, de ordinario, se conforma menos que el maestro con el estado de las escuelas. Hay angustiosas quejas de los maestros en sus informes. Hay admirables observaciones, sugestiones fecundas, oportunos intentos de solución. Y por sobre todo eso hay, en muchos casos, hasta heroicos empeños de remediar el mal. Existe entonces, se nos dirá. Claro. Y el maestro lo sabe mejor que los demás, y busca con  afán, cómo demarcarle los límites, y, he aquí lo realmente grave, está casi solo contra todos en la faena dificilísima de desarraigarlo. Cómo será de importante, de imprescindible, este efecto, cuando en los mismos Estados Unidos, donde la cooperación realiza maravillas, lamentaba el Secretario de la Asociación Nacional de Educación, la falta que le hace a la escuela para dar lo que de ella se espera.

 

Saben los impugnadores del maestro ¿cuántas escuelas hay en el país, con cuántos niños y en qué condiciones físicas, mentales, morales, sociales? ¿Con cuántos maestros, con cuáles obstáculos, de toda especie, dentro y fuera del aula, localizados en el niño, en el hogar, en la comunidad, en la Junta de Educación, en la administración escolar, etc., etc.?

 

¡No! Inculpar al maestro y solo al maestro, es un error monstruoso. Tanto valdría imputarle a los empleados de aduana el decrecimiento de los ingresos por importación. Y al comparar así, dicho sea sin deprimir a nadie, pierde el maestro, porque no le cobran solo la merma de las entradas, sino todo el malestar económico; y porque condenado a ser un funcionario, lo es de tal manera que, sin haber adquirido un verdadero status profesional, se le trata como si lo poseyera y se le niega cuando le permitiría conquistarlo. Para exigirle responsabilidades, se le trata como a un apóstol y para darle lo que pudiera facultarlo para afrontarlas dignamente, se le trata cual a un miserable que de toda virtud y mérito careciese.

 

La educación, la escuela, es vasta y compleja obra social, en lo tanto, de cooperación. Desconocer la responsabilidad de cada ciudadano en ella, es obstruir el camino de las soluciones más serias. La escuela mala no es sino un signo inequívoco de una organización social, política y administrativa, mala también. Y atacar a la escuela en el momento en que pide dinero, para no dárselo, es  acusar un desconocimiento básico del problema. Negarle oro a la escuela porque por deficiente no lo merece, equivale a negarle agua a la tierra de cobradío pretextando que está agrietada de sequía. Los norteamericanos, que de hacienda y educación entienden de veras, casi solo  una gran solución le dan al problema educacional que la guerra les ha planteado: ¡dinero, dinero, dinero! Es un hermoso discurso el que pronuncia -por ejemplo- el Presidente de la Universidad de Colgate, Cutten, en la inauguración de cursos en octubre. Habla, a lo que parece, inspirándose en Adams, de la reconstrucción de la democracia norteamericana, pero por más que el concepto se eleve a las más altas consideraciones especulativas, se siente que no pierde de vista la corriente de oro puesta al servicio de la renovadora corriente de ideas.

 

Recordamos que algún educador pedía para las escuelas ideales, maestros ideales, planes y métodos ideales, pero también discípulos ideales. Padres de familia ideales podrían pedirse también, y ciudadanos ideales, y gobiernos ideales.

 

¡No! Ni de palabra se cometa el atentado de cerrar escuelas. Menos en nombre de los caminos. Cuando la escuela ascienda a ser lo que es deseable por la obra de lo que se le dé, tendremos suficientes caminos y mejores caminos.

 

De la puerta de la escuela partirán ellos hacia los horizontes, y de ella saldrán, sobre los caminos, hacia el porvenir, las generaciones mejores que, engrandeciendo a las presentes, debemos preparar. Escuelas y caminos, caminos son los dos, unos cruzan la tierra, otros el espíritu, pero ambos, concertándose, influyen en los abiertos horizontes de la riqueza y de la independencia. Mas, nada de ello, ni lo más pequeño, encontrará el superior ambiente que tales gestaciones reclaman, en el seno pétreo de la ignorancia.

 

 

EL MAESTRO Y LA POLÍTICA

 

 

A los maestros ellos (los políticos) nos suelen atribuir dos defectos: que somos ingenuos y que vivimos en el terreno de la fantasía. Sí es verdad que somos ingenuos y no lo son ellos porque han preferido sustituir la ingenuidad con la picardía. Y somos ilusos porque nosotros nunca arrojaremos la lanza, la adarga y el casco de don Quijote.

 

Juzgo que la acción directriz de cualquier movimiento político digno de tal nombre, debe residir, en lo sustancial, en la aspiración de afrontar sociológicamente los problemas relativos a la organización de la cultura. Hoy mismo he tenido ocasión de conversar con un sociólogo extranjero que ha pasado en silencio por el país y probaba con definida convicción la vieja tesis. He tenido ocasión también de estudiar en estos días las opiniones de varios hombres eminentes a propósito del problema de la democracia, y en todas he podido reconocer el establecimiento de un vínculo indisoluble entre la formación de una elevada conciencia nacional y el valor de la educación.

 

Hay un sentido en el cual la nación es el territorio, pero hay un sentido en el cual la nación es el espíritu. Y territorio estéril como espíritu poseído de odios, poco valen y significan en el orden de las cosas destinadas a permanecer, de aquellas que hacen con su grandeza que todos en ciertos momentos seamos griegos o seamos hijos de Palestina: cuando admiramos a Fidias, cuando recordamos a Cristo.

 

Aparece la cultura como fundamento del sistema democrático. ¡Ojalá! Pero ese hecho basta a dictarle a la cultura un rumbo. La democracia entra a definir el sentido de la cultura. Probablemente cualquier sistema de gobierno presupone la existencia del mismo fundamento y, en lo tanto, ofrece la misma objeción. Afortunadamente la cultura puede romper todos los grilletes. Como la energía solar, puede el hombre utilizarla y transformarla, pero sujetándose a ella.

 

"Triunfan solamente los pueblos que adquieren la conciencia de su evolución; los pueblos que conscientemente se consagran a engrandecer su cultura en todos los órdenes de las actividades sociales; los que arrebatan del hombro del soldado la lanza fratricida y ponen el libro bajo el brazo del niño."

 

Se busca una solución inmediata y concreta, es decir práctica, y quizá por eso, estas palabras y esta actitud, parecerán quijotescas o románticas, pero la innegable verdad sociológica, es, no obstante,  -lugar común por lo demás-, pues sin remover las causas, sin adulterarlas, sin destruirlas, los efectos subsistirán, manifestándose de un modo o de otro. Y las causas de los hechos que preocupan ahora la opinión y hasta la exaltan y arrebatan, sin duda están profundamente conectadas con todas las expresiones de la vida del país.

 

Para mí todo esto tiene un gran interés como fuente de reflexión, para buscar tras ella las grandes órbitas de la civilización, que es decir, el desenvolvimiento de la conciencia social. Claro es que, como costarricense, no puedo entregarme a especulaciones frente a los problemas políticos, sino que debo mirarlos prácticamente, pero tampoco abandono las consideraciones que pueden conducirme a penetrar en el sentido de lo que en ellos es capaz de representar un valor permanente. Quiero decir un valor de porvenir y de juventud, porque debemos hacernos la ilusión, creadora, de que estamos buscando un campo para una obra, y de que estamos preparándonos para ella y de estamos ya realizándola. Pero en el fondo mi criterio es el mismo de hace muchos años: la política se engrandece cuando se consigue ponerla fuera del alcance de los politicantes, y mientras éstos la dominen, lo poco, lo único que podemos hacer los idealistas es - y recuerdo con horror a Maquiavelo- evitar que nos conviertan en instrumentos de intereses de ellos aunque, a veces, nos encontremos en el caso de aceptar sus intereses como carriles de aspiraciones más altas, se es posible.

 

Pensamos desde hace tiempo, que urge renovar el contenido de la enseñanza de la mayor parte de las materias, y que, en concordancia con las modificaciones ya introducidas en la finalidad de los colegios y en sus procedimientos de enseñanza, urge, siquiera para dar comienzo a la organización de nueva experiencia, tratar de introducir programas que reflejen, dentro de las deficiencias a que obliga nuestro ambiente cultural, la tendencia moderna a convertir las listas de temas, en series de problemas y de actividades.

 

 

LA ESCUELA GENERADORA DEL PORVENIR

 

 

Sabemos bien que todo país tiene un pasado, un presente y un futuro. Lo que suele olvidarse es que vive a la vez en esos tres mundos. Es decir, que el pasado es tradición, historia, creencia, costumbre, raza; en suma, arraigo multiforme cuya naturaleza y trascendencia se descubre al comprender que el presente es la gravitante transformación del pasado en futuro, y a que a éste no acertamos a atribuirle una significación cuando lo miramos como espontánea resultante que va trazándose caprichosamente, sino que debemos contemplarlo como aspiración, como meta, como ideal. Pasado debe significar impulso, fuerza; el presente debe ser norma; el porvenir debe hacernos sentir los entusiasmos y las responsabilidades de una misión sagrada.

 

¡Hay que soñar el porvenir, desearlo, amarlo, crearlo! Hay que sacarlo del alma de las actuales generaciones con todo el oro que allí acumuló el pasado, con toda la vehemente ansiedad de las grandes obras de hombres y pueblos. Una nación adquiere conciencia de sí, y penetra en el misterio de su destino, cuando entiende su porvenir como la misión que le corresponde llenar ante la humanidad. En otra hora de la historia pudo ser que el progreso fuera incidental; en ésta, debe ser buscado, deliberado. Ha ello han conducido las disciplinas del espíritu: a producir la posibilidad de buscar conscientemente el perfeccionamiento, o sea, la conquista del porvenir. A ello ha conducido la evolución social. No diría, que conocemos las fórmulas o las leyes; pero hemos llegado a sentir la necesidad con visionaria intensidad, a amar y comprender el propósito, a definir, pues, gran porción del problema, y de ahí hemos avanzado hasta el ensayo atrevido, cuando no heroico, de fecundas soluciones. Quizás no haya tesoro mayor en las entrañas del mundo, que éste de haber traído a la conciencia del hombre la esperanza de su perfeccionamiento, trasmutada en íntima adhesión a la supremacía del ideal. La gu

El número de alumnos que aprobaron el primer año de secundaria

 

Colegio

Matriculados

Aprob.

Aplazad.

Liceo de Costa Rica

319

73

246

Colegio de Señoritas

296

153

143

Instituto de Alajuela

136

53

83

Colegio San Luis Gonzaga

78

19

19

Totales

828

298

491

 

1914: Se crea La Pagaduría Nacional dependiente de la secretaría de Hacienda y Comercio.

1914: El 8 de agosto el Congreso  Constitucional de la República le da al Presidente González Flores la potestad para que dicte las disposiciones necesarias en el orden económico y financiero que a su juicio contrarresten las consecuencias de la II. Guerra Mundial iniciada en Europa y que afectaba la economía del país.

 

Se toman las siguientes medidas:

 

a.     Se reducen los sueldos jubilaciones, pensiones, y subvenciones de cualquier naturaleza.

b.     Se establece un impuesto reembolsable sobre la exportación del café de $ 0.05 por cada kilogramo. Con ello se pretendía paliar el alza del cambio internacional que era muy significativo para el país debido a los empréstitos francés e inglés (Ferrocarriles)

c.     Establece un empréstito con el banco Bankers Trust Irving National Bank por $5000.000.00

d.     Inconvertibilidad de los billetes por oro.

e.     Se crea el Banco Internacional de Costa Rica con sede en San José.

f.       Se crean las Juntas de Crédito Agrícolas.

g.     En 1915 se crea la Emisión de Bonos denominada Empréstito Interno (1915-1921) por $ 500.000.00. Se abre el boom de los préstamos al Estado (Minor Keith, Banco Anglo, Junta de caridad, el Tesoro Nacional etc.)

h.     Se fracciona el pago de los salarios a los empleados, jubilados, etc.

i.       Se crea la Ley sobre prenda agraria, agrícola e industrial.

1915: El 14 de enero se decreta el Reglamento para la Escuela Normal.

1915: El 13 de agosto se establecen escuelas de Adultos en todos los cantones del país.

1915: El 26 de octubre se decreta la ampliación de un curso para maestros en la Escuela Normal de Costa Rica (Heredia)

1915: Quiebra del Banco Comercial de Costa Rica.

1915: El gobierno presenta las Reformas Tributarias

a.     Ley sobre la formación del catastro.

b.     Ley General de Impuestos Directos.

c.     Ley sobre la Contribución Territorial

d.     Ley de Impuestos sobre la Renta.

e.     Ley sobre la Contribución para obras de Interés Público.

1916: Se establecen las leyes sobre los  Impuestos Directos.

1916: Se aprueba el contrato petrolero (el primero) Pinto -Greulich con la intervención del señor G. Valentine.

 

Para quienes creen que la corrupción de los gobernantes y sus allegados es nueva en Costa Rica, le transcribimos  un texto ejemplar del historiador Carlos Calvo Gamboa:

 

 "En resumen Lincoln G. Valentine tuvo que repartir entre sus amigos y colaboradores que tan eficazmente le ayudaron para obtener la aprobación del ya famoso Contrato Pinto-Greulich, las siguientes cantidades:

 

a. En acciones de la Costa rica Oil Corporation                     $ 171,900.00

b. En dinero efectivo                                                                 $ 11,225.00

c. Había adquirido el compromiso de dar a Federico Tinoco, el 1% del total de la producción petrolera.

d. Había contraído el compromiso con don Máximo Fernández una importante obligación por un monto de                                  $ 220,000.00

 

Este sombrío personaje cuya audacia no conocía límites, resolvió todo "conflicto legal o de otra índole", por el sencillo procedimiento de repartir dinero a manos llenas. Sus armas eran la intriga, la corrupción, la conspiración y el cohecho y en sus tortuosas maquinaciones "nació el drama que concluyó en el golpe de Estado del 27 de enero de 1917."

 

Don Alfredo González Flores vetó el contrato aprobado por el Congreso Constitucional.

1916: El 4 de febrero se crea en la Escuela Normal de Costa Rica  una sección de Kindrgarten.

1917. El 27 de enero se da el Golpe de estado a cargo de los hermanos Tinoco Granados, gracias a la incomprensión popular y el respaldo de la Oligarquía Cafetalera.

1918: Los Tinoco Granados intervienen La escuela Normal. Omar y Joaquín García Monge se retiran de ella.

1917: Federico Tinoco Granados nombra su  gabinete. Cabe mencionar que mantiene a don Roberto Brenes Mesén como Ministro de Instrucción.

1917: Bajo el gobierno de Federico Tinoco:

a. Se creó Las Comunas Agrícolas.

b. Se fundó el Banco Agrícola de Cartago.

1918: Se da La sublevación contra los Tinoco en Río Grande encabezada por Rogelio Fernández Gëll quien fuera asesinado cerca de la frontera con Panamá. También se sublevó San Ramón.

1919: Caen Los Tinoco Granados y Omar Dengo Maison es llamado a la cátedra en La escuela Normal.

1919: El 9 de octubre se establece una Junta Administrativa para la Escuela Normal de Costa Rica.

1920: El 12 de febrero se crea el nuevo Plan de Estudio para la Escuela Normal de Costa Rica.

1921: Siendo el encargado de la Secretaría de Educación don Miguel Obregón se cambia la hora que tenía un desfase de 24 minutos, se aprobaron las Colonias Escolares Permanentes y se elabora el Escalafón de maestros y profesores, se interesó por las Escuelas Normales.

1921: Bajo la magistratura de don Julio Acosta: 1920-1924, se da la lucha contra Panamá, llamada de Coto, por razones fronterizas que ese país no respetaba.

1921: Conflicto fronterizo con Panamá. Guerra de Coto.

1922: El 24 de junio se crea el Centro Pedagógico Experimental, denominado "Oficina de investigaciones Pedagógicas".

1922: El 8 de noviembre se reforma el Reglamento de la Escuela Normal de Costa Rica.

1923: Deja su existencia este centro.

1924: Siendo don Miguel Obregón L. Secretario de Estado en el Despacho de Instrucción Pública funda el Reglamento orgánico del Personal docente y crea las Escuelas Maternales hoy Kindergartens, creó el sexto grado en la Enseñanza primaria  y se emitieron las leyes de Jubilaciones del Magisterio Nacional y la ley de Socorro Mutuo del Personal Docente que luego sería la Ley del seguro de Vida del Magisterio.

1924: El 8 de agosto se anexa La Escuela de Aplicación de la ciudad de Heredia a La Escuela Normal de Costa Rica.

1925: El 16 de febrero se reforma el Reglamento de La Escuela Normal de Costa Rica.

1927: El 12 de julio se aprueba el Reglamento para la Junta de Vigilancia de la Escuela Normal de Costa Rica.

1928: Nacionalización de la Energía Eléctrica en Costa Rica.

1929. Inicia la crisis de ese año en el contexto mundial.

1929: Se funda en C. R. La Junta Nacional de Electricidad. Su fundador y presidente es el Lic. Alfredo González Flores.

1930: El 28 de febrero se aprueba el Reglamento Interior de La escuela Normal de Costa Rica.

1930: El 17 de mayo se modifica el Reglamento general de la Escuela Normal de Costa Rica y algunos artículos del Reglamento Interno.

1931: El 11 de febrero se reforma el Plan de Estudios de La escuela Normal de Costa Rica: establece Humanidades, Preparatoria y Sección Normal.

1932: El 10 de octubre se crea el Reglamento de exámenes de Bachillerato en La escuela Normal de Costa Rica.

1932: El 10 de Octubre se reforma el reglamento Interno de la Escuela Normal de Costa Rica.

1933: El 26 de enero se aprueba el Reglamento de la Escuela Normal de Costa Rica.

1934: El 17 de agosto se aprueba el reglamento de Becas en La escuela Normal de Costa Rica.

1936: Se reconocen las investigaciones científicas del Dr. Clodomiro Picado T.

1936: El 5 de julio se establece en La escuela Normal de Costa Rica dos secciones: Una de Humanidades y la otra de Ciencias Educacionales.

1936: El 5 de julio se dictan disposiciones para los cursos dados por la Escuela Normal de Costa rica. Se le autoriza para otorgar títulos de Bachiller en Humanidades.

1936: El 28 de agosto se modifica El Plan de Estudios de La Escuela Normal de Costa Rica. Se dan las normas para la obtención de Diplomas de Maestro Rural y de Profesor Normal.

1937: El 29 de enero se aprueba el Plan de Música en La Escuela Normal de Costa Rica. Se aprueba para ella y los colegios secundarios el 11 de marzo del mismo año.

1937: El 12 de agosto se dan los requisitos para obtener el Título de Maestro Normal.

1938: El 12 de marzo se establecen las condiciones y requisitos para obtener el Certificado de Idoneidad en cualesquiera de las asignaturas en La escuela Normal de Costa Rica.

1939: Funcionan en el país 671 escuelas con 2614 maestros y una matrícula de 64.594 estudiantes.1

1939: El 3 de febrero se establece continuidad en la Becas de La escuela Normal de Costa Rica en los dos ciclos de Estudios.

1939: El 5 de abril se decreta el reglamento de Becas de la Escuela Normal de Costa Rica.

1940: El 14 de febrero se decreta el Reglamento de la Escuela Normal de Costa Rica (es como la tercera vez).

1940: El 1º de marzo se determina los servicios de la Escuela de Aplicación a la Escuela Normal de Costa Rica.

1940: El 26 de agosto se crea la Universidad de Costa Rica. Se inaugura en 1941 Consta de varias Facultades: Derecho, Farmacia, Agricultura, Pedagogía, Bellas Artes, Ingeniería, Ciencias y  Letras, Cirugía Dental y Medicina. Las últimas se irán fundando poco a poco.

1940: Se crea el Conservatorio de la Música y La Sociedad de Geografía e Historia.

1941: El 13 de diciembre se decreta el Reglamento de La Junta de La Escuela Normal de Costa Rica.

1950: El 29 de mayo se legaliza la Sección de Ciencias Educacionales de Pedagogía en La Escuela Normal de Costa rica.

1951: El 3 de agosto se le da el nombre "Liceo de Heredia" a la Sección de Segunda Enseñanza que venía funcionando en esa ciudad y se la faculta para otorgar Títulos de Bachiller en Ciencias y Letras.

1958: El 15 de febrero se decreta el Reglamento General para las Escuelas Normales en Costa Rica.

1958: El 3 de marzo se autoriza a la Escuela Normal de Costa Rica para establecer cursos especiales para Bachilleres al servicio de la Docencia Nacional, aspirantes al título de Profesores de Enseñanza Primaria.

1959: El 5 de marzo se deroga el decreto No. 3 de l 24 de febrero de 1958 que establecía la reglamentación de las Escuelas Normales.

1961: El 28 de enero se dicta el Reglamento de Escuelas Normales.

1961: El 18 de mayo se deja sin efecto para ese año el capítulo XVII de evaluación del Reglamento General de las Escuelas Normales.

1963: El 15 de enero se aprueba el Plan de estudios para las Escuelas Normales.

1963: El 28 de enero se modifican varios artículos del Reglamento de Escuelas Normales.

1967: El 24 de diciembre se decreta el establecimiento de los Cursos de Verano para profesores en Servicio, ofrecidos por la Escuela Normal Superior. Ese mismo año se dicta su reglamento

1968: El 12 de octubre se crea la Normal Superior en la ciudad de Heredia, el 12 de octubre. Lo hace sobre la Escuela Normal de Costa Rica. Dependía del Ministerio de educación Pública. Ese mismo año la Biblioteca es autorizada para recibir donaciones y se crea la Junta Administrativa de ella.

1969: El 15 de enero se decreta la constitución de la escuela Normal Superior, sus respectivas secciones y sus reglamentos. También los profesores y sus salarios así como el Plan de estudios (2 de mayo y 30 de junio)

1973: Se crea la Universidad Nacional en Heredia. Lo hace sobre la Escuela Normal de Heredia, bajo la tercera administración de don José Figueres Ferrer y la dirección de Benjamín Núñez (Primer rector). Ocupa el mismo edificio de la Escuela Normal de Costa Rica.



1 Memoria de Educación Pública del año 1939.

1849: Se crea en San José un Liceo de Niñas. Su primera directora fue doña Águeda Peralta de Rivero. Este centro graduó los primeros maestros del país. Este mismo año, el Dr. Castro Madriz establece el Primer Reglamento Orgánico de Instrucción Pública.

1869: El Dr. Don Jesús Jiménez incorpora en la Constitución los preceptos de educación obligatoria y gratuita para todos los costarricenses y costeada por el Estado.

1870: Se crea la Escuela Normal de San José. Fue dirigida por Manuel Romero. La Institución fue de corta duración.

1882: Se cierra, en Alajuela, el Instituto Municipal de varones.

1884: Se funda la Biblioteca de Alajuela. Se pone al servicio del público en 1889.

1886: Se funda la Escuela Nueva en San José. La dirigió don Miguel Obregón Lizano.

1886: El licenciado don Mauro Fernández, en el gobierno de don Bernardo Soto,  promulga la Ley general de Educación Común. Estuvo a cargo de don Miguel Obregón Lizano como Inspector de escuelas de San José.

1887: Se funda el Liceo de Costa Rica en San José.

1887: Bajo la presidencia de don Bernardo Soto se abre el Instituto de Alajuela y lo dirige don Miguel Obregón Loría. Inician las lecciones el 13 de febrero. También se funda el Liceo de Costa Rica. Tuvo una sección Normal por varios años. Este mismo año vio el nacimiento otra Escuela Normal en San José. Fue dirigida por  Luis Schönau. Luego fue incorporada al Liceo de Costa Rica en el año 1887.

1888: Se fundó el Colegio Superior de Señoritas. También fue obra de Mauro Fernández. Por muchos años este centro tuvo carácter casi exclusivo de Escuela Normal.

1888: Se cierra esta Universidad de Santo Tomás, fundada en 1814. Se argumentó que solo la Facultad de Derecho funcionaba realmente.

1889 a 1914: Proyectos del gobierno de Rafael Iglesias: Casi ninguno se concretó.

a. Fundación de las Escuelas de Artes y Oficios y las Escuelas Agrícolas.

b. De trabajos Manuales.

c. Escuelas para adultos para completar los conocimientos sobre los oficios que realizaban en la práctica.

d. Casas de Corrección de menores para prevenir la delincuencia y el vicio.

e. Su visión positivista de la educación (utilitaria) lo incitan a clausurar, mediante el proyecto

1890: Se funda la Biblioteca Pública de San José. Luego la de Cartago y poco después la de Heredia. Es el Director General de Bibliotecas.

1891: El señor Miguel Obregón Lizano promueve las bibliotecas escolares.

1892: Se establece la Inspección General de Enseñanza.

1892: Miguel Obregón lizano es el Inspector General de Enseñanza.

1893: Se reglamentan esas bibliotecas.

1903: Se dispuso que los maestros llevaran un "Diario de Clases".

1894-95: Se cierran los colegios de Alajuela y Cartago. Justificaba ello en la poca asistencia de estudiantes y los escasos beneficios que aportaban.

1894: Se eliminan programas y asignaturas en algunas escuelas aduciendo que no tenían utilidad. Se redujo el tiempo lectivo apenas para aprender a "leer y escribir".

1895: Se redujo el período lectivo y las materias del programa. Se dividió la educación por zonas: rurales, villas y cabecera de ciudad. Las primeras apenas 4 años, las segundas cinco y las terceras siete. Se estableció una especie de categorías de ciudadanos, de primera de segunda y tercera clase.

1897: Se creó la Escuela de Bellas Artes dirigida por Tomás Povedano.

1897: El 19 de octubre se inauguró el Teatro Nacional.

1899: Se reformaron los programas del Liceo de Costa Rica y se introdujo los Trabajos Manuales como asignatura obligatoria.

1900: Se creó la Granja Nacional de Agricultura 1909: Excomunión del periódico de caricaturas El Rayo por haber publicado una caricatura "obscena" al obispo Starke.

1905: Se crea el Liceo de Heredia y pasa a manos del Estado en 1908

1906: Se inicia el proceso para la creación de El Reglamento Orgánico del Personal Docente y la Ley de Pensiones  a cargo del profesor don Miguel Obregón Lizano.

1910 a 1914: Es el primer período como presidente de Costa Rica, del señor Lic. Ricardo Jiménez Oreamuno. El segundo lo fue de 1924 a 1928 y el tercero de 1032 a 1936.

En su primera magistratura se creó la Escuela de Agricultura.

1912: Se funda el Centro Germinal en defensa y la cultura del Proletariado.

1913: Se celebra en Costa Rica, por primera vez la Fiesta del Trabajador.

1914: El 28 de noviembre, se decreta la supresión del Liceo de Heredia y se procede a crear una Escuela Normal para varones y mujeres. 1914. Se crea la Escuela Normal de Costa Rica en Heredia. Le correspondió al Ingeniero Alfredo González Flores, como Presidente firmar el decreto y a su hermano el profesor Luis Felipe González Flores abrirla en 1915, bajo la dirección de don Arturo Torres.

 

El Presidente de la república de Costa Rica, Alfredo González Flores, el 28 de noviembre de 1914 por medio del Decreto No. 10 crea la Normal de Costa Rica en la ciudad de Heredia y suprime el Liceo de Heredia  que había sido fundado en 1905 y asumido por el Estado en 1908.

 

Estableció tres años de estudios generales para el Liceo de Costa Rica y tres años especiales como Plan de Estudio para obtener el título de maestro que no pasaban las 35 horas por semana en cada año y menos de 15 asignaturas por año.. Luego, en fecha 14 de enero de 1915  y en decreto No. 11 se estableció el Reglamento de la Escuela

 

El subsecretario de Estado, encargado del Despacho de Instrucción Pública, era el hermano del Presidente Luis Felipe González Flores.

 

Los siguientes costarricenses, todos profesores de la Escuela, fueron los directores de la Escuela Normal de Costa Rica:

 

1.      Don Arturo Torres (1915)

2.      Don Roberto Brenes Mesén (1916)

3.      Don Joaquín García Monge (1917-1918)

4.      Don Carlos Gagini Chavarría (1918-1919)

5.      Don Máximo Blanco Umaña (1919)

6.      Don Omar Dengo Maison (1919-1928)

7.      Don Tranquilino Sáenz Rojas (1928-1929)

8.      Don Juan Dávila Solera (1929-1932)

9.      Don Carlos Luis Sáenz Elizondo(1932)

10.  Don Hernán Zamora Elizondo (1932-1936)

11.  Don José Fabio Garnier Ugalde (1936-1940)

12.  Don Marco Tulio Salazar (1940-1941)

13.  Dr. Jorge Arce Centeno (1950-1952)

14.  Lic. Miguel Ángel Sáenz Flores (1953-1964)

15.  Don Fernando Chaves Alfaro (1964)

 

En estos años se graduaron como maestros 1324, Profesores Normales 66, en 1938. Bachilleres de ese mismo año y el siguiente 100. En 1940 64 alumnos de II año Normal presentó exámenes y obtuvieron el título de Profesor Normal de Enseñanza Primaria. En 1940, 53 alumnos de V año hicieron los exámenes correspondientes y obtuvieron el título de Bachiller.

1914: Empieza la Primera Guerra Mundial

1914: Resulta electo como Presidente de la República el señor Lic. Alfredo González Flores, producto del Pacto entre los Partidos Unión Nacional y el Republicano y  las ardides políticas de diferentes "politicantes" del momento, entre ellos Rafael Iglesias que impiden el cumplimiento de otro pacto entre los partidos Unión Nacional y el Civil que había propuesto al Dr. Carlos Durán Cartín quien fue obligado a renunciar a sus aspiraciones y las habilidades matrafuleras del señor Federico Tinoco Granados y por supuesto, detrás de ellos la Oligarquía Cafetalera que era la que realmente tenía el poder (económico y político), hecho en el 22 de noviembre de 1913.

1914: El Lic. Alfredo González nombra (8 de mayo), por decreto, el gabinete de su próximo gobierno.  Entre ellos merecen destacarse a:

1.     Federico Tinoco Granados: Guerra y Marina.

2.     Luis Felipe González Flores: Subsecretario Instrucción Pública.

3.     Rogelio Fernández Güell: Subsecretario de Gobernación y Policía

4.     Roberto Brenes Mesén: Secretario de Instrucción Pública.

1914: El panorama de la Educación Costarricense en ese momento era aterrador. El siguiente cuadro refleja en parte ese problema:

 

Número de escuelas, maestros y matrícula

 

Detalles

1914

19151915

19161916

Número de escuelas

421

419

451

Total de matrícula

33.908

34.703

26.752

Asistencia media

29.90

30.55

36.75

Número de maestros

1.381

1.335

1.478

 

Mientras el país en 1914 tenía 1381 maestros, el monto de militares era de 3.865.

 

Otro cuadro aún es más explícito de esta problemática educacional:

 

Niños en Edad Escolar y Matrícula 1914

 

Provincia

Niños con Edad Esc.

Matriculados

% fuera del sistema

San José

13.309

11.032

21.00

Alajuela

9.031

7.641

15.00

Cartago

5.783

5188

11.00

Heredia

4.812

4.005

16.00

Guanacaste

4.456

3.877

13.00

Puntarenas

2.358

1.986

16.00

Limón

1489

895

40.00

Totales

41.238

34.624

....

 

Si a lo anterior agregamos que de15.516 niños en primer año, solo llegaban al Quinto Año 1051. La población costarricense era de aproximadamente medio millón. De 1335 miembros del personal docente solo 260 contaban con el título de maestro y en 1916 de 1478, solo 262.

 

Si a ello agregamos que los poblados alejados de los centros urbanos, formados por pequeños grupos de habitantes tenían que recibir los llamados "Maestros Ambulantes", después Maestros únicos que hacían labores de director, maestro de todos los grupos, mecenas, médico, consejero, etc. la situación era lamentable. A ello deben agregarse las precarias condiciones económicas y de Salud en general.

En el gobierno de González Flores se incrementó la Agricultura en las escuelas, la Fiesta del árbol (reforestación).

 

La educación Secundaria era igual o peor que la Primaria. Solo existían cinco colegios y estos se ubicaban en las cabeceras de las principales provincias: Liceo de Costa Rica, Colegio de Señoritas, Liceo de Heredia, Colegio San Luis Gonzaga e Instituto de Alajuela.

De los 1031 estudiantes, en 1914 de Primaria se desconoce cuántos se graduaron en 1919. No sobrepasaría los 105 estudiantes.

1. ENSAYOS LITERARIOS

 

 

Se trata de textos de carácter literario en prosa. En ellos prevalece el deseo de expresar, no solo ideas sino sentimientos. Se utilizan imágenes retóricas de diversa índole y se pone de manifiesto un estado de ánimo muy emotivo. Es una visión de mundo cercana al autor, subjetiva, lírica, si se quiere. Por lo general son cortos y el yo expresivo establece relaciones con su mundo interior y la naturaleza que le rodea. De  preferencia utiliza el símil y la metáfora y en algunas ocasiones ofrece una especie de parábola entre ambos planos. Estos ensayos se tornar íntimos, líricos, y expresivos. Están insertados en el modernismo y por ello en ocasiones acude a imágenes propias del mundo grecolatino pagano. Pero estos ensayos muestran un mundo espiritual religioso, casi místico, idealista, de admiración a la creación y a Dios como su gran creador.

 

 Al final se incluye un texto que se ajusta a la estructura formal del cuento.

 

 

ÁGUILAS Y HOMBRES

 

 

Las águilas no logran abarcar con la mirada la amplia extensión que las cacerías fecundas requieren, sin ascender al cielo. La estructura de la cabeza las obliga a mirar desde lo alto. Simbolizan una constante aspiración de descenso, inepta para realizarse sin subir. Por donde surgen contrastes con los tenaces anhelos humanos de ascensión gloriosa, cuya efectividad supone un descendimiento completo. Los que, cuanto más bajan, tanto más suben. Los que a medida que se alejan de la cumbre, más cerca de sí la tiene. Mas tales contrastes solo son formales. Cuanto al fondo, las águilas representan con excelencia esos empeños de triunfo vano. Pues que suben para buscar desde la altura el alimento que les ofrece la tierra dominada por su vista: aquí un cervatillo, allá un pájaro. No es el amor a la azul infinitud lo que les mueve las alas. Ni una peregrinación al sol la que emprenden cuando se remontan. Pero como, - a menos que en ellas encarnen los dioses-, hemos de suponer que así cumplen con perfección la finalidad de su vida, justo es reconocerles que su vuelo levanta a la vez un símbolo augusto. El de las superiores ambiciones de los hombres. Aquéllas que para elevarse a la plena comprensión de las cosas, han de bajar hasta lo más profundo de ellas. Las que tanto más suben, cuanto más bajan. Las que alcanzaron hermosa y definitiva consagración en el "sólo sé que no sé nada". Recogen ellas en los hondones de la vida la luz que les permite orientarse en lo alto en contraste con las águilas, que del cielo recogen la capacidad de ver lo que abajo les ocultaría la tierra.

 

Parece que en todo ello se contuvieran dos fórmulas afirmativas de una identidad. Empero, mi viejo amigo habría de decir sonriendo: no diréis que tanto vale ascender a una colina para contemplar el crepúsculo, como senderarla en busca de una veta aurífera. Ni que es igual bajar de ella tras los rastros de otra más alta, que abandonarla temerosos del mal de las alturas. La catarata es más hermosa a medida que desciende, y más brusca conforme sube el grito del merodeador que pasa. Y si mientras conversarais, pasase volando un águila, para terminara su plática, os diría ¡mirad cómo su sombra la sigue! ¡No deje sombra!

 

 

AMÉRICA Y EL MAESTRO

-El Maestro.- ¡Madre América, madre en esperanza de un porvenir cuya eclosión es un designio cósmico, en el cual se concentran, como savias de siglos, los ideales de las civilizaciones para alcanzar a ser luz y redención un día en la hazaña de una nueva humanidad!

 

¡Madre que llegaste al mundo, cuando ya no era tiempo de oír de Sus Labios, el Sermón de la Montaña, y que por ello merecerías que Jesús lo volviera a decir desde los Andes, magnificándolo!

 

¡Madre he aquí que bulle en mi espíritu una profunda gestación de superiores ansiedades y que, incitándome a crear, me mueve a pedirle una enseñanza para el destino de tus hijos!...

 

¡Venga de ti la palabra reveladora! ¡Dígala tu voz, el maestro la interprete y el niño la comprenda, y juntos pongamos amor y reverencia en ella, a fin de que nos guíe hacia el maravilloso advenimiento!

 

¡Habla, América, como cuando respondiste con la voz de rocas al grito del nauta que te llamaba a detener las olas en el camino de un viaje inmortal!

 

-América.- ¿Quién invoca mi nombre? "Tierra", oí decir aquella mañana; ahora oigo decir "Luz". ¿Quién me llama?

 

-El Maestro.- ¡El Maestro!

 

-América. - ¡Habla pues...!

 

-El Maestro. - ¿De dónde viene tu fuerza?

 

-América. - Ella ruge en los labios de Guatimozin cuando, hecha ascua su carne del cobre, exclama: "¿Creéis acaso que estoy en un lecho de rosas?

 

- El Maestro. -¿De dónde, tu luz?

 

- América. - ¡Encendióla Sarmiento!

 

- El Maestro. - ¿Quién te dio el sentido de la Libertad?

 

- América. - ¡Bolívar!

 

- El Maestro. -¿Qué amaste en él, la espada o el verbo?

 

- América. - ¡La espada era llama cuando la palabra era acero!

 

- El Maestro. - ¿En qué lengua oras por tus hijos?

 

- América. - ¡En la de Cervantes, divina!

 

- El Maestro. -¿Quién te habló en ella más delicadamente?

 

- América. - ¡Darío!

 

- El Maestro. - ¿Quién soñó tu porvenir con mayor grandeza?

 

- América. - ¡Martí!

 

-El Maestro. - ¿Algo te inquieta, madre América?

 

-América. - El Norte...

 

- El Maestro. - ¿Qué ves?

 

-América. - Una vasta sombra...

 

- El Maestro. - ¿Algo te conforta?

 

-América. - El Norte.

 

- El Maestro. - ¿Qué ves?

 

- América. - ¡La sombra de Jorge Washington!

 

- El Maestro. - ¿Qué escuchas?

 

-América. - ¡La voz de Emerson!

 

- El Maestro. - ¿Y hacia el Sur?

 

- América. - ¡Un potente vuelo de cóndores!

 

- El Maestro. - ¿Qué esperas de tus hijos?

 

- América. - ¡Piedra y metal para la historia!

 

- El Maestro. - ¿Mármol y bronce?

 

- América. - ¡No! Hay lava para cuajar héroes; hay bronce y hierro para coraza y espada; águilas y serpientes para decorar escudos; quetzales para empachar cascos; pampas trepidantes al galope del potro; jaguares y pumas para cortejo de victoria y collares de esmeralda para encadenar cautivos; pero el mundo aguarda de mí el cumplimiento de otra misión...Quiero mármoles blancos como olas para erigir altas columnas y bronces sonoros como olas para fundir fuertes campanas.

 

¡El Partenón, coronado de olímpica majestad debe erguirse otra vez ante el mundo, cual gloriosa piedra milenaria que señalara entre el tumulto de las civilizaciones decadentes, la nueva senda de los dioses...! ¡Debe aparecer con la albura de una hostia que la misma naturaleza alzara sobre el dolor de los hombres!

- El Maestro.- ¿El viejo Partenón?

 

- América. - No el de la ruina sino el de los astros. Por eso, de mármol, que ya debe de atesorar- fruto de la meditación de la tierra dolorida - el secreto de una vida superior.

 

- El Maestro. - ¿Y las campanas?

 

- América. - Ellas dirán el nuevo Evangelio, resumiendo en el corazón del bronce todas las voces vírgenes y múltiples de mis selvas. Y su plegaria transfundirá el verbo de mi estirpe en la conciencia de la paz; y ésta será ennoblecida hasta transformarse en expresión de la suprema justicia. Y mis ciudades se poblarán de profetas, y en mis desiertos arraigarán, enmarañándose, las arterias de la vida, y mis bosques florecerán en resplandores y mis ríos y mis mares se colman de naves...

 

- El Maestro. - ¿Y tus hombres?

 

- América. - Ellos serán algo nuevo y único en el mundo: ¡los hijos de América!

 

- El Maestro. - ¿Y se surgiera en e Norte la tempestad?

 

- América. - ¡Entonces, oh gesta de mi raza, plumas imperiales de mis Caciques, talla de Atahualpa!, entonces, por mi Raza hablará el Espíritu... y confío en que sería tal la expresión de mi destino, que aquello que pudo parecer una tempestad en el Norte, fuera una aurora infinita sobre la génesis de otra Humanidad.

                                                                                       Octubre 12, 1922

 
CONCIENCIA DE LUZ

 

 

 La conciencia de la luz, da la luz. Lo que me creó, crea en mí.

 

El adquirir conciencia de aquello que me creó, me hace creador.

 

Yo voy hacia el jardín o hacia el erial, según quiera guiar los pasos. Y miro el cielo de tarde o por la noche, según me plazca. De ahí que si me habitúo a contemplar el jardín, tan intensamente como si lo incorporase a mi vida, para embellecerla y algo de su colorido de su fragancia se comunica a mi pensamiento, cuando adversas circunstancias me inducen a llegar al erial, éste,  - ennobleciéndose súbitamente - se transforma en jardín. Mi pensamiento redime el erial. Mi pensamiento es redentor si yo le doy en mí la libertad. Y yo se la doy rompiendo las ondas que le impiden reconocer su propia maravillosa naturaleza. Tras ellas, la aurora es un bien permanente. Son densas sombras que han cristalizado en mármol y hay que romperlas a golpes tremendos de mazo. Pero cuando se desgajan las primeras moles y empieza a irrumpir la luz primaveral, entonces los mármoles se funden y flota sobre las sombras dispersas la gloria del poder creador. Es la aurora ¡es la luz!

 

¡Sentir que tu vida es la obra de tu pensamiento, sentir el ímpetu del amor que pones en labrarla, sentir la férvida voluptuosidad de contemplar la concepción dentro de la cual la ajustas, y sentir el encanto de pulirla, y admirara la severa dirección de las aristas, y palpar el estremecimiento de las fuerzas en rebelión, y acariciar las crines rubias de la bestia y cegarla cuando encabrita echándose en los ojos puñados de esmeraldas...!

 

¡Mirar el ángel que asciende, mirarlo tornar la aurora en breve imperial!

 

La conciencia de la luz, da la luz.

 

DEL JARDÍN

 

1. ¿Qué pasará?

Para Carmen Lyra.

 

 

El viento, a veces por las noches, sobre todo en las altas horas, aletea tan inquietamente entre las plantas del jardín, que parece haber sido encargado de transmitirles, con cautela y prontitud, quién sabe qué mensajes extraños.

 

Unas plantas cuando pasa, se estremecen como asustadas; otras, se inclinan repentinamente hacia atrás con un gesto de sorpresa; algunas manifiestan su asentimiento con una breve inclinación; otras, como que se alegran y ríen con bullicio infantil; y no deja de haber algunas que permanezcan imperturbables, ni muchas que se quejen o lloren, ni unas cuantas que al oírlo llegar, no más, casi se tiendan sobre el suelo, medrosas tal vez, o serviles...

 

Y parece también que luego que ha pasado, todas comentan sus palabras. Unas, con evidente regocijo que le da suaves tonos al entrechocar desigual de sus hojas; otras con voces airadas que resuenan por todo el jardín; otras..., como si dudaran, se balancean casi con indiferencia; y hay unas que callan profundamente, quizás porque meditan, o porque sufren...

 

Cuando el viento ya va lejos, todas se ponen tan silenciosas, que solo se escucha entonces el rumor musical de algún idilio de los rosales, o el diálogo sereno y melodioso de los altos árboles...Las actitudes empiezan a ser otras: hay plantas que se muestran tranquilizadas; otras que revelan estar temerosas de una nueva noticia fatal; y las hay, que fingiendo desearla, se levantan por sobre las demás para ver venir otra vez al viento que trae...Y cuando vuelve a pasar, se renuevan en el jardín todos los movimientos, ora con violencias, con perezosa lentitud, con forzada rapidez o con ritmos de corazón...Unas se amparan a las otras, rozándose como mujeres que se codean, se trasmiten otras con malicioso deleite el mensaje, o se ocultan tímidamente...

 

Y a veces, de entre la sonora agitación sale a escape un pájaro asustado, como una idea de entre un conjunto de dudas...Otras veces, cuando el viento llega, cesa de croar un sapo que ha estado repitiendo una imprecación. O, cuando se va, rompe a cantar un grillo, para lamentarse largamente o para decir por muchas horas el regocijo del jardín...

 

Y quién sabe qué tragedias surgirán durante esas noches allí, porque en la mañana hay muchos pétalos y muchas hojas en el suelo, y desde la primera hora comienzan a llegar, como azoradas, las mariposas.

 

2. LA LLOVISNA

Para Lilia González

 

La llovizna tímida que en ciertas noches deshila sobre el jardín sus madejas de plata, mientras lo colora de azul la tenue luz lunar, despierta todas las plantas y las emociona de tal modo, que se oyen entonces palpitar sus corazones. En las de hojas largas y anchas es más intensa la pulsación y claramente se oye el levísimo tac, tac..., tan delicado, tan extraño, que simula ser el adiós con que los perfumes vagabundos se despiden de las pródigas corolas...

 

El viento acompaña con su laúd la música de los corazones, que se distiende blandamente por sobre el regocijo de las plantas, como una gran esperanza sobre un ensueño.

 

En las vibraciones de esa música se trasfunde el alma del jardín: tristezas de araucaria, pesadumbres de violeta, sonrisas de rosal...

 

Y en el jardín, los aromas iluminan, la luna canta, la música perfuma, la lluvia siente, el viento lo tiñe todo de nostalgia y de frío, mientras la noche conmovida recita melancólicamente su poema de estrellas pálidas y de sombras.

 

 

3. LAS NEBLINAS

Para Ester Madrigal A.

 

  

Como una gasa lentamente caída del cielo, cubre la neblina esta noche el jardín.

 

De las plantas, a la distancia, apenas si se ven los contornos, bajo el velo vaporoso. Salvo cerca de los focos, cuyos ojos empañados iluminan, al mirarlas, las eras, y se dilatan contemplando en plenitud de encanto, a través de la humareda de agua, toda la opulencia irisada de las flores y del joyelero verde que las sustenta.

 

Los focos semejan grandes clavos de cabeza luminosa que aquí y allá prenden, para que no lo alcen los vientos, el sutil manto de seda.

Conforme se avanza por las callejas húmedas, que suspiran vapores de argento, van surgiendo, cual evocaciones de dicha, claras y risueñas, las enramadas fragantes, los leves acentos que se creyera ausentes, y vibran los ritmos suaves que se creyeran muertos.

 

Las sendas solo por trechos se adivinan, pero el ruido de los pasos que avanza, ahuyentan las mariposas de nieve que las cubren, y así, a cada paso, aparece limpia una nueva extensión. Mas si se torna la mirada al camino recorrido, ya no se le encuentra, oculto como está de nuevo por los infinitos aleteos blancos. Es tan rápida la transformación, como si dependiera del movimiento de los párpados.

 

Se puede pensar que las neblinas avanzan ante nosotros y siguen también nuestra marcha, tal que si unas fueran los recuerdos y otras las esperanzas.

 

¿Qué encantamiento destruye y crea, a su capricho, sucesivamente, el jardín, como ensayando una representación vesperal de las nubes, que han de dar al día siguiente, el viento y el sol?

 

El modelo de cuento realista

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EL MODELO DE CUENTO REALISTA

 

Lo primero que debemos observar es que en todo cuento, sin importar la modalidad existe una Si (Situación inicial) que puede ser positiva o negativa en relación con la Sf (situación final). Esto es los personajes pueden iniciar un proceso de mejoramiento, pues padecen algún conflicto y terminar peor que al inicio o mejor. Ésta es la primera y más simple de las situaciones pero por lo general aparecen otros personajes y en los cuentos no son muchos, a lo sumo tres, pero siempre habrá uno que conduce el interés del narrador y otros que son aliados o antagonistas. Los primeros ayudan al protagonista a resolver sus preocupaciones y los segundos lo obstaculizan. Ahora bien en todo cuento siempre aparece una intención  de parte del sujeto de la enunciación: educar, entretener, informar, ideologizar, convencer, meter miedo, evangelizar, enriquecerse, etc. En el Calila e Dimna existe un interés: educar a los reyes y nobles pero de ello se pueden aprovechar otros de clases menos poderosas. Pareciera que por lo general la literatura realista, no es desinteresada. Por lo menos desde la perspectiva del escritor. ¿Habrá un acto del ser humano desinteresado?

Utilizaremos algunos ejemplos de la colección  Calila e Dimna para nuestros análisis y el primero se enuncia como:

 

 "Del ladrón a quien hacen creer que la luna sirve de escala."

 

La anécdota es simple: Un ladrón y otros cómplices, se introdujeron en una casa a robar en una noche de luna. El marido se percata de ello y avisa a su esposa para que oiga callada y aliada de su historia que desea que escuchen los infractores. Dice así a u esposa. Mi fortuna la obtuve robando en las casas de los vecinos ricos. Solía hacerlo en noches de luna y entraba a ellas por la ventana y a través de los rayos de la luna. Así el ladrón oyó esa historia y de manera ingenua la creyó. Se introdujo a la casa por la ventana y se abrazó al rayo de luna. Por supuesto fue a caer maltrecho en el fondo de una habitación. El dueño de la casa lo castigó y evitó el robo. La moraleja del relato se dirige al ladrón que no debe creer tales cosas.

La Si (situación inicial) presenta un hogar corriente de una familia adinerada y unos ladrones que desean robar su riqueza. Básicamente son tres personajes. El dueño de la casa y su esposa y el ladrón. La víctima es éste que cree la historia del rico. Es una situación inicial negativa y con visas de ser peor si los ladrones logran su cometido. No ofrece sino una casa corriente, un hogar normal y una eventual acción corriente: el robo. Así podríamos decir que la estructura del cuento es Si+ pero con peligro de ser negativa. El personaje que se ve sometido al peligro de perder su fortuna acude a la astucia, al ingenio, características propias del ser humano y que no necesitan aliados sobrenaturales y actúa. Prepara y realiza su estrategia y resuelve la Pf, vence al ladrón. Es el ingenio y la complicidad del infractor (cree lo que oye), lo que le hace triunfador de esa prueba. No existe ningún elemento mágico sino la astucia y el aprovecharse de la ignorancia y poco seso del ladrón, lo que ayuda al protagonista a salir airoso. Esto es realismo puro y propio de la condición humana. No necesitamos acudir a ejemplos donde los "supuestamente buenos" son engañados por los ladrones y los ingenuos dejan de ser los ladrones, pero el ejemplo tiene su moraleja: no crea todo lo que te dicen. La verdad no es tan fácil de saber y quien dice tenerla, en la mayoría de los casos es un falso.

Se va diseñando una estructura más simple para la modalidad realista:

 

 

Veremos otros ejemplos para comprobar esta estructura inicial antes de establecer la estructura final.

 

El segundo ejemplo que analizamos aparece con la descripción:

El can engañado por el reflejo del agua

 

La historieta es muy simple. Un perro caza un animal para comer y se traslada por la orilla de un río y vio su sobra y abrió su boca y perdió la presa que llevaba.

De esta situación se han escrito muchas fábulas e historietas. Es el personaje que por ambición descuida lo que tiene en su poder y pierde todo. No se conforma con lo poseído y arriesga, ingenuamente su fortuna por querer lo otro, lo imaginado, lo aparente. En el ejemplo que presenta el texto no es inducido por personaje alguno, pero de este vicio, defecto o flaqueza humana, se aprovechan muchos para lograr sus riquezas. El querer tener más de lo que se posee lo lleva a la ruina total.

Otra vez se presenta una Si positiva, en este caso, el perro que tiene su presa y desea comer, pero se le presenta una Pp de duda, de ingenuidad y sucumbe ante ella y en la Pf pierde su presa y se queda sin nada. Su castigo es perder  su comida. En este caso el protagonista es ingenuo, se deja llevar por las apariencias y sufre su castigo. De una situación inicial positiva llega a una situación final negativa por sus propios vicios o ignorancia. La moraleja es obvia y la da el narrador, es aleccionadora pero escapa a la historia del relato. Es una apelación al lector implícito y por correlación al lector social.

Otro ejemplo que nos ayuda para encontrar la estructura de la modalidad realista se titula:

 

"Del religioso que vertió la miel  y la manteca sobre su cabeza."

 

La historieta es sencilla: un religioso es socorrido por el rey y le da todos los días de comer y agrega a su fortuna porciones de miel y de manteca que éste no gasta. Así, poco a poco, acumula gran cantidad de esos haberes, y un día de tantos, los precios de ellos suben. Así el religioso comienza a proyectar su fortuna y hacerse ilusiones con la riqueza que posee. Con la miel y la manteca compraré diez cabras y con ellas lograré cuatrocientas y cien vacas y tendré simiente y sembraré con los bueyes y los hijos y la leche y compraré esclavos y esclavas... hasta que me casaré con mujer fermosa tendré hijos y... tal es la emoción que propina un estacazo a la miel y la manteca y pierde todo en un instante.

 

La estructura es la misma con las diferencias que exige el ejemplo:

                                                                                 


"De la paloma collorada, e del galápago, e del gamo, e del cuervo."

 

La historieta es sencilla: En un lugar de caza de pájaros, un hombre echa alimento en una red y unas incautas palomas caen en la trampa. Todo esto lo ve una cuerva (testigo) desde un árbol. Al principio las palomas comienzan individualmente a tratar de liberarse. Fue cuando la paloma colorada les indicó la manera de salir momentáneamente del peligro. Las puso a trabajar en equipo y las distribuyó, de tal manera que pudieron volar con la red que las aprisionaba pero no impedía la fuerza de todas al surcar los aires. Llegan a una cueva donde habita un ratón amigo de la paloma colorada y ella le cuenta su desventura y le solicita que las libere de la red. El ratón comienza su tarea por la parte de la red que aprisiona a la colorada y ésta le ruega que primero lo haga por sus compañeras y deje esa labor en su favor de último. Así lo hace el ratón y las deja libres a todas.

Hasta ahí llegaría el relato inicial, pero se abre otro por parte la cuerva, que al observar lo acaecido a las palomas y cómo el ratón las libera se enamora de éste y trata de obtener su amor. Ésa es la técnica para insertar lo ejemplos en narraciones mayores.

 

"La rata cambiada en niña."

 

Es otro ejemplo que forma parte de enunciaciones mayores. La fábula es simple: Un religioso ve caer de un viajero una rata y solicita al Señor que la convierta en una niña. Dios escucha sus sinceros ruegos y transforma la rata en niña. Llegados los 13 años de ella, el religioso decide buscarle un marido, pues no puede cumplir con la religión y su hija. Solicita a la niña que se case y ésta exige que su marido sea el hombre mejor y más poderoso de la tierra. Así el religioso acude al sol, a las nubes, al viento, al monte y por último al ratón. Es este último el más poderoso, pero para poder realizar el matrimonio el religioso debe acudir al Señor para convertir nuevamente a la niña en rata. La enseñanza es clara. Nadie puede cambiar su propia naturaleza.

 

Seguir dando ejemplos es innecesario para nuestro interés. El libro es pródigo en ellos. Lo importante es que este libro inicia la literatura realista en el género narrativo llamado cuento. Y posiblemente de la literatura en general. A continuación nos referiremos a Las mil y una noches como la otra colección de cuentos que complementan el origen de la narrativa.

Benedicto Víquez Guzmán. Cuento: Nos están matando

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Nos están matando

 

Cada vez que llevo a Ricardito una historia mía, me recuerda que las que él me da para que yo las adapte, las tengo olvidadas y es verdad. Yo prefiero las mías. Me cuesta mucho entender las que él me cuenta. Pero temo que ya no quiera corregir las mías. Así que escribiré la que me contó.

Y para ello qué mejor lugar que el potrerillo de Cupertino. Ya no era el potrero de antes cuando había gran cantidad de árboles frutales: guayabos, jocotes, naranjos, limones, nísperos y hasta murtas. Hoy día es un charral y nada más, salvo por el inmenso higuerón, que con sus ramas cubre casi todo el llamado potrero. Así que al llegar a la esquina, en vez de doblar a la izquierda, tomé el camino de la derecha. Ésa fue la felicidad de Pinto, brincaba y movía entusiasmado la cola. Él conocía el lugar hacia donde nos dirigíamos y le alegraba saber que podía ir a jugar con las lagartijas que eran los únicos animales que vivían en el potrero, salvo por la vaca negra y flaca de Cupertino. A la llegada me recosté sobre una enorme raíz del higuerón y Pinto se fue en busca de sus amigas. No había pasado mucho tiempo, cuando llegó don Cupertino. A él le gustaba conversar conmigo. Y pienso que, de seguro me estaba esperando.

-¡Hola, Ramoncillo! Hace días que no vienes por aquí.

-Desde el lunes don Cupertino, es que he tenido mucho trabajo. Y usted, ¿cómo sigue del reumatismo?

-Igual. Hay veces que ya no puedo ni venir a ver la vaquilla. La verdad es que estoy muy viejo, hasta para caminar cien metros, pero la costumbre me manda para acá. Es que este lugar me trae tantos recuerdos...

Y comenzó sus historias que parecía nunca acabar.

-Fue desde este higuerón. Claro que estaba más pequeño. Cuando eso, éste era un verdadero potrero, con más de veinte vacas y hasta un toro y varios terneritos. Tenía mis dos bueyes que enyugados a mi carreta, jalaban todo el café de la que fue mi finquita. Ahora vea el río, parece una acequia o mejor dicho una cloaca. Antes pasaba gran caudal de agua, había pozas, donde nos bañábamos porque el agua era tan limpia que se podía tomar, sin temor alguno. Y observe sus orillas, ni un solo árbol y las casitas casi metidas dentro del cauce. Aquí se podía cazar zorros, iguanas, conejos y hasta tepeizcuintes. Ahora, vea usted a Pinto, se conforma con jugar con las lagartijas. A mí me dicen que es el paso a la modernidad pero todavía no me han convencido. Yo pienso que es el paso a la destrucción, a la muerte de la naturaleza y de todos ustedes que van para arriba. Ya los viejos, como nosotros, tenemos los días contados, pero el futuro de mis nietos, no lo veo nada halagüeño.

Y dejaba ir una enorme bocanada de humo del puro que nunca desprendía de su boca. Y continuaba:

-Le decía, que desde este higuerón, a mí me tocó ver el famoso Cadejos. Ustedes no saben de él, porque con la llegada de la luz eléctrica, se fue para la montaña, ya que le daba vergüenza que supieran quién había sido él. Pasaba sonando como unos casquillos, siempre por el lado derecho y Dios guarde, no se le respetara ese lado, cuando uno se lo topaba, se ponía furioso y era capaz de matar a quien se le atravesaba. Muchos amigos míos, que se lo encontraron de noche, aquí frente a este higuerón, cuentan que cuando iba a pasar, junto a ellos, le decían:

-José Joaquín, porque ese era su verdadero nombre, ¿quieres un cigarrillo? Y él se convertía en el joven que fue, tomaba el cigarro y se lo iba fumando. Cuando lo terminaba, se volvía a convertir en el perro negro con cadenas que era y seguía su camino rumbo al trapiche, pues le gustaba mucho chupar las pailas, después de que los peones habían terminado la molienda.

 El origen de esa historia, Ramoncillo, sucedió así: Resulta que el papá de José Joaquín tomaba mucho y llegaba todos los sábados, borracho a su casa, sin plata y con poca comedera. Su esposa y su hijo sufrían mucho por eso, a pesar de que, durante la semana trabajaba duro en el campo, de nada le servía, si los sábados gastaba más de la mitad en el vicio y sus amigos. Lo cierto es que un día, su hijo se vistió con unos cueros negros y unas cadenas y se puso una máscara como de perro y esperó a que su papá llegara a la casa. Cuando éste apareció, le salió de pronto y el pobre padre, que venía encandilado, casi se muere pero una vez que se recuperó le dijo a quien lo había asustado:

-Andarás hasta el fin del mundo de cuatro patas como un perro jalando esas cadenas.

Y ésta fue la maldición que el padre le echó al hijo, sin saber quién era, pero se cumplió.

No había terminado la historia del Cadejos, cuando retomó la conversación:

-Y en esta acequia sucia, que antaño fue un río caudaloso y limpio, a mí me tocó oír los desgarradores alaridos de La Llorona. Por aquí solía pasar, sobre todo en las noches oscuras de octubre. Más que miedo nos daba lástima oír, porque a decir verdad nunca la vimos, los gritos desesperados de aquella mujer, buscando a su hijo en las aguas profundas del río. Vea usted, Ramoncillo, si ahora a todas las jóvenes que tienen hijos, sin haberse casado, los padres las maldicen, habría más Lloronas que mujeres en el mundo y esto sin contar los abortos, que antes eran muy escasos. Y eso fue lo que le pasó a esa desgraciada mujer, que al ser engañada por un joven de la ciudad, quedó embarazada y como sabía que sus padres no se lo perdonarían, pues era la costumbre, que a tales conductas, los papás las echaran de la casa, aquella muchacha ocultó, como pudo, su cría y cuando ésta nació, no encontró, mejor manera de resolver su problema, que echarla al río. Para qué lo hizo, inmediatamente le entró una desesperación por tratar de buscarla pero nunca la pudo encontrar. Quedó maldita para siempre, por hacer tan criminal acto y deambula por todos los ríos hasta el fin del mundo, buscando a su cría y como no la encuentra comienza con esos desesperados alaridos. También ella se ha ido a las pocas montañas que nos quedan porque aquí los ríos han desaparecido y los caños sucios que nos quedan no son dignos ni de La Llorona.

A mí me encantaban esas historias de don Cupertino y como había oído algo de una tal Comemierda, me atreví a preguntarle:

-Don Cupertino, ¿Usted sabe algo de una tal Comemierda?

Parecía que lo estaba esperando porque de inmediato me respondió:

-Claro que sí, no lo voy a saber. Ésa es otra pobre muchacha que pagó muy caro su avaricia. En una casita muy humilde, allá por Guanacaste, vivía una viejecita ciega muy pobre, con su hija, joven y hermosa. La anciana solía hurgar en el armario los lugares donde su hija escondía el pan, los dulces u otras golosinas que  traía del pueblo, cuando iba al trabajo. A la pobre viejecilla le daba mucha hambre y le robaba a su hija parte de la comida que, cuando llegaba del trabajo a su casa, esperaba comerse. Al darse cuenta que su comida se la robaba su madre, decidió enchilar un pedazo de pan, para darle una lección. La pobre viejita, al llegar su hija, estaba tomando agua y no soportaba el ardor de su boca. Cuando escuchó que su hija había entrado, le echó la maldición:

-Andarás hasta el fin del mundo comiendo mierda.

Y se cumplió. Usted ha visto, Ramoncillo, los árboles de jícaras, los que muchos utilizan para hacer maracas y otros objetos ornamentales. Pues bien, si usted abre una de ellas, encontrará que tienen unas tripas negras que huelen feísimo, como a la misma mierda.  Ésa es la comida de la muchacha maldita. Por eso durante las noches suele vérsele quebrando jícaras para comerse sus tripas.

Y siguió con La Tulevieja, La carreta sin bueyes, El padre sin cabeza, Los Duendes hasta que terminó con La Segua. No sé por qué dejó ésta, de último, pero la verdad es que me la contó muy rápido, se despidió y se fue para la casa. A la larga, en alguna noche, pues don Cupertino tenía fama de haber sido mujeriego, La Segua se le apareció.

No sé, si de tanto oír las historias de don Cupertino, de pronto me sentí como mareado y comencé a ver una enorme pluma como de pavo real, que con sus enormes ojos me miraba y sin vacilar me dijo:

-He esperado mucho esta oportunidad para llevarte a conocer algo del mundo en que vives.

Y sin pedirme permiso, me montó sobre sus lomos de pluma y me levantó a una velocidad increíble, sobre los aires:

-¿Ves esa ciudad, desde aquí? Es San José, capital de tu país. Es fea, sucia, y llena de edificios de cemento. En ella sólo habitan los que vienen a trabajar y en sus calles luchan por llegar de primero, los miles y miles de carros que la contaminan. Por la noche la toman los delincuentes, las prostitutas y los homosexuales. Los que trabajan en ella se van a dormir a los pueblos para regresar al otro día. Es curioso, si observas con detenimiento, notarás que las antiguas casas de los cafetaleros, se han convertido en oficinas de burócratas. Así los ricos se van de la ciudad, a casas de campo, mientras que los trabajadores agrícolas se han ido posesionando de la ciudad. Note los anillos de casitas pequeñas que van como sofocando la ciudad, la van asfixiando, estrujando. Todos esos pobres algún día trabajaron en el campo, pero como éste ya no existe pues se han talado los bosques, el agua se ha contaminado y cada día existe en menor cantidad y debe llegar a más personas, entonces han inmigrado a la ciudad, en busca de mejores oportunidades de vida. Los de la ciudad se han ido al campo, pero sólo de fin de semana o de vacaciones y éstos no trabajan la tierra. Ésa es la razón por la cual ya casi no hay agricultores y los que existen están quebrados porque sale más barato importar que sembrar.

No entendía mucho lo que me explicaba pero estaba asombrado de la cantidad de casitas que, como un círculo, rodeaban a la ciudad y me extasiaba viendo los innumerables carros que peleaban por llegar de primero a sus oficinas de trabajo. No me había recuperado, cuando me llevó, esta vez, a una ciudad mucho más grande, me pareció infinitamente más grande.

-Ése es el Distrito Federal de México. Verdad que casi no puedes ver. Es la contaminación. La mayor del mundo. En esta ciudad viven más de diecisiete millones de habitantes y existen tantos carros, como si le diéramos cuatro a cada costarricense. Si bajas, no pasan dos días sin que se te irriten  los ojos, te salga sangre por la nariz y los labios se te pongan quemados y sangrantes y qué no decir del daño interno que produce la contaminación. Observe los anillos de miseria a su alrededor. Aquí son montañas de casitas, en montañas de tierra desértica. Esto es igual en toda Latinoamérica. Pero vamos más al norte. Ésta es la primera potencia del mundo. Note la ciudad de los rascacielos, la de la eterna noche. Ahí no entra el sol porque los edificios son tan altos que no lo permite. Si miras más allá, podrás observar chimeneas gigantescas, son las fábricas, las industrias más poderosas de la tierra. Ahí lo mismo que se construye un cohete para ir a la luna, se instalan escudos antimisiles para defenderse de posibles ataques, no sabemos de quién, armas nucleares, aviones de guerra, tanques, submarinos de guerra y toda clase de armas destructivas, incluyendo gases químicos, bacterias mortales y venenos letales como los usados en Vietnam. A mí me ha tocado firmar todos esos acuerdos, ahí en ese edificio blanco. Antes firmaba los tratados entre países, buenos y malos y los  pactos. Ahora ha cambiado un poco, sólo firmo los que parecen buenos. Los abiertamente malos ya no los publican y no me sacan fotos cuando los firmo, si es que me lo piden. Porque debes saber que  yo firmé, como pluma que soy, la abolición de la esclavitud, así como las proclamas, las guerras, los genocidios. Todo lo he firmado, yo, o mis descendientes, las miles y miles de plumas que han existido, desde que el hombre apareció en la tierra. Hoy esta potencia se niega a firmar un tratado entre los países más industrializados para no calentar demasiado la tierra y evitar el llamado fenómeno de invernadero que tantos males traen y traerán a la humanidad. Protege a la industria pesada, a expensas de eliminar para siempre, la vida en la tierra. Ves allá a la derecha, esas islas, observe la más grande, la que parece una bota. Es Cuba, está cerca de aquí. Se ve verdecita, alegre, sin contaminación. También ahí, he tenido que asistir a varias firmas, sobre todo para defenderse de esta enorme nación, la más poderosa del mundo. Hace más de cuarenta años que le impuso un despiadado bloqueo económico, que si se lo hubieran hecho a otros países, ya no existirían. Pues ahí está Cuba, a pesar de todo, ocupa lugares de privilegio en medicina, deportes, educación, vivienda, sin dejar de lado que ha vivido grandes penurias, sobre todo el pueblo, para salir de las crisis económicas que le depara el bloqueo.

Y, como queriendo desahogarse, siguió:

-Con nosotras se han escrito los libros sagrados de la humanidad: El Enuma Elish, El Gilgamés, Los Vedas, El Ramayana, La Biblia, El Corán, El Popol Vuh, El libro de los libros de Chilam Balam y todos los libros de filosofía, las grandes obras literarias, La Ilíada, La Odisea, La Eneida, La divina comedia, las tragedias y  las comedias  griegas, El Quijote y hasta las más insignificantes obritas de los escritores menores. Los grandes ensayos de historia y tratados de las más variadas disciplinas. Todo lo escrito por la humanidad, ha pasado por nosotras. A veces nos han humillado, sobre todo los tiranos, los guerreristas, los que odian la paz, los sicarios, tanto materiales, pero sobre todo, los intelectuales. Pero en otras ocasiones nos hemos sentido orgullosas de obras críticas, acusadoras, contestatarias que denuncian la injusticia y la corrupción. Textos que, sin cortapisas dicen la verdad de este mundo, donde el veinte por ciento de los humanos reciben el ochenta por ciento de la riqueza que se produce, y el ochenta por ciento solamente el veinte por ciento que sobra. Para que mejor me entiendas, Ramoncillo. Es igual que si usted tiene cien naranjas, veinte personas se quedan con ochenta de ellas y ochenta personas toman únicamente las veinte naranjas restantes. Sólo con el diez por ciento del presupuesto que este país grande que ves, gasta en fuerzas armadas, se podría eliminar el hambre del planeta. Nos sentimos, repito, orgullosas de tales denuncias y de evidenciar el descaro, con que los poderosos tratan de aliarse con los otros poderosos de los países pobres, para aniquilar a los pobres del mundo o simplemente mantenerlo en la miseria, la ignorancia, y la ignominia. A eso le llaman globalización.

Guardó silencio, si no fuera porque era una pluma, pensaría que estaba llorando. Se mantuvo por un tiempo callada y de pronto me dijo:

-Ramoncillo, están matando la inteligencia del mundo. Y yo vislumbro que nuestra especie de plumas desaparecerá  pronto. Ya no nos necesitan. Para qué escribir, para qué denunciar, si ellos tienen el poder y no parece haber fuerza alguna en el mundo, capaz de cambiar esta injusticia.

-Ramoncillo, - me dijo, con un triste acento-  nos están matando.

Y, de pronto, sentí un golpe en mi trasero y vi a Pinto que me ladraba como asustado.

Tomé mi cajita de limpiar zapatos y le dije:

-Vamos, que hay que trabajar.

De camino pensé: Lo que no sabe la pluma, es que ellos, sus hijos y sus nietos, también morirán.

Benedicto Víquez Guzmán. Cuento: La niña que quería volar

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La niña que quería volar

 

Fue un viernes por la tarde, de la primera semana de diciembre. Serían las cinco. Como de costumbre deambulaba por el parque en busca de clientes, cuando la vi sentadita en el mismo lugar y mirando al cielo. Era una niña como de ocho años y se dedicaba a vender rosas. Desde muy temprano recorría los restaurantes del centro de la ciudad ofreciendo, a todo el que viera, sus bellísimas rosas. Miré al cielo queriendo adivinar lo que ella tanto buscaba. Alcancé a divisar un hermosísimo arco iris que cruzaba la ciudad, de lado a lado, y desprendía una fina lluvia, que con la brisa alegraba nuestros corazones y refrescaba  nuestra mente, y nos llenaba de esa alegría que comenzaba a llegar, en los primeros días del mes de diciembre. Aunque, el llamado por nosotros, pelito de gato, era insistente, la niña seguía inmóvil, con su mirada fija en el cielo. Pinto, con sus impertinencias siguió una hoja, que fue a dar en el regazo de la niña, y quiso apañarla. Ella, dulcemente la tomó con su frágil manita y se la dio. Aproveché la ocasión para darle las gracias a nombre de Pinto y como quien no quiere la cosa, le pregunté:

-¿Ya vendió todas las rosas?

-Sí, -me contestó-.

Esa fue la oportunidad para sentarme en una piedra, frente a ella. Pinto se echó junto a mí y comenzó su acostumbrado ejercicio aeróbico con sus patas traseras, rascándose su panza, en una desigual lucha, por desalojar una pulga de ella.

La niña reía viendo a Pinto pelear con su huésped. Me preguntó:

-¿Es suyo el perro? ¿Cómo se llama? 

 -Sí. Se llama Pinto.

-Yo suelo verlos. Casi siempre me los encuentro en los lugares por donde vendo rosas. Usted vive cerca de mi casa en El Preca, verdad.

-Sí, un poco más en el alto, de donde queda su casa. Yo también la veo a usted casi todos los días y por las tardes, al ser las cinco, siempre sentada en este lugar.

-Es verdad, aunque... -e hizo una pausa - si no he vendido mis rosas prefiero faltar.

Y se quedó mirando hacia el cielo, en dirección al arco iris. En el horizonte el sol se ponía color papaya y daba muestras de querer irse a dormir. El pelillo de gato seguía cayendo y el vientillo, un poco más alegre, seguía calando nuestros huesos.

-Al principio, - prosiguió-  vendía rosas naturales, pero con frecuencia tenía pérdidas porque algunos días no alcanzaba a venderlas todas, en el mismo día, y se marchitaban y entonces no me las compraban. Por eso ahora vendo rosas artificiales. Si me sobran, no importa, éstas me duran el tiempo que necesite y son bellísimas. Yo las compro en un almacén que queda por el mercado. Hasta me hacen una rebajita porque ya soy cliente y me conocen. Hay una cajera gordita que es buenísima. Con decirle que cuando le voy a pagar las rosas, va a su bolso y saca una botellita y les echa un perfume que huele riquísimo. Eso ha hecho que las ventas hayan aumentado. Calcule usted que hoy, ya me gané mil colones que ahora mismo voy a dárselos a mi mamá, para que ajuste el monto de la luz. Porque, ¿qué barbaridad?, lo caro que la pusieron. Vieras cómo nos cuesta reunir el dinero para la luz y el alquiler de la casa, y  esto, que según dice mi papá, es la más barata que pudo encontrar en toda la ciudad. Pagamos veinte mil colones por mes de alquiler y ahora con la nueva alza de luz, el recibo llega hasta  los tres mil colones. Mi papá trabaja ahí por el mercado. Hace mandados, jala sacos, barre y últimamente hasta lava carros. Es que él sufrió un accidente y quedó renquito pero... es tan bueno y servicial. Con decirle que, como usted sabe nuestra casa sólo tiene dos piezas, una para el cuarto, donde dormimos papá, mamá, mis dos hermanitos y yo, y la otra pieza que nos sirve de comedor, sala y cocina. Hemos tenido mucha suerte, desde que llegamos. Una semana después de instalarnos llegó Julita, una señora de la caridad, y nos preguntó, si necesitábamos algo que se lo dijeran a ella para ver qué podía hacer. Mi mamá casi no habla, es tan callada que sólo atinó a decir una palabra: Todo. Y es que de veras, cuando llegamos no teníamos casi nada; para serle franca, sólo unos cuantos trastes rotos y escarapelados, un poco de ropita que era la que andábamos puesta y nada más. Pero vieras qué señora más buena. Al día siguiente, como a las diez de la mañana, llegó con una cocinita eléctrica usada de dos discos y un motete de ropa de varios tamaños, sobre todo para mi hermanita y el menor. Ella tiene seis años y Robertito, cuatro. Eso fue fiesta para mi mamá, y qué decir de mi papá, él es tan agradecido que sólo bendiciones le daba a Julita. Es que de veras, ¡cómo se lo agradecimos! Todas las semanas siguió llegando y siempre portaba en sus manos algo para nosotros.

Y seguía hablando sin parar. Quería contarme todo, hasta los más insignificantes detalles y yo la escuchaba atento, sin siquiera hacer el menor ruido para no interrumpirla.

-Papá se encargó de hacer las dos camas para dormir. Los tres primeros días dormimos en el suelo, pero pronto papá fue a una construcción grandísima que están haciendo a la salida de la ciudad y ofreció cuidar las instalaciones, durante la noche, con tal de que le dieran unas tablas, de ésas que llaman de formaleta, que son gruesas, unas reglas y unos pocos clavos. Con  ese material y un martillo que nos prestó un vecino hizo dos lindas camas, bien espaciosas. En una, la que está en el fondo, dormimos mis dos hermanitos y yo, y en la de afuera, duermen mis papás. El único inconveniente es que para pasar a la cama del fondo, hay que saltar por la primera pero ya nos acostumbramos a eso y más bien nos divierte brincarnos a mamá y papá, cuando se han acostado antes que nosotros. Al principio no teníamos almohadas, ni sábanas, ni cobijas, pero poco a poco, cada mes, hacemos economías y compramos, primero una cobija, después otra. Con decirle que ahora sólo falta la almohada mía. Y es que uno puede dormir en las puras tablas pero la almohada hace falta para que la cabeza no quede como guindando. Pero estoy contenta porque mi papá dice que el sábado, o sea mañana, me comprará mi  almohada. Pero las cosas han comenzado a ponerse muy feas para mí, en el barrio. Cuando voy para mi casa, tengo que pasar por el altillo, ahí donde está el muro. Pues, has de saber que en él, todas las noches, suelen sentarse unos muchachos que fuman de esa cochinada, pelean, hacen bulla, insultan y amenazan a quienes pasan frente a ellos. Todos estamos asustados. Ya Julita dejó de venir y sus ayudas nos hacen falta. Además, en la salida, hay una casa grande, que apenas comienza la noche, enciende las luces y deja escuchar una música bulliciosa que casi no nos deja dormir, hasta pasadas las dos de la mañana. El barrio se pone feo. Cuando paso frente a los muchachos, me dicen toda clase de cosas y me amenazan con violarme. Sólo esperan que esté más grandecita. Así me lo han hecho saber. Y lloro todas las noches, en silencio, y le pido a Dios que no permita que yo crezca porque me espera lo peor.

Hizo una pausa, que aproveché para jugar un poco con Pinto y permitir que ella se recuperara y como queriendo distraerla un poco, le pregunté:

-Y, ¿cómo te llamas?, no me has dicho tu nombre.

-Fátima y mi mamá Lourdes. Un día que ella estaba alegre, le pregunté por qué me había puesto ese nombre y, sin dirigir palabra, me señaló un altarcito que tenía en un rincón del cuarto. Ahí divisé una virgen con unos niños arrodillados al frente de ella. Seguro, pensé, mi mamá quiere que yo sea virgen.

-Y, ¿dónde comes? Yo casi no te veo hacerlo durante el día.

-Ese es un secreto. Al ser las doce me dirijo a la iglesia y hago que rezo y pronto me voy donde está aquella pilita y me pego de la llave del tubo, y me tomo tamaño montón de agua. Luego recojo mis rosas y me voy directo al restaurante que queda allá, en la esquina, y muy disimuladamente me dirijo al cliente ofreciendo mis rosas. El mesero es muy bueno conmigo. Si está el patrón, me hace señas y yo salgo por donde entré. Ese día no como, pero si no me hace las señas, voy directo a mis clientes y les pido que compren mis rosas. Muchas veces, con tal de que no los interrumpan en su comida, me dan unas monedas y me dejan las flores. Otras, me ofrecen mitades de hamburguesas que suelen desperdiciar sus hijos. Una vez llegué donde una señora a ofrecerle mis rosas y su hija lloraba desconsolada. La mamá la amonestó:

-¡Oiga, si no te comes la hamburguesa, se la doy a esta niña que de seguro no desperdiciará nada!

-Tenía razón la señora.

La niña, entre lloros y suspiros, dijo:

-Yo quiero la hamburguesa con queso, ésa no me gusta.

 La madre llamó al mesero y le pidió una hamburguesa con queso y luego tomó la otra, y me la dio. Ese día recobré todas las fuerzas perdidas y me duraron hasta para otro día más. Otras veces, es el mesero, es tan bueno, que esconde los grandes pedazotes de hamburguesas que dejan sus clientes, en espera de que yo llegue. Cuando entro disimuladamente va quitando las servilletas de ellas, y, ni lerda ni perezosa, tomo cada uno de ellos y me voy derechito al parque a disfrutar del banquete gratis.

-Y usted, no me ha dicho cómo se llama.

-Ramón Vargas Ramírez, pero sólo me dicen Ramoncillo. Y  pensé, en mis adentros, si Fátima supiera lo que pasa en la casa grande. Una noche, cuando pasaba frente a ella, como a las nueve, oí la bocina, de un cuatro por cuatro. Acto seguido, asomó por la ventana una mujer que  le dijo al señor.

-Hoy no están dispuestas, están ocupadas, don Julián, venga mañana a las ocho de la noche. Estarán listas para usted. Y era que la señora, ya casi todos lo sabíamos, tenía dos hijas, una de doce años y la otra de catorce, y todas las noches llegaban los clientes, que según pude escuchar, pagaban hasta treinta mil colones por estar media hora con una de ellas.

Pregunté a Fátima:

-¿Por qué siempre vienes a este lugar a la misma hora y se la pasa mirando el cielo?

-Ése es mi secreto.

Y alzando los débiles bracitos, los extendió hacia el firmamento, cobrando aliento, y con voz fuerte me respondió:

-Lo que quiero, lo que más deseo, es ser un águila enorme, con unas alas portentosas, fuertes y grandísimas, y unas tremendas garras, también fuertes.

-Y eso ¿para qué?  - me atreví a preguntarle-.

-Para ir a mi casa, montar sobre mis alas a papá, mamá y mis dos hermanitos.

-¿Y? -La interrogué-.

-Y volar y volar, volar y volar, y no parar nunca de volar.

Benedicto Víquez Guzmán. Cuento. El doctor

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El Doctor

Hace días que Ricardito viene diciéndome que no quiero escribirle sus historias. Lo cierto es que tampoco escribo las mías. Yo no tengo la culpa de que las personas hablen delante de mí. Y digan cosas que me sorprenden, aunque no comprenda. Desde hace días Ricardito insiste en que le escriba la historia de un amigo de él, que lo asesinaron, dice él, por decir la verdad, y yo pienso que tendré que escucharlo, pero mientras tanto,  ésta es otra historia que escuché en las calles, porque a decir verdad, ya a nadie le importa quién esté presente, cuando conversan. Lo hablan sin tapujos, como si fuera algo sin importancia.

Ayer Pinto y yo, como siempre, recorrimos un poco las calles de Heredia y como todos los días, paramos en el parque. Serían las once  de la mañana y exactamente, frente al correo me senté a descansar, cuando llegaron, luego comprobé, dos doctores que trabajan en la Caja del Seguro Social. Sin importarles que Pinto y yo estuviéramos sentados en el poyito, ellos se sentaron de medio lado y nos desplazaron. Con educación, pues eran personajes importantes, Pinto y yo nos hicimos a un lado y nos sentamos en el zacate, como si la cosa no fuera con nosotros, porque sabemos que ésa es la mejor manera de vivir en la ciudad. Parecían estar exaltados. Uno de ellos, posiblemente el más joven, no hacía otra cosa que hablar por el celular:

-Ya te dije que no estoy para nadie, me enviaron fuera del país en una gira especial de investigación sanitaria. Regreso hasta el viernes. Es correcto. ¿Me entiendes?

-Sí, pero la señora insiste en que usted se comprometió con ella, para operarla hoy en el hospital, y delante de la gente, dice que le canceló dos millones de colones para que usted dirigiera la operación. Pero nosotros no tenemos nada, ni los exámenes, el expediente está vacío. Por favor, doctor, ¿qué hacemos?

-¡Ay mi amor! Es tan fácil. Dígale que vuelva mañana. Ya pensaré cuál será la solución. No se sulfure. Respire profundo, mi amorcito, y tóquele la espaldita a esa doñita y mañana sabremos qué hacer con ella. Dígale que desde Francia estoy preocupado por su salud, y que tengo colegas en Costa Rica, que harán un trabajo mejor que si yo estuviera con ella. Adiós y no me llames más, pues estoy en una reunión médica tan importante que revolucionará la medicina en Costa Rica.

El hombre guardó su celular, por un instante, respiró profundamente y se dirigió a su compañero:

-A lo que venimos.

Y éste le preguntó:

- ¿Vos crees que esa compañía pueda pagar, en dólares, esos medicamentos?

-Escuche, estoy totalmente seguro. Es una empresa solvente. Para decirte que es americana. No hay chorizo. Sólo necesitamos tu firma y la licitación saldrá adjudicada a ella. Son cuarenta mil dólares que podemos compartir.

 -Entiendo, pero, ¿cuáles son los riesgos?

-No hay ninguno. Todo está bajo control.

Pinto y yo jugábamos con el viento. Él saltaba y atrapaba una hoja suelta que revoloteaba y me la daba. Y la conversación seguía.

-En La Caja, todos estamos unidos. Si yo hablara, acerca de tantos biombos y chorizos que se realizan todos los días, no quedaría cabeza sin justicia. Es nada más que saber manejar las influencias. Y, óigase bien, mi amigo, ahí es donde están los dólares. Así que no te preocupes, todo saldrá bien.

Insistentemente vuelve a sonar el celular del doctor. Y como quien no quiere la cosa contesta. ¿Y ahora quién  me interrumpe, no le dije que estaba incomunicado?

-Soy yo, tu amorcito. Es que la señora, ésa, tu cliente, la que le pagó los dos millones, sí, la misma, acaba de morir aquí, en el consultorio.

 

Entrevista a Carlos Luis Sáenz Elizondo

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CARLOS LUIS SÁENZ ELIZONDO: UN MAESTRO COSTARRICENSE EJEMPLAR

 

 

Carlos Luis Sáenz Elizondo, maestro por excelencia, ha dedicado, como luego veremos, toda su vida a aprender, enseñar y escribir.1

 

Carlos Luis Sáenz, Jovial, simpático, y atento, de una enorme capacidad para abordar los más diversos temas de nuestra historia, nos entretuvo en su casa de habitación con sus sabios consejos y profundos pensamientos.

 

-¿Por dónde quieres que empiece?- Me dijo.

 

-Esto me recuerda-prosiguió- las entrevistas que a diario suelen hacerme los niños de las escuelas. Siempre me preguntan por las fechas de mi nacimiento y muerte. Yo los complazco con la primera.

 

Y agregamos nosotros: ¡Ojalá que la segunda no llegue!

 

Y continúa:

 

-Es que la Literatura se enseña hoy día mal. Es una literatura de epitafio. No se debe confundir la cronología y la biografía. Los datos aislados, sin importancia específica para comprender la obra, no deben distraer la atención.

 

Y, sin hacerle preguntas, el sabio maestro, no va absorbiendo y poco a poco, nos convertimos en oyentes asombrados que como por obra de magia, nos hace asistir a nuestros juegos de niños, a las luchas políticas o a las más calificadas lecciones de Omar Dengo y Roberto Brenes Mesén.

 

Carlos Luis Sáenz nació en Junio de 1899, acaba de cumplir los ochenta años. Es autor de innumerables obras. Casi todas ellas tienen que ver con recuerdos de infancia. Su primer trabajo más conocido lo tituló Mulita Mayor, publicado en Repertorio Americano, en 1949. Tal y como él lo dice, se trata de Rondar Cuentos y Canciones de mi fantasía niña y de mi Ciudad Vieja, Heredia.

 

Otras de sus composiciones van desde poemas, estampas, lecturas, hasta pequeñas obras teatrales para niños. Entre ellas tenemos:

Navidades: 1929

Raíces de Esperanza: 1940

Doña Ana: 1948

Dramatizaciones: 1950

Memorias de alegría: 1951

Maternal: 1953

4 Estampas del Guanacaste: 1955

Costarriqueñas del 56: 1956

Cuadros del 56: 1956

Las semillas de nuestro Rey: 1958

Papeles de risa y fantasía: 1962

El abuelo cuentacuentos: 1974

 

Y muchas otras más. Actualmente escribe canciones, poemas, tec. Piensa para el futuro escribir una biografía novelada de su abuelo Matías que fue soldado en la Campaña Nacional de 1956 y participó en las pintorescas contiendas electorales de aquellos tiempos.

 

Carlos Luis Sáenz se inició en las primeras letras bajo la tutela de su tía paterna Manuela Sáenz, que utilizaba el método del "deletreo" para enseñar a leer.

 

Ba-be-bi-bo-bu

Da-de-di-do-du, etc.

 

Y luego el "Silabeo"

 

El Padre Nuestro se debía leer así: p-a,-a-;d-r-e, dre___pa-dre n-u-e-s-;t-r-o, tro______nuestro: padre nuestro

 

-Y así, sucesivamente- me explicaba- todos los niños lo repetían, a coro, hasta que lo memorizaban.

 

La secundaria la realizó en el Liceo de Heredia, que en ese entonces dirigía don Carlos Gagini. Debió iniciarse en un grado introductorio, llamado "preparatoria". Luego Alfredo González Flores, convirtió el Liceo en Escuela Normal. Por esa razón tuvo la oportunidad, en el año 1919, de graduarse como Maestro Normal.

 

Una vez graduado de maestro, comenzó a trabajar en la zona rural, fue Esparza el cantón que lo acogió por primera vez; ahí ocupó también la Dirección de la Escuela, por algún tiempo. Más tarde, desempeña funciones en escuelas urbana como la Porfirio Brenes,  y el Colegio de Señoritas, donde se desempeña como profesor de Castellano.. Los últimos diez años de labor docente los pasa en la Universidad de Costa Rica, a cargo de las cátedras de Literatura Costarricense y Apreciación Literaria. También lo hizo como profesor de Literatura Infantil en la Escuela Normal.

 

Esta variedad docente le permitió conocer todos los niveles de la enseñanza costarricense: desde el niño rural, hasta el profesional universitario.

 

En Carlos Luis Sáenz, se conjuga el maestro y el escritor, el que enseña con el ejemplo, el que crea y estimula la creación. Como lo afirma él: "Nací con vocación, con disposición, con inclinación. Por eso escribí las cosas que vivía". Era una manera de relacionarse con el mundo y la gente. Me gustaban los cuentos y los versos de los payasos. Me impresionaron sobremanera los "Portales", su creación, la libertad imaginativa para diseñarlos. En ellos encontrábamos enormes tortugas que no cabían en los ríos, pastores más pequeños que sus ovejas: es el mundo de los niños, el mundo de la fantasía que se opone al mundo de los adultos: los museos, donde todo está cuidadosamente dispuesto. Y ¡qué decir del papel de los pastores! Ahí empecé a oír los primeros versos improvisados.

 

-Una vez me reprendieron porque compuse el siguiente verso:

 

"Aquí te traigo señora

Este trapo colorado

Para que usted seque al niño

Cuando está orinado"

 

-Nosotros fuimos actores, no espectadores.

 

-¿Cómo compararía Ud. Don Carlos, esos niños y los de ahora?

 

-Ah, son tan diferentes, no por culpa de los niños sino por los cambios que han ocurrido. Imagínese usted, que las calles eran para nosotros canchas de futbol. ¡Nuestro único peligro era ser atropellados por una carreta!

 

Nosotros éramos de una familia "acomodad"; nunca fuimos nos faltó nada. Contábamos con potreros, cafetales, ríos. ¡Cómo recuerdo esos días en el Guayabal! Nunca se me olvida el día que le dimos fuego al potrero y casi se quema una fábrica de jabón. ¡Cómo nos divertimos Fausto Pacheco y yo, desde el campanario de la iglesia del Carmen, viendo las llamas del incendio!

 

-Antes no se conocían los vicios. No fumé de niño. Se respetaba mucho a los padres y maestros. Mi niñez no transcurrió como la de Luisa González, en barrios bajos, sino en una clase media "acomodada".

 

-         En ese entonces la Iglesia jugó un papel importante para nosotros. Se vivía un espíritu religioso, no fanático. No podré olvidar las Semanas Santas con aquellos rituales impresionantes, los cantos Gregorianos, el incienso y las flores.

 

-Era muy diferente...Recuerdo, una vez, para una Semana Santa. Por ese tiempo asistimos a un sermón del Coadjutor de la iglesia de El Carmen, Padre Gómez, sobre el desprendimiento. Comenzó comentando la traición de Pedro y Judas y terminó haciendo un impresionante discurso político contra la traición de Somoza a Sandino.

 

Y cómo-de verdad- poco a poco fuimos reviviendo, uno a uno, también, nuestros días de infancia. Sin quererlo mirábamos hacia fuera, los carros pasar, veloces, las calles sin niños y las esquinas llenas de cantinas y de niños pidiendo limosna para comprar inhalantes. Fue entrando en nosotros la ciudad monstruo, la ciudad-enferma, los edificios fríos, con puertas enormes, guareciendo a niños sin rostro, niños viejos, sin futuro, sin vida. ¡Claro que sí: los niños de ahora ya no son niños! Se les ha robado su misma esencia.

 

-Don Carlos y como maestro, ¿qué recomendaciones nos haría?

 

Yo tuve la suerte de tener maestros como Luis Dobles Segreda, Carlos Gagini, Roberto Brenes Mesén, Rómulo Tovar, y ellos me guiaron en muchos aspectos. Dirigieron mis lecturas, me estimularon para que siguiera adelante.

 

-En verdad un maestro debe poseer una cultura amplia general, pero con especialidad. Que ahonde en algún aspecto, ya sea éste, gramática, Literatura, Botániaca, Zoología, etc. Y el profesor de materia que no se quede en su especialidad. Debe conocer la cultura humanística de nuestro tiempo. No es posible saber todo pero sí poder disfrutar una buena novela (y agrego yo, de esas estúpidas que pasa la televisión nacional y extranjera) o un libro de poemas.

 

-No podemos aceptar-continúa- como excusa, la falta de tiempo. Lo que se debe hacer es programar las actividades y tener disposición para cultivar el espíritu.

 

-El maestro-prosigue- debe aprender a enseñar pero tamabién, y esto es muy importante, saber qué enseñar.

 

-Hoy en día- me enfatiza- se reduce la participación del niño a gestos y monosílabos. No hay verdadero diálogo entre maestro y niño. Si un maestro no tiene visión general y conocimientos serios, toma los conceptos como verdades absolutas y no despierta la curiosidad de los niños y el espíritu creador.

 

-Muchas veces- insinúa- los maestros no tienen la culpa porque se les dan grupos muy  numerosos de alumnos y entonces viene la despersonalización. Cuando yo tenía diez muchachos les conocía hasta las "mañas", pero con cuarenta, el joven se convierte en un simple número.

 

-Esta despersonalización-repite, ha hecho que no exista un seguimiento, por parte del maestro, del alumno. Esto es muy importante porque permite al maestro descubrir vocaciones y orientarlas sabiamente.

 

Los maestros- posigue- deben leer mucho, no solo para cultivarse sino para distraerse. Es mejor la lectura que la TV. El libro se puede escoger; en cambio, los programas de TV. No brindan esa oportunidad (pues se escoge estupideces entre tanta mediocridad, agrego yo).

 

-Cada maestro debe tener un libro de cabecera, ya sea éste la Biblia, El Quijote, o Martí, etc. Y no temerle a los autores nuevos, aunque algunos de ellos no se entiendan fácilmente.

 

-Para finalizar esta amena conversación, me gustaría conocer qué libros le han impresionado más. Le pregunté.

 

-De niño me impresionó Corazón, de Edmundo de Amicis. No he podido olvidar De los Apeninos a los Andes.

 

En secundaria, el Libro de las tierras vírgenes, de Rudyard Kipling y los versos de Villaespesa.

 

Luego vinieron otros: Martí, Lugones y sobre todo Amado Nervo, Brenes Mesén en Voces del Angelus, y muchos otros más.

 

No es posible despedirse de un maestro de tales proporciones. Hubiésemos querido permanecer ahí horas y horas, viviendo eternidades; pero no había remedio, después de oírlo hablar durante dos horas, era justo dejarlo descansar en la tranquilidad de su hogar.

 

Como muestra de su poesía sencilla y evocadora, les transcribimos estos poemas De Memoria de Alegría que él mismo me recomendó.

 

 

CUNERA DEL MONTE

 

Te daré moras

Peloncito, si no lloras;

Y te daré moritas

Si secas tus lagrimitas

 

Duérmete, peloncillo

Carita de albahaca,

Que el moral de la noche

Te da sus moras blancas.

 

CANCIÓN DEL ABUELO

 

Digamos esta canción;

Do, re, mi, fa, sol, abuelo

Tú tienes nieve en el pelo

En mi pelo tengo sol.

Do, re, mi, fa, sol.

 

Canta nieto, esa canción

Que me sirve de consuelo;

Do, re, mi, fa, sol, tu  anhelo

Abre cauce a mi ilusión.

 

Dame un beso, rapazuelo,

Que la canción se va al aire

Y el beso a mi corazón.

¡Do, re, mi, fa, sol!

 

LA VACA

 

La vaca amarilla

Paciente camina

Entre el pasto oloroso

La vaca amarilla

 

Tiene un ternero;

Le doy hierba fresca

Con hojas de trébol.

La vaca amarilla

Se va por el prado

 

Con el ternerito

Saltando a su lado

Igual que la luna

Con su lucerito

Por el cielo claro.



1 Esta entrevista la realizamos en casa del señor Caros Luis Sáenz Elizondo en Hatillo uno, San José, febrero de 1980.

Benedicto Víquez Guzmán. Cuento: Plegaria

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Plegaria

 

Hoy es un día diferente. En pleno invierno, amanece soleado y el día parece un regalo de la naturaleza. Despierta con un sol brillante, luminoso y vital. Esto fue lo que observé al levantarme y me motivó tanto, que rápidamente estaba de camino hacia mi trabajo, en el parque. Una brisa juguetona recorría todos los rincones de la ciudad y salpicaba a los transeúntes de una enorme alegría. Con mi cajita en mis manos, deambulaba por el parque en busca de algún cliente que quisiera limpiar sus zapatos. No había caminado gran trecho, cuando, en un poyito, cerca del edificio de la Gobernación, ahí donde está el correo, descubrí un niño menor que yo. Tal vez en una edad de nueve años, delgado, un poco pálido, de tez blanca y de ojos negros, y mirada, un tanto saltona y triste. Estaba vestido de uniforme escolar, y a su lado se encontraba su salveque, posiblemente con los útiles escolares. Lo miré disimuladamente, durante algún tiempo, procurando que no se diera cuenta, y pude comprobar, que necesitaba compañía.  Pinto que sabía más de esas cosas que yo, se le acercó y comenzó a lamerle sus manitas y hacerle gracias. Aproveché la ocasión y me le arrimé, como si no quisiera hacerlo.

-Se ve que le caes bien a mi perro, se llama Pinto.

-Sí, ¡Qué lindo perrito!

-A él le gusta mucho hacer amistades y parece que usted le cayó bien. ¿Hace rato que estás aquí?

 -No, acabo de llegar.

Y me senté a su lado, y preguntas van y otras vienen, hasta que me fue descubriendo sus sentimientos.

 -La verdad es que me escapé de la escuela. La maestra me regañó porque casi no ponía atención, y cuando me preguntó por lo que ella estaba explicando, nunca atiné a contestar correctamente. Me mandó a la dirección, y como el señor director estaba hablando amablemente con una señorita, aproveché para escabullirme y salir de la escuela. Es que no puedo concentrarme. Vivo como ausente, lejano. No sé lo que me pasa, pero desde hace dos meses para acá, soy otro, ya no me gusta jugar, no me ilusiona nada, ni siquiera los juegos electrónicos.

Y se quedaba por un largo tiempo mirando hacia aquel cielo luminoso y brillante, como ido, sin decir palabra. De pronto, recobraba un poco el coraje, y continuaba:

-A decir verdad, yo casi tengo todo. Mis papás me chinean mucho. Tengo televisor en mi cuarto, me dan toda clase de regalos, juegos, ropa y me complacen en mis caprichos pero no soy feliz.

Yo aprovechaba esos silencios para acariciar a Pinto y esperar a que mi amiguito improvisado recobrara el aliento. Entonces continuaba:

-Es que, ¿cómo se lo puedo explicar? Desde hace unos dos meses mi mamá decidió salir a caminar, por las mañanas. Ella dice que eso es muy importante, porque le da salud y  fortalece su corazón. Muy tempranito, pasan sus amigas, y ella sale a recorrer las calles heredianas, llena de vitalidad y alegría. Pero... para mí... ahí comienza mi tristeza.

No entendía, de pronto, ¿por qué entristecerse, si su madre había decidido caminar, hacer ejercicios sanos que sólo cosas buenas podrían traerle? Lo vi mirar otra vez hacia el cielo, respiró profundamente, y divisé dos grandes lágrimas en sus ojos, que con gran rapidez limpió con las mangas de su camisa.

-Es que usted sabe, en los precisos momentos, que mi madre deja la casa y se va a caminar, mi padre se levanta y se acuesta conmigo.

Tomé a Pinto y lo alcé. Traté de no intervenir en aquel acto de confesión que jamás esperaba. Él ya no se enjugó  más sus lágrimas, le dio rienda suelta a ellas y continuó:

-Mi papá me viola, casi todas las mañanas.

Aquella confesión me hizo llorar también, y juntos nos abrazamos y los dos lloramos desconsoladamente, por varios minutos. Pinto se acurrucó en nuestros pies y guardó silencio. Al cabo de algún tiempo, atiné a preguntarle:

-¿Y usted no le ha dicho nada a su mamá?

-Una vez lo intenté, pero mi madre es muy buena. Ella jamás me creería. Además papá no diría la verdad y ella le cree cualquier cosa. La chinea, nos chinea a los cuatro demasiado. Nadie creería eso. Con decirle que todos los domingos vamos a misa de nueve y los tres comulgamos, sólo mi hermanita, que no ha hecho la Primera Comunión, no comulga, pero nos acompaña, hasta el altar del Señor. Hay que ver la devoción que guarda mi papá, cuando recibe la Eucaristía. Cierra los ojos, junta sus manos y baja su rostro hasta unirlo con su pecho, y así se mantiene por largos minutos. Después eleva su mirada al cielo y parece conversar con Dios. No creo que exista una sola persona que me crea.

Dejó de llorar. Se había desahogado, pero el esfuerzo fue enorme. Trató de jugar con Pinto pero sus movimientos eran demasiado débiles. Tomó aliento y me confesó:

-De unos días para acá, ¿sabes que es lo que más me preocupa? Mi hermanita María. Apenas tiene seis añitos pero temo que ella sea la próxima víctima.

Y volvió a llorar.

-Es que es demasiado buena e inocente, para que le pase lo mismo que a mí. Por eso me escapé de la escuela, es que no sé qué hacer. Y me siento muy triste y solo. Y debo confesarle lo peor que hice, ayer domingo, cuando fui a misa, y comulgué.

Guardó silencio, se frotó fuertemente sus manos, se estrujó su cabeza y sacando fuerzas, no sé de dónde, me dijo:

-Es que ayer, después de comulgar, le pedí a Dios, le supliqué, le imploré, que mi papá se muriera. 

Benedicto Víquez Guzmán. Cuento. La joven tras las rejas.

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La joven tras las rejas

 

Hace algunos meses que observo, cuando vengo de mi casa y me dirijo al trabajo en el parque, que en una casa rosada, ubicada por los alrededores de la Universidad, tras una enorme ventana enrejada, siempre aparece una bella muchacha. Es morena y de un cabello largo, color azabache. Suele tenerlo suelto y cubre casi toda su  espalda. Se intuye amable, cariñosa. Pero existe algo que no puedo descifrar y es que, por lo menos cuatro veces al día, la observo, ya sea leyendo un libro, peinándose, o jugando con un pequeño gatito blanco. Los ojos, son de un negro profundísimo, grandes y de pestañas enormes, así como sus cejas. Pero mi incertidumbre nace en su mirada. Es inmensamente triste, dolorosa, despierta la sensación de un gran dolor, algo así como si estuviera distante. Su vida se me presenta sin alma, como un adorno de portal, en una tétrica ventana, llena de barrotes. Apenas aparenta diecinueve años, a lo sumo, pero su rostro refleja varios meses de tristeza. Pinto y yo la miramos disimuladamente, para que ella no descubra, que nos llama la atención; sin embargo, a veces pienso que ella sabe que la observamos.

Hoy pasamos más temprano que de costumbre, frente a su casa, y ahí estaba sentada en la ventana. La noté más triste y pálida que en días anteriores. Aceleré el paso y quité mi mirada de la ventana. Llegué, como de costumbre, al parque, a limpiar botas y como no había clientes me dediqué a jugar con Pinto, por los pasillos del lugar, cuando de pronto, escuché una conversación que tenían dos señoras. Platicaban amenamente, frente a la iglesia. Con disimulo me detuve cerca de ellas, para poder escuchar lo que decían y no aparecer como inoportuno. Esta fue su conversación:

 -¿Quién iba a creer, Ana, que Lucía, con apenas diecinueve años, le iba a pasar lo que le ocurrió? Según pude averiguar, fue asaltada, al llegar a su casa, cuando trataba de abrir el garaje, para guardar su carrito. Dos hombres se le abalanzaron encima y la obligaron a montarse nuevamente en su carro y se la llevaron lejos de la ciudad de Heredia. Después la despojaron de sus escasas pertenencias, el salario que ese día le habían pagado en la fábrica, donde trabaja, en San Antonio de Belén, las pocas y baratas joyas que llevaba, el celular y sus documentos personales, además de su carro. La dejaron descalza, ahí por el estadio Saprissa. Pero lo más grave, según pude enterarme es que ambos maleantes, no contentos con robarle, la violaron.

Cuando oí eso no tuve ninguna duda de que se trataba de la joven de la ventana con barrotes. Ahora comprendía su enorme tristeza y soledad. No seguí escuchando más la conversación. Ese día no trabajé y me dediqué a deambular por la  ciudad, ni siquiera fui a conversar con Ricardito. En la noche no pude dormir y menos escribir mi acostumbrado cuento.

 A la mañana siguiente, un poco más tarde que de costumbre, salí con Pinto nuevamente a mi trabajo, y al pasar por la ventana de la casa rosada, la encontré cerrada. Extrañado di vueltas por el cuadrante, en busca de una respuesta, pero no la encontré, hasta que llegué al parque y me llamó la atención de que la iglesia estuviera llena de gente. Entonces le pregunté a unos amigos, que pasaban por ahí, qué sucedía y uno de ellos, fríamente me contestó:

-No te das cuenta de que es una misa de difuntos.

-Y, ¿quién murió?

-Una muchacha que hace unos meses asaltaron unos maleantes.

 

LOS CUENTOS DE HADAS Y LAS LEYENDAS,  MARAVILLOSOS OCULTAN UNA ESTRUCTURA DE CONSOLACIÓN

 

En este capítulo ofreceremos una lectura interpretativa de los cuentos de hadas. Se utilizarán los cuentos analizados en los capítulos anteriores. El fin es constatar una valoración interpretativa de lo verosímil semántico de los cuentos. Esto es de enorme importancia por la difusión y la categoría de receptores sobre todo infantiles. Si a esto anotamos que los cuentos son de lectura obligatoria en escuelas y colegios, el interés por conocen la estructura latente se torna más necesaria. Esto no quiere decir que estos cuentos sean perjudiciales y su lectura innecesaria. No es esa la finalidad. La literatura es esencialmente un problema de estética y de disfrute pero es conveniente en la lectura realizar análisis que permitan al lector conocer el valor significativo de los textos, sus implicaciones y desde luego sus relaciones con otros contextos como los del lector. También el lector podrá cotejar esta modalidad con otras muestras literarias que pertenecen a la misma modalidad y a las otras antes expuestas: extraño y fantástico y la ciencia-ficción que pertenece a lo maravilloso.

 

Desde niños oímos elogios de toda clase para los cuentos de hadas. Algunos educadores y los mismos padres de familia han visto en ellos el mejor estímulo para una buena educación. Otros los han censurado aduciendo el daño que causan en los niños, sobre todo los acontecimientos sangrientos y atroces, como los asesinatos, muertes, y toda clase de actos violentos.

 

Con el fin de aportar un elemento más a esa problemática y diferenciar el aprecio a la literatura pero a la vez el conocimiento de las obras en sus códigos no solo literarios sino significativos, ofrecemos nuestra interpretación de los cuentos de hadas.

 

Dice el estudioso Humberto Eco en su libro Socialismo y Consolación:

 

"Para la creación de una obra narrativa de gran consumo, destinada a despertar el interés de las masas y la curiosidad de las clases acomodadas, el autor debe plantearse el siguiente problema: una realidad cotidiana, existente pero insuficientemente considerada que contiene elementos de tensión irresueltos; o bien un elemento resolutorio, en contraste con la realidad expuesta, que ofrece una solución inmediata y consoladora a los conflictos planteados. Si la realidad expuesta es verídica, el elemento resolutorio deberá ser fantástico. Como tal, será automáticamente fruto de la imaginación aunque considerado desde un principio como un hecho en sí y podrá así intervenir acto seguido sin someterse a los factores que limitan los hechos reales."1

 

Los cuentos de hadas, decíamos están constituidos por dos planos de leyes: LN y LS. Si analizamos semánticamente el concurso de estos dos planos, llegamos a la conclusión de que el plano de LS representa el elemento que Humberto Eco llama "consolatorio".

 

Veámoslo en detalle.

 

La Si de estos cuentos presenta unos agentes pasivos e incapaces de llevar a cabo empresa alguna por sí mismos. Salen a "rodar mundo" en busca de una solución casual a sus pobrezas. Ellos realmente no cuentan con un plan determinado ni con los medios necesarios para salir victoriosos en lo que emprenden. Su estado de miseria comprende dos razones fundamentales: carencia material pero riqueza moral, para los buenos y riqueza material pero carencia moral para los malos. A su salida se les presenta la oportunidad de socorrer a un menesteroso, la Pp. Los buenos salen airosos y se hacen merecedores a un elemento mágico poderoso, gracias a un acto de sacrificio y por ser compasivos, solidarios, caritativos o desprendidos. Los malos fracasan por no poseer esas virtudes  y muchas veces se hacen merecedores al castigo. Se premia al portador de la virtud y se castiga al que adolece de ella, pero ésta, que para los cuentos de hadas es una ley, no lo es para el código real de la sociedad del lector. La compasión, por ejemplo, en una persona no es suficiente para cambiara de pronto la condición de miseria en que vive la mayoría de los hombres. Es una virtud que beneficia a quien la posee espiritualmente, le hace más humano, más ciudadano ejemplar, más merecedor del reconocimiento social, más admirable. Es una recompensa en sí misma y como tal debe entenderse sin aspirar a cambio más que ese reconocimiento. Lo otro, llegar a ser rico, rey o príncipe es consolatorio, por imposible.

 

Si nos detenemos en la ayuda mágica que brinda el aliado al héroe observamos que: es un elemento mágico capaz de transformar al agente en un héroe poderoso. Por ello las T-C o las L-V en la Pf las suele resolver con relativa facilidad. En nuestros cuentos las hadas fueron sustituidos por seres imaginarios religiosos: Dios, La Virgen, San José, un muerto. Es un cambio cultural. Este providenciario tiene la obligación de realizar dos fines diferentes:

 

1. Socorrer a los pobres para que se conviertan en ricos y felices.

 

2. Perseguir y castigar a los malvados para escarmiento y volverlos al código moral abandonado. El fin es que vivan en la sociedad sin ponerla en entredicho y que sea justa.

Tiene dos difíciles tareas: la riqueza material y la justicia social. Ésta se resumiría con la siguiente frase: todos ricos, buenos, justos y felices.

 

Para que los pobres puedan ser socorridos solo deben acatar el código moral. No necesitan estudio, profesiones, especialidades, trabajar, solo ser pasivos, buenos hijos, serviciales cariñosos, hermanables, sumisos, etc.

 

Los cuentos de hadas configuran el modelo de las estructuras de consolación, son una muestra clara de los deseos irreales que el hombre anhela satisfacer, representan un estado de conocimientos ingenuos por parte del hombre y no una aprehensión profunda del mundo. Por eso el conflicto tan desalentador: la pobreza solo se resuelve por la vía del escape y la consolación. El interés final de los cuentos es mantener esa estructura. Gracias a ella el hombre soporta un sistema de valores aceptables, buenos, justos pero incapaces de resolverle los problemas económicos, sociales y de justicia e igualdad sociales. Más del ochenta por ciento de seres en el mundo viven en extrema pobreza, mientras que el restante veinte por ciento disfruta de enorme riqueza y con toda seguridad podemos afirmar que no obtuvo esa riqueza material por el código moral positivo que los cuentos ofrecen. Ahora quienes conviene que la mayoría de la humanidad crea en ese código como su única alternativa. La respuesta es sencilla, a ese veinte por ciento que no solo tiene la riqueza sino el poder político y cultural.

 

Tampoco se debe afirmar que la riqueza en sí es la felicidad del hombre. Lo cierto es que ella es solo un medio para satisfacer, en primer lugar las necesidades primarias, vestido, hogar, alimento, educación y salud. Si se le agrega la sana diversión y las posibilidades reales de evolucionar en sus proyectos vitales, estaríamos en una sociedad justa y  equitativa.

 

La consolación consiste en lograr ese estado de riqueza y felicidad por medios que no son reales sino imaginarios, soñados, imposibles de alcanzar por lo menos en las condiciones actuales. Lo mismo ocurre con aquellos que depositan la obtención de riquezas en los juegos de azar, los milagros, la providencia, la casualidad, el Dios primero y se acuesta en una cama a esperar que eso ocurra.

 

Los cuentos de hadas son de esta manera vehículos adecuados para establecer las programaciones sociales estables que favorecen un tipo de sociedad.

 

Greimas lo explica así:

 

A-      Vs    A+

Donde, eso:

 

"Es la oposición entre el establecimiento del contrato social y su ruptura, la ruptura del contrato toma otra significación positiva: la afirmación que plantea el relato es la elección entre la libertad del individuo (es decir la ausencia del contrato) y la aceptación del contrato social."1

 

 

 

Los cuentos de mi tía Panchita no presentan la prohibición explícita, pero se da en los relatos. Aquellos agentes que desacatan el contrato (código) son castigados o traídos de nuevo a él, mientras que los que la aceptan y cumplen, triunfan al final. En ellos la alienación conduce a la felicidad del hombre, mientras que cualquier intento por hacer uso de la libertad le degrada.

 

"De esta manera se revela el papel mediador del cuento en su totalidad. Es un papel que resuelve las contradicciones entre la estructura y los acontecimientos, entre la continuidad y la historia, y entre la sociedad y el individuo."1

 

No es otra la razón por la cual estos cuentos, así como las leyendas han caminado por tantos y tan variados lugares. El hombre encuentra en ellos la resolución a uno de los más complejos problemas: la libertad y el bienestar del hombre y la explicación moral a la conducta social del individuo. La manera cómo se resuelve en estos cuentos y leyendas puede agradar a unos y desagradar a otros, es cuestión de opiniones e intereses. Pero lo cierto de todo esto es que se da en un plano consolatorio y todo aquél que sea consciente ante la vida y la sociedad, estancamiento de la sociedad y perpetuación de sistemas sociales apropiados para los menos y aceptados por casi todos.

 

Hemos constatado que en la literatura escrita costarricense, en la modalidad maravillosa, aparece esta estructura  moralista, pedagógica, consolatoria en algunas obras pero en otras desaparece esa intención para dar cabida a un nivel literario superior y a propuestas más significativas en el orden crítico social. La imaginación y por ello la creación literaria, sin importar la modalidad que se emplee, debe afincar su misma esencia en la cualidad literaria de su lenguaje, y si eso es posible ofrecerá una visión de mundo superior a las programaciones enajenantes y propondrá a la humanidad significaciones más liberadoras, duraderas y universales.

 

La muestra anterior no recoge todos los libros de escritores costarricenses que ha publicado, sobre todo cuentos para niños y otros con visiones más elaboradas. Los lectores pueden realizar en ellos los análisis correspondientes y las interpretaciones adecuadas. Les ofrecemos una lista de algunos de ellos para que le sirvan de ejercicio en la lectura. Algunos son didácticos y siguen la estructura tradicional, otros se revelan contra ella y ofrecen alternativas imaginarias originales de gran significación. Se observa, eso sí una tendencia por guiar a los niños al amor de la naturaleza y la convivencia con ella como una alternativa de situación final feliz.

 

La distancia del último adiós de Virgilio Mora: 1994

El insomnio de la bella durmiente de Rocío Sáenz: 1985

La iguana sagrada de Cary Sagot: 1994

El barril del olvido de Cary Sagot: 2000

Clarín, Clarinete, Cataplún, Chín-Chín de Olga Emilia Brenes Chacón: 1998

Cuentos y leyendas de animales de Adela Ferreto: 1991

Cuentos del Niño Dios y de la Tradición Cristiana de Adela Ferreto: 1991

Historias de las tierras del tigre de agua y el colibrí de fuego de Alfonso Chase: 1992

Un rincón para los sueños de Clara Amelia Acuña: 2000

Cuentos con alas y luz de Ani Brenes: 2001

Érase una vez un bosque de Fabio Rosabal Conejo: 2000

La ranita roja, princesa del espacio de Fabio Rosabal Conejo: 2001                                                                                                                                                          

La miel de los mudos de Iván Molina Jiménez: 2003

El alivio de las nubes (y más cuentos ticos de ciencia-ficción) de Iván Molina Jiménez: 2005

La tortuguita paz de Floria Jiménez, así como Galipán

El doctor Hulmman del padre Junoy

 

Y tantos otros

 

¿Me Llevas?

 

El otro día que visité a Ricardito, con el fin de entregarle una historia que había escrito para que me la corrigiera, después de revisarla, me dijo, que él también tenía muchas historias, propias y ajenas, que contar, pero que no sabía cómo hacerlo. Entonces me pidió que escuchara una de ellas y que otro día se la trajera escrita, tal y como yo hacía con las mías. Así lo hice.

 

Un domingo que visitaba a una amiga, compañera de la universidad, en el barrio Don Bosco, me sucedió algo muy extraño. Cuando llegué a la casa de ella, después de saludar a varias personas que estaban ahí, todas jóvenes, de una edad que oscilaba entre los dieciocho a los veinte años, me invitaron a que participara en el juego de la güija, que ellos estaban a punto de iniciar. Con gusto acepté, ya que, cuando era adolescente, había practicado ese inocente juego. Después de apagar las luces, y dejar encendida sólo una vela, y concentrarnos bastante, tomados de las manos, dos amigas de las más expertas en el juego, pusieron sus dedos índices en una especie de moneda grande y cerrando los ojos, pidieron, en voz alta, que apareciera un espíritu joven, de alguien que hubiese muerto recientemente. De pronto comenzó a moverse la moneda sostenida por las dos jóvenes y dirigiéndose a las letras, que había alrededor, fue señalando, que él estaba ahí y preguntó:

 

-¿Qué desean?

 

Entonces una de las muchachas le interrogó:

 

-¿Cómo te llamas?

 

A lo que señaló:

 

-Esteban.

 

Luego, amplió la respuesta.

 

-Hace más de un año me estrellé con mi moto, cuando venía de Guanacaste hacia Heredia, donde vivía, apenas a los veinte años.

 

La otra amiga que seguía el juego le interpeló:

 

-¿Puedes darnos alguna señal de que realmente estás presente, entre nosotros?

 

Él indicó:

 

-Cuando Ricardito vaya para su casa, y pase por el río Virilla, voy a montarme en su carrito para hacerle compañía, hasta Heredia.

 

Todos soltaron la risa, menos yo, que aquella broma no me gustó para nada, máxime que viajaba solo. Pero rápidamente el susto se fue borrando, cuando le siguieron haciendo preguntas baladíes, como que "si me casaría", y "con quién", que si "mi novio me daba vuelta", que con mucha facilidad y soltura él contestaba. Así fui olvidando la broma de mal gusto y también el tiempo de regresar a mi casa. Me percaté de que eran pasadas las doce de la noche y entonces cortésmente, me despedí  del grupo y también de mi amiga. Tomé el volante de mi carrito y emprendí el regreso. De camino recordaba las anécdotas de mis amigos y venía tranquilo, sin nada que me preocupara. Al llegar a la cantina que llamaban La última copa, frente a la Pozuelo, en La Uruca, un joven me pidió que le diera un aventón, recordé la broma en el juego y me dije. ¡Qué bien me queda este acompañante!, porque, si el espíritu de la güija deseara cumplir su promesa, ya no lo podrá hacer, pues llevo compañero. Detuve mi auto y el joven, muy atento, me dio  las gracias, pues había perdido el último bus hacia Heredia y sólo esperaba alguna persona caritativa que le hiciera el favor de llevarlo. Era apenas un muchacho, tal vez un poco menor que yo, vestía con una suéter azul y lucía amigable. De camino me contó que a él le gustaba mucho venir a ese negocio porque se distraía enormemente viendo jugar pool. Así pasamos el río Virilla y, por su puesto que me sentía feliz, porque al pasar el puente nadie se había montado en mi carro, como me lo hubiera anunciado la güija. Sí sentía, como un viento frío, algo pegajoso, que de vez en cuando me llegaba a mi brazo derecho, pero lo achaqué a que el joven había abierto la ventana y entraba algo de brisa. Sin ningún contratiempo, llegamos a Heredia, y en el parque de El Carmen, me solicitó que lo dejara en la esquina. Detuve mi carro y él bajó, no sin antes darme las gracias, y ya, cuando ponía en camino mi auto, alcancé a oír:

 

-Disculpe compañero, no te dije mi nombre, yo me llamo Esteban, hasta luego.

 

 Sólo atiné a continuar mi camino, y por inercia, miré hacia atrás. Pude comprobar que el joven había desaparecido.

 

A MANERA DE CONCLUSIÓN

 

 

1. Existe en Costa Rica la literatura maravillosa. Tal vez con poca importancia, por el momento. Hay  muestras de literatura oral, recogida por Adolfo Constela en la región Boruca, leyendas recogidas por Paula Palma, en la región talamanqueña y leyendas nacionales de diversas regiones del país, recogidas por Elías Zeledón Cartín y muestras generosas de cuentos populares recogidos por Carmen Lyra y María Leal de Noguera. Además contamos con una muestra representativa de obras escritas bajo esa modalidad por escritores reconocidos en nuestro ámbito literario.

 

1.   Se demostró que existe en Costa Rica una crítica literaria, desde la época en que se publicaron los cuentos de Carmen Lyra hasta hoy que dispone de un código de verosimilitud inquebrantable con el que juzgan, interpretan y valoran todas las manifestaciones artísticas aún aquellas que no son literarias Por lo general no son profesionales en la especialidad sino lectores aficionados a la lectura y en ocasiones profesores de universidades autodidactas, periodistas, o los mismos escritores de turno. Utilizan una serie de valores que por lo general pueden ser utilizados para todas las obras, pues son juicios de valor, opiniones superficiales o comparaciones temáticas. No explicitan nunca la teoría que sustentan para valorar las obras, si es que la poseen. Ellos van configurando el gusto literario del momento y clasifican en dos a los autores y sus obras: los buenos y los malos, aunque algunos suelen usar eufemismos, como: "está comenzando", "va por buen camino", "si persevera", "tal vez lo logre", "desperdició su caudal artístico", "es un buen escritor pero", "solo el tiempo lo dirá", "viene de buena sepa", "debe corregir", "es un buen comienzo",etc.

 

Estos formadores de opinión artística se nos parecen en lo malo a los suquias en los mitos. Son todopoderosos, su palabra es la ley, sus juicios irrevocables: este sí este no, tal obra debe ir a la fogata y esta publicarse. Todos les consultan y sus consejos deben acatarse so pena de fracasar. Las editoriales están a sus pies y son escogidos como jueces en los certámenes. Los criterios que ofrecen sobre libros nuevos son acogidos, suplicados, esperados por los periódicos, sobre todo La Farándula que tiene su propio club de suquias del arte.

 

2.   Quedó demostrado que los cuentos y leyendas maravillosos tienen una estructura, un modelo, bajo el cual se inscriben estos textos:

 

                                                                                               

 

Existen tres modalidades diferentes para definir si un relato es maravilloso, incorpora la ciencia-ficción, extraño y fantástico. Esto se da en el manejo arbitrario de las leyes del verosímil interno del relato y la configuración del destinatario y por reflejo del lector social.

Así si las leyes naturales y sobrenaturales se dan en el relato sin alterar la armonía del mundo narrado y los lectores sociales lo aceptan como tal, los cuentos caen bajo la modalidad maravillosa. Si priva al final del relato una explicación de los hechos sobrenaturales el relato se resuelve por la modalidad de lo extraño pro si al final el destinatario es creado para agredirlo con los hechos sobrenaturales, sacudirlo, crearle la duda de verdad y éste se asombra, le da miedo y se confunde, entonces estamos ante la modalidad fantástica. Son variantes de la misma estructura.

 

Si en esta estructura consciente o inconscientemente se plantea un código latente de consolación, tal como el ofrecido en los cuentos de mi tía Panchita y los Cuentos Viejos, todos de origen europeo, entonces estamos en la programación del código cristiano moralista que hemos llamado estructura de consolación. No toda obra maravillosa necesariamente posee esa estructura. Los mitos de los Borucas, por lo menos en lo latente indígena muestran otra muy diferente. Lo que cambia no es la estructura sino la significación por la finalidad de ellos. Mientras los cuentos occidentales tenían como objetivo, no solo despertar la imaginación de los niños sino un carácter pedagógico, educativo, moralista, los de los indígenas en cambio se interesaban por mostrar su conocimiento y relación con los seres vivos que le rodeaban, sobre todo la naturaleza. Entre ellos se presentaba el desacato, la desobediencia y eran castigados, tal vez no con asesinatos y actos tan brutales como suele ocurrir con los cuentos occidentales, pero si con advertencias y castigos ejemplares, encaminados a evitar, por ejemplo el desequilibrio biológico de las especies o la alteración normal de la naturaleza.

 

3.   Comprobamos también que las tres modalidades literarias tienen cabida en nuestras letras contemporáneas y con no poco éxito. Es cierto que en nuestra literatura existe una muestra pequeña de escritos bajo esas modalidades pero al fin de cuentas el futuro se presenta memos restringido que en tiempos pasados. Los críticos han ejercido un poder muy grande sobre el gusto literario de nuestros lectores, de la educación formal y ello repercute directamente en los escritores que saben que su éxito está asegurado si obedecen, como en los cuentos, al brujo, al suquia, al cura, al padre sabio, al crítico impositivo del momento.

 

4.   Hemos dejado claro que los textos literarios son entidades completas que pueden describirse, interpretarse, y hasta valorarse, sin necesidad de acudir a los contextos a no ser para encontrar asociaciones y explicaciones que enriquecen aún más el conocimiento de ellos.

 

5.   Por último quedó claro que la humanidad a través de los mitos, los cuentos, las leyendas y la literatura escrita actual, obedece a tres diferentes tipos del conocimiento: Conocimiento mítico, conocimiento religioso y conocimiento científico y estos no se dan uno detrás del otro sino que se mezclan, son permeables y como tales conviven por algún tiempo con relativo poder pero al final prevalecen los más apropiados a la visión moderna del mundo.



1 Eco, Humberto. Ob. Cit., p. 22.

1 J. A. Greimas. Semántica Estructural. Gredos, Madrid, 1978, pp. 320-321.

1 J. A. Greimas. Citado por Meletinski. Ob. Cit., p. 51.

 

Lo maravilloso en la literatura escrita costarricense.

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LO MARAVILLOSO EN LA LITERATURA ESCRITA COSTARRICENSE

 

 

Los escritores costarricenses han preferido la modalidad realista a la maravillosa o, de lo extraño o la fantástica. Por ello es fácil constatar lo poco que han escrito en unas pocas páginas.

 

En 1917 Joaquín García Monge escribió un librito de cuentos que llamó La mala sombra y otros sucesos. Entre ellos sobresale uno por lo inusual del relato. Aparece una especie de fantasma en el cuento Una extraña visita. Ya su título da un indicio del elemento ligado a las LS pero al final se explica que ello sucedió cuando estaba dormido. No era más que un sueño. Esa explicación limita la posibilidad de lo fantástico, pues lo maravilloso se descartó desde el principio del relato que se configuró con un verosímil literario realista. La imagen del mundo creada por García Monge es real en dos niveles que no introducen sino por el sueño una extraña visita: mujer ideal que le hiciera el aseo, la limpieza de su cuarto- oficina. ¿Machismo?

 

Moisés Vincenzi publicó en 1940 una novela que llamó Atlante.

 

Se puede afirmar que es una novela de aventuras maravillosas, al mejor estilo greco-latino. Los enfrentamientos entre los buenos y los malos guían las aventuras más increíbles de los personajes. Fuerzas del mal que viven en las tinieblas, debajo de la tierra se enfrentan a  los seres alados, casi angelicales que representan al bien. Se ubica en 1351 y tiene por escenario la ciudad de Metrópolis en la isla Atlante y a Ángelo Cavalcanti, un náufrago, (ángel) como su personaje principal. Ya de por sí la época, así como los apellidos de los personajes nos ingresa en Italia en la Edad Media. Pero no se crea que conoceremos críticamente este período de la historia, la sociedad, sus costumbres y necesidades. Nada de eso. Es el escenario para resolver el clásico triángulo amoroso. Todas las aventuras inimaginables conducen al triunfo del bien sobre el mal. Ángelo (es un ángel y con alas al final), logra su propósito de unirse en matrimonio con Vitinia no sin antes vencer a las fuerzas del mal representadas por  "los hijos de las cavernas". A pesar de que al final de la novela se presenta un triunfo de los malos, la pareja vencedora es Ángelo y Vitinia, pues huyen de Atlante para fundar una nueva raza de hombres más virtuosos.

 

Es la clásica novela sentimental en un marco maravilloso, en este caso de triángulo amoroso y  de aventuras. Su único interés es mostrar el éxito de un sentimiento o un valor absoluto, llámese como en este caso el amor y el bien, sin mayor interés que eso. El narrador se mantiene desde una órbita superior, omnisciente, moralista, conductor y los personajes son simples monigotes que siguen sus caprichos. Priva el comentario, la reflexión, la descripción sobre lo narrativo y de ahí su carácter ensayístico.

 

A través de su lectura se desprende una concepción idealista, platónica del arte. El bien se homologa con la belleza y ésta con la esencia armónica, inicial de la creación. Se privilegia la forma, la armonía y por ello se motiva la lucha entre bien y mal, belleza y fealdad. A la primera categoría pertenece Ángelo, Vitinia, las doce doncellas (apóstoles), Publio, las fuentes, los jardines, la playa, el mar y los atributos son el color blanco, lo rubio, la armonía, los sonidos musicales, la danza, el castillo, la superficie de la tierra. Por el contrario las cavernas, las profundidades de la tierra, la oscuridad, las serpientes, los cuernos, las alimañas, los negros (racismo), los vicios, hasta los obreros y un periodista ocupan la legión de los malos. Como Dante en la Divina Comedia, cita algunos de esa ciudad del mal:

 

"traidores, déspotas, ingratos, perezosos, políticos, intelectuales, comerciantes, obreros, alcahuetes, espías, esbirros, maldicientes, hijos renegados, vagabundos, periodistas (tuvo una traición de un amigo periodista que no quiso prologar un libro suyo)".

"Y entonces el espíritu que se arrastraba rugió con cólera espantosa y les dijo al rey y a los príncipes y los magos negros". 1

 

Esta visión religiosa y moral de la raza humana, representada por el mal en lucha constante con el bien: Dios-Luzbel, tinieblas - luz, belleza, en el sentido greco-romano, y oscuridad, tinieblas, cielo-infierno, inmersa en un modernismo parnasiano con evocación de lugares exóticos y seres míticos, unos con alas negras o grises y otros blancas, se da en un mundo maravilloso, que no fantástico, donde las leyes naturales conviven con las sobrenaturales de una manera convencional, normal. Su estructura narrativa sigue lo básico de las narraciones maravillosas con todos los ingredientes: situación inicial negativa, naufragio de Ángelo que ha salido a recorrer el mundo en busca de mejor ventura, héroe símbolo del bien y de la belleza, atributos del código positivo es rescatado por doce bellas mujeres y llevado a la corte del rey. Ahí se da la prueba principal de la cual sale airoso por sus virtudes físicas y morales y se hace merecedor de un aliado (hada madrina) que le permite obtener los elementos mágicos capaces de hacerle vencedor en la batalla final, representada en la novela por tres tareas: heroicidad, trabajo, caridad que realiza con honor y se hace merecedor a la mano de la hija del rey Vitina en la prueba fundamental (tarea-cumplimiento). Siendo ya uno más de los alados habitantes de Atlante huye con su amada de la ciudad destruida, incendiada y victorioso se dirige a fundar la nueva raza (cultura).2 Es la situación final positiva de los relatos maravillosos. El desequilibrio social puesto en duda, en crisis por las fuerzas del mal recobra su estado normal, su lugar, su equilibrio.

 

Llama la atención los medios mágicos con que el héroe vence al enemigo y los del enemigo. Estos utilizan las armas bacteriólogas que tanto daño harían a la humanidad en Vietnam (profético).

 

Otro de los defectos del relato es la intromisión del narrador como parte de él a pesar de su omnisciencia y no ser personaje de la novela:

 

"No hemos dicho una palabra del carácter de esta deidad".

 

También al igual que Homero invoca a las musas para narra que no cantar las aventuras de Ángelo:

¡Dios mío! ¿Qué haré para relatar lo ocurrido a Ángelo Cavalcanti en su viaje con el médium, por los espacios? Desgrana Padre Eterno, tus rosales sobre mis sienes y sobre la página en que escribo".

 

También abundan las preguntas retóricas propias del narrador metiche, manipulador que trata de impresionar y dirigir al lector. Es una manera de considerarlo incapaz de comprender el relato e ir siguiendo por sí solo las peripecias del mismo.

 

Es, al fin una novela tradicional, lineal, logocéntrica, monofónica de estructura maravillosa y visión modernista e idealista de la realidad.

 

En 1946 Alfredo Cardona Peña publica una novela que tituló El secreto de la reina Amaranta, en México.1

 

Es agradable descubrir un cuento tan significativo en la literatura infantil. El narrador protagonista nos introduce en el mundo mágico de las hadas, los enanos, los gnomos con gran maestría. El relato se inicia con la descripción de un bosque. La sola evocación nos llena de misterio, de encanto, de iniciación, de encuentros, de mundos mágicos, de habitantes distintos a los de la ciudad. El bosque evoca lo nuevo, lo prístino, lo limpio, la vida, la sencillez, lo primitivo, lo no mancillado. Es sinónimo de ensueño, de pureza, de hallazgo, de inicio, de imaginación, de libertad y de vida.

 

No más se desprende de sus amigos el protagonista del relato, un niño, e iniciando la penetración en el bosque sufre el encuentro con los elementos mágicos, en este caso representado por un enano, un hombrecito llamado Zapatilla. Se saludan, conversan poco. El hombrecito revela el motivo de su viaje, su misión y el niño se compromete a guardar el secreto. Logra el permiso para acompañarlo y se internan en el bosque a la magna asamblea con la Reina Amaranta, protectora y soberana de hadas, duendes y demás personajes de los cuentos de hadas. El viaje iniciación, conocimiento, encuentro, descubrimiento les lleva a la espesura del bosque y ahí el niño ve, al ser las diez y quince minutos de la noche, descubre, conoce todo un mundo mágico de seres tiernos, puros, buenos, protectores de los niños. El prado se engalana de alegría, "todo era risa y juego" y las virtudes cobraban vida en bellas muchachas. Hay tiempo hasta para Melusina que llega tarde siempre a las reuniones pues su función es cuidar a los niños enfermos. De pronto aparece el paje Margiolano y tras él se anuncia la llegada de la Reina Amaranta. Los seres benefactores se preparan para recibirla y forman coros diversos y aparecen los Coriganes, los Enanitos de Blanca Nieves, los Trolls, el potente Origán, el viejito de luengas barbas blancas y comienza el desfile precedido por los Heraldos, las Princesas del ensueño y los Nixos y comienza la reunión.

 

La reina confiesa su tristeza que le embarga a ella y la infelicidad que espera a los niños en la próxima navidad. El motivo: La Guerra. El hombre se está matando, las aldeas son abandonadas, los niños quedan huérfanos, las mujeres solas huyen hacia los bosques. Todo es desolación. Entonces brota al unísono las voces de todos los personajes, en armoniosa solidaridad contra la guerra y la búsqueda de la paz. Todos ofrecen sus dones mágicos para lograrlo y la lucha inmortal comienza. Y se escucha el Himno de la felicidad y la Reina, magnánima le concede a Zapatilla el don de la invisibilidad, antes prometido. De pronto se escuchan unos disparos y el mundo mágico, como por encanto desaparece. Los hombres entran al bosque. Tiempo después el niño despierta en un cuarto del hotel. Lo encontraron desmayado en pleno bosque, sin sentido y temieron por su vida. Él protesta pues desearía haber permanecido en el bosque con sus amiguitos. Otro día emprenden el regreso a la ciudad y descubren al pueblo lleno de alegría. Al indagar la causa, las gentes le contestan. ¿No te has dado cuenta de que se ha firmado la paz?  ¡Ya no hay guerra!

 

Al subir las gradas de la escalera que conduce al cuarto, el niño o joven escucha una voz que le dice:

 

-¡He tú...no me conoces?

Miré por todas partes. No había nadie. Pero aquella voz habló por segunda vez.

-¡Soy Zapatilla! Exclamó lleno de gozo. ¿Dónde estás? ¡Anda que te vea!

- No es posible. Solo he venido a decirte dos cosas: primero, que la Reina se dio cuenta de tu presencia en la Pradera de la Violetas; segundo, que ella misma me ha dicho que puedes contar a los niños lo que allí observaste.1

 
Y le confía el secreto de la Reina Amaranta: hacer felices a los niños es la única forma de acabar la guerra.

 

No hay estructura de consolación. Los niños son buenos por sí y no necesitan probar nada, por ello no se someten a prueba alguna, ni tareas, ni luchas victorias. La situación inicial negativa se transforma en situación final feliz sin violencia, con música, poesía, amor, alegría. La libertad, la paz si son fiemes y sólidas resisten los embates más brutales de la estupidez humana. Por lo menos así debería ser. Los hechos recientes en diferentes pueblos víctimas de la guerra, demuestran lo contrario. Los niños mueren y junto a los ancianos y mujeres, son las víctimas más corrientes de la irracionalidad bárbara del hombre en su afán de poder y gloria efímeras.

 

Otro escritor que incursionó en el mundo maravilloso fue Joaquín Gutiérrez Mangel con su relato Cocorí que  publicó en 1948.2

 

En verdad lo escribió en 1947 y fue premiado con el Premio Rapa-Nui en 1947. Se ha considerado como una novela corta. Nuestro criterio es que es un cuento maravilloso moderno.

 

El motivo que desarrolla este relato es "la fugacidad de la vida", tema que ha sido  incorporado en la literatura  desde los místicos españoles del siglo VII. Tanto Sor Juana Inés de la Cruz, como Quevedo habían escrito sendos sonetos  con este motivo y usado la rosa como elemento significativo o simbólico. Expresa Sor Juana Inés:

 

"Rosa divina que en gentil cultura

Eres con tu fragante sutileza

Magisterio purpúreo en la belleza,

Enseñanza nevada a la hermosura;

 

Amago de la humana arquitectura,

Ejemplo de la vana gentileza

En cuyo ser unió naturaleza

La cuna alegre y triste sepultura;

 

¡Cuán  altiva en tu pompa, presumida,

Soberbia, el riesgo de morir desdeñas!

Y luego, desmayada y encogida,

 

De tu caduco ser das mustias señas;

¡Consigo, con docta muerte y necia  vida,

Viviendo engañas y muriendo enseñas!"

 

Quevedo, en el soneto a  Velisa, utiliza el mismo motivo y el autor de Cocorí,  cita dos versos como epígrafe en su relato:

 

"A  breve vida nace destinada

Sus edades son horas en un día".

 

Como se observa existe una intención expresa por parte del autor de Cocorí de utilizar ese viejo motivo de la brevedad de la vida utilizando la rosa como símbolo.

La historia de Cocorí se puede sintetizar  así:

 

Cocorí, un niño negro vive con su madre en un puerto (¿Limón?). Un día  llega un barco y en él una niña rubia. Cocorí la conoce y le promete  un monito Tití, después de intercambiar unos caracoles por una rosa. Cuando Cocorí logra capturar el monito y regresa al barco para entregárselo a su amiguita, ésta ha desaparecido. Cocorí se entristece por ello y más aún cuando encuentra su rosa marchita y con los pétalos en el suelo. Decide salir a rodar tierras en busca de respuesta a la pregunta: ¿Por qué unos seres viven tantos años y otros tan poco?

 

Esto le permite abandonar su casa en busca de la respuesta. Así visita a los  hombres sin obtener resultado. Luego decide ir donde viven los animales más viejos: El Caimán y la Bocaracá. Después de varias aventuras en la selva, regresa a su casa y de camino se encuentra con  El Negro Cantor. Éste le explica con facilidad la importancia de vivir dando luz, generosidad y amor y no vegetando como algunos animales. Cocorí se siente satisfecho con la respuesta  y  regresa a su casa muy feliz, sobre todo  cuando descubre que su madre Mamá Drusila ha sembrado un rosal con la flor (la rama) que le había dado la niña.

 

El narrador es típicamente omnisciente y se coloca  desde fuera de la historia, aunque por momentos se evidencia en la primera persona de la enunciación (narrador-autor):

"La selva continúo abriéndose ante nuestros tres amigos."1

 

Incorpora también al destinatario social y dice:

 

"Y la tortuga explicó a sus asombrados amigos  que los pájaros, ante esa mirada hipnotizante, sienten que las alas se les paralizan y comienzan a acercarse como sonámbulos. La culebra no hace otra cosa que mirarlos, vibrando su lengua viperina entre las fauces. El pájaro salta de rama en rama, siempre acercándose sin poder  apartar la vista, hasta que se va de bruces  en la bocaza abierta.

_ Por eso, por si acaso -terminó sentenciosamente doña Modorra-, lo mejor es no mirarlas de  frente."2

 

El primer párrafo es presentado por la voz del narrador, sin embargo en el segundo afirma  que fue la voz de la tortuga Doña Modorra. Esto evidencia dos cosas:

 

1.   El narrador no logra  desprenderse de la historia, objetivarla. Se pone de manifiesto y toma partido.

 

2.   El narrador, sujeto de la enunciación, da la palabra a los personajes para que narren pero interfiere en sus relatos. No  cede la autonomía al sujeto del enunciado. Lo anterior  permite afirmar que el sujeto de la enunciación es  homólogo al sujeto del enunciado y al destinatario. Es decir se presenta una contradicción entre el modo de la narración y los puntos de vista de las voces narrativas. Esta ambigüedad permite establecer otros elementos del relato, tanto al nivel de la expresión como el conceptual, que explican la estructura del cuento y su sentido.

 

Cocorí se estructuró formalmente como un cuento maravilloso (de hadas) moderno.

 

Los cuentos de hadas o maravillosos se estructuran de la siguiente manera: Parten de una situación inicial negativa, donde el héroe se rebela contra lo establecido. Se presenta como necesitado, en crisis con la sociedad  o consigo mismo y rompe el contrato (lo preestablecido). Sale  a "correr mundo" en búsqueda  de respuestas; es  como un  proceso de iniciación para concluir restituyendo el contrato. La situación final es el triunfo  no del héroe sino de lo establecido. Para ello el héroe  es sometido a dos momentos estructurales importantes: una prueba particular y otra fundamental. En la primera  se pone a prueba  las virtudes morales del personaje y en la segunda su heroicidad maravillosa, luego que es asistido por un elemento mágico obtenido en la prueba particular. Por ello hablamos de una iniciación: el héroe se inicia en la vida. No conoce las leyes sociales y naturales y sale en busca de aventuras que le enseñen sobre lo desconocido. Al final comprende no sólo las leyes sociales y naturales sino que restablece  el orden social inicialmente puesto en duda.

Cocorí  así como el narrador  afirman constantemente:

 

"El mundo marcha de cabeza y yo soy un niño y no puedo comprenderlo".1

 

 

"A Cocorí se le cayó el alma  a los pies. ¡Cien años! ¿Cómo podría esperar cien años en un mundo patas arriba?"2

 

Una pregunta sale a rodar tierras es el título del capítulo IV. Expresamente el autor titula así el momento en que el héroe viaja a la selva por respuesta a su pregunta.

 

La prueba  particular la tuvo, el héroe, cuando ayudó a doña Modorra que estaba patas arriba. Este acto de bondad le permite hacerse merecedor  de un elemento mágico, en este caso una aliada: doña Modorra que le acompañará  en su viaje. Y al narrador, una voz para dar consejos y explicaciones acerca de la vida  y sus peligros. Otro aliado será el monito Tití quien le sirve de guía y le prevé, desde los árboles, de los peligros. Es elemento jocoso y si se quiere un contraste a la seriedad de la empresa de Cocorí.

 

La verosimilitud en el relato se mantiene dentro de lo maravilloso, salvo algunas intervenciones del narrador y algunas incongruencias disimuladas del relato, tales como: regreso de Cocorí, antes de conversar con la Bocaracá y el rosal plantado por mamá Drusila que no había prestado atención a las preguntas de su hijo y se mostraba despreocupada por sus inquisiciones. Cocorí visita primero los humanos y no obtiene  respuesta positiva de ellos. Luego acude a los animales más viejos, tampoco lo satisfacen. Es el cantor (la poesía) quien desde su primer encuentro, cuando regresaba con su monito, le adelanta parte de la respuesta a su enigma y al final le explica el sentido  correcto a su pregunta. El afán de Cocorí de indagar en seres viejos la esencia de la vida, cuando  se entrevé que no está en ellos, pone de relieve  la tesis del relato de que la vida no está en la duración.

 

No hay intención, por parte del narrador de mostrar un mundo, una estructura amplia social o política, ni siquiera familiar; tampoco los personajes cobran interés psicológico. Todo lo contrario, lo mostrado es un motivo: lo efímero de la vida, la diferencia entre el vivir y el durar. De ahí que  el regreso de Cocorí antes de conversar con Talamanca, la bocaracá, cobra sentido. Nada podría, de acuerdo a la verosimilitud, adelantar en su conocimiento. El relato corría el riesgo de hacerse moroso y el  desenlace estaba abriéndose paso.

La brevedad del relato obedece más a necesidades estructurales que a una característica de él. Es una consecuencia y no un a priori. El cuento tiene un sentido en la intensidad, en la atmósfera impactante, en el elemento unitario que acapara el interés narracional y que se resuelve definitivamente ante el destinatario para producir un efecto. Es una estructura cerrada, acabada, única.

 

Un motivo tradicional como es la simbolización de la rosa como corta vida pero intensa y  con sentido, permite a Joaquín Gutiérrez Mangel, elaborar un bellísimo cuento maravilloso moderno de gran originalidad. La intertextualidad empleada permite la evolución de las formas genéricas y abre las posibilidades expresivas.

Se convierte así don Joaquín en el primer escritor en insertarse en el realismo maravilloso.

 

En 1972 Alfredo Cardona Peña publicó un libreo de cuentos que tituló Fábula Contada y por subtítulo Narrativa Fantástica1.

 

Es una serie de cuentos escritos en las tres modalidades: Lo Maravilloso, lo extraño y lo fantástico. Este último cuanta con más representaciones. Para nuestro gusto es el libro de cuentos sobre esas modalidades, mejor escritos en Costa Rica, por quien no solo conoce la naturaleza de ellas sino de la obra literaria. Véase la idea que posee el narrador de la literatura:

 

"Entró en el apasionante mundo de la creación, completamente al margen de la realidad inmediata, envuelto en una fantasía que le dictaba sus símbolos y enajenaba su voluntad."2

 

Como muestra de esa colección comentaremos un cuento de cada una de las modalidades.

 

 

Algunas muestras de la Narrativa Fantástica

 

 

El primer cuento que inicia el libro se llama La otra muerte y representa la modalidad de lo extraño.

 

La Si tiene por escenario una sala médica. Los médicos dan por muerto a un hombre y lo envían a la morgue. Un narrador indica al lector los detalles de ese personaje y lo describe vivo, oye, siente y piensa, pero sin movimientos ni muestras de vida. Hasta ahí hay una Si negativa: muerte declarada de un agente, del que será protagonista de la historia. No. Todo regido por las LN. Oye al camillero y al doctor cuando lo envía a la morgue y las órdenes que da, así como la preocupación del encargado de ese departamento por los sucesos ocurridos recientemente. En ese lugar aparece un monstruo que se chupa los ojos de los  muertos. Primer elemento que pertenece a las LS. El muerto en apariencia se estremece al oír esa historia.


El hombre muerto-vivo es llevado a la morgue y ahí lo dejan entre doce más. El era el número trece(¿?), otro indicio de LS. Luego ve un hombre gordo y calvo erguirse, pero el narrador da una explicación del movimiento. Poco después escucha el limar de una cerradura y adivina el jadear de un hombre. El narrador se detiene a describir en detalle el encuentro del "bulto" y el muerto-vivo. La sombra comienza su macabro botín por el cadáver de una mujer gorda e insiste el narrador en detallar la tétrica escena y el hombre muerto-vivo ve acercarse al monstruo a su lápida. Tal es su pavor que de su boca sale un grito despavorido. Llegan los trabajadores del hospital y descubren los hechos y dan muerte al monstruo cuando huía de la morgue a balazos. El hombre muerto, se levantó de su lecho, despavorido y fue llevado ante los médicos. Aquí viene la explicación dada por el narrador. El hombre había tenido por la mañana una conmoción cerebral y sobrevino la muerte aparente con abolición temporal de las facultades fisiológicas. El monstruo era un loco del hospital psiquiátrico vecino que había trabajado cuando joven como pescador y era campeón en chupar ostras.

 

La Sf es positiva, el hombre recupera la salud y se casa y hasta tuvo un hijo que llamó Lázaro en recuerdo de esa ingrata pesadilla.

 

Las LS participan del inicio del proceso degradado del personaje hasta que éste grita y logra volver a las LN. La Sf, es positiva y de mejoramiento.

 

Es el típico cuento de la modalidad de lo extraño.

 

 

   

Se parte de una Si negativa. El agente sufre una conmoción cerebral. Sucede una conducta equivocada de los médicos Pp (error) y entonces declaran al hombre muerto. Lo envían a la morgue. Se funden los dos planos el de las LN (leyes naturales)y las LS (leyes sobrenaturales). Aquí aparece el elemento mágico   , el monstruo-loco. Gracias a él, el hombre- muerto recobra las facultades fisiológicas, Pf (recuperación)  y se da una explicación racional. Las LN vuelven a su estado de preponderancia  y se llega a la Sf+. Ahí termina el cuento.

 

La modalidad maravillosa

 

 

Trompetas y gallos

 

La Si de este cuento la ocupa un viejito campesino, fabuloso y cavilador que se impresionó al leer las predicciones de San Marcos del fin del mundo en su Capítulo XII. Velad porque no sabréis cuando vendrá el señor de la casa: a la tarde, a la medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer. Señaló "al canto del gallo". Consideró al gallo como un telegrafista que pasa la señal a otro galle y así sucesivamente por toda la tierra hasta llegar al Gran Gallo o Gallo Sagrado, el último en recibir el mensaje. Este es enorme, tiene un plumaje blanco y su cola mide varios kilómetros pues recibe una pluma por cada canto que entra en sus oídos. Guarda en una gran gruta todos los mensajes y el día del fin del mundo sonará una trompeta anunciando ese momento, como lo dijo San Mateo en el capítulo XIV.

 

Comenzó, el viejito a comprar gallos y los cuidaba como hijos. Cuando murió el Señor lo premió y lo llevó a un cirro antiquísimo que convirtió en catedral. En la nave central puso, en cañas de oro, miles de gallos bellísimos. Cantaban como ninguna otra ave, bellas melodías. El viejito de dedicó a cuidarlos y dirigir sus conciertos.

 

Un día los ángeles discutieron si al viejecito debía llamársele "Director de la Trompeta del Juicio Final" o simplemente "Encargado de los carillones Celestes". Uno de ellos le pareció que el viejito había interpretado las Sagradas escrituras con poco respeto, entonces Dios condenó a ese ángel malicioso a bajar a la Tierra, convertido en macho impotente de gallinero y a no cantar, que es lo peor que le puede pasar a un gallo.

 

 

                                                                                         

Los cuentos viejos de María Leal de Noguera y otros ejemplos.

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María Leal de Noguera

 

LOS CUENTOS VIEJOS

 

 

María Leal de Noguera, otra maestra costarricense, oriunda de Santa Cruz de Guanacaste, también recogió, como Carmen Lyra, un grupo de cuentos populares durante algún tiempo, cuando trabajaba como educadora. Unos los oyó de de vecinos y algunos se los donaron alumnas suyas. Los inició a publicar a través, también de Joaquín Arcaya Monge en 1923 en El convivio de los niños. Son 14 cuentos y se incluyen cuentos de hadas y cuentos del Tío Conejo. Luego fue enviando otros cuentos hasta que en 1936, García Monge, en la segunda edición completa la colección de lo que hoy es su obra Los cuentos viejos.[1]

 

La colección la componen 24 cuentos. De ellos 14 pertenecen al modelo de cuentos de hadas, ya descrito y diez a la modalidad realista de Tío Conejo y de infracción-castigo que se estudiarán después. La lista es la siguiente:

 

Don Juan de Bijagual

La mano peluda

Los niños sin mamá

Bienvenido

Aventuras de un príncipe

El príncipe cabellos de oro

El príncipe tonto

Historia del hijo que dejó perdido el rey

La princesa Rana

Los dos compadres

Sultán y Visir

Los tres hijos del campesino

Lo que soñó Juan Tuntún

Historia del compadre que se sacó los ojos

Pejecito, Peje-Sapo

 

No es necesario realizar una descripción detallada de cada cuento como lo hicimos en el corpus anterior. Pero sí señalaremos algunas diferencias sutiles de la recepción y trascripción de estos cuentos de hadas con respecto a otras versiones de ellos.

 

Las Si no ofrecen diferencias. Son negativas, se dan al comienzo de los cuentos. Presentan necesidades económicas carencias morales, en algunos casos. Hay más énfasis en los tres príncipes que salen a rodar mundo. El bosque sigue teniendo importancia como espacio de aparición de lo sobrenatural. Los agentes también suelen ser campesinos, jóvenes tontos pero buenos y algo nuevo, aparecen mujeres como agentes protagónicos en algunos de ellos, como en el caso de La mano peluda

 

"Éste era un viejecito que tenía tres hijas muy lindas; pero la menor era aún más bella porque tenía buen corazón y era muy humilde."

No faltan los niños huérfanos como agentes, como: Los niños sin mamá, Bienvenido e Historia del hijo que dejó perdido el rey:

 

"Estos eran dos muchachitos, mujer y varón, que no tenían mamá. Vivían íngrimos con el papá en un lugar muy aparatado de la ciudad."

 

La Sf es la misma en todos ellos. Los agentes buenos triunfan y los malos fracasan y son castigados. Se restituye el código. Existen bodas pomposas, se dan metamorfosis de algunos personajes como en el caso de la Rana que resulta ser una princesa o la mano peluda que era un príncipe hermoso y rico.

 

En los procesos es donde ocurren un poco más los cambios, sobre todo en los elementos mágicos y en las Pp y la Pf. Existen más L-V y T-C realizadas por los héroes pero con gran ayuda de aliados. Aparecen elementos mágicos que antes no lo hacían. Por ejemplo los gigantes malos, los negros malagradecidos y traidores. En algunos sí existen las hadas y los enanos. También las figuras religiosas forman parte de los aliados que recompensan en la Pp a los buenos.

 

Hay una injerencia importante que sorprende. Es la aparición del personaje Tío Conejo como elemento mágico, como aliado del héroe tonto y que logra recompensarlo por el beneficio que recibió de Juan en la Pp. Otra injerencia ocurre con la participación en un relato de un personaje propio de una leyenda: El cadejos. Este cuento no es de hadas sino de infracción-castigo que se le da a una mujer que infringe el código moral cuando salía de noche de su hogar y visitaba a sus vecinos y llegaba tarde a su casa, a pesar de que era sola.

 

Estos cuentos como los anteriores muestran un código explícito de racismo y machismo. Ni siquiera es sutil sino abierto y claro. Esto también era característico de los cuentos analizados anteriormente.

 

Los actos de violencia, asesinatos, muertes de gigantes (se hacen picadillo) se dan con mucha frecuencia y también en forma patente.

 

Algunos elementos mágicos como el saco mágico donde entraban todos los objetos, cosas o personas también aparece, la cabellera de una niña sustituye a los dedos del joven en La flor del Olivar pero hay otros nuevos como el caballito de oro, el violín, la capa que lo hacía invisible, la espada mágica, los cuernos producto de unas frutas y la curación mediante el baño (el agua), la palabra empeñada, los carneros, las gotas de esperma, el chilillo, una rosa, etc.  

 

Estos cuentos viejos presentan procesos con más aventuras y con verdaderas luchas contra gigantes y algo nuevo ocurren con alguna frecuencia los encuentros y los reconocimientos y lo más insólito una princesa se rebela contra su padre el rey y decide casarse con el jardinero de palacio que es muy pobre y campesino. El padre la echa de palacio pero al final se descubre que el joven era un príncipe rico y de grandes poderes. Los perdona y los recibe en su palacio con alegría. El cuento lleva por nombre El príncipe cabellos de oro.

 

Por lo demás Los cuentos viejos pertenecen a la modalidad maravillosa y la variedad de cuentos de hadas y por supuesto consolidan la estructura de consolación que explicaremos en los capítulos siguientes.

 

Estos Cuentos Viejos presentan procesos con más aventuras y con verdaderas luchas contra gigantes y algo nuevo ocurren con alguna frecuencia los encuentros y los reconocimientos y lo más insólito una princesa se rebela contra su padre el rey y decide casarse con el jardinero de palacio que es muy pobre y campesino. El padre la echa de palacio pero al final se descubre que el joven era un príncipe rico y de grandes poderes. Los perdona y los recibe en su palacio con alegría. El cuento lleva por nombre El príncipe cabellos de oro.

 

"-Padre mío, no le neguéis mi mano este joven porque me darías la muerte; ¡yo le amo tanto que tampoco podría vivir sin él!

El rey se puso pálido, no se sabe si era de ira o de espanto; pero es el caso que tuvo que sostenerse del sillón para no caerse. Las palabras se le ahogaban en la garganta y tuvieron que darle agua para que le bajara el torozón que se le hizo.

Al fin pudo hablar:

-Apártate de aquí, muchacha, con tu mendigo; acabo de creer que estás rematadamente loca; de hoy en adelante no tendrás derecho al título de princesa, a nadie digas que eres hija mía porque me avergüenzas.

Ordeno luego a unos criados que los llevaron al rancho de las gallinas para que ahí siguieran viviendo y para castigarla por semejante desacato. Luego hizo venir al cura para que los casara y el pobre tuvo que hacer la ceremonia en el gallinero. Mientras tanto, las otras princesas se burlaban de la pobrecita y le hacían muecas."1

 

Trascribí la cita completa para que se observe con claridad las implicaciones de esta trasgresión de la muchacha y el castigo a que se hace merecedora por ello. En primer lugar es el uno de los casos que con frecuencia ocurren en otros cuentos que se derivan de los cuentos de hadas y que se consolidan en las leyendas. Es el caso de la mujer que se ausenta de su casa por las noches y es asustada al llegar a su casa y encontrarse con el Cadejos en su cama, El cadejos del Cadejal, lo mismo ocurre con el cuento La cucarachita Mandinga de Carmen Lyra o la versión llamada La Hormiguita. En él el castigo lo recibe el ratón Pérez por desobediencia a un mandato, pero al final la que sufre es la viuda, la cucarachita o la hormiguita y ello las degrada. Estos cuentos se estructuran de la siguiente manera:

 

Se parte de una situación inicial estable, pero con indicios de agentes un tanto rebeldes. Esto permite al narrador someterlos a una prohibición, a veces explícita y en otras ocasiones entendida, aceptada por todos y considerada como perteneciente al código moral inquebrantable. Es el caso de la desobediencia, o el mal comportamiento, para citar solo dos casos. El agente infringe con su conducta una norma moral y es castigada, a veces con la muerte y en otras con el escarmiento. Los castigos suelen ser de diferente naturaleza. Unos son leves y otros muy graves, según la falta moral que cometen. Van desde un fracaso en una aventura hasta la conversión eterna en seres desgraciados. Esto ocurre como luego veremos en el caso de las leyendas, tales como La Llorona, El Cadejos, La Tule Vieja, etc.

 

En algunos casos sucede que al final del cuento los personajes trasgresores se transforman en príncipes y seres muy ricos y entonces los padres los perdonan y se arrepienten del castigo y todo vuelve a la "normalidad". Hay ejemplos de castigos muy determinantes como la misma muerte del infractor (sobre todo si es malo) y otros donde el arrepentimiento es suficiente y los agentes vuelven al redil y los pastores los aceptan gustosos, siempre que no se aparten del código nuevamente. Al final la Sf es positiva. Pero existen, sobre todo en las leyendas ejemplos donde el castigo es eterno y permanece así como ejemplo para que nadie más vuelva a cometen el mismo error que ellos. Es una especie de testigo, testimonio, de lo mal que le puede resultar a quien se aparte del código.

 

 

Un esquema de estos cuentos sirve para sintetizarlos:



[1] Leal de Noguera, María. Cuentos Viejos. Editorial Costa Rica, San José, 2004.

1 Leal de Noguera, María. Ob. Cit. , pp. 148-149.

                                                                                                

Como se puede observar no aparece la  Pp y tampoco la Pf. En vez de ellas se presenta el "Desacato"  y el  "Castigo". La Si deja de ser positiva y se convierte en negativa para los personajes pero no para la moral, pues ésta solo se puso en duda y fue reprimida. Siempre prevalecerá el éxito del código. No importa que los agentes sufran o mueran si el ejemplo sirve para moralizar y ajustar (alienar) a los agentes a vivir dentro de esa normativa moral. Por eso se sigue manteniendo la misma estructura de consolación y la fórmula de Greimas:

 

A+   Vs   A-

 

Otro ejemplo de este modelo en los Cuentos viejos, es El Cadejos del cadejal, donde se castiga también a una mujer.

 

Empieza así el cuento:

 

"Esta era una viejecita que vivía sola en su choza, tenía la mala acostumbre de irse por las noches a la vecindad. Volvía muy tarde, y como venía cansada se acostaba sin sacudir la cama ni encomendarse a Dios."

 

 

 Obsérvese que su falta es insignificante: irse a la vecindad y llegar tarde y no encomendarse a Dios. Si era viejita y además sola, pareciera que la falta es más moral que otra cosa. El castigo a que se hace merecedora es encontrar a su llegada al Cadejos en su cama. Luego acude a varios animales para que le ahuyente ese espanto pero no es sino hasta que acude a Tío Conejo que se convierte en su aliado y logra vencer al Cadejos, cuando se corrige y restituye el código.

 

En estos cuentos no se hace necesario el elemento mágico, basta el castigo. Por eso no aparecen las LS y si ello ocurriera, sería para acentuar el castigo como en el caso de algunas leyendas.

 

Observemos la estructura anterior, aplicada en las leyendas costarricenses:

 

Es un relato que presenta una Si relativamente positiva, igual que los cuentos del modelo anterior y sucede como en ellos que un personaje, mujer u hombre se rebelan contra el código establecido y cometen un error único o reiterado, hasta que un ser cercano a ellos, el padre, la madre, la viejita, la abuela, el cura, etc. le castiga pero de tal manera que ese castigo corresponde más a una maldición, un castigo eterno y desde luego así sucede. La maldición suele introducir los elementos sobrenaturales, hay metamorfosis en los personajes que se convierten en seres imaginarios horribles y tienen por trabajo  asustar y regresar a los personajes que como ellos incurren en violar el código social moral. Así sucede con quienes tienen los vicios del alcohol, los mujeriegos, los vagabundos, los jugadores y trasnochadores, las mujeres que se entregan a los placeres del cuerpo, las egoístas las malas hijas. etc.

 

Son maravillosas porque el narratario acepta como algo natural ese tipo de castigo y lo cree, no duda de su efectividad sobre todo para corregir a los "descarriados" y no necesita ninguna explicación. Lo mismo sucede con el lector social que crea sus propias versiones de la leyenda y las ejemplifica con historias "reales", según ellos. Es la magia de la fe y la superstición y la explicación mítico-religiosa a lo que se sale de su verdad restringida del escaso conocimiento que posee.

 

Hay leyendas de todo tipo y todas ofrecen el modelo siguiente:

  

 

                       

Obsérvese que es en la Pp (maldición) donde aparece el elemento mágico (metamorfosis) que lleva al personaje al sufrimiento  eterno. Por ello la Sf es negativa, degradada. Lo importante es que el código moral permanece inquebrantable.

 

Los misioneros españoles encontraron en la leyenda una forma ideal para convertir a los indígenas a su catolicismo y utilizaron la estructura anterior para esos fines. La leyenda de La Virgen de Los Ángeles es un ejemplo típico.

 

Se parte de una Si negativa (indios paganos) que viven en Desacato con el "verdadero Dios" y en vez de castigarlos con maldiciones le ofrecen, a través del elemento mágico, sobrenatural,  un ser religioso (la Virgen, sobre todo), su corrección para que sean felices.

 

Por eso terminan en una Sf positiva.

 

El modelo es una variante del anterior y se formaliza así:                                                                                  

                                                

           

 

El modelo varía según sean las intenciones de los  creadores iniciales pero la estructura moral es la misma: Regresar al código. En el segundo modelo lo que cambia es un elemento del código (el Cadejos por la Virgen) y así los personajes tendrán felicidad eterna en vez de castigo moralizante.

 

Elías Zeledón Cartín dividió las leyendas costarricenses así:

 

1. Leyendas de la tierra, los animales y las cosas

 

2. Leyendas de la religión

 

3. Leyendas de la magia

 

Fácilmente se observa que esta clasificación es temática. Obedecen a la preposición  "de", "sobre", "acerca de": Leyendas sobre la magia, etc. Este tipo de de divisiones conduce a error y no son adecuadas. Si el lector escoge una leyenda del primer tipo como La leyenda del Cerro de las Cruces se dará cuenta que la religión católica es el centro de la misma con su mezcla de superstición y miedo. Las tipificaciones deben obedecer más a la estructura de la leyenda o al tipo de Desacato, y la maldición o castigo que se impone u otros elementos formales diferenciadores de ellas.

La modalidad maravillosa de los cuentos populares

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El objetivo principal de este capítulo es delimitar un género al cual se podría adscribir el modelo de cuento elaborado en el capítulo anterior. Partimos de la hipótesis que afirma que los cuentos populares, tradicionales, fantásticos, de hadas, no importa el nombre que hayan recibido, pertenecen a la modalidad maravillosa.

 

A pesar de que utilizamos básicamente la teoría de Z. Todorov y Róger Caillois, somos del criterio de que la nominación "lo maravilloso", "lo extraño" y "lo fantástico" no son propiamente géneros sino modalidades de la literatura en general: son cuatro las modalidades, la realista, la maravillosa, la extraña y la fantástica y las cuatro se han manifestado desde los inicios de la literatura, algunas más y otras menos. Las cuatro tienen que ver con el verosímil interno del texto, las leyes de ese código, sus relaciones y la apelación al narratario.

 

El diccionario relaciona "maravilloso" con maravillar y este con maravilla y todos ellos con las palabras "extraordinario" y "admirable". Lo maravilloso sería lo digno de verse: el asombro.

 

Enzo Petrini1 en su libro Estudio de la literatura juvenil, parcializa lo maravilloso a la esfera de los niños y lo define como aquello que causa estupor, que maravilla y que es propio de la mente infantil:

 

"Lo maravilloso, o sea todo lo que despierta estupor, maravilla, lo que supone una irrupción en la realidad corriente, en la que no hay las cosas extraordinarias que aman los niños."2

 

Solo dos acotaciones: no es conveniente invocar la palabra que pretende definirse en la definición y no estamos de acuerdo que lo maravilloso sea propio de la condición infantil o solo amado por los niños. No hay edad en el aprecio de la literatura sin importar su modalidad aunque sí existe el gusto literario que tiene que ver más con la cultura en general y la ideología en particular, de las personas.

 

Otros pensadores como Freud y Marcuse achacan lo maravilloso a poderes libidinosos:

 

"Fantasía es lo que está protegido de las esferas culturales y permanece ligado al principio del placer. Lo fantástico queda pues, fuera de lo útil, para permanecer ligado a la satisfacción libidinosa en forma más o menos inconsciente y sublimada. En este sentido, al permanecer libre de las alteraciones culturales, no hay por qué distinguir entre niños campesinos y niños ciudadanos, ya que el imperio de lo libido es universal y lo fantástico como tal tendrá validez para todos."1

 

Lo maravilloso así visto pertenece al inconsciente libidinoso y se ubica fuera de la cultura. Es común a todos los hombres y se mantiene reprimido. El hombre no debe permitir que lo maravilloso invada el inconsciente. Se parece mucho a la conceptualización de los surrealistas. Ellos también dividen el mundo en dos niveles: el real concreto, lógico-empírico y el irreal fantástico y sublime. El arte de ellos pretende un equilibrio entre los dos niveles, la coexistencia armónica de ambos como una  unidad indisoluble e inexplicable. Con estas dos categorías se acercan a las dos regiones de los freudianos: el consciente y el inconsciente. La realidad imaginada existe más allá de la realidad concreta y se presenta en ambas interpretaciones como algo racional. A esta posición psicologista se oponen tanto Alejo Carpentier como Galvano Della Volpe.2

 

Carpentier los ataca al anteponer la vivencia hispanoamericana en tierras de Haití:

 

"Lo maravilloso, buscado a través de los viejos clisés de la selva de Broceliandia, de los caballeros de la Mesa redonda del encantador Merlín y del ciclo de Arturo. Lo maravilloso pobremente sugerido por los oficios y las deformidades de los personajes de feria...Lo maravilloso, reuniéndose objetos que para nada suelen encontrarse: la vieja y embustera historia del encuentro fortuito del paraguas y la máquina de coser sobre una mesa de disección, generador de las cucharas de león en la pelvis de una viuda, de las exposiciones surrealistas."3

 

Para él lo maravilloso está en la realidad concreta, en el milagro, en la fe:

 

 "en la ampliación de las escalas y categorías de la realidad, percibidas con particular intensidad en virtud de una exaltación del espíritu que lo conduce a un modo de estado límite". 4

 

Insiste Alejo Carpentier en la visión particular del objeto, en la naturaleza del espectador que se enfrenta a un objeto. El que es capaz de descubrir lo maravilloso oculto al común de la gente.5

 

Galvano Della Volpe habla de dos clases de maravilloso: lo poético-creíble y lo impoético-increíble (tal el caso del Deux ex machina). El primero se destaca por su carácter racional, intelectualmente coherente y niega la posibilidad de un "universal fantástico"1 Vuelve a colocar lo maravilloso en un lugar opuesto a los  surrealistas: en la razón, en el contraste de lo múltiple caótico, en las imágenes. No en un exceso de locura.

 

Por su parte Kafka se coloca en este mismo plano cuando afirma:

 

"Edschid sostiene que introduje hábilmente lo maravilloso en los hechos cotidianos. Es un grave error. Lo cotidiano en sí ya es maravilloso. No hago sino consignarlo. Es posible que yo ilumine un poco las cosas, como el proyectar una escena en la penumbra. Pero no, esto no es cierto. En la realidad, la escena no está completamente oscura, sino iluminada por el gran día. Pero esto es por los hombres que cierran los ojos y ven tan poco."2

 

Carlos Santander en el ensayo Lo maravilloso en la obra de Alejo Carpentier señala:

 

"Una segunda realidad que opera desde el asombro, capaz de estimular la imaginación y despertar una actitud voluntariosa."3

 

Y explica con palabras de Arnold Hausser lo que entiende por esa segunda realidad:

 

"Segunda realidad que, aunque inseparadamente fundida con la realidad ordinaria es, sin embargo, tan diferente de ella que solo podremos hacer aserciones negativas a su respecto y referirnos a los vanos y huecos en nuestra experiencia como prueba de que existe."4

 

Róger Caillois se preocupa por distinguir lo maravilloso, presente en los cuentos de hadas, de lo fantástico.

 

"El mundo de las hadas es un universo maravilloso que se añade al mundo real sin atentar contra él ni destruir su coherencia (...) lo fantástico, al contrario, manifiesta un escándalo, una rajadura, una irrupción insólita, casi insoportable en el mundo real (...) dicho de otro modo, el mundo de las hadas y el mundo real se interpretan sin choque ni conflicto."1

 

Caillois confiere mucha importancia a las leyes naturales (reales) y las sobrenaturales (irreales), y sobre todo a la armonía entre los dos niveles. El lector no ofrece alteración alguna por la convivencia entre esas leyes. Esto es lo más importante para definir lo maravilloso. El verosímil interno del texto se da precisamente por ese código de leyes que comparten el mundo narrado. El narratario, esté o no representado por una categoría similar al niño, al joven o al adulto acepta ese verosímil como posible, real y no se inmuta por la calidad de los acontecimientos o los hechos sobrenaturales que ocurran. Todo es diseñado para que así sea y nadie se extrañe. Por supuesto el lector social acepta el código, lo comparte y lo disfruta.

 

Dice Caillois:

 

"El cuento de hadas sucede en un mundo donde el encantamiento se da por descontado y donde la magia es la regla."

 

Hace una distinción entre: cuento de hadas, narración fantástica y ciencia-ficción. Los delimita y establece las relaciones históricas de cada uno de ellos.

 

Por último y no por ser menos importante, todo lo contrario por ser el más analítico, Z. Todorov, dedica gran parte de su libro Introducción a la literatura fantástica a estudiar lo maravilloso, lo extraño y lo fantástico. Este último recibe mayor atención. Lo primero que hace es situar lo maravilloso en el tiempo:

 

"Lo maravilloso corresponde a un fenómeno desconocido, aún no visto, por venir: por consiguiente a un futuro."2

 

"Lo maravilloso" no puede recibir una explicación por parte del lector porque de ser así se convierte en lo "extraño". Está fuera de las leyes del presente. Las leyes de lo maravilloso se oponen a las leyes de lo natural. En lo maravilloso suceden acontecimientos que bajo las leyes naturales no pueden ocurrir (por lo menos en el presente). Bajo este concepto clasifica los relatos maravillosos en:

 

Tipos codificados de lo maravilloso

 

1. Se podrá hablar, en primer lugar, de un maravilloso hiperbólico. En este caso, los fenómenos son sobrenaturales, solo por sus dimensiones, superiores a los que nos resultan familiares.

2. Bastante próximos a esta primera variedad de lo maravilloso encontramos lo maravilloso exótico. Se relatan allí acontecimientos sobrenaturales sin presentarlos como tales.

 

3. Una tercera variedad de lo maravilloso podría ser instrumental. Apareen aquí pequeños gadgets, adelantos técnicos irrealizables en la época descrita, pero después de todo perfectamente posibles.

 

4. Lo maravilloso instrumental nos llevó cerca de lo que se llamaba en Francia, en el siglo XIX, lo maravilloso científico y que hoy se denomina ciencia-ficción. Aquí, lo sobrenatural está explicado de manera racional, pero a partir de leyes que la ciencia contemporánea no reconoce.

 

A todas estas variedades de lo maravilloso "excusado", justificado, se opone lo maravilloso puro, que no se explica de ninguna manera."

Establece así dos categorías de lo maravilloso:

 

1. Lo maravilloso puro

 

2. Lo maravilloso justificado

 

También se destacan dos tipos de leyes:

 

1. Leyes naturales: LN

 

2. Leyes sobrenaturales: LS

 

Con estos conceptos y la reacción del narratario, define Z Todorov lo maravilloso así:

 

"Lo maravilloso, por el contrario, habrá de caracterizarse exclusivamente por la existencia de hechos sobrenaturales, sin implicar la reacción que provocan en los personajes."

 

En síntesis, podemos establecer algunos rasgos con los cuales delimitar la modalidad maravillosa.

 

1. Naturaleza de los acontecimientos: se presentan bajo dos planos de leyes naturales  y leyes sobrenaturales que simbolizamos LN y LS. Esto es, los dos planos conviven simultáneamente y nunca entran en contradicción. Ese es su código de verosimilitud.

 

2. Visión del narrador: se da desde una visión no personal. Es la llamada omnisciente. Es distanciada y objetiva (no interviene en lo narrado), coloca los acontecimientos en lugares indeterminados al igual que en un tiempo pasado indefinido.

 

3. Narratario. La particular impersonalidad de la visión crea un narratario creyente, lleno de fe, candoroso y que no ofrece la menor duda de lo que escucha. No lo enjuicia. Entra en armonía con el verosímil del relato.

 

De esta manera el realismo mágico viene a ser la fusión de lo ordinario y lo extraordinario. La tensión dialéctica entre lo natural y lo sobrenatural es solo aparente. No ofrecen contradicción. Los dos planos se complementan. Por esto en los cuentos de hadas la Pp es causa de la Pf.  Ambas se necesitan.

 

 

Los hechos sobrenaturales, la actitud del narratario, los dos planos de leyes y la visión, permiten llegar a un concepto de lo maravilloso con el cual podemos inscribir los cuentos analizados como una variedad de esa modalidad. La definición la configuramos así:

 

Los relatos maravillosos presentan un código verosímil donde la fusión de los planos, real y sobrenatural,  se dan en un todo armónico capaz de ser asimilado sin la menor alteración por parte del receptor.

 

En ellos los acontecimientos llamados sobrenaturales dejan de serlo y se aceptan como reales por lo tanto no agreden las leyes naturales y menos alteran la conciencia del receptor.

 

Un esquema puede ser útil para explicar ese verosímil de la modalidad maravillosa ejemplificada en los cuentos de hadas.

 

 

 

Si se observa el gráfico anterior, notamos como en la Si- no aparecen las LS sino hasta que sucede la Pp. Es en este momento donde el héroe obtiene el elemento mágico. De este momento en adelante comienzan a aparecer las LS, entonces los dos planos se funden en uno solo y es en la Pf donde el héroe utiliza los poderes mágicos y resuelve favorablemente, ya sea por L-V o T-C, los obstáculos y así llega a la Si+. Los cuentos de hadas son un ejemplo de la modalidad maravillosa.

La modalidad maravillosa existe desde los inicios de la humanidad y se da en los tres los géneros: Épica, lírica y dramática. Comienza con el mito, los libros sagrados, las epopeyas, la lírica y las formas dramáticas: comedia y tragedia. También se encuentran en variantes de la épica como la novela, el cuento y la leyenda. Lo mismo ocurre con las restantes modalidades: la realista, lo extraño y lo fantástico.

 

La modalidad realista es la más conocida en la literatura costarricense. Su verosímil se parece mucho a la realidad natural aunque sea una creación distinta a ella. Es fácil de reconocerla porque las LS no aparecen en esa modalidad.

 

La modalidad de lo extraño se aleja un poco de lo real porque en ella aparecen hechos que al inicio y aún dentro del desarrollo del texto el destinatario se codifica como sorprendido, dudoso, extrañado de esos actos o fenómenos que aparecen en la obra sin permitir una comprensión de su naturaleza y la irrupción en el mundo real. Sorprende también al lector social y crean en él una actitud de sorpresa. No es sino al final cuando el destinatario se percata, por explicaciones del mismo narrador que lo sorprendente, lo sobrenatural no es sino un sueño del personaje, una alteración de su mente u de otra naturaleza. Lo cierto es que se aclara todo lo ocurrido racionalmente y las LN prevalecen y Por supuesto el lector social acepta como válida la explicación.

 

La modalidad fantástica por el contrario no ofrece al destinatario y por ello al lector social sobre la existencia de las LS y su intervención en las LN. Deja la duda y no existe ninguna explicación racional de los hechos sobrenaturales. El lector se ve sorprendido, agredido y tiene la posibilidad de imaginar las hipótesis más variadas a tales hechos tan dispares y de racionalidades opuestas. El verosímil del texto configura esa modalidad y como tal la ofrece al lector social.

 

Algunos ejemplos de libros antiguos religiosos

 

El Gilgamesh:

 

 

"Poema de Gilgamesh, importante obra literaria sumeria, escrita en caracteres cuneiformes sobre doce tablillas o cantos de arcilla alrededor del año 2000 a.C. Este poema heroico recibe el nombre de su héroe, Gilgamesh, un despótico rey de Babilonia que gobernó en la ciudad de Uruk, conocida en la Biblia como Erech (actual Warka, en Irak). Según la leyenda, los dioses escuchan las oraciones de los oprimidos ciudadanos de Uruk y envían a un hombre salvaje y brutal, Enkidu, que reta a Gilgamesh a una lucha sin tregua. Concluida la batalla, sin que ninguno de los contendientes resulte claramente victorioso, Gilgamesh y Enkidu se hacen grandes amigos. Emprenden viaje juntos y comparten numerosas aventuras. Los relatos sobre su heroísmo y valentía al enfrentarse con bestias peligrosas se difundieron por muchos países.

Cuando los dos viajeros regresan a Uruk, Astarté, diosa protectora de la ciudad, proclama su amor por Gilgamesh. Éste la rechaza y la diosa envía al Toro del Cielo para destruir la ciudad. Gilgamesh y Enkidu dan muerte al toro y, como castigo por participar en esta hazaña, los dioses condenan a muerte a Enkidu. Tras su muerte, Gilgamesh recurre al sabio Utnapishtim para descubrir el secreto de la inmortalidad. El sabio le cuenta la historia de una gran inundación (cuyos detalles son tan similares a los posteriores relatos bíblicos sobre el diluvio que han despertado el interés de los especialistas). Tras muchas vacilaciones, Utnapishtim revela a Gilgamesh que la planta que confiere la eterna juventud se encuentra en las profundidades del mar. Gilgamesh se sumerge en las aguas y encuentra la planta, pero una serpiente se la roba en el camino de regreso y el héroe, desconsolado, regresa a Uruk para terminar sus días.

Esta saga fue ampliamente estudiada y traducida en la antigüedad. Algunos redactores bíblicos parecen haber inspirado su relato sobre la amistad entre David y Jonatán en la de Gilgamesh y Enkidu. Muchos escritores griegos introdujeron también elementos encontrados en esta epopeya en sus relatos épicos de luchas con dragones y en las historias que aluden a la estrecha amistad de Aquiles y Patroclo.

El texto no separa los versos, pero por el ritmo se calcula que pueden ser unos 3.500. Un tercio del material que se conserva se ha reconstruido a partir de fragmentos de traducciones o versiones posteriores (c. 1500 a.C.) neoasirias, babilónicas e hititas."1

 

Todo el poema es maravilloso y lleno de aventuras donde se ponen de manifiesto los dos planos (real y sobrenatural) en armonía. Aquí si podrá el lector encontrar las L-V  del héroe con dragones y otros seres increíbles. Hay un relato bellísimo que narra la aventura de la traída del fuego para dárselo a los hombres. Es un pajarito el  que se compromete a viajar con ese fin. Los sabios le dan, entre otros consejos, el ser precavido y no volar a velocidades grandes para evitar quemarse. El héroe-pájaro emprende el viaje y encuentra el fuego. Regresa con él y al llegar a la tierra y divisar la alegría de los hombres y otros animales, lleno de emoción y entusiasmo vuela con más prisa y producto de ello se le queman sus plumas. A pesar de ello entrega el fuego a los hombres. Otros muchos pajaritos por compasión se desprenden de una plumita y así el héroe vuelve a cubrirse de plumas con la alegría de tener siete colores. Entonces recibe el nombre "Siete colores". El lector encontrará en ese poema épico cantidad de relatos como el anterior.

 

 El Kalevala

 

Kalevala, epopeya nacional finlandesa escrita en versos octosílabos trocaicos. Kalevala es el nombre poético de Finlandia y significa 'Tierra de Kaleva' o 'tierra de héroes'. Este poema anónimo narra las aventuras de tres héroes legendarios finlandeses: Väinämöinen, Ilmarinen y Lemminkäinen. Los episodios más importantes narran los esfuerzos de Väinämöinen para casarse con la hija de Louhi, un héroe de las tierras septentrionales de Pohjola. Otro de los principales relatos cuenta las peripecias de los héroes para apoderarse del Sampo, un molino mágico que muele incesantemente sal, harina y oro para su propietario. El poema ofrece también un relato alegórico de la creación del mundo, la derrota del paganismo y la cristianización de Finlandia.

Los cantos en los que se basa el Kalevala se transmitieron por vía oral de generación en generación y no fueron escritos o publicados hasta el siglo XIX. En 1822, el escritor sueco-finés Zakarias Topelius el Viejo, recopiló y editó una serie de fragmentos. En 1835, el erudito finlandés Elias Lönnrot recopiló, editó y publicó unos 12.000 versos, y en 1849 se publicó una edición que contenía cerca de 23.000 versos. Entre las obras musicales basadas en esta epopeya destacan los poemas sinfónicos El regreso de Lemminkäinen 1895) y La hija de Pohjola (1906), del compositor finlandés Jan Sibelius.1

En este poema encontrará también el lector cantidad de relatos y aventuras de la modalidad maravillosa.2

 

El Ramayana

 

Ramayana (en sánscrito, 'Historia de Rama'), la menor de las dos grandes epopeyas en sánscrito de la India antigua; la mayor es el Mahabharata. Destaca por la riqueza de sus descripciones y su lenguaje poético, y consta de siete libros y unos 24.000 dísticos, traducidos a numerosas lenguas. Comenzó a escribirse probablemente durante el siglo III a.C. y es posible que el principio y el final se añadieran posteriormente. El Ramayana narra el nacimiento y la educación de Rama, príncipe y séptima encarnación del dios Visnú, y sus peripecias hasta conseguir la mano de Sita, con la que al final contrae matrimonio. Tras ser desplazado por uno de sus hermanos como legítimo heredero del trono de su padre, el rey Bharata, Rama parte al exilio en compañía de su mujer y de su otro hermano, Kakshmana. Sita es raptada por el rey demonio Ravana, que la lleva a su isla Lanka (Sri Lanka). Con la ayuda del rey mono Hanuman y un ejército de monos y osos, Rama consigue, tras una larga lucha, derrotar a Ravana y rescatar a Sita. Después recupera su trono y gobierna con sabiduría. En la posible addenda posterior, Sita es acusada de haber cometido adulterio durante su cautividad. Exiliada, a pesar de su inocencia, da a luz dos hijos gemelos de Rama, y recibe la protección del eremita Valmiki, supuesto autor del poema. Al cabo de muchos años Rama y Sita se reúnen de nuevo.

Aunque el Ramayana es esencialmente una obra profana, incorpora gran parte del material contenido en los libros sagrados védicos (ver Veda). Rama, Sita, Lakshmana y Hanuman son muy venerados como encarnación ideal del heroísmo principesco, la devoción conyugal y fraternal y la lealtad. La recitación del Ramayana se considera un acto religioso, y en toda la India y el Sureste asiático se escenifican fragmentos de esta gran epopeya. Conocido principalmente a través de traducciones y recensiones (la versión más famosa es la realizada por el poeta hindú del siglo XVI Tulsi Das), el Ramayana ejerció una enorme influencia en toda la literatura india posterior."1

 

El Popol Vuh es2 otro libro que ofrece al lector una modalidad maravillosa con gran cantidad de aventuras. Hasta la creación del mundo según los mayas. Lo mismo puede encontrarse en La Odisea de Homero y muchos otros libros sagrados y epopeyas más recientes.

 

Un tipo de lo maravilloso le representan como hemos venido diciéndolo, los cuentos de hadas. En las historias de la literatura se usan diferentes nombres para esa variante de cuentos: cuentos de hadas, cuentos para niños, cuentos infantiles, cuentos populares, cuentos folklóricos, cuentos maravillosos, cuentos fantásticos, cuentos de brujas, cuentos primitivos, etc. Por lo general esas nominaciones son de índole temática.

 

Los cuentos de hadas representan Un tipo de lo maravilloso, como hemos venido diciéndolo. En las historias de la literatura se usan diferentes nombres para esa variante de cuentos: cuentos de hadas, cuentos para niños, cuentos infantiles, cuentos populares, cuentos folklóricos, cuentos maravillosos, cuentos fantásticos, cuentos de brujas, cuentos primitivos, cuentos viejos, etc. Por lo general esas nominaciones son de índole temática.

 

Róger Caillois describe el mundo de las hadas así:

 

"El mundo de las hadas es un universo maravilloso que se añade al mundo real sin atentar contra él ni destruir su coherencia."3

 

 "El universo de lo maravilloso está naturalmente poblado de dragones, de unicornios y de hadas; los milagros y las metamorfosis son allí continuo; la varita mágica, de uso corriente; los talismanes, los genios, los elfos y animales agradecidos abundan; las madrinas, en el acto, colman los deseos de las huérfanas mentirosas. Además, este mundo encantado es armonioso, sin contradicción, no obstante fértil en peripecias, ya que conoce, él también, la lucha del bien y del mal: existen los genios malos y las hadas malas. Pero una vez aceptadas las propiedades singulares de esta sobrenaturaleza, todo permanece notablemente homogéneo."

 

  

                                               

 ANÁLISIS DE LAS Pp Y LAS Pf EN EL PARADIGMA DE LOS CUENTOS

Ambas son indispensables para el desarrollo de estos cuentos y la segunda depende de la primera. A pesar de ello la Pp es facultativa en aquellos casos en que la evidencia de la virtud es elocuente (niños, ancianos, o personajes descritos como tales en la Si. La importancia de la Pp es que gracias a ella y la resolución positiva, los personajes buenos obtienen el elemento mágico (poder sobrenatural). Con él están en condiciones de enfrentarse en la Pf, ya sea por T-C o L-V al enemigo y lograr la victoria. La Pp siempre estará antes de la Pf, pues es propiciadora para una acción posterior, es un prerrequisito de la Pf. En la Pp intervienen por lo menos dos personajes: el héroe y el donante. Cuando se trata de tres hermanos, los tres son sometidos a la prueba. Dos fracasan y uno tiene éxito, por lo general el menor. El donante siempre se presenta disfrazado y pone a prueba la virtud de los personajes. Generalmente es un favor que exige algún sacrificio de ellos: bondad, desprendimiento, solidaridad, compasión, etc. Una vez que el agente realiza satisfactoriamente la solicitud del donante, éste descubre su verdadera naturaleza y se convierte en deudor y promete ayudarle en su empresa. Le da uno o varios elementos mágicos: consejos, objetos, con los que resolverá la Pf. En los cuentos estudiados cuatro de ellos descartan la Pp por innecesaria:

 

1. Juan, el de la carguita de leña

2. La casita de las torrejas

3. La Negra y la Rubia

4. Salir con un domingo siete

 

Los ocho restantes evidencian una Pp muy clara de compasión. El agente bueno cumple satisfactoriamente con esta prueba, lo hace llevado por la conmiseración que despiertan en él los sufrimientos de los demás. Veamos las Pp de cada cuento.

 

El tonto de las adivinanzas

 

"Sintió lástima al pensar que la pobre Panda (yegua) iba a tener que ayunar. Entonces aunque le tenía mucha gana a la torta, la cogió y  se la dio a su yegua y él se comió un gallito de frijoles que bajó con bebida."

 

Uvieta

 

"Volvió a su casa y se puso a acomodar sus tarantines, cuando tun, tun, tun, en la puerta. Fue a ver quién era y se encontró con un viejito tembeleque y vuelto una calamidad. El viejito le pidió una limosna y él le dio uno de sus bollos".1

 

Juan, el de la carguita de leña

 

"Ella le dijo: -Mirá, Juan, aquí te traigo esta varillita de regalo. Es como un premio por lo sumiso que sos con tu mama."

 

Escomponte perinola

 

"Iba a echarse el primer bocado, cuando oyó que le dijeron

-¡Ave María Purísima!

Levantó los ojos y va viendo un viejito todo tulenquito hecho un pirrís, apoyado en un bordón. Tenía cuatro mechas canosas y una barbilla rala y que todo él inspiraba lástima. El viejito se le iban los ojos detrás del salchichón.

¡Sea por Dios! Y Juan Cacho tenía tanta hambre. Pero ¡Caray!, donde hay para uno hay para dos."

 

El Cotonudo

 "Entonces el Cotonudo reflexionó que era mejor morir tratando de sacar de apuros a un prójimo, que ahorcado, y le dijo que él estaba dispuesto a probar si era posible librarlo de semejante situación. Y diciendo y haciendo, se metió en la corriente y obligó al príncipe a dejarle el lugar. Este se sentó en la orilla a aguantar su destino."

 

La suegra del diablo

 

"Esto era encontrarse con la Tentación y el pobre al oír lo de las riquezas, hizo un   esfuerzo tan grande que levantó solo la tapadera."

 

La flor del olivar

 

"Por fin, el último hijo del rey, que era casi un niño, salió a buscar la flor del olivara. Tomó el mismo camino que sus hermanos y al llegar al río encontró a la mujer que lavaba y al niño que lloraba.

Preguntó por que lloraba el muchachito y la mujer le contestó que de hambre. Entonces el príncipe bajó de su caballo y buscó de lo mejor que había en sus alforjas y se lo dio a la pordiosera. En su tacita de plata vació la leche que traía en una botella, con sus propias manos desmigó uno de los panes que su madre la reina había amasado (esto es dudoso), puso el niño en su regazo y le dio con mucho cariño las sopas preparadas. Luego lo durmió, lo envolvió en su capa y lo acostó bajo un árbol."

 

El pájaro Dulce Encanto

 

"Al príncipe se le movió el corazón y pagó a unos para que fueran a comprar un buen ataúd y él en persona buscó al padre para que le cantara los responsos; fue a ayudar a abrir la sepultura y no siguió su camino sino hasta que dejó al otro tranquilo bajo tierra."

 

 

De los textos se desprende que la Pp obedece a los valores cristianos. La compasión, la caridad cristiana, el amor a los viejitos, etc., se ponen de manifiesto en todas ellas. Solo en aquellos casos donde los agentes poseen de forma evidente esas cualidades se prescinde de ella, por innecesario.

 

Cabe señalar que aparece un cuento donde la Pp no se da en la Si sino después de que el agente ha fracaso varias veces en su empresa. Se trata del cuento El Cotonudo, El héroe se somete a la Pp de sacrificio, movido por la compasión que despierta el sufrimiento de un joven. Prefiere ocupar su lugar a morir ahorcado. La Pp le proporciona la riqueza necesaria para aspirar a la boda con la princesa. Creemos que no es casual esta colocación en ese momento pues es cuando él decide suicidarse. Cuando los cuentos presentan un solo agente que debe realizar tres veces un mismo acontecimiento, antes de salir victorioso, puede ocurrir esta modalidad, pero siempre antes de la Pf. En los cuentos que presentan tres agentes eso no sucede ya que los hermanos mayores se encargan de mostrar el fracaso de los malos.

 

Un rasgo del narrador es el escogimiento de los aliados del héroe, encargado de someterlo a la Pp. Por regla general son representados por ancianos, muertos, príncipe, princesas, viejitos muy pobres y menesterosos que encarnan figuras importantes de la religión católica: Dios, La Virgen, San José, etc. También aparecen seres malos como el diablo, una bruja, etc., pero por lo general los aliados están representados por fuerzas benéficas y agradecidas que recuerdan las hadas madrinas de los cuentos  originales. La mayoría proviene de lo sobrenatural, ya sea porque ellos mismos ayuden al héroe en sus empresas o porque le donen elementos mágicos con los cuales superar la Pf. En general gozan de poderes maravillosos superiores a los humanos y premian a los buenos y castigan a los malos.

Algunos cuentos no presentan claramente al aliado, al donante, sino que es el azar, la casualidad quienes se encargan de ayudar al héroe. Este es el caso del cuento El tonto de las adivinanzas. Los resultados serán siempre los mismos.

 

La Pp establece el momento de fusión entre el mundo natural y el sobrenatural (maravilloso). Reviste al agente de poderes mágicos y sirve de introito a la gran prueba, la Pf.

 

El tipo de regalos mágicos que presentan estos cuentos es muy variado. Van desde unos simples y efectivos consejos hasta la clásica varita mágica. Tienen la virtud de que benefician a los agentes buenos y castigan a los malos. Su función principal es ayudar a que el héroe salga victorioso en la Pf. Vladimir Propp hace una distinción entre:

 

1.      Auxiliares mágicos

2.      Medios mágicos

 

"Ante todo, debemos detenernos en las relaciones existentes, entre medios mágicos y auxiliares mágicos. Comparemos los casos siguientes:

 

1.      Iván recibe una alfombra (la carguita de leña en Juan, el de la carguita de leña) sobre la cual va al encuentro de la princesa o regresa a su casa.

2.      Iván recibe un caballo volador (El Cotonudo) sobre el cual va al encuentro de la princesa o regresa a la casa.

     Como podemos comprobar, estamos frente a objetos que actúan como seres vivos. Del mismo modo el garrote mágico (la perinola) mata él solo a los enemigos, castiga a los ladrones, etc. Sigamos comparando:

1.      Iván recibe una águila, sobre la cual echa a volara.

2.      Iván  recibe el poder de convertirse en halcón y echa a volara.

 

Otra comparación:

 

1.      Iván recibe un caballo que puede hacer oro en lugar de estiércol (el burro en Escomponte Perinola) y se vuelve rico."1

 

V. Propp cataloga los auxiliares mágicos en tres categorías:

 

1.      "Auxiliares universales: que cumplen cinco funciones. Ej. El caballo.

2.      Auxiliares parciales: que cumplen ciertas funciones. Otros animales.

3.      Auxiliares específicos: que cumplen solo una función. Ej. Una espada."

 

En los cuentos del corpus, los auxiliares mágicos cumplen por lo general una sola función. Algunos realizan otras a la vez, pero no son frecuentes. Un caso de estos es la "perinola" en el cuento Escomponte Perinola y "la luz" en el cuento El pájaro Dulce Encanto.

En su mayoría estos elementos mágicos poseen atributos apetecidos por los humanos, como la capacidad de producir cantidades enormes de oro, convertir unas cosas en otras, obtener palacios, transformarse en jóvenes y príncipes (metamorfosis), hacerse invisibles, volar, traspasar paredes materiales, vivir eternamente, ir a la gloria, etc.

 

Análisis de la Pf.

 

La Pf depende de la Pp y en el caso de que ésta no exista depende del regalo mágico. El héroe la resuelve si ha obtenido el auxiliar mágico. Esta razón hace que ambas pruebas sean determinantes para el modelo de cuento que se estudia. Son partes fundamentales del metacuento. La primera introduce a los agentes en el "allá" maravilloso y la segunda pone a prueba el poder de que se ha revestido el héroe en la Pp y lo regresa al "acá" realista, transformado.

 

V. Propp obtiene una clasificación del cuento maravilloso, gracias a la Pf. Establece dos tipos de los relatos maravillosos según sea ésta y cuatro subtipos de acuerdo con sus combinaciones:

"Estos dos pares (de funciones) son: la lucha contra el antagonismo y la victoria (L-V) por una parte y la tarea y su cumplimiento (T-C) por otra. En 100 cuentos, el primer par se encuentra 41 veces, el segundo 33 veces y solo se reúnen 3 veces en un mismo movimiento (proceso). Además encontramos movimientos que se desarrollan sin esas funciones. Ello nos permite establecer de inmediato cuatro categorías:

 

1.      Desarrollo por L-V

2.      Desarrollo por T-C

3.      Desarrollo por L-V y T-C

4.      Desarrollo sin L-V ni T- C"1

 

Los cuentos de mi tía Panchita se resuelven de la siguiente manera:

 

1.      El tonto de las adivinanzas por L-V (en los cuentos estudiados no aparece como una batalla o una lucha armada sino una contienda entre dos agentes)

2.      Uvieta por L-V

3.      Juan, el de la carguita de leña por T-C

4.      Escomponte perinola por L-V

5.      La mica por T-C

6.      El Cotonudo por L-V

7.      La suegra del diablo por L-V

8.      La casita de las torrejas por L-V

9.      La flor del olivar por T-C y L-V

10.  La Negra y la Rubia por L-V

11.  El pájaro Dulce Encanto por T-C y L-V

12.  Salir con un domingo siete por L-V y T-C

 

De los doce cuentos se resuelven por L-V, 3 por T-C y 2 compuesta.

 

La Pf es el trampolín que permite a los agentes buenos ingresar al mundo de los felices. Así el encuentro de un anillo lleva a un campesino a casarse con una princesa. Todas las pruebas fundamentales conducen al éxito del héroe, salvo el caso del hermano menor que muere asesinado por sus hermanos en La flor del olivar pero de todas maneras logra aclarar el crimen y que su padre los castigue. El héroe posee un auxiliar capaz de proporcionarle, al final, la victoria, la flauta del pastorcito.

 

Los efectos de la Pf acercan lo imposible a los deseos de los agentes y transforman, a veces en su totalidad, el mundo de pobreza material y moral de los buenos y malos respectivamente en uno de felicidad armoniosa. Lo económico y lo moral intervienen en  igual medida como móviles importantes de estos relatos. Su aparente contradicción se desvanece cuando los ricos son buenos. Así la recompensa de la Pf se fundamenta en una restauración moral y la obtención de grandes riquezas. Esto no es más que una estructura de consolación para los lectores en general. Pero esto lo estudiaremos después.

 

Consideraciones finales con respecto a los procesos

 

Después de analizar los cuentos del corpus y basándonos en las perspectivas, los procesos y sus respectivas Pp y Pf, obtuvimos las siguientes tipificaciones.

1.      El relato presenta una perspectiva y un solo proceso de mejoramiento. Ej. Juan, el de la carguita de leña.

2.      Presenta una sola perspectiva y un proceso de degradación. No aparece en el corpus. Iría contra el código moral.

3.      Una sola perspectiva y dos microprocesos que configuran un proceso de mejoramiento. Uvieta.

4.      Una sola perspectiva y dos microprocesos, uno de degradación y el otro de mejoramiento. No aparece en el corpus.

5.      Dos perspectivas y un proceso contrario para cada una. Salir con un domingo siete.

Esta perspectiva puede presentar dos modalidades diferentes:

1. Los microprocesos de dan con alternancia. Ej. La negra y la rubia.

2. Los microprocesos de dan en sucesión. Salir con un domingo siete.

6. Dos perspectivas y dos microprocesos contrarios para cada una. No aparece en el corpus.

7. 

 

 

La lógica de los  microprocesos y procesos configura el modelo anterior. Como se puede notar, el narrador no utiliza el No. 2 ni el No. 4 y menos el No. 6 Las razones que explican este vacío son: Las tres alternativas no pueden utilizar Pp y menos Pf, ya que su agente básico no debe fracasar en dichas pruebas. Además, el fracaso del bueno, al final del cuento, conlleva -según la naturaleza de la visión- el castigo de los malos, con lo que se pasa a la alternativa No. 5. Una última razón está dada por la estructura semántica de estos relatos, llamada  por nosotros "de consolación". Si se tomarán esas alternativas el resultado semántico sería contrario a ella.

 

Una razón para que no aparezca en el corpus la modalidad No. 6 es porque posiblemente exigiría más de un proceso y lo convertiría en una extensión más compleja y de mayor duración.



1 Esta misma escena se repite por tres veces consecutivas, hasta que el agente regala los tres bollos de que disponía.

1 Propp, Vladimir. Ob. Cit., p. 124. El paréntesis es nuestro.

1 Propp, Vladimir. Ob. Cit., p. 146.

1 Los signos = continuidad

   Vs oposición

   +-  carácter facultativo de un microproceso.

                                               

 

                                                         

 

  Comparación y análisis de las Si y la Sf

 

De la fórmula número tres se puede concluir una derivación semántica

Los cuadros comparativos reflejan un dato claro: La Si en estos cuentos es negativa, degradada, mientras que la Sf es positiva,  mejorada y solo es infeliz para los malos que pueden ser castigados. La visión, no obstante en la Sf siempre será de mejoramiento, positiva. La riqueza material juega dos papeles diferentes: da felicidad a los pobres y degrada a los ricos por ambiciosos. Los relatos se enmarcaron bajo dos conflictos invariables:

 

1. Los pobres son buenos, pero necesitan el dinero para ser felices.

 

2. Los ricos poseen dinero, pero necesitan la virtud para ser felices.

 

Corolario: el mundo sería mejor, si todos somos ricos y buenos.

 

El verosímil de los cuentos radica en esta máxima: convertir a los pobres, puesto que son buenos en hombres ricos para que sean felices y a los ricos malos en virtuosos para que sean felices o castigarlos por desacato a la moral común.

 

 

Los procesos o cambios de fortuna

 

 

El paso de la Si a la Sf se da gracias a los procesos que emprenden los personajes, sean estos voluntarios o involuntarios. Es un proyecto que ejecutan los agentes.

 

"Todo relato consiste en un discurso que integra una sucesión de acontecimientos de interés humano en la unidad de una misma acción."1

 

 

El tonto de las adivinanzas

 

La pobreza en que se encuentra la familia del Tonto, motiva a éste a emprender un proyecto con el fin de mejorar esa situación. El primer obstáculo con que tropieza, es la resistencia de su misma madre que no  confía en él (esto le brindará una respuesta a las adivinanzas del rey). Su terquedad le conduce, no obstante, a emprender el viaje. Debe vencer al rey en un certamen de acertijos, con la doble alternativa: casarse con la hija del rey y obtener grandes riquezas o morir si fracasa en el intento. El azar le depara de camino, las tres adivinanzas con que se enfrentará al rey. Obsérvese que el agente sale en busca de medios con qué resolver sus problemas, no posee preparación previa ni capacidad para salir airoso en su empresa. Otro detalle que debe destacarse es el papel que juega el azar. Por un lado tenemos la equivocación de su madre, cuando escoge las yerbas y por otra parte, la obtención de las adivinanzas así como el acierto con que las resuelve; todos son fruto de la casualidad.

 

El mecanismo a esta ayuda involuntaria, no obedece a otra cosa que no sea una virtud moral: compasión. Gracias a esta cualidad, virtud, el héroe logra una retribución. A este sacrificio2 del agente, cuando en vez de comerse la torta se la da a la yegua, es lo que llamamos Pp (prueba preliminar). El Tonto no realiza ningún trabajo que le haga merecedor a un beneficio tan alto como el que espera. Una vez que el agente obtiene, por medio del azar, los elementos necesarios para resolver los acertijos, entra en la prueba fundamental Pf que son las adivinanzas propuestas al rey y las resueltas que propuso el mismo rey. El Tonto, gracias a que salió airoso de la Pp por poseer el elemento mágico      , puede vencer al rey y obtener el derecho a casarse con la princesa. Ésta lo engaña, pero lo retribuye con gran cantidad de dinero.

 


Algunos datos importantes que deben ser destacados son los siguientes. La princesa rechaza al tonto. Algunos cuentos resuelven esto convirtiendo al personaje de baja clase social en un joven hermoso y rico, también hijo de reyes. Así no sucede en este relato. La razón que lo justifica es que la aspiración del agente es "salir de jaranas" y esto sí lo obtiene. También llama la atención la manera de buscarle marido a su hija, por parte del rey. La princesa no juega ningún papel decisivo en su escogencia. Debe obedecer a su padre y así lo hace. Es la obediencia ciega a los padres, parte de lo verosímil moral.

 

El cuento se desarrolla en un solo proceso y parte, en su historia, desde una Si de pobreza, hasta llegar a una Sf de riqueza gracias a que obtuvo en el proceso, en la Pp la ayuda del azar que le permitió vencer al rey en la Pf decisiva. Así logró la riqueza que buscaba y resolver el conflicto inicial.

 

 

Uvieta

 

Los procesos en este cuento son dos en uno mayor. Obtiene la riqueza y evita ir al infierno. Ambos microprocesos son realizados por Uvieta que es el agente principal. La motivación para que el héroe busque un cambio de fortuna, la da el estado de pobreza que éste padece en la Si.

 

El proceso de mejoramiento lo inicia, como es frecuente en este tipo de relatos, con un viaje1. Hace los preparativos y antes de partir se ve sometido a la Pp. Debe sacrificarse ante unos limosneros que le piden el único pan de que dispone para el viaje. Este desprendimiento previo que muestra una virtud, la solidaridad, el sacrificarse por sus semejantes, será el medio mágico que le socorrerá en el momento crucial de enfrentarse a la Pf. Ahí transformará su mundo inicial de miseria en uno de riqueza, gracias al aliado sobrenatural.

 

Los tres pordioseros que le imploran limosna ante la puerta de su casa resultan ser Dios, San José y la Virgen. Ofrecen a Uvieta la posibilidad de obtener riqueza por medio de tres objetos mágicos: un árbol de uvas, un saco mágico y el deseo de morir cuando él lo desee. Uvieta regresa a su casa y encuentra todo lo que solicitó. Aquí termina el primer microproceso que no es sino el inicio de otro desequilibrio más importante que motiva el segundo y final de los dos microprocesos. Uvieta no ha sido sometido a la Pf y eso es lo que sucederá poco después.

 

Esta parte del proceso global se plantea como una lucha entre Uvieta y Dios. Cuando éste se entera de que Uvieta se ha olvidad de Él, manda a la muerte a traerlo (o llevarlo) por la fuerza. Dios ha incumplido el contrato inicial pero lo justifica por el olvido de Uvieta contra Él. Esta relación acreedor-deudor permite la apertura del proceso de la segunda secuencia. Así Uvieta se ve sometido a una serie de pruebas que conforman la Pf y las vence, sale victorioso, gracias a los elementos mágicos de que dispone. Al final la muerte logra vencerlo y lo lleva a "la otra vida". Aquí es rechazado por San pedro y el mismo diablo que teme una segunda paliza.

 

No hay diferencias entre el "aquí" y el "allá". En ambas instancias existen las mismas categorías. El medio que salva a Uvieta de ir al infierno es la manera de llamar en la puerta. Cuando éste le explica a San pedro la manera de hacerlo (Ave María Purísima), la virgen lo escucha y lo hace entrar en La Gloria. Uvieta logra evitar la degradación, sale victorioso del proceso. Este final no es un cambio de fortuna económica pero sí una transformación de su segunda situación (olvidarse de Dios). La concepción cristiana no introduce el dinero como valor en el Paraíso, a pesar de que las gallinas de la Virgen ponían huevos de oro. Este elemento sirve de adorno. Es indicio de ostentación y de poder. Así termina el proceso para Uvieta y se obtiene el equilibrio de los valores cristianos.

 

La visión evidencia una particular inclinación por estos valores. Así el tiempo pasado y sus costumbres son ensalzados, obedecen a la afirmación incorrecta de que todo tiempo pasado fue mejor, cuando en realidad solo fueron diferentes:

 

"Entonces daban tamaños bollos a tres por diez y de un pan que no era coyunda como el de ahora, que hasta le duelen a uno las quijadas cuando lo come, sino tostadito por fuera y esponjado por dentro."1

 

De ahí que la restauración moral en la Sf, no solo de la autoridad divina sino del respeto y la obediencia a Dios, se una particular valoración de parte del narrador. Así, a pesar de que entre las dos secuencias del proceso mayor, se interponga un "allá" imaginario, no por ello la concepción del mundo y sus valores cambian. Lo imaginado se da dentro de los modelos posibles con que cuentan los humanos para interpretar el mundo concreto, natural.

 

Juan, el de la carguita de leña

 

En el desarrollo del cuento casi no se presentan obstáculos que vencer por parte del héroe. El personaje no se ve sometido a la Pp, que es facultativa. Tampoco desarrolla tres intentos para salir victorioso en la Pf. Se concreta a una tarea muy fácil para el agente. El objeto mágico, obtenido por Juan como merecimiento a su obediencia materna, le permite encontrar el anillo de la princesa antes perdido por ella en un río. Por lo tanto, este relato se resuelve en un proceso de mejoramiento y consiste en obtener la riqueza. El rasgo moral que caracteriza al agente: ser bueno, le hace merecedor al elemento mágico sin necesidad de una Pp. Así, sin sacrificio ni esfuerzo alguno, recibe la varilla mágica y con ella logra transformar el mundo de miseria en que vivía por otro de riquezas materiales, gracias a la obtención del anillo de la princesa.

 

En este relato la transformación del agente permite el mejoramiento de la princesa, contrariamente al cuento El tonto de las adivinanzas. Esta princesa es más sumisa y espera con resignación los sucesos. Juan, con la varillita mágica, transforma su condición física y se convierte en un apuesto mancebo. El rey, cuando Juan le reclama el derecho a casarse con la princesa, no le impone nuevas tareas o pruebas, como sucede en otros relatos y entrega a su hija como esposa de Juan.

 

Es oportuno destacar un aspecto importante de la visión. Cuando el contendiente del rey, antes de transformarse en apuesto joven, le pide la mano de su hija, en cumplimiento de su palabra empeñada, aquél no solo la honra inmediatamente sino que aconseja a su hija aceptar la condición de Juan:

 

"Luego cogió a su hija menor por su cuenta y se puso a aconsejarla con muy buenas razones: Vea, hijita, a nadie hay que hacerle "che" en esta vida. No hay que dejarse ir de bruces por las apariencias. ¿Quién quita que le salga un marido nonis! Y en esta vida, uno se hace ilusiones de que porque a veces se sienta en un trono es más que los que se sientan en un banco. Pues nada de eso, criatura, que solo Cristo es Español y mariquita Señora."1

 

Esta cita es muy importante porque destaca elementos que salen del común de los relatos de esta variedad y evidencia, entre otras cosas, el aporte regional a esta literatura. Obsérvese el tipo de consejos cristianos y conformistas, así como la nacionalidad de Cristo.

 

El mejoramiento económico, en este relato, conlleva el cambio de clase social en el agente y su familia. La sangre azul no es por herencia sino por azar. Juan pertenece a una familia humilde y muy pobre; la varillita mágica realiza la transformación de la casa, en palacio; la carguita de leña, en carroza; la madre, en gran señora; los hermanos, en príncipes y su pobreza en inmensa riqueza. La princesa acepta a Juan de buena gana y los deseos del padre se hacen realidad. A los pobres, por ser buenos y sumisos, Dios los premia. No hay imposibilidad a los deseos de éstos siempre que pase la Pp de sacrificio.

 

 

Escomponte Perinola

 

 

Este relato ofrece un solo proceso: la obtención de riqueza y respeto de su familia por parte del agente protagónico: Juan Cacho. El proceso parte de la Si degradada ("Parecía que la tuerce le hubiera cogido de mingo"); pero luego de la Pp de sacrificio se hace merecedor a un elemento mágico como premio. Recibe durante tres veces consecutivas diferentes elementos mágicos, pero en las dos primeras comete errores por lo que pierde la oportunidad de salir de la miseria. En las dos ocasiones en que fracasa recibe objetos maravillosos capaces de proporcionarle riqueza material, pero solo en la tercera vez, obtiene un elemento mágico que le Lara vencedor en la Pf, cuando le corresponde castigar a su mujer (machismo) y su familia. Ambas cosas: mejoramiento económico y moral, se dan en la tercera ocasión. El equilibrio moral que recupera en la Pf, le depara el respeto y el amor de su familia.

 

Una vez que enmienda (castiga físicamente) a su familia, transforma la fisonomía del pueblo y no solo de su familia. Dejan de existir los pobres como tales, terminan las enfermedades y desaparecen las malacrianzas. El poder económico recupera la moral familiar perdida. La disciplina y el respeto que impuso la perinola se logra, gracias a que Juan Cacho cuenta con el oro suficiente.

 

Desde el punto de vista o la visión, la educación debe aplicarse con la fuerza física. El castigo juega un papel importante en dicha concepción. También la idea de familia está muy clara y tiene relación con el concepto anterior. La mujer debe obedecer al marido y los hijos a ambos, pero sobre todo al hombre. Son relaciones jerárquicas lineales, de abajo hacia arriba, verticales. El hombre no debe permitir, por ninguna razón que la mujer o sus hijos lo manden y le ordenen lo que debe hacer. Juan aprende a no dejarse engañar por la mujer, a tener malicia y a "darse a respetar" cuando "es necesario".

 

La mica

 

 

Este relato presenta un proceso: buscar esposa y así complacer al padre. El viaje que realizan los tres hermanos solteros obedece a la satisfacción de necesidades del  rey, su padre. En el relato se presentan tres agentes aliados del rey: estos obtendrán tres princesas que a su vez serán sus aliadas. Así se establece una relación de acreedores-deudores, en la cual los hermanos mayores fracasan y el menor triunfa. La reiteración ternaria de los procesos de cada agente suele aparecer en algunos de estos cuentos, bajo diferentes manifestaciones. Unos presentan un solo agente que realiza los tres procesos pero solo en el último logra el objetivo buscado; otros en cambio, tres y es precisamente el bueno, generalmente el menor de los hermanos, el que logra el éxito.

 

El rey decide enviar a sus tres hijos en busca de esposa. Ellos no son los que sienten la necesidad de casarse. No ofrecen resistencia a su padre y encaminan sus actos con el fin de satisfacer a su padre, quien es el que se encuentra degradado en la Si, porque teme que sus hijos no son merecedores del reino a su muerte. Una vez que los tres hijos emprenden el viaje por separado, se abre el proceso de mejoramiento. Los tres hermanos deben pasar por la Pp para hacerse merecedores al elemento mágico. En los tres casos reciben el ofrecimiento de casarse con una mona que constantemente era castigada por una bruja. Solo el meno, se compadece del animal y decide casarse con ella. Los otros hermanos rechazan el ofrecimiento y huyen del lugar.

Después de vivir un año en la montaña, el hermano menor, llega la fecha acordada para regresar con las esposas a su palacio. La mica recuerda a su esposa la cita. Este indicio evidencia un poco más la atmósfera maravillosa que la rodea. Posee cualidades muy especiales. Las cosas que hace no son propias de su especie. Actúa en todo momento con discreción y acierto.

 

Cuando se presentan ante el rey, los hermanos ya casados, son sometidos por su padre a tres pruebas diferentes Pf que ponen en juego las cualidades morales, físicas y mágicas de sus respectivas esposas. El rey somete a sus tres hijos a la Pf: realizar tres trabajos diferentes: confeccionar dos camisas finas, un plato de comida y buscar una vaquita tan pequeña que se pueda ordeñar en la mesa. Los tres hermanos, a través de sus esposas cumplen con las tareas pero la perspectiva más importante sigue siendo la del menor. La mica, que indudablemente posee poderes mágicos, lleva a acabo las tres tareas de una manera sorprendente, y cumple así su papel retribuidor con su esposo. Tres objetos comunes como son unas semillas de tacaco se transforman en los mejores objetos que propone al rey. Con ello despierta la envidia en los otros hermanos. Al final del relato el hermano menor los perdona.

 

La resolución de las tareas evita la degradación del agente, pero la falta de prueba decisiva, presentarse ante su padre con una mona escapa a toda acción del hermano menor. Su  papel es pasivo y se limita a esperar lo que haga la mica. El premio que recibe el hermano menor por el simple hecho de ser compasivo le lleva al éxito total: la mona resulta ser una bella princesa y el padre le hereda su trono.

 

"Se paraba el sol a mirarla y era hija del rey de Francia, que se hallaba muy viejito y deseaba un heredero para su reino."1

 

Lógicamente aparece la boda entre herederos de tronos y fortunas desmedidas. Todo auspiciado por la "providencia". El azar vuelve a resolver el conflicto presente en el inicio de este relato. La boda lima las diferencias entre los hermanos y como el rey de Francia era riquísimo, entonces la princesa aconseja a su marido repartir la herencia entre los otros hermanos. Todos quedan satisfechos y agradecidos. Los malos se transforman en buenos y ello logra la felicidad del rey, su padre. Se conserva el mismo nivel social, quedan incólumes los valores morales (perdón cristiano, compasión) y se ensancha la fortuna de la corona.

 

El cotonudo

 

En este relato se da un proceso, como en todos los demás: obtención de fortuna. Presenta, eso sí, microprocesos llevados a cabo por el mismo agente. Por ejemplo, cuando decide acabar sus días y para ello toma el lugar de un joven que pretendía suicidarse. Este sacrificio voluntario en el tercer viaje corresponde a la Pp. El agente se degrada, pero con ello obtiene el objeto mágico capaz de resolver la Pf. En otros relatos no se realiza esta prueba en forma de tareas difíciles, sino por el simple hecho de regalar un pedazo de pan o socorrer un necesitado. En este caso, es más la desesperación del joven que la compasión que sufre el agente por él. La diferencia radica en que este relato presenta un héroe que desde la primera vez que se enfrenta a un obstáculo no cuenta con objeto mágico sino en la tercera ocasión del tercer viaje. El fracaso de los dos primeros enfrentamientos está más justificado que en los restantes donde el agente comete imprudencias.

 

La Si de este relato presenta un joven muy pobre, bueno y deseoso de estudiar para médico, como medio para salir de la pobreza, pero poco después, este factor se transforma en medio para conocer a la princesa. Este elemento más que integrar el relato, despista no obstante que, como se ha venido demostrando, los medios están condicionados a los fines últimos. El cambio de fortuna económica realizado con el menor esfuerzo posible, por medio del azar o la "providencia", es el móvil más sobresaliente, no solo de este cuento sino de la mayoría de ellos. El deseo de estudiar sirve, así, solamente para pasar frente al palacio y enamorar "casualmente" a la hija del rey. Esto permite al Cotonudo "salir a rodar mundos". A diferencia de los agentes anteriores que salían sin dinero, éste parte con una bolsa llena de monedas de oro. Sigue siendo válido, no obstante, el móvil por el cual sale a buscar fortuna ya que el Cotonudo se presenta como un joven pobre, limpio, estudios, (elemento nuevo) y bueno.

 

Una vez que el héroe ha conseguido el elemento mágico por medio del  sacrificio en la Pp, regresa al pueblo donde debe enfrentarse a la Pf. Esta se presenta bajo la forma: perder la prometida. La degradación que experimenta el agente no es más que virtual, ya que apenas se entera la princesa de que su Cotonudo ha llegado, planea la forma d engañar a su pretendiente impuesto y se casa con el Cotonudo. Obsérvese una princesa rebelde. No solo desobedece a sus padres sino que los engaña. Por ello los reyes los castigan, con lo que se les presenta una degradación a ambos que deben evitar. Esto es precisamente lo que realiza el Cotonudo, cuando descubre el barco lleno de riquezas en el que vino. El acto burlesco que obliga a los esposos a salir del pueblo montados en un burro (humillación cristiana), no es más que una manera de destacar el triunfo final que espera a los jóvenes. La boda en el cuento se da antes del reconocimiento de las riquezas. Aún más, ni siquiera la princesa sabe que su héroe es riquísimo.

 

La degradación virtual de los asistentes a la boda desaparece cuando el Cotonudo manda a llamar a sus suegros y les manda todas sus riquezas. Una vez que esto se realiza, el rey y la reina, así como el pueblo, perdonan a los jóvenes y les brindan toda clase de atenciones. El Cotonudo con su riqueza logra cambiar la opinión de los reyes y del pueblo, al extremo de llegar a ser tratado inmediatamente como un gran señor. El cambio de fortuna vuelve a transformar el mundo inicial de pobreza e infelicidad en uno donde priva la riqueza y la felicidad, así como la alegría eterna. Ya no importa el estudio de medicina, sino la riqueza redentora.

 

En este cuento, donde fácilmente se puede evidenciar, mejor que en los otros, la visión que mueve los acontecimientos del relato. La intención última es lograr un cambio en la condición económica de los agentes y moralizar. El rey castiga la desobediencia de su hija por casarse con un agente de clase social diferente a la suya, pero cuando se entera que es riquísimo cambia de opinión y los perdona. Ambas cosas, la moral y la material (riqueza) bien obtenida (sin robo) quedan a salvo. Recordamos que el joven sale a buscar fortuna porque su condición social no le permitía casarse con una princesa.

 

"Pero el joven se había guardado con candado su enamoramiento, porque, ¿en qué cabeza podría caber que una princesa se casara con un chonete como él, que no se calzaba porque no tenía con qué comprar zapatos?1

 

La casualidad de pasar por ahí (el palacio) y encontrarse la princesa en la ventana, permitió que la princesa tomara la iniciativa y le propusiera al joven cambiar su condición con el fin de casarse una vez que fuera rico. Queda clara la visión en éste, como en los otros relatos: convertir a los pobres en ricos buenos.

 

La cucarachita mandinga

 

Este relato se aparta del modelo o metacuento aquí descrito. Las razones son varias. Los agentes rompen un orden y la visión trata de restaurarlo. La Cucarachita Mandinga y el ratón Pérez son los agentes principales. Ya en la Si se observa que el cuento se aparta un poco del modelo. El agente en su condición genérica, evidencia una diferencia: es una mujer. Por esta razón no aparece el viaje en busca de fortuna, sino la espera de un marido. La degradación está representada por la carencia de esposo. Lógicamente el agente femenino abre un proceso de mejoramiento: encontrar marido. Para ello no se enfrenta a la Pp de sacrificio. Tampoco se da el caso de que la Pf sea facultativa, ya que el narrador no se detiene a destacar los rasgos morales del agente. Simplemente este cuento no posee Pp y como es de esperar tampoco Pf.

 

Esto es lo que sucede: La Cucarachita Mandinga somete a su marido, el ratón Pérez a una prueba de obediencia y exposición de glotonería. El ratón fracasa y se ve castigado. La muerte del ratón degrada a la cucarachita. Este sufrimiento sin embargo, se termina cuando la gente del pueblo brinda consuelo a la viuda. Por ello creemos que la degradación se evita debido a la intervención tan destacada del narrador, aunque los agentes terminan degradados con la muerte del ratón, no obstante, la visión es positiva. El ratón Pérez violó una norma y por eso se hizo acreedor al castigo. Desde la perspectiva del narrador el cuento termina en una Si feliz. La escala de valores morales ha recuperado su equilibrio. En el relato no importa tanto la perspectiva actancial, los sufrimientos de los agentes, como lograr la restauración de las leyes  morales puestas en peligro. Los agentes padecen daños moralizantes, son merecedores de los castigos por los que pasan. No hay que perder de vista que en este cuento el malo es el ratón Pérez, por lo que él se hace merecedor al castigo, mientras que la cucarachita es consolada por el pueblo.

 

 

"Los vecinos la consideran sobre todo al pensar que estaban tan recién casados."2

En este relato, el móvil que desempeña la función preponderante es la estabilidad moral, y como esto se encuentra en los otros relatos, puede ser la causa de que los críticos y la misma autora lo consideren de la misma especie. Nosotros estamos de acuerdo con los índices clasificatorios y lo desechamos del grupo.

 

La evolución de este cuento ha sido muy considerable aún dentro de nuestro medio. Se conoce otra versión con algunas pocas variantes, que lleva por título: La Hormiguita. Los cambios son muy ligeros. Por ejemplo después que el agente encuentra el cinco tiene que decidirse entre comprar golosinas o coloretes. La Hormiguita espera el paso de sus pretendientes en la ventana y no en la calle; cuando deja solo al ratón, lo hace para ir a misa y no para traer agua. La prohibición de no menear el arroz con la cucharita pequeña no es la misma del cuento analizado. El ratón no cierra la puerta. Una vez que muere, los que compadecen al agente femenino no son los mismos. No apareasen seres humanos. Tampoco hay música en el entierro, ni verso final.

 

El cuento que se analiza -aunque esto no sea un dato determinante- presenta agentes animales, los otros del corpus, no. La Mica era un encantamiento (animal) era un encantamiento. Este detalle no solo diferencia a este cuento de los otros, sino que pone de manifiesto un factor de mucha importancia: la impersonalidad, el distancionamiento de la visión.

 

Por último cabe señalar que el agente principal, aquí representado por el género femenino, determina, en gran medida, la naturaleza del relato. Los agentes femeninos en los cuentos analizados no se ven sometidos a las funciones a que se someten a los varones. El código moral que rige este género de agentes, en apariencia es diferente, por lo menos en sus acciones, pero es el mismo en su esencia: machismo, espera, obediencia, sumisión, etc. Lo que varía es la forma pero no el verosímil moral.

 

 

La suegra del diablo

 

 

Como se podrá observar Como se podrá observar, este relato está compuesto por dos partes. Es un tanto parecido a Uvieta, solo que aquí, en la segunda parte, no intervienen los mismos agentes. Es un relato fraccionado en el plano actancial. Su unidad se logra solo desde el nivel de las funciones.

 

El primer proceso es de mejoramiento: casar a la hija con un hombre rico. La viuda y la hija se presentan en este relato como "malos". Son agentes desequilibrados, desde el punto de vista moral. Presentan un deseo irracional de riqueza. Sobre la madre que solo permite a su hija casarse con un hombre bien rico. La muchacha juega un papel secundario y pasivo. La madre decide y ordena. La joven es el medio para satisfacer los apetitos de riqueza de su madre. Esto la lleva a despreciar pretendientes honrados porque son pobres.

 

Obsérvese la paradoja de los valores: la riqueza representa un mal en el caso de los ricos y un bien en el caso de los pobres. El diablo es el justiciero, el que viene a castigar un desequilibrio moral.

 

La visión del narrador evidencia un concepto del diablo un tanto contradictorio. Por una parte es el representante del mal, pero a su vez es un justiciero, capaz de castigar a quien comete un pecado o atenta contra una norma moral. Por eso se casa con la hija de la viuda y ambas, hija y madre son felices y buenas. El diablo es el candidato que mejor reúne las condiciones propuestas por ellas. Sin embargo, este mejoramiento solo es momentáneo, los mismos indicios daos por el narrador, permiten comprender que se trata de un agente malo.

 

"Volvió a pasar el caballero en otro caballo negro, más negro que un pecado mortal."1

 

"Por fin llegó el día de la boda. El caballero no quiso que fuera en la iglesia sino en la casa y nadie se fijó en que al entrar el padre el novio tuvo intenciones de salir corriendo."2

 

El castigo del culpable se prepara rápidamente. La suegra descubre que el marido de su hija es el diablo, lo  engaña y se deshace de él. Hasta aquí llega el primer microproceso, perteneciente a la primera sección. Los agentes terminan  relativamente felices, al superar el estado degradado a que los condujo la ambición de las mujeres y el diablo. A su vez, desde el punto de vista de la visión narrativa, hay una restauración del orden moral: castigo a los ambiciosos. Por eso el relato podría terminar aquí. El único agente degradado es el diablo que termina preso en la botijuela.

 

El segundo microproceso se inicia cuando un leñador pasa cerca del lugar donde ocultaron la botijuela con el diablo y oye sus gritos. El hombre pone atención a sus ruegos, el diablo le promete riquezas y con gran ambición por el dinero, le da libertad. Obsérvese que esta parte del cuento responde al modelo propuesto como hipótesis: La Si del leñador es de pobreza, además de que es un agente bueno. Se somete a una Pp de sacrificio (acto de bondad para liberar al señor diablo), con ello obtiene el elemento mágico (historia de la suegra) para hacerse rico. La Pf se presenta cuando el diablo no quiere salir del cuerpo de la reina con lo que corre el riesgo de ser sacrificado. El leñador invoca el recuerdo de la suegra y el diablo sale despavorido del cuerpo que poseía. Fue la única intervención que la  suegra realiza (como invocación) en la segunda sección. El leñador engaña al diablo y logra, por medio de esta Pf de L-V (lucha-victoria), transformar su mundo de miseria en otro de riquezas innumerables.

 

Tampoco la visión del narrador muestra un demonio muy poderoso; todo lo contrario, es burlado por los agentes. Más que el diablo, lo que muestra es una caricatura picaresca de él. El hombre lo domina y se burla de sus actos y debilidades. No es pues una figura desagradable ni temible, sino más bien una representación  propia del hombre que inspira lástima.

 

La casita de las torrejas

 

En este relato también se dan dos microprocesos en uno superior. Mejoramiento por obtener: consecución de alimentos y degradación posible: ser devorados por la bruja. Al final la bruja muere y los niños obtienen todas las riquezas que ella tenía.

 

La Si deja ver dos hermanitos muy pobres y huérfanos que salen hacia el bosque en busca de alimentos. Para vencer el hambre roban las torrejas a  una bruja. El hurto se da gracias a que los niños realizan un viaje desde su casa hasta el bosque. Ahí divisan una luz que los guía a la casa de la bruja. Cabe aquí señalar que el bosque, como lugar de misterios y tesoros, juega un papel sobresaliente en todos estos cuentos. Los agentes muestran temor de penetrar en él a la vez que una tentación irresistible de abrirse paso en los caminos desconocidos que en él existen. Sirve de ubicación para la Pp y con ella la entrada en el mundo maravilloso. Aquí se dan los encuentros con los portadores de los elementos mágicos: hadas, brujas, diablos, héroes encantados, enanos, fieras invencibles, etc. En él también sucede toda clase de acontecimientos sobrenaturales.

 

La travesura de los niños, justificada por los deseos de satisfacer una necesidad primaria, da pie para que la bruja, representante del mal1 los tome presos. Los niños son llevados al interior de la casa y la bruja proyecta comérselos cuando estén gorditos. Ellos se degradan momentáneamente y la bruja es feliz. Al final, la brujea fracasa en su intento por lo que los niños evitan la degradación iniciada y logran por conversión un mejoramiento.

 

El segundo microproceso de degradación es abierto por la intención de la bruja de comerse a los niños. Así son cuidados con esmero por ella para que se engorden. Sin embargo, gracias a las astucias de los niños, burlan a la bruja durante algún tiempo. Cuando ella descubre el engaño de ellos, los saca de la jaula, los manda por el agua al río y se prepara para la cena suculenta. En el río, los niños se encuentran con un anciano (Dios) que les aconseja lo que deben hacer. Obsérvense dos cosas: los niños no reciben un objeto mágico, material sino unos sabios consejos (matar a la bruja, ¡vaya Dios!) y que éstos no sean sacrificados en la Pp, ya que son merecedores (por ser niños) a la ayuda mágica.

Es conocida la costumbre de considerar a los ancianos como sabios. Por eso se los respeta y obedece, no importa que como en este caso, aconsejen matar. Con el encuentro de los niños y el viejo, se presenta la obtención del poder mágico capaz de poder vencer en la Pf, las fuerzas adversas. Los consejos del anciano permiten a los niños la victoria sobre la bruja. La Pf se da por L-V. Con ello los niños terminan felices y la bruja muerta. El proceso protector que emprendieron los niños logra su cometido y les depara la victoria final. Restauran el orden social puesto en peligro y obtienen por añadidura una inmensa riqueza.

 

Desde la visión narrativa la antropofagia, el robo y el matar son válidos, siempre que se practiquen contra seres malos. El fin justifica los medios. Por ello los diablos, brujas, ogros, gigantes, enanos, cometen estos actos y se les censura, pero si quien los realiza es un agente del bando de los  buenos, se les premia, ¡qué horror! Estos relatos suelen presentar todo tipo de crueldades, crímenes, robos, matanzas, asesinatos, sacrificios de hermanos, etc. siempre que estén inspirados en fines morales, ¡vaya contradicción! En nombre de Dios se realizan tantos crímenes. Los niños en este relato no solo engañan a la bruja, se burlan de ella y le dan la muerte, sino que le roban sus tesoros. Su misma muerte es grotesca y sádica: la ponen a bailar en una tabla enjabonada frente a una olla de agua hirviendo y la empujan en ella. En contraste con este acto de crueldad, los niños una vez que la matan, la sacan de la olla, la entierran, como acatando el precepto cristiano de "enterrar a los muertos", pero poco después le roban todos sus tesoros "porque a ellos les tocó". El oro puede provenir de cualquier lugar y persona, no importa la fuente: diablo, bruja. Así logran transformar la Si negativa, su pobreza en una Sf de riqueza y felicidad. En otras versiones regresan a su casa, perdonan a sus padres que los habían perdido en el bosque y viven junto a ellos muy felices disfrutando su

Los cuentos de mi Tía Panchita. Descripción.

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DESCRIPCIÓN DE LOS CUENTOS DEL CORPUS

 

Aclaraciones preliminares

 

La idea de narración

 

El principio general que sustentamos parte de W. Kayser, R. Barthes, Martínez Bonati y otros.1 Según ellos, en toda situación narrativa están presentes:

 

1. Un narrador

2. Un mundo narrado

3. Un narratario2

 

De lo anterior se desprende que describir un relato no es más que la determinación y el estudio de cada uno de estos factores, y el juego de sus relaciones.

 

De acuerdo con la ley semiótica, establecida por Emil Benveniste3, mediante la cual explica la solidaridad entre los signos gramaticales "YO" y "TÚ", el estudio del narrador implica la determinación del "narratario". Esto nos permite una aproximación simultánea de ambos elementos. En el caso del narrador usamos el concepto "visión" y sus categorías determinativas, formuladas por Z. Todorov,4 mientras que el narratario se conocerá indirectamente, ya que es un campo de difícil acceso debido a la poca teorización al respecto. En todo caso lo definimos como la persona ficticia que recibe, escucha y es depositaria del mensaje que emite el YO, sujeto de la enunciación (Se).

 

"Dado que carecemos del inventario, dejaremos por ahora de lado los signos de la recepción (aunque son igualmente importantes), para decir una palabra acerca de los signos de la narración."5

 

En el análisis del mundo narrado, nos es útil la distinción que hace Z. Todorov, según la cual el relato es un movimiento entre dos equilibrios semejantes pero no idénticos.

 

Y desde luego toda esa teoría inserta en la enunciación y el enunciado, con sus respectivos sujetos, tanto el de la enunciación como el protagónico de la segunda enunciación, posibilitada por la primera al permitir que un personaje tome la palabra y narre mundo.

 

La Si empleada en nuestro trabajo, corresponde al primer equilibrio y la Sf al segundo.1 El lapso entre ambas instancias lo constituyen los procesos P. Éstos se estudiarán bajo la conceptualización de C. Bremond, desarrollada en "La lógica de los posibles narrativos".2En cuanto a los personajes que soportan los procesos o el proceso se tuvieron en cuenta las ideas de V. Propp, A. Greimas y Meletinski.3

 

Los conceptos Pp (Prueba preliminar o particular) y Pf (prueba fundamental), son tomados del teórico literario Meletinski.

 

La Si pertenece a la enunciación como acto del narrar y también al discurso como lo dicho, como el inicio de la historia. Por lo tanto en toda narración habrá necesariamente dos situaciones iniciales: la de la enunciación y la del enunciado. La primera tendrá un tiempo presente y pertenece al narrador. Éste utilizará como Se el pronombre YO del singular frecuentemente aunque cabría la posibilidad de utilizar la segunda persona . Esto se hará en las novelas actuales. El otro elemento imprescindible es el narratario N.

 

La situación inicial segunda, la de la historia, es el marco del primer movimiento, llamado  equilibrio. Es el marco de esa tensión. En ella se presenta un espacio, un tiempo y unos personajes (puede ser solo  uno, al menos). Es un mundo mostrado por el Se que llamamos narrador omnisciente. La situación inicial de la historia, del enunciado, es un estado de tensión, un marco de ubicación. Es el punto de partida para que se abran los procesos que emprenderán los personajes (agentes).

 

Si observamos los cuentos del habeas, como lo haremos uno por uno, constatamos que la Si de todos ellos es negativa, de carencias. Los relatos presentan un estado inicial de los personajes degradado. En ella los agentes sufren diferentes carencias: pobreza (falta de riqueza), defectos físicos, o morales, carencia aparente de inteligencia, soltería, etc. Pero lo que siempre tienen los buenos, el héroe es solvencia moral. Por supuesto habrá otros que carecen de ella.

 

Este estado de carencias nos permite tipificar los cuentos del hábeas en tres, según sea la naturaleza de ella:

 

1. Si de necesidad física

 

Los principales problemas o conflictos que degradan a los personajes son de índole económica. Su estado inicial se presenta como una insatisfacción material. Este estado necesariamente abrirá un proceso (P) de mejoramiento para los agentes básicos (los buenos).

 

De los trece cuentos que analizamos del primer corpus, siete presentan este tipo de Si. Los textos evidencian claramente estas carencias:

 

EL Tonto de las adivinanzas

 

"-Mama, sabe que he ideado ir yo onde el rey a ver si me gano l'hija. ¡Quien quita que pueda yo sacarlos de jaranas!"

 

Uvieta

 

"Pues señor, había una vez un viejito muy pobre que vivía íngrimo en su casita y se llamaba Uvieta."

 

Juan, el de la carguita de leña

 

"Pues señor, un día lo mandó la anciana a la montaña a traer una carguita de leña. Él fue e hizo una buena carga, y cuando estaba rejuntando las burusquitas para que a su madre no le  costara encender el fuego por la mañana, se le apareció una viejita que traía una varillita en la mano."1

 

Escomponte Perinola

 

"Había una vez un hombre muy torcido. Parecía que el tuerce lo hubiera cogido de minga...En un momento se llenaron de chiquillos, ¡Y había que ver lo que era mantener aquella marimba. Luego, con esa tuerce, era rara la semana que Juan podía salir adelante, porque nada más pichuleos era lo que encontraba."

 

El Cotonudo

 

"Pues señor, había una vez una viejita que tenía un hijo galanote, inteligente y además bueno y sumiso con ella, que parecía hija mujer. La viejita era muy pobre y siempre tenía que andar corre que te alcanzo con el real. Lo único que tenía era una casita en las afueras de la ciudad y sus fuerzas con las que lavaba y aplanchaba, para ayudar a su hijo a quien se le había metido entre ceja y ceja estudiar para médico."

 

La casita de las torrejas

 

"Había una vez unos chacalines que quedaron huérfanos de padre y madre y sin que nadie quien les dijera ni ¿qué hacen allí?... Eran muy pobres y un día no les amaneció ni una burusca con qué encender el fuego."

 

La suegra del diablo

 

"Había una vez una viuda de buen pasar, que tenía una hija. La muchacha era hermosota y la madre quería casarla con un hombre rico."

 

Como se desprende de los textos, la Si de los seis cuentos presenta un estado inicial en la historia de extrema pobreza. La causa de la degradación de los personajes es la falta de dinero. El estado de pobreza no aparece como un merecimiento sino como causa del destino. Es una especie de "tuerce" que los ha postrado en esa condición. No existen, en los cuentos causas de la pobreza.

 

Otro rasgo importante es que la necesidad económica implica en estos seis cuentos, el atributo moral de "buenos". Los agentes degradados son buenos, cariñosos, caritativos, sumisos, buenos hijos, obedientes, etc. Se oponen a los agentes malos. En algunos casos la bondad los lleva a parecerse a mujeres y pasar por tontos (machismo1). Cuando el relato presenta tres personajes (hermanos, algunas veces) el hermano menor es el bueno y los malos son los otros hermanos mayores que él.

 

2. La Si de necesidad moral

 

Bajo esta categoría de situación inicial se ubican los cuentos que muestran una carencia moral en los personajes. Los personajes no se ajustan al código de verosímil vigente. Son vagos, soberbios, inútiles, enfermos mentales, ambiciosos, perezosos, etc.

 

La Mica

 

"Había una vez un rey que tenía tres hijos. Y el rey estaba desconsolado con sus hijos, porque los encontraba algo mamitas (machismo) y él deseaba que fueran atrevidos y valientes."

 

La cucarachita mandinga

 

"Había una vez una cucarachita mandinga (machismo) que estaba barriendo las gradas de la puerta de su casita y se encontró un cinco."1

 

 

La flor del olivar

 

"En un país muy lejos de aquí, había una vez un rey ciego que tenía tres hijos."

 

El pájaro Dulce Encanto

 

"Había una vez un rey ciego, como el de la Flor del olivar, que tenía  tres hijos."

 

La Si en estos cuentos ofrece una naturaleza diferente. El estado inicial que degrada a los agentes básicos, no es de índole estrictamente económico. Estos gozan de solvencia material. Sus problemas tienen raíz en otras causas. El desequilibrio inicial responde a razones diferentes a las económicas. Algunas son morales, otras son enfermedades como la ceguera, etc. Lo cierto es que también como en los anteriores lo que se pone a prueba es la escala de valores. Por ello, en algunos casos muere el héroe para delatar a los malvados y rescatar la moralidad puesta en duda o en peligro de sucumbir.

 

Los agentes gozan en estos cuentos de un estatus social positivo, de riqueza pero padecen de necesidades morales. Esto les permitirá demostrar (al bueno) la virtud o la carencia de ella en el caso de los malos. En estos cuentos el anhelo de riqueza desmedida pierde a los personajes ambiciosos. Se castiga el pecado moral.

 

3. La Si compuesta

 

Dos cuentos del corpus presenta una Si compuesta por las dos anteriores: La Negra y la Rubia y Salir con un domingo siete. En ellos se encuentran combinadas las dos modalidades, pues no son contradictorias, todo lo contrario, se complementan. Los agentes básicos evidencian dos situaciones diferentes: uno, pobre es bueno pero infeliz debido a su pobreza; el otro es rico, pero infeliz por ambicioso. Hay un enlace de perspectivas contrarias pero complementarias para el verosímil de los cuentos.

 

La Negra y la Rubia

 

"Había una vez un hombre rico que se ocupaba en el comercio. Quedó viudo con una hija y esta hija era una niña muy linda: parecía una machita por lo rubia y lo blanca que la había hecho Nuestro Señor (racismo).

El hombre era ambicioso y no contento con lo que tenía, se casó de nuevo con una vieja birringa, una mujer viuda también, a quien él creía muy rica."

 

Salir con un domingo siete

 

"Había una vez dos compadres güechos, uno rico y el otro pobre. El rico era mezquino, de los que no dan sal para un huevo. El pobre iba todos los viernes al monte a cortar leña que vendía en la ciudad cuando estaba seca."

 

En el primer cuento las perspectivas las configuran las dos muchachas: La Rubia (buena) y la Negra (mala) (puro machismo). En el segundo cuento son los dos  compadres: el rico (malo)  y el pobre (bueno). De esto se desprende que la Si compuesta presenta dos carencias. Una, material y la otra, moral.

 

El lector puede observar algunos rasgos del código moral de estos cuentos que vamos señalando  con paréntesis: machismo, racismo, consolación. Es mentira que todos los ricos son malos y los pobres buenos o a la inversa. Tampoco es cierto que los pobres son felices y los ricos infelices. Hace unos días Enrique Obregón publicó en el periódico La Nación un artículo con ese argumento ideológico.

 

La Si en los dos cuentos anteriores evidencia un estado degradado. Tanto los agentes pobres como los ricos sufren alguna carencia o problema. Unos por falta de dinero y los otros por carencia de "virtudes".

 

 Una observación importante es que en todos los cuentos las Si se ubican en un espacio real, natural: unos en el campo y otros en palacios o ciudades. Los pobres en casitas humildes y el tiempo se plantean desde el presente de la enunciación que narra un tiempo pasado, remoto.

 

Las situaciones finales

 

La situación final Sf la podemos definir como el final de la historia. Es el resultado que se obtiene después de que se desarrollan los (procesos) P, en los cuentos existe solo uno o varios repetidos según sea los personajes que los realizan uno detrás del otro pero sólo se narran en forma completa el proceso del personaje bueno. Es el segundo momento o equilibrio a que se llega.

 

Estos dos momentos a que se llega pueden ser mejores que los anteriores o peores. Felicidad o tristeza. O ambas a la vez cuando se trata de una situación inicial compuesta.

 

Las situaciones finales Sf, se pueden dividir en tres grupos: de mundo feliz, infeliz y compuesta.

 

La Si de mundo feliz

 

Al final de los relatos, la historia termina en forma positiva. Los agentes buenos son felices, mejoran su condición de carencias y los malos, por lo general terminan degradados, infelices o perdonados y corregidos de sus vicios y se adaptan al código moral de los pobres. Este código puede ponerse en duda por unos momentos pero al final, de una u otra forma se restituye.

 

El tonto de las adivinanzas

 

"Entonces el rey le dio dos mulas cargadas de oro y el Tonto se volvió a su casa, donde lo recibieron muy contentos."

Uvieta

"San pedro no se atrevió a contradecir a María Santísima y Uvieta se metió muy orondo a la gloria y yo me meto..."

 

Juan, el de la carguita de leña

 

"...de veras, ellos se formalizaron y se casaron. Juan y su esposa fueron los reyes y todos vivieron muy felices."

 

Escomponte Perinola

 

"Juan compró una casa grande, hermosísima y los pobres se acabaron en ese pueblo, porque Juan no dejaba que hubiera gente con necesidad. A los chiquillos les sacaron las lombrices; se pusieron gordos y colorados, además se volvieron educados, porque Juan puso colgando en el gran salón y medio en medio, el saco de la perinola, con una pizca de fuera, para que todo el mundo viera que allí estaba quien todo lo arreglaba."1

 

El cotonudo

 

"Volvieron al barco y a poco llegaron unos amigos del rey que ya había tenido noticias de las maravillas que estaban ocurriendo. El cotonudo envió a sus suegros un cofrecillo lleno de joyas tan bellas y ricas, que el rey también tuvo que abrir la boca y volver de su ataque. Y sin esperar razones, se fueron para el barco, y así que hubieron visto y metido las manos entre todos los tesoros que contenía, agarraron a su yerno a abrazos y besos y desde ese día andaban con el santo. ¿Dónde te pondré?"

 

La casita de las torrejas

 

"Después la sacaron y la enterraron. Registraron la casa y encontraron un cuarto lleno de barriles hasta el copete de monedas de oro.

Por supuesto que todo les tocó a ellos."

 

 

Como rasgo general los seis cuentos terminan en una Sf satisfactoria. Se eliminó la carencia económica que padecían los agentes buenos en la Si. La transformación sufrida en este segundo equilibrio es total. Se da en todos los niveles: los lugares naturales (la naturaleza, los edificios, etc.), el aspecto físico de los agentes. Éstos se vuelven hermosos, sanos, inteligentes, etc. En muchos casos también cambia la moral de los malos y se reivindican.

 

Una de las formas más frecuentes de obtener la Sf feliz es por medio del matrimonio. Solo en el cuento El tonto de las adivinanzas, el agente rechaza su derecho a desposarse con la princesa aunque no la riqueza que le ofrecen.

 

 

La Sf de mundo infeliz

 

 

La Si por desequilibrio moral conduce a los agentes malos a una Sf infeliz, degradada. Sin embargo la bondad de los buenos los redime por lo que el relato suele terminar en un mejoramiento total. No aparecen cuentos donde un agente malo logre triunfar, al final, contra los agentes buenos. Éstos son los que vencen las adversidades, perdonan a sus enemigos y convierten el mundo de carencia enano final feliz. En el corpus estudiado solo un cuento presenta un final infeliz para la totalidad de los participantes; es el relato La flor del olivar, donde el héroe muere a manos de sus hermanos y sus padres terminan los días infelices aunque lograron castigar a los traidores que también terminan degradados. Pero la degradación es ejemplar y el código moral se restituye y el mundo social recupera su equilibrio perdido.

 

 

La Mica

 

"Al oír que era la hija del rey de Francia, el rey casi se va para atrás, porque el rey de Francia era el más rico de todos los reyes, el rey de los reyes, como quien dice.

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Al rey le pareció muy bien y allí mismo hizo la repartición. Los hermanos quedaron muy agradecidos. Luego se despidieron y se fueron para Francia en una carroza de oro con ocho caballos blancos que tenían la cola y las crines como cataratas espumosas.

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Y después vivieron muy felices."

 

 

La suegra del diablo

 

 

"La reina se puso buena y el leñador, que ya era don Fulano y muy rico, mandó por su mujer y su chapulinada y todos fueron a vivir a un palacio, regalo del rey. Desde entonces la pasaron muy a gusto."

 

 

La flor del olivar

"El pobre rey mandó a meter a sus hijos en un calabozo y él y la reina se quedaron inconsolables por toda la vida."

 

 

El pájaro Dulce Encanto

 

"Se conocieron las mentiras de los hermanos envidiosos, pero el príncipe que era un buenazo de Dios, no permitió que los castigaran, los abrazó y compartió el reino con ellos. Él se casó con la princesa, quien colgó de la ventana la jaula con el pájaro Dulce Encanto, que diario tenía aquello hecho una retreta."1

 

La cucarachita mandinga

 

"Entre tanto llegó la hora del entierro.

La Cucarachita quiso que fuera bien rumboso e hizo venir músicos que iban detrás del ataúd tocando. Los violines y los violones decían:

-Por jartón, por jartón

Por jartón

Se cayó en la olla."2

 

Las Sf de mundo infeliz casi no aparecen en estos cuentos. Aún los dos casos que la presentan destacan una visión mejorada ya que al final se castiga a los malvados o desobedientes como en el caso del Ratón Pérez. El triunfo de los virtuosos acarrea el perdón de los malos y la felicidad final de todos, justamente con la obtención de riquezas maravillosas

 

La Sf compuesta

 

En este caso el resultado final es de mejoramiento para los agentes buenos y de degradación para los malos. Salir con un domingo siete, termina con el mejoramiento del compadre pobre y la infelicidad del rico. Con este acontecimiento termina el relato. Los procesos se dan uno después del otro. Los actos que al pobre reconvierten en rico, convierten al rico en pordiosero. En el otro caso La Negra y la Rubia, las perspectivas actanciales se dan simultáneamente. Una, se hace feliz y la otra, infeliz. Claro está que al final, La Rubia perdona a la Negra y esto evita la degradación de ella.

 

La Negra y la Rubia

 

"El casamiento se hizo a los pocos días. La virgen bajó a servir de madrina. Apenas el padre les echó la bendición, la niña levantó los ojos para mirar a su marido, para quien aquello fue como si le hubieran metido dos cielos entre el alma.

Como la niña era de muy buen corazón, mandó por la Negra y la trató con tanto cariño, que se puso un poquito más amable. Uno de los señores que servían al rey, por quedar muy bien se casó con ella. Dicen que no le fue muy bien y que muy a menudo andaba con las penas derramadas.

Pero el príncipe y la niña fueron muy felices, tuvieron una catizumba de hijos y llegaron a viejitos."

 

Salir con un domingo siete

 

"Pero antes de acabar, ya estaba la inventora rebanándose el güecho con un cuchillo, sin que él sintiera el menor dolor y sin que derramara una gota de sangre. Luego sacaron del cuarto de sus tesoros sacos llenos de oro y se los ofrecieron en pago de haberles terminado su canto."1

"Al amanecer fue llegando mi compadre rico a su casa con dos güechos, todo dolorido y sin sus cinco mulas y por supuesto, a la vieja se le regaron las bilis y tuvo que coger cama."



1 Kayser, W. Interpretación de la obra literaria. Ed. Gredos, Madrid, 1972, p. 261. Barthes, R. Introducción al análisis estructural del relato. Comunicaciones, Ed. Tiempo Contemporáneo, Buenos Aires, 1974, p. 32. Martínez F., Bonati. La estructura de la obra literaria. Sex Barral, Barcelona, 1972, pp. 53 y siguientes.

2 Para uniformar el lenguaje se usará el término "narratario" con el mismo sentido de "lector implícito", "lector virtual" o "destinatario".

3 Benveniste, Emil. Problemas de lingüística general. Siglo XXI, México, 1971, pp. 163 y siguientes.

4 Los acontecimientos del universo ficticio no son hechos brutos sino que están dispuestos según una cierta óptica. Existe un modo de percepción presentado en el interior de la obra. A este punto de vista inherente a ella es lo que Z. Todorov llama "visión".

5 Barthes, R. Ob. Cit., p. 33.

1 En este trabajo partimos de la definición que da V. Propp de situación inicial: "Habitualmente el cuento parte de una situación inicial. Se enumeran los miembros de la familia, o bien se introduce al futuro héroe (por ejemplo un soldado) dando simplemente su nombre e indicando su condición. Aunque esta situación no sea una función, de todos modos representa un elemento morfológico importante". En: Morfología del cuento. Juan Goyanarte Editor, Buenos Aires, 1972, pp. 49-50.

2 Bremond, Claude. La lógica de los posibles narrativos. En: Análisis estructural del relato. Tiempo Contemporáneo, Buenos Aires, 1972, p.p. 87-109.

3 Greimas, Alguirdas. Semántica Estructural. Ed. Gredos, Madrid, 1973, pp. 263-289. y Meletinski, E. Estudio estructural y tipológico del cuento. Rodolfo Alonso Editor, buenos Aires, 1972, pp. 79-90. Meletinski analiza el carácter de ambas pruebas así: "Específica del cuento maravilloso de tipo clásico es la doble oposición entre prueba preliminar y fundamental que se expresa, primeramente, según resultado (en el primer caso no hay más que un objeto mágico indispensable para pasar la prueba fundamental; en el segundo, logro de la finalidad principal) y luego según el carácter de la prueba misma (conducta correcta-hazaña heroica). Ídem, p. 80.

1 La carencia material en este cuento se aprecia por la necesidad de buscar leña en el bosque. Su pobreza se comprueba en el desarrollo del mismo.

1 Estos paréntesis son del autor.

1 Este cuento presenta algunas diferencias con respecto al modelo. A pesar de ello pertenece al mismo corpus. Los paréntesis son nuestros.

 

Los cuentos de mi Tía Panchita: ¿Qué ha dicho la crítica en Costa Rica?

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EL CÓDIGO DE LA CRÍTICA LITERARIA EN LA OBRA DE CARMEN LYRA

 

 

Transcribir el estado de la cuestión en investigaciones sobre literatura, conduce, necesariamente, a dilucidar las formas como ha sido leída una obra literaria. Los juicios que brinda este acopio bibliográfico evidencian los planos de sentido que cada época y sus respectivos críticos han tomado como más importantes. Refleja en otras palabras un "código de lo verosímil crítico". No importa si la crítica es hecha por especialistas o por legos en la materia. Realmente en costa Rica no existe una crítica literaria como profesión sino una serie de personas, periodistas sobre todo y los mismos escritores, que dan sus opiniones y juzgan las obras bajo sus propias concepciones subjetivas.

 

"Cada época tiene un sistema de verosimilitud; la nuestra tanto como las otras y la historia de la crítica solo está hecha con juicios fundados en el sistema de verosimilitud vigente en una época y en sus teorías científicas." 1

 

A la luz de estas consideraciones, el objetivo de este capítulo será sistematizar el modo como han sido leídos, a través del tiempo, los cuentos de mi tía Panchita de Carmen Lyra.

 

En el caso de esta escritora son muchos los juicios, estudios, artículos, notas, valoraciones, etc. que han visto la luz desde la aparición de sus cuentos. Esta razón nos llevó a considerar diversas aproximaciones, algunas ni siquiera se refieren a los cuentos estudiados.